XBRL, IFRS y EBR: los pilares de un modelo de reporting universal

Revista Nº 29 Ene.-Mar. 2007

Enrique Bonsón Ponte* 

Virginia Cortijo Gallego** 

(España) 

* Doctor en ciencias empresariales, profesor titular de la 

Universidad de Huelva y vicepresidente de XBRL España 

** Profesora de la Universidad de Huelva 

Introducción

La contabilidad puede ser considerada como un sistema de información cuyo objetivo último es el de ofrecer una información estructurada, relevante y útil que asista al usuario a la hora de formarse juicios y tomar decisiones. Tomando como base esta premisa, los distintos organismos contables, tanto nacionales como internacionales, han definido una serie de características cualitativas que, a su juicio, debe reunir la información contable para ser realmente útil y entre las que destacan: la relevancia, fiabilidad, claridad, comparabilidad, objetividad, verificabilidad, la preeminencia de la sustancia sobre la forma y el carácter completo.

No obstante, y a pesar de los esfuerzos de estas organizaciones contables, los sistemas de divulgación de información o sistemas de reporting tradicionales, basados en el formato papel y en contenidos fundamentalmente financieros, han demostrado tener numerosas limitaciones y dificultades para adaptarse a la constante evolución del entorno económico y empresarial (Gandía, 2001).

Los inconvenientes atribuidos a los sistemas de reporting tradicionales se pueden incluir en dos grandes grupos: el primero, que engloba aspectos relacionados con la forma en que se produce el proceso comunicativo entre la empresa y los usuarios externos y el segundo, que hace alusión a las debilidades de estos modelos en cuanto a sus contenidos informativos.

Profundizando en las limitaciones formales, Bonsón et al., (2001) afirman que el reporting en formato papel no permite responder a las necesidades informativas concretas de cada grupo de demandantes de información financiera debido a su carácter unidireccional. Así mismo, estos autores señalan la falta de oportunidad de la información suministrada, hecho que afectará de forma negativa a la relevancia de la misma.

Estas deficiencias formales se pueden superar mediante el uso de las nuevas tecnologías. En este sentido, Giner y Larrán (2002) concluyen que Internet se configura como un nuevo canal de divulgación de información empresarial que se puede utilizar de forma interactiva permitiendo que cada grupo de usuarios obtenga la información que realmente necesita para tomar sus decisiones. Además, también señalan que el nuevo canal permite divulgar la información entre un número mayor de usuarios y de una forma más oportuna.

Ahora bien, según numerosos autores (Edmunds y Morris, 2000; Bond, 2004), el mayor problema que puede presentar Internet es el exceso de información que, en ocasiones, puede hacer que el usuario se sienta sobrecargado. Este problema, unido a la presentación inconsistente de la información por parte de las empresas y a las limitaciones inherentes del HTML, hacen que crezca la dificultad de los usuarios a la hora de encontrar la información que buscan (Debreceny y Gray, 2001).

Así, sigue existiendo un desencuentro entre los emisores de la información financiera (las empresas) y los receptores-demandantes de los datos (accionistas, inversores, analistas, administraciones públicas, etc.), (AECA, 2004). Por ello, es necesario crear un estándar de intercambio de información que permita conectar los dos polos de la comunicación, reduciendo costes y agilizando los procesos de recogida de datos y emisión de informes.

Entre los diversos estándares de intercambio de información empresarial que se han creado para resolver este problema, se destaca el XBRL (eXtensible Business Reporting Language), que está llamado a convertirse en el lenguaje de los negocios del siglo XXI y que ya ha comenzado a configurarse como un referente mundial.

No obstante, no se debe perder de vista que, para poder aprovechar todas las ventajas que XBRL ofrece, es esencial desarrollar un conjunto de principios contables de carácter universal sobre las cuales pueda basarse este lenguaje y que permitan comparar la información financiera procedente de diversos países. En este sentido, se pueden destacar los esfuerzos del International Accounting Standards Board (IASB) en la elaboración de las denominadas normas internacionales de información financiera (NIIF).

