Aplicación práctica de la IFRS 9

Revista Nº 55 Jul.-Sep. 2013

Miguel Ángel Villacorta Hernández 

(España) 

Profesor de la Universidad Complutense de Madrid 

Doctor en Derecho, Universidad Carlos III 

Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad Complutense 

Premios y condecoraciones de investigación en contabilidad y auditoría 

Autor de numerosos artículos y libros 

Introducción

La materia más importante de las normas emitidas por el IASB (International Accounting Standards Board) son los instrumentos financieros. Sin lugar a dudas, gran parte de los esfuerzos del IASB han sido orientados a regular correctamente tales instrumentos. Su importancia es tal, sobre todo, porque se amplía el concepto de instrumento financiero, incluyendo en él un número mayor de elementos de los estados financieros.

Ahora bien, a pesar de la importancia reconocida por el propio organismo, este no ha sabido expresar, de una forma ordenada, las reglas para contabilizar los instrumentos financieros. Al contrario, el IASB no unifica su tratamiento en un único texto, sino que su ordenación está recogida en cuatro normas vigentes en la actualidad: IAS 32 (IASB: 2012b), IAS 39 (IASB: 2011c), IFRS 7 (IASB: 2012a) e IFRS 9 (IASB: 2011b), además de las múltiples referencias a otras normas, como a la IAS 36 (IASB: 2010) e IFRS 13 (IASB: 2011a). Esta disgregada regulación tiene como consecuencia directa una difícil consulta de sus contenidos.

Un instrumento financiero es el contrato que da lugar simultáneamente a un activo en una empresa y a un pasivo financiero, o un instrumento de capital en otra empresa, es decir, el vínculo que une a un determinado sujeto emisor, necesitado de recursos financieros, con uno o varios inversores propietarios de recursos, a través del cual:

• el inversor cede sus recursos a cambio de que en un futuro determinado perciba dinero o un derecho contractual convertible en dinero, u otro activo financiero intercambiable en una posición favorable para él, o un instrumento de capital; y

• el emisor del instrumento asume la obligación contractual de entregar dinero u otro activo en condiciones potencialmente desfavorables a sus intereses, o asume la entrega de un documento contractual que ponga de manifiesto el interés del inversor en los activos netos residuales del emisor, una vez detraídos todos sus pasivos.

Entre los contratos que deben ser considerados como instrumentos financieros podemos destacar los valores de renta fija, los valores de renta variable, los créditos, los préstamos, las cuentas a cobrar, las permutas, los futuros y las opciones. Sin embargo, el oro en lingotes no es un instrumento financiero, sino una materia prima cotizada, esto se debe a que así el lingote tenga gran liquidez, no hay derecho contractual a recibir efectivo u otro activo financiero inherente.

Analizando la definición de los instrumentos financieros identificamos tres figuras: el activo financiero y, como contrapartida a este, un pasivo financiero y/o un instrumento de participación en los activos netos de la sociedad emisora (el IASB denomina “activos netos” a los activos menos los pasivos exigibles, es decir, a los fondos propios).

1. Normas que regulan los instrumentos financieros

La IAS 32, la IAS 39, la IFRS 7 y la IFRS 9 tienen como finalidad adaptar el tratamiento contable de los instrumentos financieros a las actuales características del entorno económico.

Realizando un estudio cronológico, en 1989, el IASB inició un proyecto con el objetivo de regular el reconocimiento, medición, registro y presentación contable de los instrumentos financieros; para esto comenzó editando la ED-40 (1991) y, posteriormente, la ED-48 (1994). No obstante lo anterior, debido a las dificultades para publicar una única norma consensuada, se procedió a dividir el proyecto en dos normas. Luego, en 1995, el IASB publica la IAS 32, que regula la presentación e información sobre instrumentos financieros, posponiendo el problemático reconocimiento y medición de los instrumentos financieros para una norma posterior.

Ya en 1998, el organismo editó la ED-62, publicando, a finales del mismo año, la IAS 39, en la que se establecía el reconocimiento y medición de los instrumentos financieros, así como el tratamiento del registro de cobertura y la contabilidad por medio del valor razonable. El 17 de diciembre del 2003 el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (CNIC) publicó la IAS 39 revisada como parte de la iniciativa del IASB para mejorar quince normas a tiempo para que fueran aplicadas por las empresas que iban a adoptar, por primera vez, las IAS/IFRS en 2005. Esta revisión tenía como objetivo introducir nuevas mejoras en la calidad y uniformidad del conjunto de IAS ya existentes. A partir de esa fecha, el IASB ha introducido diversas modificaciones, las más importantes en marzo del 2004, diciembre del 2004, abril 2005, julio del 2008 y febrero del 2009.

