Auto 2009-00162 de enero 13 de 2014

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

Ref.: Expediente 11001-31-10-003-2009-00162-01

Magistrado Ponente

Dr. Ariel Salazar Ramírez

Discutido y aprobado en sesión de veinte de noviembre de dos mil trece

Bogotá, D. C., trece de enero de dos mil catorce.

Se decide el recurso de reposición formulado contra la providencia dictada el treinta de agosto de dos mil trece, mediante la cual se inadmitió la demanda que presentó la parte actora para sustentar el recurso extraordinario de casación.

I. Antecedentes

1. La demandante promovió proceso de declaración de existencia de la unión marital de hecho formada entre ella y Luis Gabriel Quijano Valero, y la disolución y liquidación de la sociedad patrimonial que surgió por razón de dicho vínculo [fl. 11, c. 1].

2. El fallo de primera instancia negó las pretensiones de la demanda [fl. 105, c. 1].

3. El veinte de septiembre de dos mil doce, al resolver la apelación formulada por la demandante, el ad quem confirmó lo decidido por el a quo [fl. 14, c. 2].

4. La promotora del juicio recurrió en vía de casación, y presentó el libelo que sustentó la impugnación extraordinaria [fls. 7 a 18, c. 3].

5. En providencia de treinta de agosto de dos mil trece, la Sala declaró inadmisible el libelo, y en consecuencia desierto el recurso [fl. 32, c. 3].

6. El extremo casacionista formuló reposición frente a la anterior providencia, con el objeto de que se admita la demanda, otorgándole “la oportunidad de subsanarla” en la forma que indica en el recurso ordinario, a través del cual procede a modificar los cargos que planteó primigeniamente [fl. 37, c. 3].

II. Consideraciones

1. Al tenor de lo preceptuado por el artículo 348 del Código de Procedimiento Civil, la reposición procede, salvo norma en contrario, entre otras providencias, en relación con los autos que dicte “la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, para que se revoquen o reformen”.

El señalado medio de impugnación se interpone ante el funcionario u órgano que dictó la providencia, con la finalidad de que sea él mismo quien la estudie de nuevo, y la revoque, modifique, aclare o adicione, si advierte que estuvo equivocada.

2. Luego de revisar el proveído que se cuestiona y de confrontar su contenido con los argumentos expuestos por el recurrente, se evidencia que no hay lugar a variarlo, como enseguida pasa a explicarse.

2.1. Es preciso reiterar —tal como se señaló en el pronunciamiento que es objeto de crítica— que la sustentación de la demanda de casación debe cumplir con un mínimo de requerimientos formales para su admisión, cual lo reclaman los artículos 374 del Código de Procedimiento Civil y 51 del Decreto 2651 de 1991(1), y lo ha manifestado esta Corte en invariable jurisprudencia.

En ese sentido, se ha explicado que “… relativamente a tales requisitos, el artículo 374 del C. de P. C. establece que la demanda que recoja la acusación debe contener por separado la formulación de los cargos contra la sentencia recurrida; además, explicitar los fundamentos de cada acusación, proceder que corresponde asumir en forma clara y precisa…”(2).

La claridad consiste en que sea fácilmente inteligible; en tanto que la precisión implica que sus expresiones puedan entenderse en un solo sentido, es decir que no sean equívocas, de ahí que un cargo casacional solo alcanzará exactitud si guarda perfecta simetría con el supuesto error al que alude, por eso se dice que la precisión apareja una plena correspondencia entre el ataque y las razones en las que se soportó el fallo censurado.

Las anteriores aclaraciones resultan necesarias para reafirmar que la inadmisión del libelo presentado por la impugnante, obedeció a serios e insalvables defectos de técnica, que tornaron imprecisa la acusación, lo que de suyo, constituye obstáculo para adentrarse en el examen de fondo de la censura.

2.2. No obstante, examinado el escrito contentivo de la reposición, advierte la Corte que, en estricto rigor, la actora no plantea inconformidad alguna con la determinación adoptada por la Sala, sino que a través del recurso, pretende que se le brinde la posibilidad de subsanar las falencias puestas de presente; empero, no objeta o refuta las consideraciones de la providencia cuestionada.

Por el contrario, es evidente que la demandante acepta tales apreciaciones, de ahí que no las discute, sino que, según dice, procede a enmendar las equivocaciones que cometió, y deja consignada la forma en que quedarán los cargos casacionales con las modificaciones que les introduce.

2.3. La ley, sin embargo, no autoriza expresa, ni tácitamente al recurrente para que corrija o subsane la demanda de casación, por lo que una vez fenecido el término de presentación de aquella, no es posible modificarla. Aquel, corresponde a un escrito que debe ser suficiente en sí mismo, y por ende, no son de recibo posteriores adiciones o enmiendas.

La restricción de complementar o alterar el libelo, por mandato legal, se impone tanto al recurrente como a la Corte, lo que se desprende de lo estatuido en el inciso 4º del artículo 373 del Código de Procedimiento Civil, conforme al cual, si no se cumplen las exigencias para la admisión “se declarará desierto el recurso”, ordenándose la devolución del expediente al tribunal.

En ese orden de ideas, las falencias del censor en cuanto a la formulación de los cargos “con la exposición de los fundamentos de cada acusación, en forma clara y precisa”, como las evidenciadas en este caso, conducen inevitablemente a declarar desierto el recurso de casación, sin que sea posible retrotraer la actuación a fin de dar curso a las eventuales variaciones que pretenda plantear el impugnante, propósito que persigue con la reposición interpuesta.

Ahora bien, no podría admitirse el libelo, desconociendo los defectos que llevaron a su inadmisión, en procura de no afectar su derecho a impugnar, que es lo pretendido por esa parte, porque las insuficiencias de los ataques planteados impiden un pronunciamiento de mérito sobre los cargos en los cuales se estructuró la censura, las que, dado el carácter excepcional del recurso, no pueden ser subsanadas durante el trámite, ni aún por la Corte, a la que le está vedado cualquier comportamiento oficioso con el que se trate de enderezar las acusaciones deficientemente formuladas.

Lo anterior supone que una decisión como la que se reclama no puede dictarse, lo que además deriva de que la providencia objeto del recurso ordinario no incurrió en desacierto que la torne susceptible de ser revocada, o conduzca a su reforma en algún sentido.

4. Por las razones que se dejaron expresadas, el auto materia de reproche, se mantendrá inmodificable.

III. Decisión

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Civil,

RESUELVE:

NO REPONER la providencia emitida el treinta de agosto de dos mil trece dentro del presente asunto.

Notifíquese.

Magistrados: Margarita Cabello Blanco—Ruth Marina Díaz Rueda—Fernando Giraldo Gutiérrez—Ariel Salazar Ramírez—Luis Armando Tolosa Villabona—Jesús Vall De Ruten Ruiz.

(1) Adoptado como legislación permanente por el artículo 162 de la Ley 446 de 1998.

(2) Auto de 12 de mayo de 2009, Expediente 2001-00922-01.