Retomando de nuevo las limitaciones de los sistemas tradicionales de reporting, una vez comentadas las relacionadas con los aspectos formales, es hora de identificar las deficiencias en cuanto a contenidos. Según afirman Bonsón et al. (2001), la información suministrada por este modelo es, sin lugar a dudas, incompleta; solo incluye datos financieros y cuantitativos, olvidando los no financieros y cualitativos que, en ocasiones, pueden resultar imprescindibles para tomar decisiones.

Este problema se agudiza al aumentar la importancia de los intangibles que, a pesar de haberse convertido en las verdaderas fuentes de riqueza y crecimiento para las empresas (Lev y Zambon, 2003; Sánchez et al., 2002), no se encuentran adecuadamente recogidos en los estados financieros tradicionales (Healy y Palepu, 2001). Como consecuencia de este hecho, la información contable que proporcionan las empresas se aleja cada vez más de la realidad de las mismas (Wallman, 1995; Rimerman, 1990).

Ante esta situación, en la que la pérdida de relevancia del modelo contable tradicional es un hecho, es preciso buscar soluciones. Se impone la necesidad de crear un modelo universal de reporting empresarial que sea capaz de proporcionar la información que los usuarios necesitan para poder valorar adecuadamente a las empresas y tomar sus decisiones.

En este sentido, merece la pena destacar la iniciativa del American Institute of Certified Public Accountants (AICPA) que, en diciembre del 2002, creó el special committee on enhanced business reporting (SCEBR) con el objeto de desarrollar una estrategia para mejorar la divulgación de información financiera por parte de las empresas y de proporcionar directrices para la elaboración de otros informes adicionales que satisfagan las crecientes demandas informativas por parte del mercado. Estos informes complementarios permitirán a los inversores disponer de una información más real y completa de las empresas, especialmente de aquellas que llevan a cabo grandes inversiones en intangibles (EBRC, 2004).

Este artículo pretende analizar los temas que, brevemente, se han esbozado en esta introducción. Concretamente, se examinará cómo el lenguaje XBRL puede contribuir a incrementar la utilidad de la información financiera; cómo es necesario que este estándar sea aplicado en el ámbito mundial, hecho que solo puede ocurrir si las normas contables sobre las que se basa tienen también un alcance internacional y, por último, cómo poder dar respuesta a la creciente demanda informativa de los usuarios mediante el desarrollo de nuevos modelos de reporting que pueden conducir a un “modelo de reporting universal”, como conjunción de todos los elementos anteriormente presentados.

1. La contribución del XBRL

A pesar de que Internet ofrece también innumerables ventajas como canal de divulgación de información financiera, presenta una serie de inconvenientes derivados fundamentalmente del enorme tamaño de la red, que provoca, frecuentemente, la sobrecarga del usuario, el cual tiene que enfrentarse a un excesivo volumen de información que, en muchas ocasiones se presenta de forma inconsistente (Bond, 2004; Debreceny y Gray, 2001). Es necesario dar un paso hacia delante y crear un estándar que permita conectar adecuadamente a los emisores y a los receptores de la información empresarial. Es en este punto donde el XBRL (eXtensible Business Reporting Language) puede desempeñar un papel fundamental.

El XBRL es un lenguaje informático normalizado, basado en el estándar XML (eXtensible Mark-up Language), que facilita el procesamiento, intercambio y publicidad de la información financiera y empresarial. En la actualidad, está siendo promovido por el Consorcio XBRL Internacional(1), que agrupa alrededor de 450 empresas y organismos que están comprometidos con la expansión del estándar en el ámbito mundial.

Al ser un metalenguaje, XBRL permite aplicar etiquetas identificativas a los distintos elementos que componen la información financiera. De este modo, se consigue una gestión mucho más eficaz de la información a través de los programas informáticos que, al leer la etiqueta, identifican de inmediato el dato comunicado.

Gracias al XBRL, las entidades emisoras de información contable tendrán que introducir los datos en las aplicaciones informáticas una sola vez, con lo que se permite reducir el riesgo de cometer errores en el procesamiento de los datos y, así mismo, se consiguen importantes ahorros en costes y tiempo. Cuando toda la información esté en formato XBRL, la preparación de los distintos documentos que la entidad tenga que elaborar para satisfacer las necesidades de los diversos demandantes de información financiera, se hará de forma automática. De este modo, al poder responder de forma personalizada a las necesidades informativas de los distintos grupos de usuarios, se mejoran las comunicaciones y se fortalecen las relaciones con ellos (Berkeley et al., 2001).