La última versión de la IAS 39, de septiembre del 2011, modifica la nomenclatura y denominación de las partidas integrantes de la clasificación de los instrumentos financieros. Además de esto, también modifica, respecto a las primeras versiones, el registro y valoración de algunas partidas. Por ejemplo, hasta esas modificaciones, en los activos financieros disponibles para la venta se permitía destinar los cambios en la valoración a resultados o a fondos propios, dejando el tratamiento a elección de la empresa, aunque eso sí, el criterio elegido debía ser mantenido en todos los periodos posteriores. En la actualidad, el IASB solamente permite destinar sus cambios a los fondos propios.

La IFRS 7 “Instrumentos financieros: Información a revelar” entró en vigor para los ejercicios comenzados a partir del 1º de enero del 2007. El objetivo de la norma es revelar información que permita a los usuarios de los estados financieros evaluar la importancia de los instrumentos financieros para una entidad, así como la naturaleza y alcance de sus riesgos y la forma en que la entidad gestiona dichos riesgos.

Por su parte, la IFRS 9 “Instrumentos financieros” establece que todos los activos financieros reconocidos que estén dentro del alcance de la IAS 39 serán medidos al coste amortizado o al valor razonable. La IFRS fue emitida en diciembre del 2011 y será de aplicación obligatoria a partir del 1º de enero del 2015.

El objetivo de este trabajo es analizar y aclarar algunos aspectos de la guía de implementación de la IFRS 9 elaborada por el IASB.

2. Fundamentos de la IFRS 9

El Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad tenía clara, desde hace tiempo, la necesidad de mejorar los requerimientos para la información financiera de los instrumentos financieros, con el fin de ampliar la relevancia y comprensibilidad de la información sobre estos instrumentos para los usuarios de los estados financieros.

Para atender la urgencia de esa necesidad, en un momento de especial sensibilidad por la omnipresente crisis financiera, el Consejo decidió remplazar la IAS 39, en su totalidad, tan pronto como fuera posible. Para avanzar rápidamente en este aspecto, el Consejo dividió el proyecto en varias fases.

El Consejo considera que la IFRS 9 mejora la capacidad de los usuarios para comprender y utilizar la información financiera de los activos financieros y elimina la mayor parte de la complejidad de la IAS 39. A diferencia de la IAS 39, la IFRS 9 proporciona razones claras para medir un activo financiero al coste amortizado o al valor razonable, con lo que mejora la capacidad de los usuarios para comprender la información financiera de los activos financieros.

Asimismo, la IFRS 9 conecta el atributo de medición de los activos financieros con la forma en que la entidad gestiona sus activos financieros (“modelo de negocio”) y sus características de flujos de efectivo contractuales. Al hacerlo así, la IFRS 9 reduce significativamente la complejidad mediante la eliminación de las numerosas reglas asociadas con cada categoría de clasificación de la IAS 39. De forma congruente con el resto de activos financieros, los contratos híbridos con anfitriones de activos financieros se clasifican y miden en su totalidad, eliminando, de esta forma, la complejidad y los requerimientos basados en reglas de la IAS 39 para derivados implícitos. Además, la IFRS 9 requiere un único método de deterioro de valor, que remplaza a los diferentes métodos de deterioro de valor asociados con las numerosas categorías de clasificación establecidos en la IAS 39. El Consejo considera que estos cambios mejorarán la capacidad de los usuarios para comprender la información financiera en el ámbito de los activos financieros, con lo que evaluarán mejor los importes, calendario e incertidumbre de los flujos de efectivo futuros.

Por tanto, la IFRS intenta ayudar a los usuarios a comprender la información financiera sobre activos financieros fundamentalmente mediante la adopción de tres medidas:

a) Reduciendo el número de categorías de clasificación y proporcionando razones más claras para medir los activos financieros de una forma concreta que remplace las numerosas categorías de la IAS 39, cada una de estas con reglas específicas que establecen cómo puede, o debe, clasificarse un activo.

b) La aplicación de un método único de deterioro de valor para todos los activos financieros no medidos al valor razonable, que remplaza los distintos y numerosos métodos de deterioro de valor asociados a las diversas categorías de clasificación de la IAS 39.

c) La vinculación del atributo de medición de los activos financieros con la forma en que la entidad gestiona sus activos financieros (“modelo de negocio”) y sus características de flujos de efectivo contractuales, proporcionando así información relevante y útil a los usuarios para la evolución de los importes, calendario e incertidumbre de los flujos de efectivo futuros de la entidad.

