“La red de tratados de doble imposición favorece a México como destino de la inversión extranjera”

Revista Nº 177 Mayo-Jun. 2013

Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Impuestos 

Sergio Pérez, funcionario de la administración tributaria de México y conferencista de la primera versión de la Conferencia de tributación internacional realizada en Colombia para toda Latinoamérica, el pasado mes de febrero, cree que la experiencia de su país ha demostrado que tejer una red de acuerdos para evitar la doble tributación se convierte en un factor clave para atraer la inversión extranjera directa.

REVISTA IMPUESTOS: ¿Qué es la Fundación para la Tributación Internacional (FIT por sus siglas en inglés)?

Sergio Pérez: Empezó en la India, bajo la dirección de profesor de esa nacionalidad Roy Rohatgi. El año pasado, cuando estaba asistiendo a un seminario de la International Fiscal Association (IFA), el colombiano Juan Manuel Idrovo, quien fue el organizador de la Conferencia de tributación internacional en Colombia, el pasado 28 de febrero, conoció al profesor Rohatgi y se les ocurrió que podía ser una buena idea llevar esta conferencia a Latinoamérica por primera vez, certamen que tiene muchos años de celebrarse en la India. Entonces, se propuso organizar este evento en Colombia con público y temas locales. La idea es que sea una conferencia itinerante. Están planeando, probablemente, llevarla el próximo año a Brasil y, eventualmente, a México.

R. I.: ¿Qué ha significado para los países latinoamericanos la posibilidad de tener esta conferencia en Colombia?

S. P.: Es muy importante porque la conferencia siempre se ha caracterizado, en la India, por ser de alto nivel técnico; es dinámica, se avanza muy rápido, porque se asigna poco tiempo a cada expositor. Por lo tanto, está obligado a transmitir su mensaje de una manera concisa y todos se sienten motivados a hacer una presentación muy técnica y clara. Tener una conferencia en Latinoamérica, organizada por el mismo equipo y con la misma idea de la que se realiza en la India, representa un buen mensaje y constituye un importante panel de discusiones interesantes. Los países latinoamericanos se benefician mucho de este tipo de eventos.

R. I.: ¿México se vinculó a organismos económicos internacionales antes o después de haber iniciado la firma de tratados para evitar la doble imposición?

S. P.: Fue una acción simultánea, porque el ingreso de México a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)se da en 1994, el mismo año en el que se firma gran parte de los acuerdos comerciales.

R. I.: ¿Antes de que México ingresara a la OCDE firmó acuerdos?

S. P.: Sí, pero es importante señalar que el ingreso de México a la OCDE no fue inmediato; vino con una preparación de algunos años. Por ejemplo, en el caso de Chile, aunque su proceso de acceso a la OCDE concluyó en mayo del 2010, en realidad, estaba en este procedimiento de acceso desde hacía casi dos años. En ese lapso, la OCDE revisa al país, elabora reportes para ver cómo va evolucionando y hace recomendaciones. Entonces, podemos ver que hay convenios de doble tributación, por ejemplo, el de Canadá que es de 1990. Tenemos el convenio con EE. UU., que es de septiembre de 1992, la primera versión; con algunas modificaciones, en 1994, y con otras, en el 2002. El convenio con Francia es de 1991 y desde entonces hemos estado conformando la red de tratados para evitar la doble tributación y ahora tenemos 47 en vigor.

R. I.: ¿Cuál ha sido la intención de México al firmar tratados de doble imposición?

S. P.: Se trata de instrumentos muy útiles para evitar la doble imposición y necesarios cuando un país está inmerso en el comercio internacional, como México. Gran parte de las exportaciones y las importaciones mexicanas se realizan a sus cinco principales socios comerciales. Para una nación que se encuentra en un constante intercambio comercial es imposible no tener instrumentos que eviten la doble imposición, o que si se presenta, la alivien.

