Arrendamientos: proyecto de norma de IASB y FASB

Revista Nº 47 Jul.-Sep. 2011

Eliana Werbin* 

Norberto García** 

(Argentina) 

*Contadora pública 

Magíster en Dirección de Negocios y doctora en Ciencias Económicas 

Profesora Universidad Nacional de Córdoba 

Co-directora Especialización en Contabilidad Superior y Auditoría 

Escuela de Graduados, Facultad de Ciencias Económicas (UNC) 

**Contador público 

Licenciado en Ciencias Económicas y doctor en Ciencias Económicas 

Profesor Universidad Nacional de Córdoba y Universidad Blas Pascal 

Director Escuela de Graduados, Facultad de Ciencias Económicas (UNC) 

1. Introducción

Las empresas adquieren derechos de propiedad sobre activos de largo plazo a través de las compras, que son financiadas por fuentes internas o por fondos solicitados externamente con carácter de préstamo. El arrendamiento (conocido como leasing) es una opción o medio alternativo para conseguir el uso de activos de largo plazo por las empresas. El arrendamiento, que no es en sustancia una compra, asegura el derecho de uso por los arrendatarios, en contraste con las compras propiamente dichas, que transfieren los derechos de propiedad al usuario del activo de largo plazo (Schoroeder 2005). Los términos del arrendamiento obligan a los arrendatarios a que hagan series de pagos durante un período futuro.

Los arrendamientos han sido sujetos de más normas contables que cualquier otro tema (Wolk, Dobb y Tearney 2004: 575). Al decir de Vatter (1966), el incremento en el uso de los arrendamientos precipitará grandes discusiones. Por ello, el Committee on Accounting Procedure (CAP) emitió una norma, el Accounting Principles Board (APB) emitió otras cinco, y el Financial Accounting Standards Board (FASB), diez normas, para tratar este tema. La primera norma contable referida al tópico fue emitida en 1949, sin embargo, recién entre 1960 y 1970 fue cuando los hacedores de políticas respondieron al problema de los arrendamientos en la contabilidad. Los organismos profesionales también han hecho eco del tema, siendo el documento de la American Accounting Association del año 2001 (“Evaluation of the Lease Accounting Proposed in G4 + 1 Special Report”) uno de los más destacados.

En marzo de 2009, el FASB y el International Accounting Standards Board (IASB) comenzaron un procedimiento de elaboración de una norma conjunta referida a arrendamientos, con la emisión de un comunicado denominado “Arrendamientos - visión preliminar” (“Leases - Preliminary Views”). De acuerdo con la página web del IASB, la norma definitiva se estaría emitiendo en el primer semestre de 2012. Es importante tratar este tema con un enfoque informativo, para conocer el proyecto y la justificación del mismo con antelación a la emisión final de la norma. Si la regulación definitiva conjunta finalmente se emite con un contenido similar al del proyecto, muchas empresas que la aplican tendrán que reclasificar, crear e imputar nuevos activos y pasivos como consecuencia. Por este motivo se considera relevante para la profesión contable conocer y estudiar el proyecto, como medida de anticipación a este posible cambio que se avecina en la manera de contabilizar los arrendamientos.

El objeto de la norma, según lo menciona el documento preliminar, es tratar los problemas de los arrendamientos en la contabilidad. Específicamente, la discusión trata la disparidad en el tratamiento de los contratos de leasing bajo las normas de Estados Unidos (General Accounting Accepted Principles, GAAP) y las normas internacionales (International Financial Reporting Standards, IFRS). Los usuarios han criticado la norma actual de FASB sobre el tema, Statement of Financial Accounting Standard (SFAS) 13, denominada Contabilidad para Arrendamientos. Dicha norma permite la coexistencia de arrendamientos financieros y operativos (Bryan, Lilien y Martin 2010), con lo cual transacciones que son similares en la forma podrían ser reconocidas de manera diferente, lesionando la comparabilidad de los datos financieros.

Algunos argumentan que estas operaciones de arrendamiento no reportan apropiadamente los activos y pasivos en el balance general y que las notas a los estados financieros son insuficientes para ajustar la información provista en el cuerpo de los estados. Adicionalmente, este tema permite algún tipo de manipulación de la información contable, mediante la clasificación de la operación como arrendamiento operativo para evitar reconocer los pasivos resultantes.

