Auto 4122 de mayo 28 de 1993 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

DOCUMENTOS DECLARATIVOS

VALORACIÓN PROBATORIA

EXTRACTOS: «Resulta incuestionable que son los conceptos médicos el medio indicado para despejar cualquier duda con respecto a la enfermedad y sus consecuencias en la actividad física e intelectiva del paciente.

Esos conceptos, recogidos en los documentos allegados por el incidentante, obran a los folios 51, 52 y 56 de este cuaderno; su valoración probatoria se rige por lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 22 del Decreto 2651 de 1991, según el cual, “...los documentos declarativos emanados de terceros se estimarán por el juez sin necesidad de ratificar su contenido, salvo que la parte contra la cual se aducen solicite su ratificación de manera expresa...”.

3. Háblase en el susodicho precepto de “documentos declarativos”, concepto al cual se acomodan las constancias aportadas por el solicitante. En efecto:

Sabido es que los documentos son simplemente representativos cuando, sin plasmar narraciones o declaraciones de cualquier índole, contienen imágenes, tal como acontece con las fotografías, pinturas, dibujos, etc.

Y son declarativos, cuando contienen una declaración de hombre y en tal caso se les suele clasificar en dispositivos y testimoniales, según correspondan a una declaración constitutiva o de carácter negocial (los primeros), o a una de carácter testimonial (los segundos). En este último caso, pueden acreditar una confesión de hechos propios (documento confesional) o una narración de hechos relativos a otro (testimonial propiamente dicho).

Y no cabe duda que este fue el criterio acogido por el legislador extraordinario, en la norma atrás citada, siguiendo criterio ya señalado por la Corte con anterioridad (sent. feb. 14/74). En efecto, refiriéndose al artículo 277 del Código de Procedimiento Civil, había definido que los documentos simplemente declarativos, cuando son testimoniales debían ser “ratificados” en su contenido con el lleno de las mismas formalidades legales exigidas para la recepción del testimonio.

Esa “ratificación”, que en realidad consiste en recibir una declaración testimonial juramentada, fue la que se relegó en el decreto de descongestión de despachos judiciales, con la salvedad de que debe producirse siempre y cuando la parte contra quien se presenta lo solicite de manera expresa. En caso contrario el documento será estimado por el juez, sin ninguna otra formalidad.

Pues bien: siendo los escritos allegados por el incidentante, de naturaleza simplemente declarativa (testimonial), por cuanto consisten en la narración de un hecho del que conocieron los suscriptores en razón de sus especiales conocimientos científicos, pueden ser apreciados, sin mas, por la Sala, ya que no se solicitó el cumplimiento de la formalidad atrás mencionada».

(Auto de mayo 28 de 1993. Expediente 4122. Magistrado Ponente: Dr. Héctor Marín Naranjo).

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