Auto 11951 de julio 24 de 1996 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

•SALA DE CASACIÓN PENAL

PORTE DE ARMAS

ARMAS HECHIZAS DE DEFENSA PERSONAL

EXTRACTOS: «1. El artículo 9º de la Ley 81 de 1993 que modificó el 71 del Código de Procedimiento Penal, taxativamente atribuye competencia a los jueces regionales para conocer:

“4. De los delitos contra la existencia y seguridad del Estado y de los delitos a los que se refiere el Decreto 2266 de 1991, con la excepción del simple porte de armas de fuego de defensa personal, de la interceptación de correspondencia oficial y delitos contra el sufragio” (destaca la Corte).

2. Según lo determina el artículo 7º del Decreto 2535 de 1993, las armas de fuego se clasifican en: a) armas de guerra o de uso privativo de la fuerza pública; b) armas de uso restringido, y c) armas de uso civil.

Estas últimas, al tenor del artículo 10 ibídem, se clasifican en: a) armas de defensa personal; b) armas deportivas, y c) armas de colección, siendo las primeras a las que se refiere el artículo 1º del Decreto 3664 de 1986, elevado a legislación permanente por el Decreto 2266 de 1991.

Dichas armas, son aquellas diseñadas para defensa individual a corta distancia y pertenecen a esta categoría:

a) Los revólveres y pistolas que reúnan la totalidad de las siguientes características:

— Calibre máximo 9.652 mm.

— Longitud máxima del cañón 15.24 cm (6 pulgadas).

— En pistolas, funcionamiento por repetición o semiautomática.

— Capacidad en el proveedor de la pistola no superior a 9 cartuchos a excepción de las que originalmente sean de calibre 22, caso en el cual se amplía a 10 cartuchos.

b) Carabinas calibre 22S, 22L, 22L.R. no automáticas, y

c) Las escopetas cuya longitud de cañón no sea superior a 22 pulgadas (art. 11 id).

Así las cosas, solamente el porte sin el debido permiso de autoridad competente de un arma que reúna las anteriores características y por lo mismo, denominada de defensa personal, es lo que constituye la excepción prevista en el numeral 4º del artículo 9º de la Ley 81 de 1993, que determina la competencia de los jueces regionales para el conocimiento de los delitos a que se refiere el Decreto 2266 de 1991.

3. En diligencia de inspección judicial al arma incautada al proceso y practicada por la Fiscalía Seccional 104 de la Unidad de Concordia (Antioquia) el 13 de octubre de 1995, el perito pudo establecer que se trataba de un “trabuco” calibre 28 de fabricación casera, sin número ni marca, de corto alcance, con regular estado de mantenimiento pero buen funcionamiento. Además, las seis (6) vainillas o cartuchos, que son de cobre recalzado y aptas para disparar, por lo cual determinó que “tanto el arma como la munición son de defensa personal” (fl. 9 y 9 vto.).

Lo manifestado por el perito tiene pleno respaldo legal en el artículo 8º del Decreto 2535 de 1993 que clasifica las armas de uso privativo de la fuerza pública y en el artículo 1º del Decreto Reglamentario 1809 de 1994 que precisa las armas y municiones de guerra que pueden portar los miembros de organizaciones nacionales de seguridad y cuerpos oficiales armados de carácter permanente creados u autorizados por la ley, pues las características de la hallada a D... no guardan ninguna relación con ellas y, por el contrario, se asemeja a las descritas como de “defensa personal”.

Se trata de aquellas denominadas por el legislador como “armas prohibidas” y por lo mismo su tenencia y porte en todo el territorio nacional, partes o piezas (sic), según el artículo 14 del Decreto 2535 de 1993. “c) Las armas hechizas, salvo las escopetas de fisto” y hechizo es aquello se ha contrahecho, falseado o imitado, sin que por ello necesariamente deban excluirse de las ya consignadas clasificaciones.

Resulta de meridiana claridad en este caso que el arma portada por el sindicado, por sus características, debe clasificarse entre aquellas descritas en el artículo 11 del Decreto 2535 de 1993, pues tanto en el informe policivo como el perito la denominan como trabuco calibre 28. Es de fabricación casera y con disponibilidad de un cartucho en su recámara, es decir, dista mucho de aquellas a que se refiere el artículo 2º del Decreto 3664 de 1986.

4. No existe dentro del informativo indicio distinto de que D... portaba el arma para su defensa personal, pues se trata de un joven de 18 años dedicado a las labores del campo y, según lo afirmó en su indagatoria, la adquirió para proteger su casa de habitación, solo que el día de su captura, “me dio el arrebato de llevármelo, yo nunca lo sacaba de la casa, lo mantenía guardado debajo del colchón, me lo llevé porque por la Amely (barrio de Concordia), atracaban mucho” (fl. 6 vto.); o sea exclusivamente para protegerse de un eventual atentado contra sus bienes personales o su vida.

En cuanto a los proyectiles hallados al sindicado, razón le asiste el Juez Regional de Medellín, pues esta Sala en la providencia citada por él como sustento para rechazar la competencia, precisó que:

“Resulta oportuno señalar, para prevenir futuros e innecesarios conflictos de competencia, que la munición correspondiente a la carga natural, entendida como el número de cartuchos que el tambor o proveedor está en capacidad de recibir según su diseño de fábrica, se integra al concepto o noción de arma de fuego, pero la ausencia de carga en nada modifica la modalidad delictiva, ya que el artefacto es considerado arma no porque esté dotado de proyectiles, sino porque reúna las características señaladas en el artículo 6º del Decreto 2535 de 1993” (Auto de agosto 3 de 1995. Magistrado Ponente: doctor Fernando Arboleda Ripoll).

5. Como allí se determinó, la munición que le sea hallada al portador del arma que no exceda a la que el proveedor o tambor pueda recibir según diseño de fábrica, se integra al concepto de “arma de fuego” por constituir su carga natural. Pero en el presente caso que se trata de un arma hechiza de fabricación casera que cuenta con proveedor para un solo cartucho o proyectil, necio resultaría afirmar que cantidad superior a la que efectivamente puede soportar el arma según su diseño, de hecho constituye infracción del conocimiento exclusivo de los jueces regionales. Solamente nos hallaríamos en tal evento si, de acuerdo con las características del arma, el número de proyectiles en poder del infractor sobrepasa al de su carga natural o la que ha determinado el Ministerio de Defensa Nacional —Comando General de las Fuerzas Militares— en su disposición 43 del 27 de agosto de 1989, como el máximo posible de suministro para particulares que posean licencia o permiso para el porte de armas de defensa personal (revólveres o pistolas), en las oportunidades allí previstas.

Entonces, seis (6) cartuchos en poder del procesado, indiscutiblemente constituyen la carga natural de una arma de defensa personal, máxime que algunas de ellas pueden contar con proveedor de nueve (9) y hasta de diez (10) cartuchos (inc. final del lit. a del art. 11 del Decreto 2535 de 1993)».

(Auto de julio 24 de 1996. Radicación 11.951. Magistrado Ponente: Dr. Dídimo Páez Velandia).

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