Auto 18983 de febrero 2 de 2001 

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

CUANTÍA DE LAS PRETENSIONES

CUÁLES PERJUICIOS ACCESORIOS NO SE TIENEN EN CUENTA

EXTRACTOS: «La Delegada del Ministerio Público advierte que el proceso de la referencia es de dos instancias, teniendo en cuenta que los perjuicios materiales solicitados ascienden a $ 54.082.957. Como fundamento de su afirmación plantea que la exclusión de los perjuicios futuros prevista en el numeral 1º del artículo 20 del Código de Procedimiento Civil solo se refiere a los perjuicios reclamados como accesorios, de allí que la pretensión por lucro cesante futuro, como elemento integrante del perjuicio material, no puede ser calificada como accesoria, sino como principal; luego, debe tenerse en cuenta para establecer la pretensión de mayor valor, con el propósito de fijar la cuantía del proceso.

La Sala considera conveniente precisar lo siguiente:

El Código de Procedimiento Civil dispone :

“ART. 20.—Modificado, art. 2º, num. 8º. D. 2282/89. Determinación de la cuantía. La cuantía se determinará así:

1. Por el valor de las pretensiones al tiempo de la demanda, sin tomar en cuenta los frutos, intereses, multas o perjuicios reclamados como accesorios, que se causen con posterioridad a la presentación de aquélla” (se resalta).

La adecuada interpretación de la norma en mención exige que se tenga claridad acerca de la distinción que existe entre pretensiones de condena principales y pretensiones de condena subordinadas o accesorias, así como de su acumulación.

Se entiende por pretensión, la solicitud que el demandante formula al juez en relación con el demandado. En una misma demanda el actor puede presentar varias pretensiones, siempre y cuando su acumulación se ajuste a los requisitos previstos en el artículo 82 del Código de Procedimiento Civil, a saber: a) Que el juez sea competente para conocer de todas las pretensiones, b) que éstas no se excluyan entre sí; si esto ocurre, deben presentarse como principales y subsidiarias y, c) Que todas puedan tramitarse bajo el mismo procedimiento.

Cuando la acumulación es procedente, puede adoptar varias modalidades, las cuales han sido decantadas por la doctrina así: (1)

a) Acumulación simple: opera cuando se plantean varias pretensiones que son independientes y autónomas entre sí.

b) Acumulación alternativa: se plantean varias pretensiones independientes, consideradas como equivalentes por el demandante, para que el juez “obligue al demandado a satisfacer alguna de ellas” (2) .

(1) La modalidades en la acumulación de pretensiones aquí referida, ha sido tomada de los doctrinantes Hernando Morales Molina y Carlos Ramírez Arcila y es acogida por el profesor Hernán Fabio López Blanco.

(2) RAMÍREZ ARCILA, Carlos. “Acción y Acumulación de Pretensiones”. Edit. Temis. Bogotá. 1978, pág. 146.

c) Acumulación eventual o subsidiaria: procede cuando el actor plantea pretensiones que se excluyen entre sí, caso en el cual propone una como principal y otra como subsidiaria, de acuerdo a la importancia que él les asigne.

d) Acumulación sucesiva: “se presenta cuando se propone una pretensión bajo la condición de que antes sea acogida la otra de la cual tomará vida” (3) .

(3) MORALES MOLINA, Hernando. “Curso de Derecho Procesal Civil”. Novena Edición. Editorial ABC. Bogotá. 1985, pág. 372.

e) Acumulación condicional: opera cuando la estimación de una pretensión depende de la estimación de otra.

A propósito de esta modalidad de acumulación, vale la pena transcribir la explicación que en su libro hace el doctrinante Carlos Ramírez Arcila: (4)

(4) RAMÍREZ ARCILA, Carlos, —citando a Jaime W. Teitelbaun. El proceso acumulativo civil, Montevideo, Edit. Amalio M. Fernández, 1973, p. 120 y 121— op. cit., pág. 148.

“Se trata de pretensiones escalonadas, donde el acogimiento de la primera es presupuesto de la segunda, y esta de las ulteriores.

Debe distinguirse ese tipo de acumulación objetiva con la simple acumulación de peticiones accesorias a la principal.

Así, se reclama la condena de daños y perjuicios más los intereses a partir de la demanda o citación a conciliación ...

En este supuesto, si bien el acogimiento de la primera pretensión es presupuesto de la segunda, esta última debe ser acogida preceptivamente, si se acepta la primera. En otro sentido, la satisfacción de intereses sigue necesariamente el mismo destino que el del crédito principal. Se trata del mismo objeto, ampliado en su monto por disposición legal y basado en el transcurso del tiempo ...”.

Aplicando éstas precisiones al asunto que nos ocupa, tenemos que, la pretensión de condena al pago de perjuicios puede ser principal o accesoria.

De allí que la acumulación de pretensiones que se plantea en las demandas de reparación directa, así como de controversias contractuales, bien pueden ubicarse dentro de la modalidad de la acumulación condicional, puesto que la prosperidad de la condena al pago de perjuicios, depende de que prospere la pretensión que persigue la declaratoria de responsabilidad o de incumplimiento contractual, según el caso. Y existiendo varias pretensiones de condena, unas pueden tener el carácter de subordinadas o accesorias respecto de otras que se consideran principales.