R. I.: ¿Cuáles son los socios comerciales más importantes?

S. P.: En orden de importancia, EE. UU., China, Canadá, Alemania y Japón.

R. I.: ¿La red de tratados de doble imposición comenzó con esos países?

S. P.: No. Si vemos las fechas, han sido distintas para cada convenio. Pero podemos señalar que, en este momento, son los más importantes y los convenios que más se utilizan, si llega el momento de una controversia en materia de interpretación de los tratados, situación en la que se acude al convenio respectivo y al procedimiento de acuerdo mutuo.

R. I.: ¿El comercio intensivo conlleva la inversión de capitales entre los países que lo realizan?

S. P.: Sí, generalmente. La doctrina también señala que los convenios de doble imposición pueden ser facilitadores para atraer inversión a un país; si este tiene una red de tratados extensa, habrá una ventaja adicional, además de las que ofrezca, como buena situación geográfica o mano de obra calificada. Siempre habrá una ventaja más, al tener una buena red de tratados para evitar la doble imposición. El hecho de que México cuente con ella favorece la decisión de considerar al país como destino de la inversión extranjera directa.

R. I.: ¿México ha contemplado el empleo del modelo de tratado de doble imposición de la Organización de Naciones Unidas (ONU)?

S. P.: El modelo de la ONU surgió como una reacción al de la OCDE, cuando algunos países consideraron que el modelo, el cual ya se perfilaba como el de la OCDE, empezaba a favorecer más a los países desarrollados que a los países en desarrollo. Entonces, lo que hace la comunidad fiscal es acercarse a la ONU y pedir su ayuda para redactar un modelo que respondiera un poco más a los intereses de la otra parte o, al menos, que el modelo reflejara un balance adecuado, desde su punto de vista.

R. I.: ¿Qué piensa del tratado de doble imposición entre México y EE. UU.?

S. P.: A diferencia de otros países en desarrollo, México ha sido una nación con un buen desarrollo; está muy ligado a EE. UU., por la cercanía geográfica y por el nivel de intercambio comercial. Es muy difícil que nos apartemos de nuestro socio comercial más importante. Entonces, creo que la redacción del convenio que tenemos con ese país ha sido bastante eficiente para nosotros.

R. I.: ¿EE. UU. se ha caracterizado por tener un modelo particular de tratado de doble imposición?

S. P.: Sí, incluso, se habla de un modelo de EE. UU., pero es muy similar al de la OCDE. Aquel pone un poco de énfasis en temas específicos, como la residencia de sus ciudadanos, el tratamiento que se le da a los bienes inmuebles y a los fondos de pensiones. En realidad, no es un modelo tan lejano al de la OCDE.

R. I.: ¿De qué manera ha evolucionado el modelo mexicano de convenio para evitar la doble imposición?

S. P.: El modelo de la OCDE se toma solo como un referente. La firma de cada convenio tiene sus particulares interpretaciones. No necesariamente se toma la totalidad de aquel; hay algunos párrafos que se dejan abiertos en el modelo OCDE, y México va decidiendo, con base en la negociación, qué hace con otros países, cuál es la redacción que utiliza.

R. I.: ¿Qué aspecto particular puede destacar en el modelo mexicano de tratado de doble imposición?

S. P.: Lo que ha habido siempre son las reservas que México señala en los comentarios al modelo de la OCDE. En realidad, no hay nada que requiera particular atención. México forma parte del concierto internacional de países que expresan su opinión sobre el modelo, que integran la OCDE y que participan en las decisiones al respecto del modelo de convenio para evitar la doble tributación.

R. I.: ¿Qué aportes ha hecho México en el seno de la OCDE en relación con ese modelo?

S. P.: Recientemente, hubo una etapa de discusión del artículo 5º del modelo de convenio. Para el tema de los comentarios, la OCDE abre la discusión, no solamente a los países, sino a todo aquel que quiera opinar. En el sitio de internet de la OCDE se pone a disposición de todo el mundo la última redacción de un artículo y se proponen los temas que algunos países consideran que ya no reflejan la realidad económica actual, porque el modelo evoluciona conforme ocurre con los negocios. Incluso, algunos artículos han sido suprimidos del modelo.

