Auto 34282 de mayo 13 de 2014

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrada Ponente:

Dra. María del Rosario González Muñoz

AP2502-2014

Rad. 34282

Aprobado Acta 144

Bogotá D.C., mayo trece de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «Consideraciones de la Sala

Sea lo primero señalar que como acertadamente lo señala el doctor Castro Caballero, el Código Iberoamericano de Ética Judicial no corresponde a un ordenamiento vinculante para Colombia, y así fue señalado en la Circular PSCA12-3 del 8 de febrero de 2012 por parte del Presidente de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, al expresar: “Por medio de esta Circular se divulga dicho Código, el cual no tiene fuerza vinculante formal pero sí autoridad moral, como norte de conducta para todos los servidores judiciales, y sin perjuicio de la autonomía e independencia de los jueces de la República” (resaltado fuera de texto).

Ahora, es claro que para garantizar la imparcialidad, la independencia y la ecuanimidad en las decisiones judiciales, el legislador ha recogido circunstancias objetivas y subjetivas que pueden alterar tales exigencias inherentes a la administración de justicia, que en nuestro medio se encuentran establecidas en el artículo 99 de la Ley 600 de 2000.

Es pertinente señalar que la legalidad de las causales impeditivas se erige en concreción material del principio del juez natural, dentro de la más amplia noción del derecho a un debido proceso, en el entendido que no están los jueces facultados para separarse por voluntad propia de sus funciones y de las actuaciones recibidas conforme a las reglas de reparto (Cfr. CSJ AP, 21 oct. 2009. Rad. 32876).

No se aviene con el referido principio que el doctor Castro Caballero sustente su solicitud de separación del diligenciamiento en que “a raíz de las recientes publicaciones de prensa hablada y escrita que dan cuenta de dos antiguas operaciones comerciales de hermanos míos con personas presuntamente relacionadas con este asunto, es muy probable que algún observador razonable pueda entender que hay motivo para pensar que si se encuentra afectada mi imparcialidad para conocer de este proceso” (negrillas fuera de texto).

En efecto, palmario resulta que la noción de “observador razonable” a la cual alude y aparece en el artículo 11 del Código Iberoamericano de Ética Judicial, corresponde a un concepto jurídico indeterminado, además de inasible e impreciso, y por ello insuficiente, para dar pábulo a la separación del proceso que pretende el doctor Fernando Castro, pues con su reconocimiento se introduciría, sin más, como causal impeditiva sin fuente formal, la especulación y conjetura sobre lo que posiblemente un tercero ajeno al proceso pueda pensar acerca de la imparcialidad del funcionario judicial en un caso específico, en evidente contrariedad de la jurisprudencia que en forma pertinaz y profusa ha resaltado el principio de taxatividad de las causales de impedimento.

Como también el magistrado advera que “la Sala no se ha pronunciado de fondo al respecto”, baste reiterar que en materia de impedimentos es a él a quien corresponde hacer la declaración en tal sentido, desde luego, con la obligación de acreditar que se encuentra incurso en el supuesto de hecho de la causal aducida, de manera que si así no ha procedido, no podía esperar de la Sala de Juzgamiento un pronunciamiento sobre el particular.

Las razones expuestas son suficientes para rechazar por improcedente la solicitud del doctor Fernando Castro orientada a que se autorice su separación del conocimiento de este juicio por razones de “ética judicial”.

Según lo decidido se ordena devolver inmediatamente la actuación al despacho del magistrado Fernando Castro Caballero.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Juzgamiento Penal,

RESUELVE:

1. RECHAZAR por improcedente la solicitud de separación del juicio presentada por el magistrado Fernando Alberto Castro Caballero, de acuerdo con las razones expuestas en la motivación.

2. DEVOLVER al despacho del doctor Castro Caballero la actuación adelantada contra el aforado Néstor Iván Moreno Rojas.

Comuníquese y cúmplase».