Los principales protagonistas del XBRL son los ítems y las taxonomías. Un ítem es un hecho que hace referencia a la entidad que remite información mediante XBRL y que, generalmente, se expresa de forma numérica como por ejemplo ocurre con el “capital social”; sin embargo, también existen ítems textuales como puede ser la “denominación social”.

Una taxonomía es un conjunto de elementos que permite representar diferentes ítems de información en un documento XBRL. Estos ítems pueden ser de carácter general, relacionados con la auditoría, elementos de los propios estados financieros y/o notas a los mismos y políticas contables. Cada uno de estos grupos se recoge en una taxonomía diferente; algunas de ellas tienen alcance universal, mientras que otras son de carácter internacional y permiten representar las exigencias de la normativa contable en cada entorno; es decir, se ajustan a diferentes conjuntos de principios contables generalmente aceptados.

Parece evidente que el estándar XBRL aporta múltiples beneficios al proceso de divulgación de información financiera. Sin embargo, para poder afirmar si XBRL mejora la utilidad de la información financiera, se hace necesario analizar cómo repercuten las ventajas de este lenguaje sobre las características cualitativas que, según los diversos organismos contables, debe presentar la información financiera para ser realmente útil.

Carácter completo de la información financiera: XBRL posee la suficiente flexibilidad como para permitir la aparición de nuevos informes y la inclusión de contenidos adicionales (Jones et al., 2002). Ahora bien, no se debe olvidar que XBRL es un lenguaje y que la información expresada a través del mismo no será más completa que la contenida en el modelo de divulgación informativa sobre el que esté basado. Por tanto, primero será necesario ampliar y completar estos modelos y, una vez conseguido este objetivo, XBRL será la herramienta ideal para presentar los nuevos informes.

Identificabilidad de la empresa: la Global Common Document Taxonomy, INT-GCD, es una taxonomía destinada a normalizar la información de carácter general que las entidades suministran sobre sí mismas y sus documentos, con lo que permite una mejor identificación de las empresas.

Comparabilidad: XBRL permite aumentar la comparabilidad de la información financiera a varios niveles:

— Comparabilidad dentro de las empresas: el reporting financiero dentro de las propias empresas se verá beneficiado por el XBRL, ya que el uso de una terminología estándar facilitará las relaciones entre los diferentes departamentos o secciones dentro de una entidad (ICAEW, 2004). Es más, los grupos de empresas verán cómo la consolidación de sus estados contables se realiza de un modo más fácil y rápido (Wagenhofer, 2003). A este respecto, hay que destacar el desarrollo del XBRL general ledger, que supone la aplicación del XBRL al nivel transaccional, mejorándose así la integración de toda la información financiera de una organización (Garritt y Malhotra, 2004).

— Comparabilidad entre empresas que utilizan los mismos principios y normas contables: el hecho de utilizar un estándar para el intercambio de información financiera hace que las distintas entidades utilicen las mismas etiquetas para referirse a los mismos conceptos, facilitándose de este modo la comparabilidad entre ellas. Sin embargo, no hay que olvidar que el XBRL homogeneiza solo la terminología financiera por lo que no garantiza la comparabilidad en el caso de que las empresas utilicen distintos principios y normas contables (ICAEW, 2004).

— Comparabilidad entre distintas lenguas: la taxonomía IFRS-XBRL contiene una serie de linkbases o enlaces hacia otros documentos que proporcionan información adicional sobre los distintos elementos. Actualmente existen cinco tipos de linkbases: de etiqueta, de presentación, de definición, de cálculo y de referencia a los principios y normas contables sobre los que se basa. Las linkbases de etiquetas permiten presentar los ítems en distintos idiomas con lo que se estaría consiguiendo aumentar la comparabilidad entre la información financiera elaborada en diversas lenguas (Wagenhofer, 2003).