3. Clasificación y valoración de los instrumentos financieros

Cuando entre en vigor la IFRS 9, el 1º de enero del 2015, todos los activos financieros reconocidos, que estén dentro del alcance de la IAS 39, serán medidos al coste amortizado o al valor razonable.

El instrumento de deuda que (1) sea tenido dentro del modelo de negocios cuyo objetivo es recaudar los flujos de efectivo contractuales, y (2) tenga flujos de efectivo contractuales, que sean únicamente pagos del principal y de intereses sobre el principal pendiente, generalmente se tiene que medir al coste amortizado. El resto de instrumentos de deuda se deberán medir a valor razonable con cambios en resultados (fair value through profit or loss).

La opción del valor razonable está disponible (si se satisfacen ciertas condiciones) como alternativa al coste amortizado.

Por su parte, todos los instrumentos de patrimonio que estén dentro del alcance del IFRS 9 se tienen que medir en el estado de posición financiera al valor razonable con cambios en resultados.

Solamente si la inversión en patrimonio no es mantenida para negociar, en el reconocimiento inicial se puede realizar la elección irrevocable de medirlo a valor razonable a través de otros ingresos comprensivos (fair value through other comprehensive income) con solo los ingresos por dividendos reconocidos en beneficio o pérdida.

El instrumento de deuda será medido a coste amortizado o a valor razonable con cambios en resultados. El IASB elimina, con la IFRS 9, las categorías de mantenidos para la venta y mantenidos hasta el vencimiento, que actualmente están reguladas en el IAS 39.

A su vez, el instrumento de deuda, generalmente, se tiene que medir a coste amortizado, si se satisfacen tanto “la prueba del modelo de negocios” como la “prueba de las características de los flujos de efectivo contractuales”:

• Prueba del modelo de negocios. El objetivo del modelo de negocios de la entidad es tener el activo financiero para recaudar los flujos de efectivo contractuales, más que tener el objetivo del modelo de negocios de vender el instrumento antes de su maduración contractual para realizar sus cambios del valor razonable.

• Prueba de las características de los flujos de efectivo contractuales. Los términos contractuales del activo financiero dan origen, en fechas específicas, a flujos de efectivo que solamente son pagos del principal y de los intereses sobre la cantidad del principal que esté pendiente.

En el reconocimiento inicial, el instrumento de deuda que satisface ambos criterios todavía puede ser designado como a valor razonable con cambios en resultados si la designación a valor razonable eliminara o redujera, de manera importante, el desajuste contable que existiría si el instrumento financiero hubiera sido medido a coste amortizado.

La IFRS 9 introduce la prueba del modelo de negocios, que requiere que la entidad valore si su objetivo para el instrumento de deuda es recaudar los flujos de efectivo contractuales del instrumento en oposición a la realización del cambio en su valor razonable a partir de la enajenación antes de su maduración contractual. Esto se determina a un nivel más alto que el nivel del instrumento financiero individual. No se basa en la intención que tenga la administración para los instrumentos individuales.

Así, la entidad puede tener diferentes unidades de negocio que se administren de manera distinta. Por ejemplo, la entidad puede tener un negocio de banca comercial, donde el objetivo es recaudar los flujos de efectivo contractuales de los activos de préstamo, y un negocio de banca de inversión, donde el objetivo es realizar los cambios en el valor razonable a través de la venta de los activos de préstamo antes de su maduración. En este caso, se asume que los instrumentos financieros dan origen a flujos de efectivo que son pagos del principal y de los intereses, en el negocio de banca comercial pueden calificar para la medición a coste amortizado, aun si instrumentos financieros en el negocio de banca de inversión no califican. Los instrumentos que darían satisfacción a la definición existente de mantenidos para negociar, contenida en el IAS 39, serían medidos a valor razonable con cambios en resultados, dado que no son tenidos para recaudar los flujos de efectivo contractuales del instrumento.

Si bien el objetivo del modelo de negocios de la entidad puede no ser tener los activos financieros con el fin de recaudar los flujos de efectivo contractuales, la entidad no necesita tener todos esos activos hasta el vencimiento. Por lo tanto, el modelo de negocios de la entidad puede ser poseer los activos financieros para recaudar los flujos de efectivo contractuales aun si ocurre la venta de estos. Por ejemplo, la valoración que hace la entidad respecto de que tiene inversiones para recaudar sus flujos de efectivo contractuales todavía puede ser válida, incluso si vendiera los instrumentos para financiar desembolsos de capital.

