A propósito de los chinos y Mindefensa

Revista Nº 132 Nov.-Dic.

Revista Nº 132 Nov.-Dic.

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Humberto Aníbal Restrepo 

Abogado Tributarista 

Una equivocada interpretación de la ley puede afectar un proceso de contratación estatal por el ofrecimiento de “exenciones” inexistentes.

El Gobierno Nacional expidió el Decreto 3000 del 30 de agosto del 2005, mediante el cual pretendió solucionar lo que consideraba una desigualdad entre los productos nacionales e importados adquiridos por el Ministerio de Defensa, al quedar gravados con el IVA algunos bienes de origen extranjero, que se consideraban exentos del gravamen por su destinación al sector defensa. Tal vez por la redacción de la norma esta ha pasado desapercibida, pues adiciona un parágrafo al artículo 1º del Decreto 695 de 1983, en el sentido de lo que parecería apenas obvio, esto es, que no se consideran “armas y municiones destinadas a la defensa nacional”, entre otros, las prendas de vestir, toallas y calzado de uso privativo de las Fuerzas Militares y de Policía Nacional.

Sin embargo, la repercusión va más allá del natural asombro. El artículo 428 del Estatuto Tributario consagra la no causación del IVA por las importaciones de armas y municiones que se hagan para la defensa nacional. A su turno, el Decreto 695 de 1983 se ocupó de determinar cuál era el material de guerra o reservado de las Fuerzas Militares y de Policía Nacional para efectos contractuales, señalando que los elementos allí descritos como tales constituían, a su vez, el conjunto de armas y municiones de que trata la norma contentiva de la no causación del gravamen.

De esta manera, y desconociendo la interpretación restrictiva de disposiciones preferenciales impositivas, bienes como el calzado eran considerados por el Ministerio de Defensa como equipo militar de campaña, elementos estos asimilados a armas y municiones para la defensa nacional, por lo que, en tal condición, se reputaban objeto del beneficio tributario. Pero la generosa interpretación ministerial iba más allá, pues no solo consideraba que la importación estaba exenta (lo correcto es que no causa el gravamen), sino que hacía extensivo el beneficio a su posterior comercialización.

Recordemos que por mandato legal el IVA se causa tanto por la importación como por la venta de bienes muebles y, en el presente caso, la no causación se refiere de manera única a la importación, pero no a su posterior comercialización.

Mindefensa no importa estos elementos, ni directamente ni por medio de terceros bajo la figura del mandato con representación, por lo que no se trata de una importación para consumo. Para adquirir los bienes, la entidad convoca procesos de contratación directa en los que permitía ofrecer bienes importados a nombre del oferente sin que se causara el IVA por la importación, desconociendo que por mandato de la legislación tributaria y una vez importados los bienes, el oferente favorecido con la adjudicación debe facturarlos a la entidad, acto mercantil de venta gravado con el IVA.

Existían muchas dudas acerca de la inclusión de algunos elementos como equipos militares de campaña, a su vez considerados como armas y municiones para efectos del beneficio tributario, pero, adicionalmente, y conforme lo describe la doctrina de la DIAN, si la introducción al país no la realizaba el ministerio directamente o a través de un tercero que obrara en su representación, tampoco operaba la no causación del gravamen por el hecho mismo de la importación, y, en todo caso, el beneficio solo cubría el hecho generador de la importación de los bienes y, de manera alguna, su posterior comercialización.

La discusión terminó con la expedición del decreto citado, al menos en lo que se refiere a los uniformes, prendas de vestir, textiles, material térmico, carpas, sintelitas, menaje, cubiertería, marmitas, morrales, chalecos, juegos de cama, toallas, ponchos y calzado de uso privativo de las Fuerzas Militares y de Policía Nacional, que de manera expresa no se consideran como armas y municiones destinadas a la defensa nacional; razón por la cual, no cabe duda que sobre los mismos no se predica la no causación del IVA, ni mucho menos un tratamiento impositivo excluyente sobre su posterior comercialización.

Antes de la nueva disposición el ministerio ofrecía exenciones inexistentes, otorgando condiciones más favorables a los productos de origen extranjero en detrimento no solo de la producción nacional, sino del mismo erario, pues con anterioridad a la expedición del Decreto 3000 del 2005 no existía exención del IVA por la comercialización de elementos de origen extranjero importados para el Ministerio de Defensa. Por tal razón, el decreto no corrige una desigualdad en materia impositiva —como quiera que esa entidad no era la que importaba los elementos para las distintas fuerzas—, pero sí le pone freno a la equivocada interpretación del Mindefensa a la normatividad tributaria.

Si no existía un tratamiento tributario preferencial, la publicitada exención del IVA para el calzado importado para el Ministerio de Defensa, resultó ser “cuento chino”.