Auto 2009-00770 de mayo 6 de 2013

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

Ref.: 11001-0203-000-2009-00770-00

Magistrado Ponente:

Dr. Arturo Solarte Rodríguez

Bogotá, D.C., seis de mayo de dos mil trece.

EXTRACTOS: «Consideraciones

1. Resulta pertinente recordar que el artículo 384 Código de Procedimiento Civil, in fine, establece que “[s]i se declara infundado el recurso [de revisión], se condenará en costas y perjuicios al recurrente, y para su pago se hará efectiva la caución prestada. La liquidación de los perjuicios se hará mediante incidente”. Dicha previsión normativa ha de interpretarse en armonía con lo dispuesto en el inciso final del artículo 307 ibídem, según el cual, cuando se imponga una condena en perjuicios “se liquidará por incidente que deberá promover el interesado, mediante escrito que contenga la liquidación motivada y especificada de su cuantía”.

2. En el escenario del trámite incidental es necesario acreditar, además del daño padecido por su promotor y el criterio de imputación que vincule al sujeto al que se reclama el resarcimiento correspondiente, la relación de causalidad entre este y el hecho generador de aquel, que necesariamente debe encontrarse en la actuación procesal adelantada por el recurrente en revisión y con ocasión de haber impulsado esa impugnación. En este orden de ideas, resulta pertinente traer a colación lo expuesto por la Corte en un asunto que guarda simetría con el que ahora se resuelve:

“Para la prosperidad de las pretensiones en trámites como el que ahora se decide, el proponente debe tener presente que ‘los perjuicios indemnizables en ese ámbito no son otros que los que se hayan generado con ocasión del recurso extraordinario de revisión; vale decir, debe existir una concreta relación de causalidad de modo tal que sea por causa de estos que se haya producido el menoscabo patrimonial sufrido o padecido por la parte que se ha visto compelida a comparecer a su trámite’ (auto, oct. 25/2007, Exp. 2004-01261-00).

“Dicho en otras palabras, el perjuicio al que se hace referencia es el efecto adverso que surge con ocasión del recurso de revisión interpuesto, y además de ser cierto, directo y personal, debe consistir en una lesión a un interés legítimo de la víctima, en este caso, el convocado al juicio de revisión.

“Asimismo, la Corte, ‘en relación con la condena al pago de perjuicios a cargo del recurrente, cuando le es adversa la decisión de un recurso extraordinario de revisión, ha dicho (...): ‘El artículo 384, inciso 4º impone la condena al pago de los perjuicios cuando sea manifiesta la carencia de fundamento legal del susodicho recurso, presumiendo la existencia de temeridad o mala fe, pues se está atacando a una sentencia con autoridad de cosa juzgada’ (auto, ene. 15/2003, Exp. 0120, además, en pronunciamiento de feb. 2/2010, Exp. 2004-00885-00)”. Cfr. auto de 30 de noviembre de 2012, Expediente 2008-01847-00.

3. Suficientemente decantado tiene el ordenamiento jurídico que el daño indemnizable es aquel que además de cierto, debe ser personal y directo, todo lo cual se presenta cuando existe evidencia en cuanto a la realidad del perjuicio, cuando este es sufrido por quien reclama su reparación, y cuando sea una consecuencia directa de un hecho civilmente imputable a un sujeto de derecho.

En el asunto que ocupa la atención del despacho, el incidentante reclamó bajo el rubro de perjuicios el monto de lo que estimó le correspondería en la sucesión del fallecido Héctor Mendoza Rodríguez, más la ganancia dejada de percibir durante el tiempo que demandó el trámite del recurso de revisión. Sin embargo, tal estimación no puede considerarse como un daño cierto y directo, sino apenas hipotético, por dos razones principales:

3.1. En primer lugar, porque aquello que recibiría el reclamante en un juicio sucesoral es necesariamente algo eventual, pues no existe certeza razonable, apoyada en pruebas que obren en la actuación, de lo que en el futuro llegue a recibir en la partición correspondiente, y menos que sea del valor por él estimado. En suma, tal daño sería hipotético.

3.2. En segundo término ha de tenerse presente que la tramitación del recurso de revisión no suspende el cumplimiento del fallo censurado (CPC, art. 383, inc. 2º), por manera que de ello no se puede hacer derivar el perjuicio alegado, en la medida en que nada le impedía al incidentante reclamar —con base en la sentencia revisada— los derechos sucesorales que le corresponderían en la mortuoria del mencionado causante.

4. En adición, debe tenerse presente que, en línea de principio, y con los antecedentes conceptuales relatados, el hecho que podría quizás causar un detrimento patrimonial al demandado en el trámite del proceso de revisión, sería la práctica de medidas cautelares, las que no fueron decretadas, como puede observarse en el auto admisorio de la demanda de revisión visible a folios 62 y 63 del cuaderno principal del recurso.

No se condenará en costas al promotor del incidente, toda vez que tiene amparo de pobreza.

DECISIÓN:

En mérito de lo discurrido, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, DENIEGA los perjuicios reclamados a través del incidente que se resuelve.

Sin condena en costas.

Notifíquese».