Uno de los motivos principales de la emisión de esta norma es simplificar los criterios de reconocimiento del deterioro de valor para las diferentes categorías. Este objetivo se ha conseguido al eliminar la categoría de instrumentos financieros disponibles para la venta.

El otro objetivo ha sido realizar una nueva clasificación y valoración de las categorías de instrumentos financieros. Los nuevos criterios de clasificación y valoración de la IFRS 9 aparecen en el cuadro 1.

 

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En la fecha de transición a esta norma se deben aplicar los criterios establecidos en el cuadro 2:

 

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4. Costes de transacción

Los costes de transacción deben incluirse en la medición inicial de los activos y pasivos financieros distintos de aquellos a valor razonable con cambios en resultados.

Para los activos financieros que no se midan a valor razonable con cambios en resultados, los costes de transacción se añaden a la medición del valor razonable en el momento del reconocimiento inicial. Para los pasivos financieros, los costes de transacción se incluyen posteriormente en el cálculo del coste amortizado utilizando el método del interés efectivo y, de hecho, amortizado, a través de resultados durante la vida del instrumento.

Los costes de transacción que se espera incurrir en la transferencia o disposición de un instrumento financiero no se incluyen en la medición de un instrumento financiero.

5. Definición de un derivado

La IFRS 9 define un derivado como un instrumento financiero u otro contrato que cumple con tres características:

a) Su valor cambia en respuesta a los cambios en una tasa de interés especificada en el precio de un instrumento financiero, en el de una materia prima cotizada, en una tasa de cambio, en un índice de precios o de tasas de interés, en una calificación o índice de carácter crediticio o en función de otra variable, que en el caso de no ser financiera no se específica para una de las partes del contrato (a esta variable se la denomina subyacente).

b) No requiere una inversión inicial neta, o solo obliga a realizar una inversión inferior a la que se requeriría para otros tipos de contratos, en los que se podría esperar una respuesta similar ante cambios en las condiciones de mercado.

c) Se liquidará en una fecha futura.

El cuadro número 3 recoge los ejemplos más claros de derivados y subyacentes.

 

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A los ejemplos anteriores hay que unir cualquier otro instrumento que cumpla los tres requisitos de derivados establecidos en la IFRS 9, pues cualquier contrato que tenga un subyacente puede ser un derivado. A esto hay que añadir que si un instrumento cumple la definición de contrato derivado, pueden ser de aplicación las disposiciones especiales, por ejemplo, si es un derivado climático (párrafo GA1 de la IAS 39), o un contrato liquidado con acciones propias de la entidad (párr. 21 a 24 de la IAS 32). Por lo tanto, una entidad debe evaluar el contrato para determinar si están presentes el resto de características de un derivado y si se aplican disposiciones especiales.

6. Instrumento sintético

La contabilidad de instrumentos financieros sintéticos consiste en tratar dos o más instrumentos financieros separados como un instrumento único combinado.

A efectos de aplicar la IFRS 9, es, por lo general, inapropiado tratar dos o más instrumentos separados con un instrumento único combinado. Cada uno de los instrumentos financieros tiene sus propios plazos y condiciones y cada uno debe ser transferido y liquidado por separado.

Vemos todo lo anterior a través de un ejemplo:

Una entidad ALFA emite un instrumento de deuda a seis años con una tasa de interés variable. Al mismo tiempo, contrata una permuta financiera con la sociedad BETA a seis años en la que paga fijo y recibe variable. La entidad ALFA considera la combinación del instrumento de deuda y la permuta financiera como un instrumento sintético a tasa de interés fijo. La entidad ALFA contempla la contabilización por separado de la permuta financiera como inapropiada, dado que el párrafo B4.3.8(a) de la IFRS 9 requiere que un instrumento derivado se clasifique junto con su instrumento anfitrión, si el derivado está ligado a una tasa de interés que puede cambiar el importe de los intereses que de otro modo se pagaría o recibiría por el contrato de deuda anfitrión.

Se pide conocer si es correcto el análisis de la entidad o si, por el contrario, ha errado en su diagnóstico.

El análisis de la empresa no es correcto. Los instrumentos derivados implícitos son plazos y condiciones que se incluyen en contratos anfitriones no derivados. Es inapropiado tratar dos o más instrumentos separados con un instrumento único combinado (instrumentos sintéticos) a efectos de aplicar la IFRS 9. Cada uno de los instrumentos financieros tiene sus propios plazos y condiciones y cada uno debe ser transferido y liquidado por separado. Por lo tanto, el instrumento de deuda y la permuta financiera se deben clasificar por separado.

