Aprendiendo a ser felices, 365 días en el 2016

Revista Nº 193 Ene.-Feb. 2016

Pablo Claver 

Conferencista español y autor internacional de obras de emprendimiento 

“Año nuevo, vida nueva”. Frase muy retórica y podríamos decir que, si no es mentira, muy pocas veces se cumple. Los primeros días del año se suele plantear cuáles se quiere que sean las metas laborales y personales para el año entrante. Se tiene el propósito de hacer ejercicio, de comer saludable, de gestionar utilizar mejor el tiempo, de tener menos estrés, de quejarse menos, de estar más con la familia y los amigos, de llevarse mejor con los jefes y/o con algunos compañeros y así se podría estar leyendo cuatro páginas de todos los deseos y cambios que se quiere para el nuevo año que comienza, pero en el fondo se sabe que muy difícilmente se consigue cumplir alguno de ellos y que al final todo vuelve a ser igual o muy parecido.

Es de esperar que esta vez, en el 2016, no pase lo mismo que en el 2015 y sea el año de cambios y de ver cumplidos los sueños. No de muchos cambios, ya que el que mucho abarca poco aprieta, pero al menos de dos o tres cambios que se hagan en la vida tanto en lo personal como a nivel laboral. ¿Y por qué se espera que este año se consiga? Nadie es adivino, ni se tiene una varita mágica con la cual se puedan hacer realidad todos los deseos de cambio. Lo que sí es seguro, es que si se desea, si realmente se cree que este año sí se va a cambiar, de verdad que se consigue. El creerlo es el primer gran paso para alcanzar los sueños. Sin que suene pretencioso, se sabe de qué se habla.

Permítanme que me presente. Soy Pablo Claver. Emprendedor español, residente desde hace dos años en Colombia. He creado dieciséis empresas en seis países, he dirigido equipos de más de trescientas personas y hoy por hoy soy feliz y, lo más importante que puedo decir, es que he cambiado uno a uno todos los malos hábitos que tenía. ¿Quiere saber cómo lo he conseguido? Lo voy a explicar en las siguientes líneas con el único deseo de que al menos un lector logre cambiar alguno de los malos hábitos personales o laborales y pueda ver cumplidos los sueños de cambio para este 2016.

Los propósitos que todos hacemos por estas fechas dan el impulso suficiente para empezar, para intentarlo, pero nuestro subconsciente, que es donde tenemos grabados nuestros hábitos, está muy cómodo haciendo las cosas como las ha hecho siempre y al final nos suele ganar la partida y hace que abandonemos los sueños de cambio para que todo vuelva a ser igual. Por ello, para que este año no sea como siempre, vamos a coger fuerza con buenos propósitos pero vamos a trabajar el subconsciente para que esta vez sí se logren.

Las pautas que sigo para cambiar hábitos y que me han funcionado son las siguientes:

Primero elegir y concretar el hábito que se quiere cambiar. El que tenga más claro, más interiorizado, puede ser el primero. Da igual que sea laboral, personal o familiar. Cree y sea un convencido de que lo va a lograr. Visualice que ya lo ha conseguido y lo bien que está con el nuevo hábito. Si se empieza no creyendo y con pocas esperanzas de conseguirlo, al final lo más probable es que no lo consiga.

Le recuerdo que escoja solo un nuevo hábito que quiera incorporar a la vida, que no nos entren las prisas de querer cambiar varios a la vez, porque al final ya se sabe lo que pasa, que no cambiamos ninguno.

Y para llegar a la meta, para conseguirlo, lo primero es poner una fecha de inicio, que puede ser perfectamente ahora a primeros de año, pero más importante todavía que la fecha de inicio es ponerse una fecha final, una fecha límite, donde sí ya habremos cambiado nuestro antiguo hábito por el nuevo. Poniendo una fecha de entrega, estamos presionando al subconsciente de que algo va a cambiar. Le propongo, en función del hábito que quiera cambiar, que ponga como límite entre uno y cuatro meses para conseguir el objetivo. Es el tiempo que se necesita para que a base de repeticiones se quede bien grabado el nuevo comportamiento.

Para convencer al subconsciente, donde, como decíamos, residen los hábitos, me dieron un consejo que ha funcionado muy bien para cambiar los malos hábitos, que es el ponerse una recompensa. Hacernos un regalo si lo conseguimos. Y es decisivo el elegir un regalo que nos guste mucho a nosotros, pero sobre todo al subconsciente, que a fin de cuentas es al que tenemos que convencer para tener éxito. A mí me funciona ponerme recompensas del tipo viajes a sitios donde nunca he estado con mi esposa y/o familia, amigos, algo que nos apetezca mucho, como puede ser el organizar una fiesta, una barbacoa para pasarlo súper bien o el capricho que más le satisfaga. Cuando tenga tentaciones y pase por momentos de debilidad, el acordarse de ese regalo le ayudará a ser disciplinado y no tirar por la borda todo lo que ha avanzado y luchado para convencer al subconsciente y lograr el premio.

Y para que se nos quede bien grabado el nuevo hábito, durante los meses siguientes, lo que nos toca es repetir, repetir y repetir hasta la saciedad el nuevo comportamiento que queremos incorporar a la vida. En la repetición está la clave del éxito. Hoy en día parece que está de moda la teoría de las 21 veces seguidas. El hacer 21 veces seguidas el nuevo hábito que se ha propuesto y si se incumple, se debe volver a empezar de cero hasta que se consiga ganar la partida 21 a cero. Esta técnica la empecé a hacer en el 2006, cuando casi nadie la practicaba y solo les puedo decir que me ha funcionado muy bien y con ella he incorporado cuatro nuevos hábitos de vida. La primera vez que utilicé la técnica fue para cambiar mi forma de vender a los clientes. La segunda fue para hacer ejercicio tres días a la semana. La tercera para sustituir las quejas por gratitud y la cuarta para hacer meditación. Y les puedo asegurar que es la repetición constante y la recompensa, lo que hace que lleguen a la meta en la fecha que han previsto.