Las juntas de los organismos acuerdan que la norma del IASB (IAS 17, arrendamientos), que está más fundamentada en principios es superior a la norma de FASB, basada en reglas. Las juntas proponen, que todos los arrendamientos generen obligaciones para los futuros pagadores de las rentas y activos por los derechos de uso contenidos en los contratos. Así, todos los arrendamientos serían contabilizados de una manera consistente. El resultado serían estados financieros más transparentes y creíbles. Las juntas planean emitir un borrador de exposición de una nueva norma referida a arrendamientos más cercana a la IAS 17 que se terminaría de implementar en el año 2012. De acuerdo con el comunicado de discusión, el propósito de la norma es unificar el tratamiento para que todos los activos y pasivos que derivan de los contratos de arrendamiento sean reconocidos en el estado de posición financiera.

Este artículo realiza una revisión sobre el contrato de arrendamiento y las normas actuales de FASB e IASB, para posteriormente describir el proyecto de norma, los comentarios hechos al mismo, y sus efectos sobre la normativa existente y la información provista en los estados financieros.

2. El contrato de arrendamiento

Un arrendamiento es un contrato legal que permite el uso de un bien por un período fijo de tiempo otorgando a cambio una renta u otra compensación (Wolk et ál. 2004: 576).

Los arrendamientos se han vuelto populares por algunas razones operativas y financieras. Desde un punto de vista operativo, algunos activos solo están disponibles a través del arrendamiento; otros son demasiado caros como para adquirirlos por una compra directa. Dos aspectos financieros significativos son las ventajas impositivas (en algunas jurisdicciones los pagos de alquiler son deducibles) y la posibilidad de un financiamiento fuera de la hoja de balance, lo que sucede cuando los activos y pasivos derivados del arrendamiento no son reportados en los estados financieros.

La controversia contable se ha enfocado en distinguir entre la sustancia económica de los arrendamientos y su forma legal. No hay un acuerdo universal en cuanto a la aplicación de las definiciones de activos y pasivos en los contratos de arrendamiento (Monson 2001). El foco de las normas actuales está en definir aquellas situaciones en las que el arrendamiento puede ser considerado como el equivalente a una compra, y en estos casos se obliga a registrar las obligaciones provenientes del contrato. Este tipo de arrendamiento se denomina “financiero”, y el procedimiento contable para registrarlo, capitalización. Los arrendamientos que no se capitalizan se denominan operativos, y los pagos de alquiler son tratados como gastos del período.

3. Las normas actuales de FASB e IASB

La norma de FASB, SFAS 13, indica cuatro criterios para clasificar un arrendamiento como de capital (en contraposición al arrendamiento operativo), siendo solamente necesario cumplir uno de ellos:

• El contrato prevé una transferencia de propiedad a su término.

• El contrato contiene una opción de compra.

• El término del alquiler es al menos el 75% de la vida económica del activo.

• El valor presente de los pagos mínimos de alquiler es al menos el 90% del valor del activo.

La norma de IASB, IAS 17, define el arrendamiento como un acuerdo por el cual el arrendatario conviene, mediante un pago o una serie de pagos, el derecho a usar un activo por un período acordado de tiempo. Esta norma clasifica los arrendamientos en financieros (equivalentes a arrendamiento de capital para la terminología de FASB) y operativos. Un arrendamiento financiero es aquel en el cual se transfieren sustancialmente los riesgos y beneficios de la propiedad del activo durante el alquiler, se haya transferido o no el título. Los arrendamientos operativos son los que no cumplen esta condición.

Esta norma de IASB incluye los dos primeros criterios de FASB, pero no utiliza los dos últimos. En cambio, establece que un arrendamiento será financiero si el término del alquiler está hecho por la mayor parte de la vida económica del activo o si el valor presente de los pagos mínimos de alquiler iguala al valor razonable del activo arrendado. Otros criterios (por ejemplo, que el activo solo puede ser utilizado por el arrendatario sin mayores modificaciones) también se incluyen en la norma mencionada.

Puede verse que la normativa de IASB apunta a la sustancia sobre la forma. Si el arrendamiento es una forma de compra del activo, entonces la obligación y el propio activo deben reportarse en el balance general. En un arrendamiento que no es cancelable, en el cual el término inicial puede ser corto pero existe la opción de renovación o compra, usualmente se presume que involucra en su sustancia la adquisición del activo, y debe registrarse como financiero.

