ARBITRAMENTO INTERNACIONAL ¿NECESITAMOS UNA EXHIBICIÓN PREVIA DE LAS PRUEBAS DE ACUERDO CON EL SISTEMA ESTADOUNIDENSE?

 

Arbitramento Internacional ¿Necesitamos una exhibición previa de las pruebas de acuerdo con el sistema estadounidense?

Revista Nº 23 Jul.-Dic. 2015

por John E. Beerbower(*) 

A medida que cada vez más abogados y partes participan en arbitramentos comerciales internacionales en Estados Unidos, se ha expresado el temor de que la adicción que sienten los norteamericanos por la “exhibición previa de pruebas bajo el derecho anglosajón”, comparado con “la exhibición de pruebas bajo el derecho civil”(1), socave la efectividad del “proceso de arbitramento”(2). Personalmente no pienso que la exhibición previa de pruebas sea una razón significativa para explicar cualquier dificultad que la comunidad de arbitramento haya experimentado en lograr la rápida y eficiente resolución de conflictos que los usuarios desean; sin embargo, es evidente que un mayor uso de las prácticas de exhibición previa de pruebas en el sistema norteamericano tendría como resultado procesos más prolongados a un mayor costo. Por lo tanto, es importante considerar la pregunta sobre si podría esperarse que los resultados de un proceso de arbitramento internacional fueran mejores si la presentación de pruebas fuera la norma.

En mi opinión, la respuesta a esa pregunta es no. De hecho, acepto que elegir entre permitir únicamente la presentación de pruebas y permitir la exhibición previa de las pruebas no constituye una compensación entre la velocidad (o bajo costo) y la calidad(3); se trata primordialmente de elegir entre un mayor costo (y resultados más lentos) y menores costos (y resultados más rápidos). Hay dos razones por las cuales llegué a esta conclusión. Primero, en mi opinión, en la mayoría de los litigios comerciales una exhibición previa de pruebas en extenso no contribuye de manera significativa a obtener resultados justos o correctos de fondo con alguna regularidad. Segundo, existen marcadas diferencias entre el litigio y el arbitramento comercial que reducen considerablemente la necesidad de presentar pruebas de acuerdo con el sistema estadounidense y qué tan deseable es hacerlo. Estas diferencias llevan a las partes y a sus abogados a comportarse de forma diferente. Igualmente dan lugar a que surjan personas encargadas de tomar decisiones con experiencia, calificaciones y habilidades distintas a aquellas que tienen la mayoría de los jueces de instrucción.

Al reconocer que la exhibición previa de pruebas podría afectar adversamente las metas de eficiencia del arbitraje internacional, varios organismos han desarrollado normas circunscritas de exhibición para evitar que las partes y sus abogados transformen el arbitramento en un proceso judicial.

Debido a estas diferencias, es razonable esperar resultados de los arbitramentos internacionales, en general tan buenos en términos de justicia y racionalidad, únicamente a través de hallazgos bajo el derecho civil y sin presentación de pruebas.

Evolución de la exhibición previa de las pruebas en los estados unidos

El enfoque hacia la exhibición previa de pruebas en los Estados Unidos ha estado marcado por dos factores bastante diferentes pero igualmente importantes. El primero es la eliminación en el último siglo de muchos de los formalismos y tecnicismos de los alegatos que caracterizaron la práctica de litigio angloamericana. Este desarrollo permitió y alentó a los demandantes a entablar procesos jurídicos sin la revelación detallada de argumentos fácticos en los cuales se fundamentaban sus pretensiones (y también, incluso sin conocimiento de los argumentos fácticos en los cuales se fundamentaban sus pretensiones si no se pudiera encontrar sustentación durante el descubrimiento).

Excepto en pocas circunstancias especiales, todo lo que se requiere en un alegato inicial de un demandante conforme a la regla 8 (a) del Reglamento Federal de Procedimiento Civil (y bajo los reglamentos de muchos tribunales estatales) es “una exposición corta y sencilla de la pretensión”(4).

Así, en el contexto de la litigación en el juzgado, muchos derechos de descubrimiento sirven para informar a las partes sobre los hechos subyacentes en un proceso pendiente.

Esta fácil norma de súplica abrió las puertas de los tribunales en Estados Unidos a muchas víctimas que no podían presentar reclamaciones. Pero, estas normas mínimas de argumentación también significaban que los demandados en muchos procesos —y, en algunos casos, el demandante, también— se sumieran en un estado de gran incertidumbre en cuanto a qué alegatos y defensas se presentarían en el juicio.

