Auto 14535 de noviembre 30 de 1999 

• CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

TÉCNICA DE CASACIÓN PENAL

REQUISITOS DE LA CAUSAL PRIMERA

EXTRACTOS: «1. El artículo 225 del Código de Procedimiento Penal establece estos requisitos formales de la demanda de casación:

1.1. La identificación de los sujetos procesales y de la sentencia impugnada.

1.2. Una síntesis de los hechos juzgados y de la actuación procesal.

1.3. Señalar la causal que se invoca para pedir la revocatoria de fallo, con indicación clara y precisa de los fundamentos de ella.

1.4. La cita de las normas que se consideran infringidas.

1.5. Expresar las varias causales y sus fundamentos en capítulos separados, con proposición subsidiaria de los cargos, cuando se trata de imputaciones excluyentes.

2. Debido a la poca claridad de la demanda en cuanto no precisa con exactitud la causal de la casación invocada, la Corte se refiere a las dos posibilidades de imputación que se detectan en el libelo, es decir a la violación directa y a la violación indirecta de la ley sustancial, para pasar luego a discriminar el estudio.

En general, y frente a la demanda que se examina, cuando el casacionista se basa en la causal primera de casación, cuerpo primero, es decir, violación directa de la ley sustancial, fundamentalmente le corresponde:

2.1. Afirmar y probar que el juzgador de segunda instancia ha incurrido en error por falta de aplicación (exclusión evidente o infracción directa), por aplicación indebida (falso juicio de selección) o por interpretación errónea (sobre la existencia material sobre la validez o sobre el sentido o alcance) de la ley sustancial.

2.2. Abstenerse de reprochar la prueba, es decir, le compete aceptar la apreciación que de ella ha hecho el fallador y conformarse de manera absoluta con la declaración de los hechos vertida por éste.

2.3. Realizar un estudio puramente jurídico de la sentencia.

2.4. Si como consecuencia de la errónea interpretación de la ley, ésta se deja de aplicar, o se aplica indebidamente, debe dirigir su acusación hacia una de estas dos hipótesis y no hacia la interpretación equivocada de la ley pues lo importante, en últimas, es la decisión tomada por el juez: no aplicar la norma o aplicarla indebidamente.

2.5. Si predica aplicación indebida de una norma, tiene que precisar la norma inadecuadamente utilizada y aquella que en su lugar debe ser atribuida.

2.6. Respecto de una misma disposición legal no puede predicar simultáneamente falta de aplicación y aplicación indebida.

2.7. Indicar en forma clara y precisa los fundamentos de la causal.

2.8. Citar las normas que se estiman infringidas.

2.9. Si por esta vía el proponente reprocha al juzgador el tratamiento impartido al principio de duda, tiene que demostrar que en la sentencia el fallador ha reconocido formalmente la presencia de la incertidumbre y que, sin embargo, ha condenado, con lo cual ha incurrido en falta de aplicación del artículo 445 del Código de Procedimiento Penal.

3. Con el mismo criterio, es decir, en general y frente a la demanda examinada, si el casacionista acude al inciso segundo —o cuerpo segundo— del numeral 1º del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, o sea, a la violación indirecta de la ley sustancial, debe:

3.1. Demostrar que el juez ha incurrido en uno o varios errores manifiestos, ostensibles, patentes o protuberantes, que pueden ser captados sin esfuerzo.

3.2. Probar que el error o los errores cometidos son trascendentes, vale decir, que abarcan mucho, que son de gran importancia, muy graves y que, por tanto, se ramifican y repercuten de manera definitiva en la sentencia.

3.3. Señalar el nexo de causalidad entre el error y la parte resolutiva de la sentencia. Por consiguiente, demostrar que sin el yerro la resolución habría sido otra. Dicho de manera diferente: le corresponde demostrar que el yerro judicial es el generador de aquello que se decide en la parte resolutiva de la sentencia.

3.4. Establecer con exactitud la forma de error que invoca. Los errores de la sentencia pueden ser:

3.4.1. De hecho.

En primer lugar, por falso juicio de existencia, que se presenta cuando el fallador ignora, desconoce u omite el reconocimiento de la presencia de una prueba procesalmente válida (falta de apreciación de la prueba), o cuando supone o imagina un hecho porque cree que la prueba obra en el proceso, es decir, cuando reconoce un hecho carente de demostración (falsa apreciación de la prueba).

