Sentencia 16837 de abril 4 de 2002 

•CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrado Ponente

Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego

Aprobado Acta Nº 38

Bogotá, D.C., cuatro de abril de dos mil dos

Vistos

La Corte resuelve la solicitud de libertad condicional formulada por la defensora del doctor Mario Camacho Prada.

Antecedentes y consideraciones

1. Mediante Sentencia de 3 de septiembre de 2001, la Sala condenó al doctor Camacho Prada a la pena principal de 52 meses de prisión y multa por valor de 10 salarios mínimos legales mensuales, al hallarlo responsable de la conducta punible de violación del régimen legal o constitucional de inhabilidades e incompatibilidades.

2. En la misma sentencia, la sala declaró que se tenía como parte cumplida de la pena privativa de la libertad, el tiempo que el sentenciado llevada en detención domiciliaria.

3. Con memorial recibido en la secretaría de la corporación el 8 de octubre de 2001, el condenado adjuntó copia de la consignación efectuada a favor del Consejo Superior de la Judicatura, por valor de $ 2.860.000, equivalentes a la pena de multa impuesta.

4. Al doctor Mario Camacho Prada el Fiscal General de la Nación le impuso, con Resolución del 10 de agosto de 1999 emitida dentro de este proceso, medida de aseguramiento consistente en detención preventiva, la cual se le sustituyó en la misma decisión por la domiciliaria, que se hizo efectiva a partir del 24 de agosto de 1999 y fue garantizada mediante caución prendaría por $ 2.405.310.

5. El artículo 64 del Código Penal establece que al condenado a pena privativa de la libertad mayor de tres años se le concederá la libertad condicional, siempre que haya cumplido las tres quintas partes de la condena y que se pueda deducir, motivadamente y con base en la conducta observada en el establecimiento carcelario, que no existe necesidad para continuar con la ejecución de la pena.

6. Las tres quintas partes de 52 meses, monto de la pena de prisión impuesta al doctor Camacho Prada, equivalen a 31 meses y 6 días. El sentenciado ha permanecido privado de libertad por cuenta de este proceso, tanto bajo el régimen de detención domiciliaria como del de prisión domiciliaria, 31 meses y 16 días, a los que se adicionan 9 días redimidos por concepto de estudio al dedicarse a esa actividad durante 108 horas durante los meses de febrero y marzo del año en curso, de conformidad con la certificación expedida por las autoridades de la Cárcel del Distrito Judicial de Bucaramanga (L. 65/93, art. 97), para un total de 31 meses y 25 días. Expresado de otra manera, el requisito temporal se halla satisfecho.

7. De acuerdo con el "acta de seguimiento de control y vigilancia de la prisión domiciliaria", suscrita por el asesor jurídico y por el director de la Cárcel del Distrito Judicial de Bucaramanga, el doctor Camacho Prada ha cumplido rigurosamente con las obligaciones inherentes a la prisión domiciliaria, desde el instante en que se formalizó, 11 de septiembre de 2001, lo mismo que ha observado un comportamiento ejemplar en desarrollo de ese mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la libertad y, también en la actividad a la que se dedicó al interior del establecimiento carcelario a fin de redimir pena. Este documento se acompañó posteriormente de la respectiva cartilla biográfica (CPP, art. 480).

Adicionalmente observa la sala que el doctor Mario Camacho Prada canceló de manera pronta la pena de multa, sin necesidad de requerimiento o ejecución fiscal.

La reforma al sistema penal flexibilizó en el régimen de los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad, los requisitos para que un reo pueda acceder a la libertad condicional, en adopción de una política criminal legislativa tendiente a echar por la borda remanentes de un decimonónico peligrosismo que persistían en la derogada legislación penal, los cuales contrariaban el contenido y espíritu de un derecho penal de acto, que emanaba del principio rector de culpabilidad, reforzado ahora por el advenimiento del Estado democrático y social de derecho constituido en la Carta Política de 1991 (art. 29).

Tal variante político criminal se observa, de una parte, en que se acortó el lapso de purgamiento efectivo de privación de ese derecho (3/5 partes) y, de otra, en que sólo se permite valorar la conducta observada por el interno durante el tiempo de reclusión a fin de deducirse que no es menester continuar con la ejecución de la pena (L. 599/2000, art. 64), en tanto una legítima y proporcional retribución justa que persigue la sanción es la respuesta del Estado-jurisdicción o conductas que socavan o ponen en serio peligro bienes esenciales o vitales a la sociedad, mas no a la historia personal del individuo, a su manera de ser, a su carácter.

En el asunto bajo examen refulge evidente la conjunción de esos condicionamientos.

El doctor Camacho Prada ha permanecido en privación de la libertad bajo la modalidad domiciliaria, un lapso de 31 meses y 16 días, superior a las tres quintas partes de la pena de prisión impuesta, que corresponden a 31 meses y 6 días, sin contar con que por estudio redimió 9 días, como ya quedó visto.

Además, las autoridades carcelarias encargadas de la vigilancia del cabal cumplimiento de las obligaciones inherentes a la prisión domiciliaria, no reportaron fuga, intento de fuga, comportamiento inadecuado, alteración del orden u otro factor de indisciplina; por el contrario, catalogaron su conducta de excelente y ejemplar durante el tiempo de la reclusión.

Esas manifestaciones postdelictuales del comportamiento del sentenciado, permiten a la Sala colegir que la pena, especialmente en la fase de ejecución, ha cumplido con su funciones de reinserción social y de prevención especial (C. Penal, art. 4º), pues enseñan que el condenado no defraudó las expectativas implícitas en la figura sustitutiva de la prisión domiciliaria, ya que sin padecer los rigores propios del encerramiento y vigilancia permanentes, el doctor Camacho Prada no sólo reconoció la autoridad de la sentencia, sino que también se empeñó en llevar a cabo actividades de aprendizaje que, eventualmente y en la posteridad, redundarían en beneficio del condenado, quien también puede ponerlas al servicio de la comunidad en la que está inserto.

Quiere significar lo anterior que todos los datos relacionados con el cumplimiento de la pena privativa de la libertad que la Corte le impuso al doctor Mario Camacho Prada, evidencian que no es necesario continuar con su ejecución.

En consecuencia, la Sala le concederá la libertad condicional solicitada, por un período de prueba igual al que resta para el agotamiento total de la condena, dentro del cual deberá observar las obligaciones señaladas en el artículo 65 del Código Penal, las que quedarán garantizadas con la misma caución que prestó con ocasión de las pretéritas detención y prisión domiciliarias. Se suscribirá, en todo caso, nueva acta en la que se hará constar el compromiso y los efectos de su incumplimiento (CPP, art. 482). Para este efecto y para que expida la orden de libertad, se comisiona a la Sala Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,

RESUELVE:

1. Reconocer que el sentenciado Mario Camacho Prada redimió por concepto de estudio, nueve días de pena.

2. Conceder al doctor Camacho Prada la libertad condicional, en los términos fijados en la parte motiva de esta providencia. El período de prueba será igual al tiempo que falta para el cumplimiento total de la pena privativa de la libertad.

Por secretaría líbrense las comunicaciones a que haya lugar.

Contra esta providencia procede el recurso ordinario de reposición.

Cópiese, notifíquese y cúmplase.

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