— Claridad: los documentos de carácter contable-financiero son capaces de responder a las preguntas de los usuarios (Willis, 2000) aumentando, por tanto, la claridad y utilidad de los mismos para la formulación de juicios y la toma de decisiones. El nuevo modelo digital permite la retroalimentación y personalización, con lo que se mejora notablemente todo el proceso (Coffin, 2001).

Además, XBRL ofrece una plataforma sólida para la extracción de los datos, por lo que se pueden desarrollar herramientas de consulta; de este modo, se facilitará el análisis de estos estados financieros (Willis, 2000). Hodge et al. (2004) concluyen que los inversores no profesionales que utilizan herramientas de consulta, como el XBRL, son más propensos a consultar la información contenida en las notas a los estados financieros e integrarla con los datos contenidos en los mismos, mejorando así las decisiones que toman.

— Fiabilidad: los datos solo se introducen una vez, con lo que se reduce la posibilidad de cometer errores, aumentando así la fiabilidad de la información (Berkeley et al., 2001).

Por otro lado, el nuevo canal de transmisión, Internet, permite a los receptores obtener directamente la información que necesitan por lo que se elimina el papel tradicional de los intermediarios, los cuales tenderán a desaparecer si no son capaces de redefinir sus roles (Coffin, 2001). Así, se evitan posibles manipulaciones de la información, incrementándose la veracidad de la misma.

— Oportunidad: tanto a los usuarios como a los encargados de preparar los estados financieros ven reducido el tiempo de preparación y acceso a la información financiera (Willis, 2000). De esta manera, se aumentará su oportunidad y con ella, su relevancia ya que la información financiera será tanto más relevante en la medida en que el usuario pueda disponer de ella en el momento en el que vaya a tomar sus decisiones.

Además, al mejorar el acceso y la oportunidad de la información, aumenta la transparencia de los mercados. Los analistas e inversores verán cómo los riesgos e incertidumbres asociados a la falta de información disminuyen y, como consecuencia, se mejorará el proceso de toma de decisiones y, por tanto, el funcionamiento de los mercados (Garritt y Malhotra, 2004).

— Economicidad: el XBRL permite una reducción de los costes de elaboración de la información ya que, una vez que se “etiqueta un dato”, este puede ser utilizado por diferentes aplicaciones informáticas y procesado con diferentes finalidades (Andrés y Gandía, 2002). Esta reducción de costes afecta, no solo a los que preparan la información financiera, sino también a los usuarios de la misma, los cuales se verán incentivados a utilizar una mayor cantidad de datos a la hora de tomar sus decisiones. Así aumenta la eficiencia de los mercados (Wagenhofer, 2003).

Según lo analizado, parece desprenderse que el XBRL incrementa la utilidad de la información financiera.

2. La necesidad de contar con unas normas universales de información financiera (NUIF)

Es posible elaborar taxonomías XBRL adaptadas a los principios y normas contables generalmente aceptadas en los distintos países o regiones en las que se apliquen. Este hecho, que en principio puede parecer una ventaja, en realidad representa un impedimento a la hora de lograr la plena expansión y aplicación del estándar.

En efecto, si las bases sobre las que se asientan las taxonomías XBRL son diferentes, los usuarios no podrán comparar la información financiera correspondiente a empresas de diversos países ya que los programas informáticos no son capaces de realizar ajustes entre los distintos principios contables (Eccles et al., 2001). De este modo, se estaría poniendo en peligro el objetivo básico de estandarización que se persigue con el XBRL.

Resulta pues esencial desarrollar un conjunto de principios y normas contables de carácter universal (normas universales de información financiera, NUIF) sobre los que se asienten las taxonomías XBRL de modo que sea posible la comparación de la información financiera procedente de diversos países.

Hasta la fecha, los intentos armonizadores de mayor envergadura han sido abordados desde dos perspectivas: la de la Unión Europea, orientada a reducir las diferencias entre los países de este entorno y la del International Accounting Standards Board (IASB), más centrada en la normalización internacional (Arce et al., 1999).