4. El proyecto conjunto de IASB y FASB

Los arrendamientos son una significativa fuente de financiamiento. Por este motivo, es importante que la contabilidad de arrendamientos provea a los usuarios de los estados financieros de un cuadro completo y comprensible de las actividades de arrendamiento de una entidad. Los modelos contables existentes para arrendamientos requieren que los arrendatarios clasifiquen las operaciones como arrendamientos financieros o arrendamientos operativos (Bryan et ál. 2010). Sin embargo, estos modelos han sido criticados por fallar en satisfacer las necesidades de los usuarios de los estados financieros, dado que no ofrecen una representación confiable de las transacciones de arrendamiento. En particular, omiten información pertinente acerca de derechos y obligaciones que cumplen con las definiciones de activos y pasivos de acuerdo a los marcos conceptuales. Los modelos también llevan a perder la comparabilidad y a una complejidad indebida, por la delgada línea de distinción entre arrendamientos financieros y operativos. Como resultado, muchos usuarios de los estados financieros ajustan las cantidades presentadas en el estado de la posición financiera o balance general, para reflejar los activos y pasivos resultantes de los arrendamientos operativos.

De manera conjunta, los organismos emisores de normas IASB y FASB, iniciaron un proyecto conjunto para desarrollar un nuevo enfoque que pudiera asegurar que los activos y pasivos resultantes de los arrendamientos fuesen reconocidos en el estado de posición financiera o balance general. En palabras de uno de los miembros de la junta del IASB, se propone que todos los arrendamientos, más allá de sus términos, se contabilicen de una manera similar a la que hoy se utiliza para los arrendamientos financieros (McConnell 2010).

Para lograr este objetivo, IASB y FASB han desarrollado conjuntamente un borrador de norma de arrendamiento y, por lo tanto, proponen una nueva norma internacional de información financiera (NIIF) y modificaciones a las normas de FASB.

Aunque la mayoría de los problemas asociados con las normas existentes en materia de arrendamiento se refieren al tratamiento de los arrendamientos operativos en los estados financieros de los arrendatarios, mantener las normas existentes para los arrendadores sería inconsistente con el enfoque propuesto, por lo que la nueva norma se refiere tanto a la contabilidad del arrendatario como a la del arrendador.

El nuevo proyecto, si es aprobado, remplazará a la norma IAS 17 dentro del cuerpo de las NIIF y al tópico 840 dentro de las normas GAAP.

Los arrendamientos cumplen un rol vital en la operatoria de muchas empresas y contienen provisiones que van desde situaciones simples hasta las más complejas. El proyecto trata acerca de principios de reconocimiento, medición y exposición de activos y pasivos provenientes de arrendamientos.

El objetivo del proyecto es establecer principios que los arrendatarios y arrendadores deberían aplicar, para reportar información pertinente y representativa de la realidad a los usuarios de los estados financieros acerca del monto, oportunidad e incertidumbre de los flujos de efectivo provenientes de la operatoria de arrendamiento.

Una empresa debería aplicar este proyecto a todos los arrendamientos, incluyendo el derecho de uso en subarrendamientos, excepto para(1):

• “Arrendamientos de activos intangibles (en este caso sería aplicable la norma internacional de contabilidad —NIC— 38, denominada ‘activos intangibles’)”.

• “Arrendamientos para explorar o utilizar minerales, petróleo, gas natural y otros recursos similares no renovables (en este caso sería aplicable la NIIF 6, denominada ‘exploración y evaluación de recursos minerales’)”.

• “Arrendamientos de activos biológicos (a los cuales les sería aplicable la NIC 41, denominada ‘agricultura’)”.

• “Arrendamientos desde la fecha de acuerdo hasta el comienzo del contrato, si cumplen con la definición de un contrato oneroso (ver la NIC 37, denominada ‘provisiones, deudas contingentes y activos contingentes’)”.

Una empresa no debería aplicar la nueva norma a los siguientes contratos, los cuales representan una compra o venta de un activo subyacente:

• Cuando por medio de un contrato una empresa transfiera a otra el control del activo subyacente, pero con solo una cantidad trivial de los riesgos y beneficios asociados a dicho activo.

• Un arrendamiento luego de que el arrendatario ha ejercido la opción de compra. Un contrato deja de ser un arrendamiento cuando esta opción es ejercida y se convierte en una compra (para el arrendatario) o una venta (para el arrendador).

