Auto 14749 de agosto 6 de 1998 

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

CADUCIDAD DE LA ACCIÓN DE REPARACIÓN DIRECTA

CUANDO EL DAÑO AFECTA LA INTEGRIDAD FÍSICA DE LAS PERSONAS

EXTRACTOS: «El accidente que originó esta demanda contra la administración ocurrió el 4 de Junio de 1995, dejando en principio secuelas para la demandante Concepción Correa de 25 días provisionales de incapacidad por heridas cicatrizadas, mientras que el demandante Edwin Arvey Hurtado sufrió trauma clavicular que le determinó 60 días de incapacidad provisional.

La demanda se presentó el 2 de julio de 1997, esto es, después de transcurrido el plazo de dos años contados a partir del día del accidente. Con todo, el actor pide que el cómputo del dies se haga a partir de las fechas de los reconocimientos médicos, pues alega que es en esa fecha cuando se conoce la magnitud del daño.

La Sala ha manejado con amplitud el tema de la caducidad de las acciones cuando el daño afecta la integridad física de las personas. Para el efecto se ha considerado que la caducidad es una figura jurídica referida al lapso dentro del cual el actor puede accionar legítimamente y entonces se precisa un punto de referencia en el tiempo, que si bien no es lícito ampliarlo, se flexibiliza en ciertos casos para que opere con criterio cierto.

Necesario es entonces reconocer que el hecho dañino por el cual se demanda en ocasiones permanece oculto en su totalidad y en otras, dada su especial naturaleza, sólo se puede detectar con posterioridad. Así por ejemplo, una es la fecha de una intervención quirúrgica y otra la fecha en la cual el damnificado se entera de la presencia de un cuerpo extraño en su cuerpo, que por causarle daño lo habilita para demandar. Distinta es la fecha en que pudo ocurrir una muerte, y otra aquella en que los damnificados tienen conocimiento cierto de la misma y por contera, quedan posibilitados para formular demanda de reparación.

En otras ocasiones coinciden en una misma fecha un hecho dañino con el conocimiento de su grave consecuencia por parte de la víctima y de los terceros afectados, como cuando de un accidente se deriva una amputación. Todo este conjunto de circunstancias ha sido factor determinante en el tratamiento de la caducidad y por ello se ha dicho que para aplicarla a un caso concreto, se tomará como punto de partida el conocimiento que el interesado tenga del hecho que desencadena la acción, o mas exactamente de los daños cuya reparación se pretende(*).

(*) Véase también J. y D., Nº 309, págs. 1233 y 1236 (N. del D.).

Descendiendo al caso subanálisis, y aceptando en gracia de discusión que el mero accidente no reflejó la magnitud del daño, la Sala observa que el primer reconocimiento médico se practicó a las víctimas el 15 y 28 de junio de 1995 respectivamente, con lo cual la demanda sigue siendo extemporánea en los términos del artículo 136 del CCA, que otorga un plazo de dos años para el ejercicio de la acción de reparación directa».

(Auto de agosto 6 de 1998. Expediente 14.749. Consejero Ponente: Dr. Jesús María Carrillo Ballesteros).

______________