Combinando ambas perspectivas, la Unión Europea, a través del Reglamento (CE) 1606/2002, del 19 de julio del 2002, requiere a todas las sociedades de su jurisdicción que coticen en bolsa que, a partir del año 2005, elaboren sus cuentas consolidadas conforme a las normas internacionales de información financiera, (NIIF), elaboradas por el IASB. De este modo, la Comisión Europea abandona la idea de emitir normas contables y, en su lugar, decide apoyar las emitidas por el IASB. Sin embargo, se reserva el control sobre la aplicación de las NIIF en el ámbito de la UE(2) mediante el mecanismo de endorsement o aceptación, contando para ello con el asesoramiento del European Financial Reporting Advisory Group (EFRAG) (Gonzalo, 2003; Giner, 2003).

Por tanto, las NIIF, que representan soluciones consensuadas mundialmente, son de obligado cumplimiento para los grupos de empresas más importantes. Además, estas normas permiten cubrir determinados vacíos existentes en la actualidad así como conocer el camino a seguir en el futuro, gracias a su permanente evolución.

Pero, no solamente la Unión Europea ha mostrado su respaldo a las normas emitidas por el IASB, sino que han sido muchos los países que se han decidido a adoptarlas. Tal ha sido la acogida que han recibido que hasta el propio Financial Accounting Standards Board (FASB), organismo emisor de los principios contables generalmente aceptados en Estados Unidos (US GAAP) se ha planteado la necesidad de llegar a una convergencia entre estos y las NIIF.

Ante esta situación, parece evidente que las NIIF, que hasta el momento son la mejor aproximación a esas ansiadas normas universales de información financiera (NUIF), resultan fundamentales para lograr la armonización contable a nivel mundial y poder así aprovechar al máximo las potencialidades del XBRL. Si todas las empresas utilizan un mismo estándar que, a su vez, esté basado en unas mismas normas, la comparabilidad de la información será posible a todos los niveles.

Por esta razón, la taxonomía XBRL basada en las NIIF y conocida como IFRS-GP Taxonomy (International Financial Reporting Standards General Purpose Financial Reporting for Profit-Oriented Entities, Incorporating Additional Requirements for Banks and Similar Financial Institutions) se configura como un elemento fundamental, tanto para establecer unas normas contables comunes para todas las empresas a nivel mundial, como para conseguir la plena adopción del estándar XBRL. Como su propio nombre lo indica, se trata de una taxonomía de carácter general que, además, incluye una extensión especialmente dedicada al sector bancario y financiero el cual, debido a sus particularidades, necesita una serie de elementos específicos para poder reflejar adecuadamente su realidad económica.

La taxonomía IFRS-GP permite pues la representación de los estados financieros que han sido elaborados según las NIIF y abarca: balance de situación, cuenta de resultados, estado de flujos de tesorería, estado de cambios en el patrimonio neto, políticas contables y notas explicativas (y sus respectivas versiones abreviadas).

Con el objetivo de ser útil al mundo empresarial, la taxonomía ha ido evolucionando a lo largo del tiempo (ver tabla 1), no solo para incorporar los cambios y novedades de las NIIF en las cuales se basa sino también para tratar de adaptarse, en la mayor medida posible, a las prácticas de reporting de las empresas que elaboran sus estados financieros según las NIIF.

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Fuente: IASB (www.iasb.org) y elaboración propia.

 

En la tabla anterior, se puede observar cómo la versión publicada el 15 de septiembre del 2004 marca un punto de inflexión en la evolución de la taxonomía ya que introduce términos específicos de los bancos y del resto de entidades financieras. A partir de ese momento, las versiones posteriores incluyen partes especiales y presentadas de forma separada en las que se ofrecen los conceptos contables particulares que aparecen en los estados financieros de este tipo de organizaciones.

Ahora bien, existen otros muchos sectores (como por ejemplo, las entidades aseguradoras o las empresas de la construcción) que también presentan numerosas particularidades y que necesitarían una adaptación de la taxonomía IFRS-GP que les permita informar adecuadamente de todos sus conceptos contables. Por tanto, en un futuro próximo, y constatado el espíritu de mejora continua que preside el proceso de elaboración de la taxonomía IFRS-GP, se prevé la aparición de nuevas extensiones que posibiliten a estos sectores el suministro de información sobre aquellos aspectos que les son propios.