El proyecto propone que los arrendatarios y arrendadores apliquen un modelo del derecho de uso para contabilizar todos los arrendamientos.

4.1. La contabilidad del arrendatario

El arrendatario reconocería un activo que representa su derecho a utilizar el activo arrendado por el término del arrendamiento y una deuda que muestra su obligación de cumplir con los pagos del contrato.

El arrendatario debería reconocer los siguientes ítems en su estado de beneficio global, excepto que otra NIIF permitiese o requiriese su inclusión como costo del activo:

• Gastos de interés por la deuda para realizar los pagos del arrendamiento.

• Amortización del derecho de uso del activo.

• Ganancias y pérdidas por revalúo, como lo requiere la NIC 38, cuando el derecho de uso de un activo se revalúa de acuerdo a lo que establece su párrafo 21.

• Cualquier cambio en la deuda de pagos de arrendamiento resultante de reasignaciones de las cantidades esperadas de rentas contingentes o pagos esperados por cláusulas punitorias y garantías de valores residuales referidos a períodos actuales o previos.

• Cualquier pérdida o daño sobre el derecho de uso del activo.

El arrendatario haría la medición inicial del contrato de la siguiente manera:

• Para la deuda por pagos de arrendamiento, al valor presente de dichos pagos, utilizando para descontar la tasa incremental de préstamos del arrendatario (se admite también utilizar la tasa que el arrendador carga al arrendatario).

• Para el derecho de uso del activo, el valor de la deuda más otros costos iniciales incurridos por el arrendatario.

Las mediciones subsiguientes se harían:

• Para la deuda por pagos de arrendamiento y para el derecho de uso del activo, a su costo amortizado.

El arrendatario debería mostrar las siguientes partidas en sus estados contables:

• Deudas por pago de arrendamientos, separadas de otras deudas.

• El derecho de uso del activo como si fuera un bien tangible, separando los activos arrendados de los no arrendados.

4.2. La contabilidad del arrendador

El arrendador reconocería un activo que representa su derecho a recibir los pagos del arrendamiento y, dependiendo de su exposición al riesgo o de los beneficios asociados al activo arrendado, debería decidir si el enfoque a adoptar es el de “cumplimiento de la obligación” o el de “no reconocimiento”.

Si el arrendador conserva la exposición a riesgos o beneficios significativos asociados al activo subyacente, debería aplicar el enfoque de cumplimiento de la obligación. Si el arrendador no conserva una exposición a riesgos o beneficios significativos, el arrendador debería aplicar el enfoque de no reconocimiento.

4.2.1. Enfoque de cumplimiento de la obligación

El primer enfoque (de cumplimiento de la obligación) llevaría al arrendador a reconocer en el estado de posición financiera un derecho a recibir los pagos de arrendamiento y una deuda por arrendamiento. El arrendador debería seguir reconociendo el activo en sus estados financieros.

El arrendador debería reconocer los siguientes ítems en su estado de beneficio global(2):

• “Intereses en el derecho a recibir los pagos por arrendamiento”.

• “Ingresos por arrendamientos en la medida que satisfaga la obligación de permitir que el arrendatario utilice el activo”.

• “Cualquier cambio en la deuda resultante de una reasignación de la cantidad esperada de rentas contingentes y pagos esperados por cláusulas punitorias y garantías de valores residuales cuando el arrendador satisface tal obligación”.

• “Cualquier pérdida o daño sobre el derecho a recibirlos pagos del arrendamiento”.

El arrendador haría la medición inicial del contrato de la siguiente manera:

• El derecho a recibir los pagos del arrendamiento por la suma de los valores presentes de dichos pagos, descontados utilizando la tasa que el arrendador le carga al arrendatario, más los costos iniciales incurridos por el arrendador.

• La deuda por arrendamiento por el valor del derecho a recibir pagos.

Las mediciones subsiguientes se harían:

• Para el derecho a recibir pagos del arrendamiento, a su costo amortizado.

• La deuda por arrendamiento a su valor remanente, determinado en la base del patrón de utilización del activo subyacente por parte del arrendatario. Si el arrendador no puede determinar confiablemente la deuda remanente de una manera sistemática y racional en función del patrón de uso del activo subyacente por parte del arrendatario, debería usar el método de la línea recta. Algunos métodos sistemáticos y racionales para medir el uso del activo pueden ser métodos de salidas (basados en las unidades producidas por el activo) o métodos de entradas (basados en los esfuerzos para llevar a cabo la producción del activo).