R. I.: ¿Y los países opinan?

S. P.: Sí, también los colegios de abogados, las asociaciones colegiadas, los despachos de abogados, las uniones de empresarios y se reciben todos estos comentarios. Incluso, se realizan, en ocasiones, consultas públicas en la OCDE, en París, adonde van representantes de las industrias o de la academia y exponen su opinión. Después de recoger estas impresiones, la OCDE emite un borrador de lo que podría ser el nuevo artículo en discusión y lo vuelve a llevar a consulta. Eventualmente, se llega a un acuerdo con algunos países, tomando sus reservas, y se publica la nueva versión del artículo. Esta es la que va regir a partir de determinada fecha. Ese es el proceso dinámico.

R. I.: ¿México es el único país de Latinoamérica que participa en las discusiones internas de la OCDE?

S. P.: No, lo era hasta el 2010, cuando Chile terminó su procedimiento de acceso y ahora también participa en todos estos grupos de trabajo. Aunque es importante señalar que en los grupos de trabajo no solamente están los 34 países miembros de la OCDE, sino también las naciones llamadas socios clave. Desde mayo del 2007, los países de la OCDE aceptaron invitar a Chile, Estonia, Israel, Rusia y Eslovenia para que adelantaran el procedimiento de acceso a la organización como lo hizo Chile. También incluye como observadores, en los grupos de trabajo, a Rusia, Brasil, China, India, Indonesia y Sudáfrica.

R. I.: ¿Qué beneficio ha tenido para México su vinculación a las discusiones de la OCDE sobre las modificaciones al modelo de tratados de doble imposición?

S. P.: La ventaja más importante es ser parte del debate, estar involucrado en la discusión de asuntos actuales, poder establecer la postura mexicana sobre cada uno de los temas que se discuten y, en su momento, tomarse las reservas a la interpretación de los artículos.

R. I.: ¿Qué tema se ha debatido recientemente en la OCDE en relación con los convenios para evitar la doble imposición?

S. P.: Está la definición de establecimiento permanente; ese es el artículo 5º del modelo de convenio de la OCDE. En octubre del 2012, la organización emitió un documento para recibir comentarios del público sobre la definición de establecimiento permanente y se abrió la discusión para que todos los interesados opinaran.

R. I.: ¿Por qué ha cobrado vigencia el tema?

S. P.: Por la naturaleza cambiante de los negocios. El significado de establecimiento permanente es una de las definiciones y de los problemas más antiguos que existen. Por ejemplo, los criterios para que se constituya un establecimiento permanente son muy variados; algunos países piden un año, otros seis meses. Pero, por el comercio electrónico, a veces no se tiene presencia física. Entonces, surge una evolución de los negocios que hace necesaria la revisión del modelo de convenio para evitar la doble imposición.

R. I.: ¿Cómo ve el futuro del modelo de convenio para evitar la doble tributación de la ONU?

S. P.: Tiene un uso bastante extendido. En general, en los modelos de convenio, lo más importante es que responda a las necesidades del país, que pueda sentirse cómodo con el modelo que está utilizando para firmar sus convenios de doble imposición; si refleja sus necesidades o su sistema tributario, tiene mucha más posibilidad de ser exitoso.

R. I.: ¿Qué comentario puede hacer sobre el procedimiento de acuerdo mutuo?

S. P.: Es un mecanismo contenido en los convenios de doble imposición. Para nosotros, es un tema muy importante, porque permite resolver controversias de una manera alternativa a los remedios locales. En muchas ocasiones, el establecimiento de un acuerdo mutuo evita que se deba acudir ante un tribunal y tener que buscar una solución administrativa. La ventaja es que se realiza en un ambiente menos agresivo que un tribunal. Además, representa un procedimiento bilateral, entonces, la resolución a la que se llega es aceptada por los fiscos de los dos países. En consecuencia, se implementa la resolución completamente, se elimina la doble imposición y el contribuyente ya no sufre esa situación que incrementa sus costos.