Auto 2012-00058 de octubre 29 de 2013

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN QUINTA

Expediente: 2012-0058

Rad.: 11001 03 28 000 2012 00058 00

Consejero Ponente (e):

Dr. Alberto Yepes Barreiro

Actor: Alexander Rivera Chávez

Demandado: Ludwing Arlet Anaya Méndez, director general de la Corporación de Defensa de la Meseta de Bucaramanga

Bogotá, D.C., veintinueve de octubre de dos mil trece.

EXTRACTOS: «II. Consideraciones

La procedencia de la tacha de falsedad no fue regulada por el Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo. En consecuencia, en aplicación del principio de remisión normativa previsto en el artículo 306 del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo(4), resulta aplicable el artículo 289 del Código de Procedimiento Civil, que prevé:

“Procedencia de la tacha de falsedad.La parte contraquien se presente un documento público o privado, podrá tacharlo de falso en lacontestación de la demanda, si se acompañó a esta, y en los demás casos, dentrode los cinco días siguientes a la notificación del auto que ordene tenerlo comoprueba, o al día siguiente al en que haya sido aportado en audiencia o diligencia.

Los herederos a quienes no les conste que la firma o manuscrito no firmadoproviene de su causante, podrá expresarlo así en las mismas oportunidades.

No se admitirá tacha de falsedad cuando el documento impugnado carezca deinfluencia en la decisión, o se trate de un documento privado no firmado nimanuscrito por la parte a quien perjudica”.

En razón a que el documento tachado —certificación expedida por el director territorial Andes Nororientales de Parques Nacionales Naturales— se tuvo como prueba del proceso en la audiencia inicial y en ella fue formulada la tacha, se tiene que esta se presentó en oportunidad legal.

Respecto del fondo del asunto, de acuerdo con lo expuesto por el apoderado del demandante, la certificación expedida por el director territorial Andes Nororientales de Parques Nacionales Naturales referida al cumplimiento del contrato de prestación de servicios 003 del 20 de enero de 2009 es falsa porque de su texto se tiene que el demandado prestó sus servicios profesionales por un término mayor al que efectivamente cumplió; es decir, que el contenido del documento es falso.

Es importante resaltar que el apoderado del demandante no hizo reproche o manifestación respecto de posibles alteraciones, modificaciones o supresiones que se realizaron al documento.

Por lo anterior, es claro que en el asunto en estudio la aludida certificación expedida por el director territorial Andes Nororientales de Parques Nacionales Naturales fue tachada en razón de su posible falsedad ideológica y no de su falsedad material.

Al respecto, la jurisprudencia de la Sala de manera uniforme y reiterada ha explicado que este tipo de tacha no resulta procedente por conducto del trámite incidental en los procesos electorales, así en sentencia de 14 de enero de 1999(5) explicó:

“Anota la Sala que la verdad inserta en un escrito puede ser intelectual o ideal y material o gráfica. En la falsedad ideológica se mantiene la autenticidad del documento pero su contenido arroja alteraciones que crean o modifican o dejan sin efecto alguna relación jurídica, provocando un juicio falso. La falsedad material presupone la destrucción, mutilación, alteración del documento. La materialidad se relaciona con el documento y la idealidad con su tenor. Entonces, conforme a lo expuesto y según el planteamiento del demandado, de llegar a existir falsedad esta sería ideológica (...), la falsedad de tal naturaleza no es susceptible de incidente especial, ni de tacha de falsedad en ningún proceso, de modo que la propuesta por el demandado resulta improcedente”.

En sentencia de 28 de enero de 1999(6), la Sala reiteró:

“Conviene distinguir la falsedad material, que es la que tiene lugar cuando se hacen al documento supresiones, cambios o adiciones o se suplanta su firma, de la falsedad ideológica o intelectual, que es la que ocurre cuando la declaración que contiene el documento no corresponde a la realidad. La falsedad ideológica o intelectual no puede ser objeto de tacha de falsedad, sino solo la falsedad material. En tales casos de lo que se trata es de probar contra la declaración del documento, y de ahí que la tacha propuesta resulte improcedente, referida como está a lo dicho en el documento”.

Posteriormente, con apoyo de la doctrina y la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, la Sala en sentencia de 2 de noviembre de 2001(7), indicó:

“Es sabido, como lo ha definido la doctrina y la jurisprudencia, que la falsedad se clasifica en falsedad ideológica o intelectual y falsedad material; la primera tiene lugar cuando en el documento materialmente verdadero se han incluido hechos contarios a la realidad y la segunda cuando se ha alterado el documento después de expedido, mediante borrados, supresiones, cambios etc. Coinciden los doctrinantes(8) en afirmar y así lo ha aceptado la jurisprudencia(9), que la tacha de falsedad, prevista en los artículos 289 y siguientes del Código de Procedimiento Civil solo es procedente frente a la falsedad material, en cuanto constituye una falsedad documental y no frente a la simulación o adulteración del contenido del documento para cuya información deben utilizarse los términos probatorios de las instancias”(10).