En segundo lugar, por falso juicio de identidad, que surge si el juez tergiversa, distorsiona, desdibuja o desfigura el hecho que revela la prueba, con lo cual se da a esta un alcance objetivo que no tiene, ya porque se le quita una parte al hecho, ya porque se le agrega algo o ya, finalmente, porque se lo sectoriza, parcela o divide.

Y en tercer lugar, por error de apreciación, que se presenta cuando el juez realiza una valoración equivocada de los hechos en sí mismos, objetivamente vistos, y plasma en la sentencia inferencias erróneas por inexacta observación de los elementos de la sana crítica, es decir, de la lógica, de la ciencia o de la experiencia.

3.4.2. De derecho

En primer término, falso juicio de legalidad (o error de aducción), que se presenta, de una parte, cuando se da a la prueba un mérito distinto del que expresamente le atribuye la ley, fenómeno conocido como interpretación falsa; y, de la otra, si se le otorga mérito a la prueba que no reúne los requisitos exigidos por la norma, fenómeno que se conoce como apreciación falsa.

En segundo término, falso juicio de convicción (error de valoración), que ocurre en aquellas hipótesis en las que el juez yerra respecto de las normas reguladoras del valor probatorio de la prueba, uno, porque niega a ésta el valor que la ley le asigna; dos, porque por exceso o por defecto le da el valor que legalmente no le corresponde; y tres, porque se aporta la prueba contraviniendo las reglas que regulan su incorporación.

3.5. Si al censor le ha interesado el tema del in dubio pro reo, debe distinguir: si afirma que el juez ha errado porque la sentencia reconoce la existencia de duda razonable originada en el haz probatorio y deja de aplicar el valor asignado por la ley, esto es, certeza (o plena prueba) de incertidumbre, debe invocar violación indirecta por error de derecho. Y si encuentra que el juez ignora la existencia razonable y manifiesta de la duda partiendo de las pruebas, y que, pese a ello condena, debe acudir a la violación indirecta de la ley sustancial por error de hecho.

3.6. En principio, no es posible proponer, simultáneamente, respecto de la misma prueba, errores de hecho y de derecho.

3.7. Cuando se pretende por el casacionista que la Corte tome una decisión totalmente opuesta a la de la sentencia, le compete destruir todos los fundamentos probatorios que con fuerza fueron atendidos para sostener el fallo. Por consiguiente, si uno sólo, con poder, permanece incólume, no es posible casar la decisión.

3.8. No es suficiente señalar el yerro. Es necesario probarlo en su totalidad y en sus efectos jurídicos.

3.9. Si se acude al error de derecho, es imprescindible precisar las normas ordenadoras de los medios de prueba que se estiman infringidas, alegando el concepto de la violación y demostrando cómo el error o los errores han determinado la ruptura de la ley sustancial.

3.10. La apreciación en conjunto de la prueba es inimpugnable en casación, a menos que los medios probatorios sean reprochados separada, singularizadamente.

3.11. La reprobación de la prueba que hace el actor debe ser complementada con el señalamiento exacto y la demostración precisa de la forma como, finalmente, ha sido violada la ley sustancial. Importa precisar, entonces, si los yerros probatorios han conducido a exclusión evidente, aplicación indebida o interpretación errónea de ella.

4. En materia de casación opera el denominado principio de limitación, previsto en el artículo 228 del Código de Procedimiento Penal. En virtud de tal principio, la Corte sólo se puede ocupar de la causal o de las causales expresamente alegadas por el recurrente. La fusión de esta norma con los numerales 3º y 4º del artículo 225 del Código de Procedimiento Penal permite afirmar que la Corte solamente puede tener en cuenta aquellas causales explícita, clara y precisamente planteadas por el impugnante, y que cuando se trata de varios motivos de casación estos sólo pueden ser atendidos si los fundamentos relativos a cada uno de ellos son formulados nítidamente en capítulos separados.

5. Por ningún motivo, ni respecto de la violación directa ni de la violación indirecta, es admisible en casación reducir la demanda a sentar el criterio de su autor para contraponerlo al del juzgador, con el propósito de que la Corte escoja uno u otro. Ello, por sí solo, no entraña la demostración de errores judiciales por cuanto la sentencia de segunda se presume acertada y legal. Es tarea del casacionista, entonces, desvirtuar esa presunción probando la existencia de yerros protuberantes e incidentes en el fallo. Por esta razón, y por muchas otras, la Corte no puede ser concebida como una tercera instancia».

(Auto de noviembre 30 de 1999. Radicación 14.535. Magistrado Ponente: Dr. Álvaro Orlando Pérez Pinzón).

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