El arrendador debería mostrar las siguientes partidas en sus estados contables:

• El activo subyacente.

• El derecho a recibir los pagos por arrendamiento.

• Las deudas por arrendamiento.

4.2.2. Enfoque de no reconocimiento

Bajo este segundo enfoque, dado que se entiende que el arrendador no conserva una exposición a riesgos o beneficios significativos sobre el activo arrendado, debería dejar de reconocerlo en la medida que se entiende que lo ha transferido al arrendatario, y continuar reconociendo un activo residual que representa su derecho sobre el activo arrendado al final del plazo del contrato.

El arrendador debería reconocer un derecho a recibir pagos por arrendamiento en su estado de posición financiera, dejar de reconocer en este estado la porción del activo subyacente que representa el derecho del arrendatario de utilizarlo, y reclasificar como un activo residual la porción remanente del activo que representa los derechos que retiene el arrendador.

El arrendador debería reconocer los siguientes ítems en su estado de beneficio global:

• Ingresos por arrendamiento representando los valores presentes de los pagos y gastos por arrendamiento reflejando el costo de la porción del activo subyacente que se deja de reconocer al momento de concertar el contrato.

• Ingresos por intereses por los pagos del arrendamiento.

• Ingresos o gastos de arrendamiento por cualquier reconversión del contrato.

• Cualquier cambio en el derecho a recibir pagos producto de una reasignación de la cantidad esperada de rentas contingentes y pagos esperados por cláusulas punitorias y garantías de valores residuales.

• Cualquier pérdida o daño sobre el derecho a recibir los pagos del arrendamiento o sobre el activo residual.

El arrendador haría la medición inicial del contrato de la siguiente manera:

• El derecho a recibir los pagos del arrendamiento por la suma de los valores presentes de dichos pagos, descontados utilizando la tasa que el arrendador le carga al arrendatario, más los costos iniciales incurridos por el arrendador.

• El valor residual del activo por el valor estimado de la porción remanente que represente los derechos que retiene el arrendador.

Las mediciones subsiguientes se harían:

• Para el derecho a recibir pagos del arrendamiento, a su costo amortizado.

• No se debería cambiar la medición del activo residual, salvo casos excepcionales previstos en la norma.

El arrendador debería mostrar las siguientes partidas en sus estados contables:

• Derechos a recibir pagos por arrendamiento, de manera separada de otros activos financieros.

• Activos residuales arrendados, separados del resto de los activos.

4.3. Exposición

El proyecto también propone exposiciones adicionales acerca de las cantidades reconocidas en los estados financieros provenientes de arrendamientos en cuanto a monto, momento e incertidumbre de los flujos de caja provenientes de los contratos.

5. Los comentarios sobre el proyecto conjunto

El proyecto conjunto fue emitido en agosto de 2010 y estuvo sujeto a comentarios hasta el 15 de diciembre del mismo año.

El día 19 de enero de 2011, las juntas de IASB y FASB se reunieron para considerar un resumen de las respuestas recibidas al borrador de norma de arrendamientos y de las demás actividades llevadas a cabo luego de la publicación del borrador para explicar los propósitos del mismo y obtener comentarios constructivos.

Las juntas definieron en esa reunión el plan para tratar los asuntos planteados por las personas que hicieron comentarios al borrador. Se planeó comenzar con las revisiones, considerando los dos hechos más importantes que advirtieron los comentaristas: la definición de arrendamiento y la contabilidad del arrendador. Se critica un tratamiento igualitario para todos los arrendatarios, pero no así para los arrendadores, pues dicho tratamiento depende de los riesgos y beneficios retenidos del activo. Muchos comentaristas creen que algunos arrendatarios y arrendadores se involucran en un contrato de arrendamiento para financiar un activo subyacente, pero muchos otros lo hacen por otras razones, tales como la flexibilidad operativa.

Entonces, las juntas acordaron, con respecto a la definición de arrendamiento, que debería surgir de la norma una clara distinción entre un contrato de arrendamiento y un contrato de servicio. Y en relación con la contabilidad del arrendador, mantienen la postura de que lo que contabiliza el arrendatario debe tener su contrapartida, y decidieron continuar tratando simultáneamente la contabilidad de ambas partes.