Ahora bien, de conformidad con el artículo 1613 del Código Civil, el daño material comporta el daño emergente y el lucro cesante; doctrinaria y jurisprudencialmente se ha sostenido que tanto el daño emergente como el lucro cesante, pueden a su vez presentar las variantes de consolidado y futuro.

Por perjuicio consolidado se entiende aquel que existe, es el perjuicio cierto, que “ya se exteriorizó”, es “una realidad ya vivida” (5) . En tratándose del daño emergente, consiste en los desembolsos, egresos, o gastos efectuados; si se trata del lucro cesante, consiste en que “se haya concluido la falta del ingreso” (6) .

(5) HENAO, Juan Carlos. “El Daño. Análisis Comparativo de la Responsabilidad Extracontractual del Estado en Derecho Colombiano y Francés”. Primera Edición. Universidad Externado de Colombia. Bogotá. 1998, pág. 132.

(6) Ibid, pág. 135.

Se considera perjuicio no consolidado aquella disminución del patrimonio de la víctima que sobrevendrá, es futuro; esta categoría se concreta en los desembolsos, egresos o gastos aún no efectuados (daño emergente futuro) y, en los ingresos que dejarán de percibirse (lucro cesante futuro).

De allí que no existe discusión en cuanto a que el daño emergente y el lucro cesante futuros no pueden considerarse como peticiones accesorias, de acuerdo con el alcance que tiene esta acepción, ya que en sí mismos constituyen el daño material, elemento integrante de la pretensión de condena al pago de perjuicios.

En relación con el artículo 20 del Código de Procedimiento Civil, el profesor Hernando Morales Molina, sostiene: (7)

(7) MORALES MOLINA, Hernando. Op. cit., pág. 325.

“...el justiprecio se hace sumando el principal y los intereses, frutos, multas o perjuicios anteriores a la demanda, que se soliciten en ésta como accesorios, a fin de adicionarlos al capital y reconocer la cuantía del proceso. En cambio, no se computan los intereses no vencidos, ni los frutos y multas no causados, ni los perjuicios posteriores a la demanda, aunque más tarde puedan llegar a ser objeto de la litis ... porque carecen aún de actualidad (...)” (se resalta).

Los perjuicios que se excluyen por carecer de actualidad, son aquellos que se reclamen como accesorios; de allí que, todos los demás que se soliciten como principales, no están sujetos a dicho condicionamiento.

Por su parte, el profesor Hernán Fabio López sostiene que los intereses frutos, multas y perjuicios a que se refiere la segunda parte del numeral 1º, artículo 20 Código de Procedimiento Civil, deben sumarse a la pretensión principal, puesto que se trata de pretensiones subordinadas a ésta y, no se tienen en cuenta los que se causen con posterioridad a la fecha de presentación de la demanda (8) .

(8) En este sentido, el mencionado autor comenta que: “Para comprender el espíritu del numeral 1º del artículo 20 debe tenerse presente que prevé el caso de acumulación de varias pretensiones, pero solo una de ellas es la principal y las demás dependen de esta. Así, ... la pretensión principal es el capital, y los intereses son pretensión subordinada a esa principal.

En un contrato en que consta la obligación de pagar un capital, más intereses y la cláusula penal son subordinadas, sumándose lo causado hasta el momento en que se presenta la demanda para determinar la competencia”. LÓPEZ BLANCO, Hernán Fabio, Instituciones de Derecho Procesal Civil Colombiano. Séptima Edición. Editorial ABC. Bogotá. 1997, pág. 173.

Por consiguiente, cuando en el numeral 1º del artículo 20 del Código de Procedimiento Civil señala que no pueden tenerse en cuenta los perjuicios reclamados como accesorios, que se causen con posterioridad a la presentación de la demanda, debe entenderse que se está refiriendo a aquellos valores que aún no se han causado, y que el actor pretende le sean reconocidos como consecuencia necesaria y directa del no pago oportuno de las sumas reclamadas como principales, tal es el caso, por ejemplo, de la corrección monetaria; lo que se justifica en virtud del principio de la reparación integral del daño.

El caso concreto.

En el presente caso, la Sala accederá a lo solicitado por el Ministerio Público y admitirá el recurso de apelación interpuesto por el demandante.

Para la fecha de presentación de la demanda, 24 de junio de 1999, un proceso tenía vocación de dos instancias si la pretensión mayor era igual o superior a $ 18.850.000.

En el libelo inicial, la parte demandante señaló que la cuantía por concepto de perjuicios morales se estimaba en 1.000 gramos oro y que el perjuicio material ascendía a la suma de $ 54.082.957, de los cuales $ 9.082.957 corresponden al daño emergente y los $ 45.000.000 al lucro cesante futuro.

De las pretensiones indemnizatorias presentadas debe tenerse en cuenta como pretensión mayor la correspondiente a la condena de perjuicios materiales que asciende a la suma de $ 54.082.957.

Por consiguiente y teniendo en cuenta que la cuantía del proceso que se estudia en atención al valor de la pretensión mayor (CPC, art. 20, num. 2º), superaba el monto de los $ 18.850.000 para la fecha de presentación de la demanda, cuantía necesaria para la procedencia de la segunda instancia, se ha de concluir que procede el recurso de apelación interpuesto por el apoderado de la parte actora contra el fallo dictado por el Tribunal».

(Auto de febrero 2 de 2001. Expediente 18.983. Consejero Ponente: Dr. Alier E. Hernández Enríquez).

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