Ciertamente, confiando en las liberales reglas de la exhibición de pruebas, los demandantes podían entablar un litigio más o menos por corazonada y luego tratar de utilizar dicha exhibición para encontrar un reclamo. Algunos resultados han sido las expediciones de pesca altamente especulativas y las presiones coercitivas para conciliar, que se han identificado como abusos en el sistema judicial de los Estados Unidos.

El segundo factor es la ausencia general de colaboración y buena fe como características principales de la práctica de litigio en los Estados Unidos. Las decisiones estratégicas y tácticas adoptadas por los abogados estadounidenses a nombre de sus clientes están motivadas, en su mayoría, por el interés propio del cliente que este percibe como muy limitado, controlado por las reglas de procedimiento y normas probatorias. Los abogados estadounidenses consideran y ejercen el oficio de litigantes en forma muy parecida a un juego de tablero o de cartas. Su objetivo es ganar dentro de las reglas, si es posible, o por lo menos, sin que los atrapen rompiendo las reglas. Por consiguiente, en gran medida, los procesos judiciales de los Estados Unidos son un juego de emboscada. Además, los abogados estadounidenses están obsesionados por la “prueba irrefutable” y convencidos de que sus oponentes harán todo lo posible dentro de las reglas, y posiblemente fuera de ellas también, para evitar que ese documento se revele. Desde este punto de vista, es necesario que existan amplios derechos de exhibición de pruebas para protegerse de los inevitables intentos por caer en una emboscada y obtener la información útil que el oponente inevitablemente tratará de ocultar. Entonces, un foro en el que no haya descubrimiento les parecerá a los abogados educados en los Estados Unidos un campo minado de sorpresas, engaño y astucia de maniobras. ¿Cómo podría hacerse justicia, preguntan, cuando el adversario puede ocultar la totalidad de las pruebas en detrimento suyo? Y en ausencia de exhibición de pruebas, ¿qué evitaría que los abogados y las partes inventen historias para ampliar sus posibilidades de éxito?

Como resultado de estos factores, es comprensible que los abogados entrenados en el sistema judicial de los Estados Unidos sospechen de cualquier proceso que no permita una amplia exhibición previa de pruebas.

Revelación en arbitramentos internacionales

En general, la opinión bajo el derecho civil o continental es que en los procesos jurídicos los oponentes solo requieren que se divulguen recíprocamente los hechos y documentos en los cuales intentan confiar para sustentar sus posiciones(5). Por lo tanto, si la posición de una parte del proceso fuera contradicha por documentos que estén únicamente en poder de dicha parte, tales documentos no se revelarían y no se pondrían a disposición ni de la parte opuesta ni del panel de arbitraje.

Este enfoque generalmente es aceptado en el arbitramento internacional. Sin embargo, se han importado algunos elementos de la exhibición previa de pruebas del derecho anglosajón a los arbitramentos comerciales internacionales. Por ejemplo, con frecuencia en los Estados Unidos las partes representadas por abogados estadounidenses buscan tomar declaraciones y elaborar peticiones escritas para que se produzcan documentos específicos que se consideran que existen.

Al reconocer que la exhibición previa de las pruebas podría afectar adversamente las metas de eficiencia del arbitraje internacional, varios organismos han desarrollado normas circunscritas de exhibición para orientar a los árbitros, a las partes y a sus abogados y evitar que dicha exhibición transforme el arbitramento en un litigio.

En 1999, la Asociación Internacional de Abogados (IBA) elaboró reglas para la obtención de pruebas en arbitramentos comerciales internacionales.

Estas reglas estipularon normas sobre la presentación de pruebas en arbitramentos internacionales que muchas partes incorporaron a manera de referencia en sus contratos de arbitraje, e incluso cuando no se incluyeron estas normas, algunos árbitros las utilizaron como guía(6) (En 2010, se revisaron dichas normas y se suprimió del nombre el término comerciales).

El artículo 3º de las reglas revisadas de la IBA permite a una de las partes presentar una solicitud sobre categorías específicas de documentos que explique de qué manera tales documentos son “pertinentes para el caso e instrumentales para su resultado”. La parte a la cual la solicitud está dirigida puede objetar bajo ciertos fundamentos, incluyendo los de pertinencia, carga indebida y consideraciones contundentes de justicia o igualdad(7). Al decidir si se allega o no la prueba a pesar de las objeciones, se instruye a los árbitros para aplicar las consideraciones generales de “economía, proporcionalidad, justicia o capacidad de las partes”(8).