Igualmente, a partir de estos comentarios, que se han descrito brevemente, las juntas han hecho diversas reuniones, cuyos temas han sido los siguientes:

• 2 de febrero 2011: definición de arrendamiento y cómo distinguir entre un contrato de arrendamiento y uno de servicios.

• 16 de febrero 2011: definición de arrendamiento, tipos de arrendamiento, definición de un activo específico, activos que son incidentales a una prestación de servicios, una porción de un activo mayor, derecho a controlar el uso de un activo específico, pagos variables de arrendamiento, valores residuales y penalidades por opciones de plazo.

• 2 de marzo 2011: aplicación del modelo del derecho de uso a todos los acuerdos de arrendamiento y el alcance de la norma de arrendamiento.

• 14 de marzo 2011: distinción entre un arrendamiento y una compra venta, la contabilidad para opciones de compra y arrendamientos de corto plazo.

• 21 de marzo 2011: definición de inicio y comienzo, tasa de descuento, costos iniciales directos, separación de componentes de arrendamiento y de no arrendamiento en un contrato de venta y arrendamiento sucesivo.

• 12 de abril 2011: pagos de arrendamiento que dependen de un índice o tasa, incluyendo mediciones futuras.

• 12 de mayo 2011: sesión educativa general para reunión posterior.

• 17 de mayo 2011: contabilidad del arrendatario, contabilidad del arrendador, modificaciones contractuales por circunstancias posteriores al inicio del contrato, cambio de opciones y tasa de descuento.

• 1º de junio 2011: temas de medición, incluyendo diferencias de cambio por moneda extranjera, daño, revalúo y valores residuales.

Las decisiones tomadas por las juntas en estas reuniones posteriores son tentativas, estando prevista la emisión de la norma definitiva para el primer semestre del 2012.

Pese a estos nuevos temas tratados, se reitera la importancia del estudio del borrador de la norma por los sustanciales cambios en la contabilización de arrendamientos que la misma prevé. A continuación, se indicarán los efectos del nuevo proyecto sobre las normas actuales, agregando un ejemplo práctico.

6. El efecto del nuevo proyecto sobre las normas actuales de IASB y FASB

Si la norma propuesta se llegara a aprobar, puede resultar en cambios significativos para los requerimientos contables, tanto de arrendatarios como de arrendadores.

6.1. Cambios para la contabilidad del arrendatario

Las NIIF y los GAAP actuales clasifican los arrendamientos en dos categorías: financieros y operativos. Los arrendatarios se verán más afectados por la nueva norma si poseen una cartera significativa de activos bajo la opción de arrendamiento operativo. Las normas actuales registran los pagos de los arrendamientos operativos reconociéndolos como gastos en el período en que ocurren. La nueva norma requerirá a los arrendatarios reconocer los activos y pasivos que provienen de estos arrendamientos.

Aunque los cambios propuestos podrían ser menos fundamentales para los arrendamientos clasificados como financieros, podría haber alguna variación significativa en la medición de los activos y pasivos resultantes de estos arrendamientos por la manera en que la nueva norma propone contabilizar las opciones y rentas contingentes. Adicionalmente, el patrón de reconocimiento de ingresos y gastos podría cambiar de manera importante.

6.2. Cambios para la contabilidad del arrendador

El enfoque propuesto para la contabilidad del arrendador difiere significativamente de las normas existentes. Dependiendo del grado en que un arrendador mantiene la exposición a los riesgos y beneficios relacionados con el activo arrendado, podría aplicar un enfoque de cumplimiento de la obligación o un enfoque de no reconocimiento.

Si el arrendador mantiene una exposición significativa a riesgos y beneficios derivados del activo arrendado, continuaría reconociendo el activo y adicionalmente reconocería un derecho a recibir los pagos del arrendamiento y una deuda por este. Podría verse al arrendador como satisfaciendo la deuda por arrendamiento y reconociendo al mismo tiempo un ingreso, durante el período de duración del contrato.

