Análisis de la aplicación de las normas internacionales de auditoría en Colombia

Revista Nº 27 Jul.-Sep. 2006

Consejo Técnico de la Contaduría Pública 

(Colombia) 

1. Alcance

La verificación, el aseguramiento y los sistemas de control constituyen un tema determinante en el proceso de transparencia de la información. La complejidad de los procesos regulatorios sobre este tópico tiene raíces profundas en los ordenamientos jurídicos y las fuentes de derecho.

Los procesos de internacionalización de la información, el enfoque regulatorio internacional y los significativos problemas de control y verificación de la información financiera, como base de la confianza en nuestro contexto y en el ámbito global, justifican el abordaje crítico y evaluativo del modelo local de control y de las Normas Internacionales de Auditoria, NIA. Tal proceso no queda agotado con esta primera aproximación y requiere estudios profundos y sostenidos sobre la materia. No obstante, lo álgido e importante del tema implica que en el proceso de estudio adelantado se realizará una primera aproximación al tópico.

No fue tema de la comisión determinar las diferencias entre los servicios de auditoría externa y de revisoría fiscal ni de las normas que rigen una y otra actividad profesional.

2. Aplicación de las NIA a la auditoría externa en Colombia

El desarrollo del marco que regula la actividad de la auditoría, conocido en el ámbito mundial como Normas Internacionales de Auditoría (NIA), en Colombia ha sido demasiado incipiente, limitándose, en términos prácticos, a que el legislador solo haya regulado de una manera muy resumida el marco general de las normas de auditoría en el artículo 7.º de la Ley 43 de 1990.

Dada la importancia que implica la emisión de un dictamen independiente, la comisión considera conveniente que para la profesión contable se utilice en Colombia el contenido técnico de las normas de auditoría en el ámbito internacional, y sugiere sea tenido en cuenta para el ejercicio profesional de quienes tienen esa responsabilidad.

El trabajo del auditor independiente en Colombia solamente tiene implicaciones legales en ausencia de la revisoría fiscal. Por otro lado, no se observa que existan, en lo fundamental, aspectos en conflicto con la normatividad colombiana para la aplicación de las NIA.

Las NIA son una serie de parámetros generales sobre la forma de conducir la labor de auditoría; en consecuencia, cualquiera que sea el marco regulatorio contable y normativo, los procedimientos contenidos en las NIA tienen total aplicación. De hecho, hasta el presente, las NIA son aceptadas como fuente de doctrina y sirven como guía en aspectos técnicos sobre los que sea inexistente una reglamentación específica.

En resumen, la comisión recomienda la aplicación integral de las NIAs en los trabajos de auditoría externa (incluida la auditoría financiera) realizados por contadores públicos independientes, bien sea que el servicio lo preste una firma de contadores o una persona natural.

3. Aplicación de las normas internacionales de auditoría a la revisoría fiscal

Existe consenso en que la revisoría fiscal comprende unas responsabilidades más amplias que las de la auditoría externa (auditoría financiera). Una de las áreas que es objeto de la revisoría fiscal es la auditoria financiera. Sin embargo, la revisoría fiscal debe abarcar y debe pronunciarse en su dictamen sobre la auditoría del control interno, la auditoría de cumplimiento y la auditoría de gestión.

Adicionalmente, la legislación colombiana dentro de las funciones que le ha establecido al revisor fiscal está la de “impartir instrucciones” y “colaborar con las entidades que ejercen la inspección y vigilancia” del ente auditado, lo cual, para algunos, le resta independencia para emitir su dictamen y le genera una carga de trabajo que normalmente no está de acuerdo con la remuneración económica percibida, de tal manera que en muchos casos origina trabajos de revisoría superficiales y sin el debido cuidado y soporte técnico requerido en las circunstancias.

La revisoría fiscal colombiana, enmarcada en el modelo conocido como “control latino”, excede las responsabilidades conferidas legalmente a figuras similares pertenecientes a esta escuela de control existentes en otros países de la región. Esto significa que el control de fiscalización en otras naciones se enfoca a la vigilancia de los actos administrativos y las operaciones empresariales, teniendo el aspecto contable una trascendencia menor.

Lo anterior ha implicado que en los países de la región, subsistan simultáneamente la auditoría independiente y los fiscalizadores con responsabilidades legales, llamados con nombres que van desde comisario de cuentas hasta síndicos, de acuerdo con cada legislación.

La circunstancia de conjugar responsabilidades sobre el control de los actos administrativos, las operaciones y la obligación de dictaminar estados financieros con carácter de fe pública ha llevado a que exista en nuestro caso un modelo con contradicciones implícitas, que ha generado criterios encontrados en los mismos entes reguladores.

Tal es el caso de exigir en algunas ocasiones el cumplimiento de las normas de auditoría, generalmente aceptadas para la realización del trabajo de revisoría fiscal, mientras en otros casos se prohíbe el cumplimiento de las mismas, o de considerar que el control ejercido por la revisoría fiscal es fundamentalmente financiero y posterior, cuando se la ha confundido erróneamente con la auditoría financiera y en otros casos decir que implica una forma de control integral.

Algunos han pensado que efectuar cambios a la reglamentación de la revisoría fiscal implicaría su virtual desaparición. No es ese el criterio de la comisión, que aunque no tenía como objeto proponer una nueva regulación de revisoría fiscal, sí considera importante el establecimiento de parámetros consistentes, justos y equitativos en el tratamiento del ejercicio de la misma.

La comisión no ha planteado la eliminación de la revisoría fiscal, que tiene valiosos aspectos que deben mantenerse vigentes en el control organizacional. Pero sí es necesaria, por una parte, una revisión de las condiciones actuales del ejercicio de la revisoría fiscal, permitiendo la aplicabilidad de las NIA para la labor de auditoría financiera y, por otra parte, la creación de un mecanismo interno que garantice la actualización de las mismas, lo cual en absoluto riñe con los otros dos aspectos fundamentales del ejercicio: el control sobre las operaciones de la entidad y la verificación del cumplimiento legal y normativo.

Se trata de establecer criterios uniformes para el desarrollo del trabajo en su conjunto, donde aspectos como materialidad, importancia relativa y control posterior se apliquen en los campos relativos a la auditoría sin perjuicio del ejercicio del control integral relativo a la revisoría fiscal.

En esas condiciones, la responsabilidad del revisor fiscal al adoptar el enfoque del control integral determina la importancia de los elementos tales como la amplitud del objeto de control y la permanencia, entendida desde el punto de vista del adecuado cumplimiento de la responsabilidad encomendada con respecto al periodo de su ejercicio y de las labores preventiva, detectiva y correctiva, puedan ser llevadas a cabo.

Es claro que el tema es de una gran profundidad y que depende, no solamente del enfoque que se defina, sino de aspectos que exceden el análisis que aquí se plantea, como es el caso de la formación profesional, los requerimientos mínimos para ejercer la revisoría fiscal, la actualización profesional y otros más.

Pero en lo que sí debe tenerse especial cuidado es en que el papel del revisor fiscal deje de ser el de un simple bastón de apoyo de los organismos de control y vigilancia del Estado que busca responsabilizar al revisor fiscal, sin importar si la responsabilidad asignada es razonable, factible y costeable, para convertirse en lo que debe ser en los tiempos actuales: una función garante de la confianza pública, con alto nivel técnico y generador de valor, no solo para la empresa, sino para la sociedad; una labor que resista el examen de cualquier observador internacional y que hable el mismo lenguaje técnico en lo que atañe al ejercicio de la contaduría independiente, consultando las necesidades del país y, por consiguiente, de todos los actores que requieren de su concurso.