Además, la Comisión sobre Arbitramento de la Cámara de Comercio Internacional (ICC) y la rama internacional de la Asociación Norteamericana de Arbitramento, conocida como Centro Internacional para la Resolución de Controversias (ICDR), han emitido lineamientos con respecto a la presentación de pruebas en arbitramentos internacionales. El informe de la Cámara de Comercio Internacional, Técnicas para Controlar el Tiempo y los Costos en Arbitramentos, publicado en el 2007, tomó las reglas de la Asociación Internacional de Abogados (IBA) y estipuló sugerencias no vinculantes destinadas a limitar el alcance, duración y gastos de la revelación de documentos, incluyendo la recomendación de límites sobre el número de peticiones de ellos.

En el 2008, el Centro Internacional para la Resolución de Controversias (ICDR) expidió sus lineamientos para árbitros referentes a los intercambios de información. Estos lineamientos van más allá del informe de dicha cámara, al indicar por ejemplo, que las declaraciones “generalmente no son apropiadas” en los arbitramentos internacionales. También exigen que el tribunal maneje los intercambios de información “con el fin de mantener una eficiencia y economía”. Tales lineamientos se hicieron efectivos y vinculantes para las partes en arbitrajes del ICDR iniciados después del 31 de mayo del 2008.

¿Es necesaria la exhibición previa de las pruebas para un resultado justo?

Deseo considerar este interrogante desde dos perspectivas. Primero, ¿qué tan efectiva es la exhibición previa de pruebas en los procesos judiciales para lograr resultados más justos? Segundo, ¿serían mejores los resultados (desenlaces) del arbitraje si hubiera exhibición previa? Intencionalmente formulo ambas preguntas sin considerar los costos del mismo. Aunque la ventaja potencial del costo-beneficio sería característica, en general no lo es, dadas mis respuestas a los primeros dos interrogantes.

Efectividad de la exhibición previa de pruebas en los Estados Unidos

Los abogados litigantes cuentan diversas historias sobre qué tan eficientes fueron las emboscadas bien planeadas y los documentos de prueba irrefutables para ganar casos difíciles. Sin embargo, creo que los abogados en ejercicio experimentados son reticentes a admitir que en las disputas comerciales sofisticadas, tales emboscadas y pruebas irrefutables tuvieron poco que ver con los méritos reales de la disputa en cuestión. Es posible, que coincidencialmente, hayan contribuido a una resolución más justa, pero es igualmente probable que hayan contribuido a un resultado menos justo. En otras palabras, si ya no existieran los medios para exhibir previamente la “prueba irrefutable”, creo que no habría mucho incremento en términos de desenlaces equivocados.

Además es importante reconocer que, incluso con una exhibición de pruebas extensa y onerosa, el ejercicio del derecho procesal estadounidense aún está lleno de sorpresas. Ciertamente, una de las mayores curiosidades personales que han surgido en mi ejercicio profesional a lo largo de tres décadas ha sido la frecuencia de las sorpresas. Casi en todos los casos que he tenido y que se han judicializado, han existido sucesos o desarrollos significativos no anticipados en la etapa del juicio, referentes a los hechos o pretensiones sobre estos. De manera significativa, esto ocurre debido a que las reglas estadounidenses permiten a las partes, bien sea ocultar posiciones y aseveraciones fácticas por razones tácticas o para evitar que se dificulte tomar decisiones y hacer compromisos respecto de las posiciones y pretensiones hasta el juicio, algunas veces, incluso hasta la mitad del mismo. La exhibición previa se usa en gran medida para intentar eliminar la sorpresa y los intentos de emboscar, y generalmente fracasa.

Estas observaciones me llevan a concluir que en la mayoría de los pleitos comerciales en los Estados Unidos, reducir considerablemente el alcance de la exhibición no disminuiría la calidad de los resultados obtenidos. Si estoy en lo correcto, entonces los costos de la exhibición previa de pruebas sobrepasan en gran medida los beneficios.

¿Beneficiaría la exhibición previa de pruebas el arbitramento comercial?