Si el arrendador no mantiene una exposición significativa a riesgos y beneficios derivados del activo arrendado, el arrendamiento se reconocería de una manera similar a la establecida por la norma actual para los arrendamientos financieros. El patrón de reconocimiento de ingresos es similar al requerido actualmente. Sin embargo, podría haber cambios significativos en la medición del derecho a recibir los pagos, el reconocimiento de ingresos, y el reconocimiento y medición de los activos residuales. Podría verse al arrendador como cumpliendo su responsabilidad en el contrato de arrendamiento al momento de entregar el activo arrendado al arrendatario, y luego reconociendo el ingreso por arrendamiento representado por la venta del derecho de uso del activo en cuestión.

7. El efecto del nuevo proyecto sobre los estados contables: un ejemplo

Grossman y Grossman (2010) analizan una muestra de 91 empresas elegidas de las primeras 200 de la revista Fortune 500, que no se dedican al negocio financiero.

En un primer lugar, los autores analizan el efecto de la nueva norma en los estados contables midiendo en cuánto se incrementaría el pasivo si se incluye en el mismo el valor de los futuros pagos por el arrendamiento. Los resultados indican que 21 empresas ven incrementadas sus deudas en un 10% o más, y 60 empresas en menos del 5%. Los tres mayores incrementos porcentuales se dan en las empresas Gap (49,5%), Rite Aid (45,6%) y McDonald´s (41,2%).

Otra forma de medir el incremento en el pasivo consiste en seguir al pie de la letra el nuevo proyecto de norma, tomando el valor presente de las futuras erogaciones. De esta manera, los pagos por arrendamiento deben ser descontados para convertir un arrendamiento operativo en uno de capital. Si se opera de esta manera, los resultados a los que arriban los autores muestran 13 empresas que ven incrementadas sus deudas en un 10% o más, y 70 empresas en menos del 5%.

Sin embargo, aun para aquellas empresas en las que el impacto sobre el pasivo total es menor al 5%, todavía podría haber importantes implicancias en los ratios financieros. Por ejemplo, si el ratio de endeudamiento de una empresa definido como capital/deuda es igual a 1, el aumento de la deuda en un 5% transforma el resultado del ratio en 0,95.

Para medir el efecto de la conversión de arrendamientos operativos en financieros, los autores toman ocho empresas de la muestra y recalculan su ratio de endeudamiento. Para seis de las ocho empresas, la inclusión de los pagos de arrendamiento dentro del pasivo causa una baja significativa en el ratio, o bien cambia el ratio de mayor a uno a menor a uno. Si se computa el efecto sobre el ratio de deudas/activo, puede verse que no es tan significativo como sobre el ratio de endeudamiento, pero todavía tiene implicancias para el análisis financiero.

Por otra parte, en el caso de arrendamientos operativos, se reporta en el estado de resultados el gasto por el alquiler. En el caso de arrendamientos financieros, los gastos reportados son el interés y la amortización. Cualquier ratio que involucre el resultado se verá afectado si los arrendamientos operativos deben pasar a tratarse como de capital.

También debe tenerse en cuenta que el beneficio neto a final del año se considera dentro de resultados no asignados, por lo que también se vería afectado el monto de la participación de los accionistas, y cualquier ratio que se calcule a partir de él.

Conclusiones

Si se aprobara la nueva norma, ello implicará la desaparición de los arrendamientos operativos, por lo que muchas empresas deberán convertir sus arrendamientos operativos en financieros.

Esta conversión tendrá un efecto en los activos y en los pasivos de las empresas que actualmente reportan arrendamientos operativos. Mientras que el valor presente de los arrendamientos financieros se reporta en los estados, el valor presente de los arrendamientos operativos no aparece.

Algunos usuarios concuerdan con el nuevo modelo, argumentando que la discrecionalidad entre arrendamientos operativos y financieros es arbitraria y crea complejidades innecesarias. Otros usuarios, que están en contra de la nueva norma, indican que se dejarían de considerar legítimas diferencias entre los arrendamientos operativos y financieros, y que el costo de implementar esta nueva normativa supera a sus beneficios. Además, indican que esto podría impactar negativamente en la industria de los arrendamientos, ya que la complejidad en el registro podría causar que se eviten este tipo de contratos.

Contra la mejora en la consistencia y transparencia, deben sopesarse algunos problemas. Por ejemplo, con mayor deuda en sus balances generales, las empresas que conviertan sus arrendamientos operativos en financieros pueden encontrar más dificultades en la obtención de fondos, o incluso llegar a violar algunos convenios de deuda que exijan cierta proporción de pasivos.

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(1) Traducción del proyecto de norma.

(2) Tomado del borrador de la norma.