3. Mejorando los modelos de reporting empresarial: el EBR (enhanced business reporting)

A pesar de las muchas ventajas que el XBRL proporciona para mejorar la forma en que la información financiera se elabora, se transmite y se utiliza, esta información tendrá la misma calidad que marquen los modelos sobre los que este lenguaje se basa, y si el modelo de divulgación de información empresarial vigente resulta incompleto, el XBRL no puede hacer nada a este respecto.

Por tanto, se hace necesario el desarrollo de un nuevo modelo de reporting empresarial que incluya no solo información retrospectiva y de carácter financiero, sino también aquella otra información cualitativa y orientada hacia el futuro que resulta fundamental para que los usuarios dispongan de una imagen completa de la realidad de la empresa y puedan tomar así mejores decisiones. Además, esta necesidad por encontrar nuevos modelos se ha visto acrecentada ante los recientes escándalos financieros de Enron y Parmalat que han puesto en tela de juicio la bondad de los modelos de divulgación de información financiera existentes hasta la fecha.

En esta línea, destacan las iniciativas llevadas a cabo por el American Institute of Certified Public Accountants (AICPA) que, en 1991 creó el Jenkins Committee que, para poder determinar el contenido del reporting corporativo, estudió primero las necesidades informativas de los usuarios de información empresarial. Como conclusiones generales, recogidas en el Informe Jenkins, se determinó que la información demandada por los usuarios incluye: información financiera y no financiera junto con el análisis que los gerentes realizan de la misma, información sobre los objetivos definidos por la empresa así como las estrategias y la estructura organizativa diseñadas para alcanzarlos, incluyendo una descripción de los gerentes y accionistas. Así mismo, señalan la importancia que los usuarios conceden a la posibilidad de disponer de información previsional, que les permita reducir la incertidumbre asociada a todo proceso de decisión.

Sin embargo, fueron pocas las recomendaciones del comité que se pusieron en práctica de modo que, en diciembre del 2002, la AICPA decidió crear el Special Committee on Enhanced Business Reporting (SCEBR), que supone un paso más en el camino emprendido por el Jenkins Committee. Su objetivo principal es desarrollar una estrategia para mejorar la divulgación de información financiera por parte de las empresas así como proporcionar directrices para la elaboración de otros informes adicionales que satisfagan las crecientes demandas informativas por parte del mercado. Estos informes complementarios permitirán a los inversores que tengan una información más real y completa de las empresas, especialmente de aquellas que llevan a cabo grandes inversiones en intangibles (EBRC, 2004).

Para alcanzar este objetivo, han elaborado un marco conceptual (ver figura 1) en el que se establece la información que las empresas deberían divulgar.

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Fuente: EBRC (www.ebr360.org) y elaboración propia.

 

En primer lugar, la empresa debe proporcionar información sobre su situación de partida. Para ello, tendrá que describir el entorno que la rodea, tanto general como específico, incluyendo un detalle de los clientes y la competencia a la que se enfrenta. Así mismo, será necesario dar a conocer las condiciones tecnológicas, legales, políticas y regulatorias aplicables a la organización ya que influirán de forma decisiva en la actividad desarrollada por esta.

Una vez que se conoce la situación de partida, será preciso informar acerca de qué es lo que se pretende alcanzar, es decir, la misión y objetivos de la organización y cómo se van a lograr, esto es, las estrategias que se van a diseñar, incluyendo las relacionadas con la gestión del riesgo. También habrá que describir el modelo de negocio y la estructura organizativa que darán soporte a las estrategias seleccionadas, sin olvidar una explicación sobre la cartera de negocios de la compañía y sobre la distribución de los recursos entre los distintos negocios que la componen.

En tercer lugar, la empresa deberá suministrar información sobre los recursos y competencias con que cuenta para poner en marcha las estrategias seleccionadas y alcanzar así los objetivos definidos. Estos recursos se pueden dividir en dos grandes grupos: por un lado, estarían los activos tangibles (físicos y financieros) y por otro, los intangibles. Este concepto de activo intangible engloba una gran cantidad de elementos, entre los que se pueden destacar los recursos humanos, la innovación, la información y tecnología, la propiedad intelectual, el saber hacer, también conocido como know-how y las relaciones existentes entre los distintos miembros de la cadena de suministro.