En cuanto a la otra pregunta, ¿podemos argumentar que el arbitramento generaría resultados más justos con mayor exhibición previa de pruebas? Inclusive si mi respuesta a la primera pregunta es incorrecta (o se contradice), aún contestaría negativamente a esta segunda pregunta, porque las diferencias significativas entre el arbitramento y el derecho procesal norteamericano reducen la potencial utilidad de los derechos a la exhibición bajo un arbitraje.

Primero, las reglas de procedimiento de los Estados Unidos se aplican esencialmente a todos los litigios civiles dentro de una jurisdicción que tenga competencia sobre todos los tipos de demandas civiles, tanto contractuales como extracontractuales. Estos procedimientos deben ser apropiados y suficientemente robustos para satisfacer los requisitos de cada tipo de aspecto que surja. El resultado es un sistema bajo el cual “una fórmula universal” no encaja muy bien en muchas situaciones específicas. En contraste, el arbitramento se estipula para ciertos tipos de reclamaciones o temas en los que las partes han decidido por mutuo acuerdo someter a arbitramento como medio adecuado para la resolver los conflictos.

Por tanto, las reglas pueden adaptarse para que se ajusten a la naturaleza de la controversia. Los lineamientos del ICDR permiten expresamente a las partes acordar bajo contrato las distintas reglas de exhibición de pruebas y, los otros reglamentos institucionales que rigen para la presentación de pruebas en arbitramentos no son vinculantes. En el caso que las partes crean que los conflictos potenciales se beneficiarían de regímenes de exhibición diferentes o más extensos son libres de escogerlos bajo contrato.

Segundo, las diferencias comerciales y contractuales son menos susceptibles al impacto de pruebas irrefutables. En realidad, este tipo de controversias generalmente son determinadas a través de la resolución de alegatos de “él dijo/ella dijo”. Más bien, el resultado gira alrededor de la interpretación de acciones o comunicaciones cuya ocurrencia no está en conflicto.

Al mismo tiempo, es menos probable que la intención subjetiva sea el factor crucial. (Puede haber excepciones puesto que el lenguaje amplio actualmente utilizado para definir los conflictos que pueden someterse a arbitramento, generalmente abarca reclamaciones por fraude, pero los otros factores que expongo a continuación, constituyen una oportunidad para lograr resultados relativamente justos incluso con respecto a reclamaciones por fraude).

Tercero, tampoco hay mucha oportunidad de sorpresas o emboscada en los procesos de arbitramento. Las declaraciones intercambiadas por los abogados explican en gran detalle las posiciones no solamente en cuestiones de derecho, sino también sobre hechos pertinentes. El uso de declaraciones escritas de testigos para efectos del testimonio directo garantiza que la contraparte y el panel de arbitramento estén plenamente conscientes antes de oír los detalles de las reclamaciones fácticas y las pruebas de sustentación de las cuales la parte dependerá.

La contraparte también podrá responder con sus propias declaraciones de testigos. No debe subestimarse la importancia de esta transparencia con la oportunidad de ofrecer respuestas consideradas.

Cuarto, el arbitramento generalmente se realiza ante un panel que consta de personas versadas en aspectos comerciales. Sus miembros pueden tener una experiencia importante en la industria o tipo de transacción comercial de la cual surge la diferencia. Como resultado de ello, probablemente estarán capacitados para aportar a la valoración de pruebas y a los argumentos de las partes, antecedentes y conocimientos pertinentes que mejorarán su percepción de los matices de las posiciones que se están expresando.

En la mayoría de los pleitos comerciales en los Estados Unidos, reducir considerablemente el alcance de la exhibición previa de pruebas no disminuiría la calidad de los resultados obtenidos

Finalmente, si bien el arbitraje aún se encuentra estructurado como un proceso contencioso, es menos vulnerable a las maniobras y manipulación que un proceso judicial en los Estados Unidos. En un tribunal de dicho país, se espera que el juez sea un receptor pasivo de las pruebas y argumentos de las partes y que pronuncie un fallo con base en dichas pruebas y argumentos, aplicando las reglas y cargas probatorias estipuladas en el derecho sustantivo. Solo hay cabida limitada para que el tribunal realice consultas o para que sondee las posiciones fácticas, especialmente en los juicios con jurado.