En cada proceso de cambio de hábito pueden utilizar algún anclaje o recordatorio para que en todo momento sean conscientes de que están adquiriendo un nuevo hábito que quieren que se les grabe muy bien. Pueden utilizar una pulsera, un anillo, un pañuelo o un reloj. El ponerse una simple manilla como recordatorio ayudará a conseguir el objetivo y si incumple, cambie de muñeca. También pueden ir marcando en una hoja los avances hasta que consigan rellenar las 21 casillas seguidas. El ver cómo avanzan los motivará.

Y como estoy convencido de que van a lograr incorporar a la vida algunos buenos hábitos durante este año, y si todavía no tienen muy claro cuál pueden escoger, entonces les doy algunos de los que utilizo en mi día a día, para que les ayude a disfrutarlo más tanto personal como laboralmente. Ahí van mis hábitos felices:

• Cuando ponga un pie en el suelo al levantarse de la cama (en mi caso el pie derecho), sonría. Muestre una gran sonrisa durante unos cinco segundos y piense que hoy va a ser un gran día. Si tiene alguna situación compleja que afrontar, visualice que le va a salir muy bien.

• Dúchese entrando solo en la ducha. No entre con sus problemas. Déjelos fuera. Concéntrese en cómo cae el agua por el cuerpo y disfrútela. Y si quiere ponerle una nota de alegría, ponga música. La que más le guste.

• Si es posible desayune en familia. A nosotros nos funciona, acostarnos un poco antes (así vemos menos televisión) y levantarnos media hora antes de lo habitual. No se olvide de saborear lo que está bebiendo y comiendo. Dedíquele el tiempo que se merece al desayuno.

• No sé si medita o hace algún tipo de ejercicio. Para el 2016 puede ser uno de los hábitos para incorporar. Verá cómo se acostumbra y lo bien que va a estar. Fluirá mejor y tendrá buena vibración con las personas que lo rodean.

• Aparque las quejas. Vaya al trabajo como vaya, no se queje. Si hace frío o sol o hay mucho tráfico, no se queje. Sustituya la queja por gratitud. Disfrutará más todos los días al quejarse menos.

• En el trabajo empiece por aquello que menos le apetezca hacer. Lo que menos nos apetece suele coincidir con las cosas que vamos dejando para más adelante y se van quedando pendientes. Verá que euforia le entra cada vez que se quita esos pendientes y como por arte de magia el estrés va desapareciendo. El estrés suele provocarlo lo pendiente de hacer.

• Relaciónese. Haga amigos. Este año tenemos que perder la timidez y relacionarnos más. Muchas personas somos tímidas por naturaleza (el 70% de la población lo es). Aproveche el momento en que tenga vergüenza para tomar la iniciativa en ese momento y hablar. Pruebe a tomarse un café con desconocidos. Hable con cuantas más personas mejor y en poco tiempo va a tener un montón de amigos. Intente que ellos hablen más que usted, que sean los verdaderos protagonistas.

• Y si está con la nota baja, un poco depre, es el momento de inyectarnos endorfinas (las endorfinas son las hormonas de la felicidad). Si está decaído o estresado, puede ir al cuarto de baño o a un lugar donde esté solo y nadie lo vea y de pie con la cabeza mirando hacía el techo, abra bien la boca y ríase a carcajadas durante unos 30 ó 40 segundos. La risa le va a generar endorfinas. La risa, aunque sea forzada, el cerebro no la distingue y genera estas hormonas tan apreciadas para tener bienestar. Verá que con la práctica lo pasará muy bien haciendo este pequeño ejercicio.

• Si es de los que utilizan mucho la palabra Yo y sufre de Yoítis, puede ser otro de los cambios que quiera lograr este año. Hay que dejar aparcada la yoítis y apuntarse al nosotros. Haga que la palabra nosotros sea la más importante que se diga en el trabajo y en el hogar. El trabajar en equipo hace que todos vistamos la misma camiseta y todo salga mejor.

• Y para disfrutar como se merece nos vamos a limpiar muy bien las orejas, para pedir retroalimentación a la gente cercana a nosotros y nos digan aquellas cosas que hacemos y no nos damos cuenta. Hay un principio universal de la naturaleza humana que hace que nos sea más fácil ver los problemas en los demás que en nosotros mismos. Y así cuando alguien nos retroalimente, veremos que nos está iluminando algo que nosotros no somos capaces de ver y de esa manera al ser conscientes, podremos cambiar.

• Por último, le quiero pedir un favor. Que en el 2016 desconecte más a menudo, por hábito diría yo, todos los dispositivos móviles (celular, tablet, laptop (…)) cuando esté con personas y aproveche el tiempo de la desconexión para sonreír, participar, reír, hablar, disfrutar, saludar, jugar, recordar, comentar, tocar, pasear, contemplar, amar, enamorarse (…) y ser feliz y disfrutar del trabajo, de la familia y de los amigos.

Ojalá de corazón le deseo que tenga, querido lector, 365 días muy felices en el 2016.

Un fuerte abrazo para todos,

Pablo Claver.

Emprendedor desde los nueve años. Conferencista y escritor y hoy por hoy una persona feliz.

Pablo.claver@demoslatam.com www.pabloclaver.com