Auto 2007-01043 de septiembre 20 de 2007 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL

SOCIEDAD PATRIMONIAL ENTRE COMPAÑEROS PERMANENTES

No pertenecen a la sociedad las mesadas causadas con posterioridad a la muerte del pensionado.

Magistrado Ponente:

Dr. Jaime Alberto Arrubla Paucar

Ref.: Q-1100102030002007-01043-00

Bogotá, D.C., veinte de septiembre de dos mil siete.

Se decide el recurso de queja que se interpuso contra el auto de 26 de abril de 2007, mediante el cual se negó la concesión del recurso de casación que formuló la parte demandada contra la sentencia de 8 de septiembre de 2006, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, Sala Civil-Familia, en el proceso ordinario de Luis Fernando López Laverde contra herederos determinados e indeterminados de la causante Luz Marina Miranda Gómez.

Antecedentes

1. El tribunal, en la sentencia recurrida en casación, confirmó el fallo estimatorio de 15 de febrero de 2005, pronunciado por el Juzgado Quinto de Familia de Manizales, declarando la existencia de la unión marital de hecho entre el demandante y la ahora causante, con la consecuente disolución de la sociedad patrimonial y su liquidación.

2. Justipreciado el interés económico para el citado recurso, el perito, ante la inexistencia de otros bienes, lo estimó en $ 263’858.157.40, por concepto de las pensiones que devengaba la citada causante, desde septiembre de 2001, época de su óbito, hasta diciembre de 2007 ($ 106’178.105), así como las futuras ($ 157.680.052.40), teniendo en cuenta el promedio de vida, calculado en 75 de años, de quien devengaría, por sustitución, la pensión.

3. El tribunal, en el auto cuestionado, negó el recurso de que se trata, al considerar que esa especie de emolumentos no integraban el “patrimonio social” que se derivaba de la unión marital de hecho.

4. Confirmada, por vía de reposición, la anterior decisión, y expedidas las copias pertinentes, los interesados, en el escrito que se presentó para sustentar la queja, estiman que la casación es procedente, de un lado, porque no hay duda que el interés del demandante se dirige a obtener la pensión de sobreviviente, y de otro, al no existir norma que limite el haber social a los bienes muebles e inmuebles y excluya las “mesadas pensionales retroactivas y a causarse hacia el futuro”.

Consideraciones

1. Ante todo debe precisarse que con independencia de cualquier otra circunstancia, fáctica o jurídica, la Corte en esta oportunidad limita el estudio del recurso de queja al tema de la cuantía del interés para recurrir en casación, que es a lo único que ha sido convocada por el recurrente.

2. En consonancia con lo anterior, pertinente resulta precisar que la Sala viene sosteniendo que en esta especie de procesos, el detrimento patrimonial que la sentencia irroga a las partes, sea que se declare o se niegue la existencia de la unión marital, con la consecuente disolución y liquidación de la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes, lo constituye los bienes que conforman esa universalidad jurídica, con independencia, claro está, del valor que eventualmente le correspondería a cada uno de los partícipes en esa sociedad al momento de su liquidación (1) .

3. Frente a lo anterior, en el caso, siendo claro que al momento de disolverse la sociedad patrimonial conformada por quienes tenían una unión marital de hecho, como consecuencia de la muerte de uno de ellos (L. 54/90, art. 5º, lit. a), no existían activos sociales, la controversia se reduce a establecer si la pensión que devengaba la compañera permanente fallecida, hace parte de ese haber social.

El artículo 1781, ordinal 1º del Código Civil, aplicable a la sociedad patrimonial de que se trata, por remisión expresa del artículo 7º de la precitada ley, establece que el haber de la sociedad conyugal se encuentra constituido, entre otros bienes, por los “salarios y emolumentos de todo género de empleos y oficios devengados durante el matrimonio”.

Mas, como esa especie de sociedad, al igual que la conyugal, existe en abstracto o en estado de latencia, dado que como bien es sabido, mientras una u otra no se disuelva, cada uno de los compañeros permanentes o cónyuges, se encuentra facultado, en principio, para administrar y disponer libremente de los bienes que adquiera a título oneroso durante la vigencia de la unión marital o del matrimonio, amén de los calificados como propios, en tanto que se concretiza con la disolución, lo cual en últimas constituye el limite temporal de su existencia, es claro que, por regla general, el haber social lo viene a conformar los bienes que, distintos a los propios, estaban, para ese momento, en cabeza de cada uno de los socios.

Esto significa que los “salarios y emolumentos de todo género de empleos y oficios devengados” después de la disolución de una de tales sociedades, entre ellos la pensión que corresponda, pues la ley no distingue, pertenecen al ex socio que los devenga o a sus sustitutos en caso de fallecimiento, todo conforme al régimen de seguridad social, y que únicamente ingresan al haber social las mesadas que, al momento de materializarse la universalidad jurídica, se encontraban causadas, pero que no habían sido pagadas, o las que por cualquier causa se encontraban capitalizadas, como acaece, en este último evento, por ejemplo, con las provenientes del sistema de ahorro individual de pensiones previsto en Ley 100 de 1993.

Por lo anterior, entre otras razones, al decir de la Corte, en doctrina que también es aplicable al caso, es que la “legislación laboral regula la sustitución de la pensión sin tener en cuenta las reglas de la sociedad conyugal al no considerarse como simple ganancial, y de que el derecho a la sustitución pensional nazca cuando en efecto se disuelve la sociedad al fallecer el cónyuge pensionado y de que la sustitución de la pensión no se rija por las normas de la sucesión intestada respecto de los diversos órdenes hereditarios” (2) .

4. De lo expuesto surge, como colofón, que el recurso de casación estuvo bien denegado, porque para establecer, con ese mismo propósito, el interés económico, en nada incidía, por no ser sociales, las pensiones causadas con posterioridad a la muerte del compañero permanente pensionado, como tampoco el tema de la sustitución pensional por ser un asunto ajeno al objeto del proceso.

Decisión

En mérito de lo discurrido, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, declara biendenegada la concesión del recurso de casación que interpuso la parte demandada contra la sentencia de fecha y procedencia arriba anotadas, y como consecuencia ordena devolver lo actuado a dicho tribunal para que haga parte del expediente.

Notifíquese y cúmplase .

Ruth Marina Díaz Rueda—Jaime Alberto Arrubla Paucar—Pedro Octavio Munar Cadena—William Namén Vargas—Arturo Solarte Rodríguez—César Julio Valencia Copete—Edgardo Villamil Portilla. 

(1) Cfr. Autos 266 de 28 de noviembre de 2001, 247 de 10 de noviembre de 2004 y 262 de 12 de diciembre de 206(sic), entre otros.

(2) Casación Laboral. Sentencia de 29 de junio de 1994, CCXXIX-363.

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