En auto de 12 de abril de 2002(11)la Sala adujo:

“La falsedad de un documento puede ser material o ideológica, y solo la primera puede ser establecida mediante incidente de tacha, como resulta de lo establecido en los artículos 289 a 293 del Código de Procedimiento Civil (...) En síntesis, solo la falsedad material puede ser objeto de tacha...”.

Por lo demás, conforme al artículo 289 del Código de Procedimiento Civil, es la parte contra quien se presente un documento la que puede tacharlo de falso, no aquella que lo aduzca alegando su falsedad, material o ideológica, como causa de sus pretensiones...”.

En época más reciente, conforme con la jurisprudencia de la sección, en sentencia de 19 de septiembre de 2008(12) la Sala concluyó:

“... los documentos en general, y entre ellos los documentos públicos, pueden ser objeto de falsedad, en dos modalidades: material e ideológica. Si se trata de falsedad material el medio judicial idóneo para redargüir la autenticidad del documento público es el incidente de tacha de falsedad previsto en los artículos 289 y siguientes, donde se entra a establecer si el mismo ha sido objeto de alguna alteración en su texto a través de tachaduras, borrones, supresiones, en fin todo aquello que conduzca a mutar su tenor literal. A contrario sensu, el mismo incidente no opera si la falsedad es ideológica, pues consistiendo la misma en la falsedad intelectual del contenido del documento, su demostración queda sujeta a la libertad de medios probatorios, de modo tal que el interesado en provocar su declaración puede valerse de diferentes pruebas para acreditar que pese a la autenticidad de un documento, su literalidad refleja una realidad que dista ostensiblemente de la verdad”.

Este criterio jurisprudencial de la Sala es compartido por otras secciones de la corporación. A manera de ejemplo, la Sección Segunda por auto de 10 de noviembre de 2010(13), respecto de la improcedencia del incidente de tacha fundado en la falsedad ideológica del documento, explicó:

“El apoderado de la parte demandante propone la falsedad ideológica y material del documento —recibo de caja 6752— al indicar que fue alterada su fecha y pone en duda la veracidad de su contenido.

La primera, de llegar a existir, no es susceptible de ser decidida mediante incidente especial, ni de tacha de falsedad en ningún proceso, de modo que resulta improcedente, pues esta deberá ser objeto de pronunciamiento al resolverse el fondo del asunto, atendiendo los medios probatorios existentes en el proceso”.

En razón de lo anterior, como el asunto en estudio se funda únicamente en la supuesta falsedad ideológica de la certificación expedida por el director territorial Andes Nororientales de Parques Nacionales Naturales, resulta improcedente el incidente de tacha y así deberá declararse.

Ahora, con relación al mérito probatorio del documento en cita, será en la sentencia donde se determinará este al confrontarlo con los demás medios de convicción del proceso, de acuerdo con las reglas de la sana crítica.

En mérito de lo expuesto, el consejero ponente

RESUELVE:

1. RECHAZAR por improcedente la tacha de falsedad presentada por el apoderado del demandante contra la certificación expedida por el director territorial Andes Nororientales de Parques Nacionales Naturales referida al cumplimiento del contrato de prestación de servicios 003 del 20 de enero de 2009.

2. Por secretaría y, en cuaderno separado, incorpórense todas las actuaciones relativas al incidente de tacha de falsedad que por este auto se resuelve.

Notifíquese y cúmplase».

(4) En los aspectos no contemplados en este Código se seguirá el Código de Procedimiento Civil en lo que sea compatible con la naturaleza de los procesos y actuaciones que correspondan a la jurisdicción de lo contencioso administrativo

(5) Radicado 1871 y 1872 (acumulados).

(6) Radicado 2083.

(7) Radicado 44001-23-31-000-2000-0808-01 (2680).

(8) Hernando Devis Echandía. Compendio de derecho procesal tomo II, pruebas judiciales, págs. 408 y ss.

(9) Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil. Sentencia de junio 9 de 1978, M.P. Humberto Rodríguez Robayo. En el mismo sentido sentencias de la Corte Suprema de Justicia de enero 18 de 1954 y septiembre 26 de 1950.

(10) Tesis reproducida en la sentencia de 20 de octubre de 2005, radicado 68001-23-15-000-2004-00118-01 (3297).

(11) Radicado 20001-23-31-000-2000-1504-01 (2759).

(12) Radicado 11001-03-28-000-2006-00090-00 (4027-4028).

(13) Radicado 11001-03-25-000-1999-00145-01 (2395-99).