Estos intangibles han ido ganado importancia a lo largo de los últimos años, en detrimento de los activos de naturaleza tangible, hasta llegar a convertirse, según diversos autores (Lev y Zambón, 2003; Sánchez et al., 2000), en los verdaderos motores de la economía actual.

Por último, la organización deberá informar a los usuarios acerca de cuál ha sido el rendimiento alcanzado en el desarrollo de su actividad. Para ello, deberá suministrar indicadores sobre su desempeño operativo así como medidas de la rentabilidad y liquidez, tanto a nivel global como segmentado para que los usuarios puedan evaluar de una forma más eficaz la productividad alcanzada en cada una de las áreas de negocio en que se divide la organización.

4. El papel del XBRL en el EBR

A pesar de que la información contenida en el marco conceptual del EBR es muy completa y está muy estructurada, carece del nivel de concreción necesario para posibilitar su aplicación. Es en este punto donde XBRL puede jugar un papel fundamental gracias a las ventajas que presenta tanto desde un punto de vista técnico como organizativo.

Como ya se explicó anteriormente, el componente principal del XBRL son las taxonomías, que contienen los términos necesarios para llevar a cabo el intercambio de información. Pues bien, para poder transmitir la información contenida en el marco conceptual elaborado por el Consorcio EBR en formato XBRL será necesario elaborar una o varias taxonomías, para lo cual habrá que descender a un mayor grado de detalle que permita definir los distintos conceptos que deben formar parte de la misma. De este modo, se estarán concretando los contenidos del marco conceptual desarrollado por el Consorcio EBR y se estará facilitando su aplicación práctica.

Así mismo, el XBRL es una organización humana, con unos protocolos de funcionamiento fuertemente establecidos y que han probado su eficacia a lo largo de los años. El Consorcio EBR podría aprovechar estas ventajas organizativas y unirse a XBRL para el desarrollo de la/s taxonomía/s EBR–XBRL, generando una estructura semejante a la que se muestra en la figura 2.

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Fuente: elaboración propia

 

Por un lado, se encontraría el grupo de trabajo formado por los miembros del Consorcio EBR, los cuales son especialistas en temas de negocio, y se encargarían de elaborar un informe que marque los contenidos informativos mínimos que las empresas que deseen seguir el modelo EBR deben proporcionar a los usuarios potenciales.

Una vez elaborado este informe EBR de mínimos, el grupo de trabajo técnico, constituido por personal especialista en XBRL, se dedicaría a elaborar la/s taxonomía/s EBR–XBRL utilizando como base el citado informe.

Por último, el denominado grupo solución se encargaría de elaborar un plan organizativo que marcase cómo debe llevarse a cabo la tarea encomendada. Así mismo, debería realizar previsiones sobre los riesgos asociados al proyecto, estimular el diálogo y velar para que en todo momento se respeten los protocolos de funcionamiento establecidos.

5. Construyendo un modelo de reporting universal

La conjunción de todos los elementos descritos anteriormente permitiría alcanzar un modelo universal para la difusión de información empresarial que bien podría denominarse “modelo de reporting universal”. Dicho modelo podría basarse en los contenidos informativos del EBR cuya parte financiera debería provenir de un conjunto de normas universales de información financiera (NUIF) que garanticen la comparabilidad real de la información. El desarrollo y la concreción de los contenidos EBR-NUIF se podrían obtener mediante taxonomías XBRL. Además, las NUIF favorecerían la implantación y expansión a nivel mundial del XBRL.

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Fuente: elaboración propia.

 

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(1) Para una mayor información sobre XBRL y los miembros que constituyen el consorcio, puede consultarse el sitio web de la organización: www.xbrl.org.

(2) Las NIIF aprobadas hasta el momento por la Unión Europea pueden consultarse en la página web del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC): www.icac.meh.es/reglanic.htm (acceso el 15 de noviembre del 2006).