Inclusive en un juicio “en estrados” (o sea, un juicio ante un solo juez, sin jurado), el fallo del tribunal debe estar sustentado por hallazgos de hechos detallados, respaldados por citaciones oficiales específicas en los registros y conclusiones de derecho, todos ellos, más o menos, a revisión por parte de un tribunal de apelaciones. Como característica, prevalece la posición de una parte y la posición de la otra se rechaza sobre cada aspecto fáctico presentado. La combinación de dichos hallazgos y la legislación reglamentaria conduce de manera lógica a un resultado. En este proceso, se circunscribe la capacidad y voluntad del tribunal de mirar a través o alrededor de las posiciones de las partes y de evaluar lo que realmente ocurrió.

En contraste, un arbitraje no está obligado por reglamentos probatorios estrictos ni tecnicismos procedimentales. Así pues, el panel tiene más flexibilidad de aplicar su propio sentido común y experiencia cuando valora los argumentos y pruebas así como la credibilidad de los testigos y abogados de las partes. Por ejemplo, si una de las partes omitiera producir documentos que los árbitros esperarían que tuviera la parte en cuestión, el panel podría tomar en cuenta dicha omisión al evaluar la credibilidad.

Esta conciencia sobre la ausencia de pruebas es una forma débil de interferencia negativa o adversa (generalmente, tales interferencias son permitidas por los reglamentos probatorios formales o el derecho sustantivo en procesos contenciosos únicamente bajo ciertas circunstancias especiales). En forma similar, los argumentos que carezcan de sentido comercial pueden descontarse o desestimarse. En términos generales, los árbitros pueden y de hecho pretenden estructurar un resultado comercialmente razonable consistente con la evidencia/las pruebas.

Conclusión

El argumento que aquí presento no es, cómo en algunas oportunidades, promover la idea de que deben hacerse algunas concesiones en la calidad del hallazgo de hechos o en la justicia del proceso de arbitramento internacional con el fin de alcanzar una resolución más rápida y más económica de los conflictos. Más bien, la constitución del panel y las reglas de los procesos de arbitramento comprometen la justicia considerablemente menos, que en el contexto general de un litigio, debido a la exhibición u ocultamiento de información. Algunas veces, tanto las partes como sus abogados construyen argumentos sobre hechos que se ajustan a la teoría de la reclamación en un esfuerzo por lograr una ventaja.

Pero, en los arbitrajes, a diferencia de los procesos judiciales, la naturaleza comercial de la disputa típica, la falta de sorpresa —plena revelación en una etapa temprana, con la oportunidad de que la parte opuesta responda con argumentos y declaraciones de testigos— y la sofisticación de los árbitros hace menos probable que todas estas tácticas triunfen y más probable que fracasen. A su vez, esto hace que tales tácticas sean menos tentadoras para los abogados experimentados. En resumen, creo que en los arbitramentos comerciales internacionales, no se requiere contar con la capacidad irrestricta de escarbar los archivos de la parte opositora para confiar que el panel alcanzará un resultado equitativo y justo. Espero que con el tiempo, la mayor experiencia en los arbitrajes comerciales atenúe los sesgos de abogados y clientes estadounidenses relacionados con la necesidad de aportar pruebas bajo cualquier circunstancia.

(*) Reimpreso mediante autorización de la Revista de Resolución de Conflictos (Dispute Resolution Journal), Edición Especial, Número Doble, vol. 65, nº 2-3 (Mayo-Octubre 2010), publicada por la American Arbitration Association, 1633 Broadway, New York, NY 10019-6708, 212.716.5800, www.adr.org.

(1) En litigios de derecho común, los términos exhibición previa de pruebas y revelación se intercambian con frecuencia. Por ejemplo, el artículo 31 del New York Civil Practice Law and Rules tiene como título Disclosure, (Revelación) mientras el título V de las Reglas Federales de los USA sobre Procedimiento Civil, que cubren sustancialmente el mismo tema, tiene como título “Revelaciones y Exhibiciones”. Sin embargo, en este artículo, sigo la diferenciación, comúnmente usada en discusiones internacionales, entre la provisión de materiales en los que una parte pretende apoyarse como soporte de su caso (la revelación) y el concepto de exhibición de pruebas según el derecho común, que requiere que las partes produzcan todos los materiales correspondientes y, en los Estados Unidos esto incluye pruebas como declaraciones e interrogatorios escritos.