7. Contabilidad de la fecha de liquidación en los supuestos de intercambio de activos financieros distintos al efectivo

En este punto, el problema se plantea cuando una entidad reconoce ventas de activos financieros utilizando la contabilidad de la fecha de liquidación. En esta situación, es necesario saber si se debe reconocer un cambio en el valor razonable de un activo financiero a recibir a cambio del activo financiero distinto al efectivo que se ha vendido (como aparece establecido en el párr. 5.7.4 de la IFRS 9).

La respuesta a este interrogante no puede ser absoluta, pues cualquier cambio en el valor razonable del activo financiero a recibir se contabilizaría de acuerdo con el párrafo 5.7.4 de la IFRS 9, si la entidad aplica la contabilidad de la fecha de liquidación para esa categoría de activos financieros. No obstante, si la entidad clasifica el activo financiero a recibir en una categoría para la cual aplica la contabilidad de la fecha de negociación, el activo a recibir se reconocerá en la fecha de negociación, tal como se describe en el párrafo B3.1.5 de la IFRS 9. En tal caso, la entidad reconocerá un pasivo por un importe igual al importe en libros del activo financiero que se va a entregar en la fecha de liquidación.

Para observar lo anterior se ofrece un supuesto que resuma las ideas anteriores:

El 29 de diciembre del año 1 (fecha de negociación), la entidad ACTIVITY realiza un contrato para enajenar un efecto comercial, el cual se mide por su coste amortizado, a cambio del bono, el cual cumple la definición de mantenido para negociar y se medirá por su valor razonable. El 29 de diciembre ambos activos tienen un valor razonable de 1.010 euros, mientras que el coste amortizado del efecto es de 1.000 euros. La entidad ACTIVITY utiliza la contabilidad de la fecha de liquidación para los activos financieros medidos al coste amortizado, y la contabilidad de la fecha de negociación para los activos que cumplen la definición de mantenidos para negociar. El 31 de diciembre (cierre del ejercicio contable), el valor razonable del efecto es 1.012 euros y el valor razonable del bono es 1.009 euros. El 4 de enero del año 2, el valor razonable del efecto es 1.013 euros y el valor razonable del bono es 1.007 euros.

En esta situación, es necesario realizar los siguientes asientos contables.

29-12-X1

 

CUAD 1 PAG 18.JPG
 

 

31-12- X1

 

CUAD 1 PAG 29.JPG
 

 

4-1-X2

 

CUAD 1A PAG 29.JPG
 

 

Conclusiones

La entrada en vigor de la IFRS 9, el 1º de enero del 2015, traerá novedades en el aspecto nuclear de las normas del IASB: el tratamiento de los instrumentos financieros.

La principal novedad es que eliminará dos categorías que la IAS 39 utiliza para identificar el reconocimiento y valoración de cada instrumento financiero: mantenidos para la venta y mantenidos hasta el vencimiento.

Unido a lo anterior, únicamente existirán dos criterios de valoración para el conjunto de los instrumentos financieros: el coste amortizado y el valor razonable.

Para complicar el registro, la IFRS 9 establece dos pruebas para identificar si un instrumento de deuda debe ser medido a coste amortizado o a valor razonable con cambios en resultados. El instrumento de deuda, generalmente, se tiene que medir a coste amortizado si se satisfacen tanto “la prueba del modelo de negocios” como la “prueba de las características de los flujos de efectivo contractuales”. Pero aún hay más, el instrumento de deuda que satisface ambos criterios, en el reconocimiento inicial todavía puede ser designado como a valor razonable con cambios en resultados si la designación a valor razonable eliminara o redujera de manera importante el desajuste contable que existiría si el instrumento financiero hubiera sido medido a coste amortizado.

Ante las dudas que plantea esta normativa tan confusa es necesario el desarrollo de aplicaciones prácticas, como la que se propone en este trabajo, para ayudar al profesional contable en su, cada vez más, ardua tarea.

Bibliografía

INTERNATIONAL ACCOUNTING STANDARD BOARD (2012a) “IFRS 7 - Financial Instruments: Disclosures. London: IASB.

— (2012b) “IAS 32 - Financial instruments: Disclosures and presentation”. London: IASB.

— (2011a) “IFRS 13 - Fair Value Measurement”. London: IASB.

— (2011b) “IFRS 9 - Financial Instruments”. London: IASB.

— (2011c) “IAS 39 - Financial Instruments: Recognition and measurement”. London: IASB.

— (2010) “IAS 36 - Impairment of Assets”. London: IASB.