(2) Ver, por ejemplo, Matthew Rushton, “Safety Net,” Legal Bus. 39, 41-42 (Mayo 2010); Steven Seidenberg, “International Arbitration Loses its Grip,” ABA J. 50, 52 (Abril 2010); Alan Redfern, “International Arbitration: The Golden Goose?” 2(1) Disp. Resol. Int’l 184, 185 (2008); Jean-Claude Ajar, “Inside Out: a User’s Perspective on Challenges in International Arbitration,” 25(4) Arb. Int’l 515, 519 (2009). 3 Cf., e.g., Rushton, supra n, 2, at 4546.

(3) La jurisprudencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos realzó las normas de pretensiones Federales. Ver Bell Atlantic Corp.v. Twombly, 550 U.S. 544 (2007); Ashcroft v. Iqbal, 129 S. Ct. 1937 (2009) (ambos requieren que una demanda presente suficientes hechos para declarar un reclamo para el alivio, que sea plausible desde el principio). Parece que el resultado ha sido un aumento en la frecuencia de las quejas que se descartan antes de iniciar el descubrimiento.

(4) Ver en general Alan Redfern, Martin Hunter & Nigel Blackaby, Law and Practice of International Commercial Arbitration 299 (4th ed. Sweet & Maxwell 2004).

(5) Las reglas originales de IBA en la toma de evidencia en Arbitramentos Comerciales Internacionales fueron aprobadas en junio 1º, 1999. Una versión revisada fue aprobada en mayo 29, 2010. Ver reglas de IBA en la toma de evidencia en arbitramento internacional (en adelante reglas IBA del 2010), disponible en www.ibanet.org/ Publications/publications_IBA_guides_a nd_free_materials.aspx. Para un resumen de las reglas IBA de 1999 originales y una comparación con otras reglas institucionales que rigen el descubrimiento, ver James H. Carter, John L. Hardiman & Joseph E. Neuhaus, “Discovery in Arbitration; Recent Developments,” Arb. Rev. of the Americas 2009, disponible en www.global arbitrationreview.com

(6) Reglas IBA 2010, artículo 9.2. Es interesante observar que ha sido sugerido en forma plausible que el creciente dominio del almacenamiento electrónico de información, aunado a los avances recientes en la tecnología, puede realmente hacer que el descubrimiento bajo las normas de las reglas IBA sea más efectivo, en razón de la capacidad de conducir la búsqueda de documentos en forma más económica y rápida con base en palabras y fechas. Ver Richard D. Hill, “The New Reality of Electronic Document Production in International Arbitration—A Catalyst for Convergence?” 25(1) Arb. Int’l 87 (2009). Ver también, David Howell, “Developments in Electronic Disclosure in Inter national Arbitration,” 3(2) Disp. Resol. Int’l 151 (2009). El artículo 3.3(a) de las reglas IBA del 2010 ahora indica que el tribunal de arbitramento puede ordenar a una parte que esté solicitando documentos electrónicos para identificar “archivos específicos, términos de búsqueda, personas u otros medios de búsqueda para dichos documentos en forma eficiente y económica.” Con base en mi experiencia de litigio, el problema en la práctica, sin embargo, parece ser que la aparentemente razonable solicitud probatoria resultará en miles de documentos que no son relevantes o material muy agobiante de revisar. Obviamente, con más experiencia, las técnicas de búsqueda pueden volverse más efectivas.

(7) Reglas de IBA de 2010, artículo 9.2 (g). Proportionality no está definido, pero generalmente implica una consideración del alcance de la disputa, la relevancia potencial de la evidencia particular que se está viendo y el costo y lo gravoso.

(8) La Comisión de Arbitramento, Técnicas para control de Tiempo y Costos de la CCI, Publicación 843, disponible en www.iccwbo.org/up loaded Files/TimeCost_E.pdf; Lineamientos ICDR para arbitramento sobre intercambios de información, disponible en www.adr.org/si.asp?id=5288. Sin duda, el descubrimiento en los Estados Unidos es muy costoso, laborioso y tedioso. Los esfuerzos para reducir los problemas a través de cambios en las reglas (ver Regla Federal de Procedimiento Civil 26(a), requieren intercambios voluntarios tempranos de toda la información y documentos en los que cada parte espera apoyarse para sustentar sus reclamos y defensas) probablemente han alcanzado alguna mejoría, pero en mi punto de vista el mundo de los documentos electrónicos ha introducido nuevos retos de una magnitud mucho más allá de cualquier mejoramiento en los costos y las cargas logradas.