Auto 42992 de enero 22 de 2014

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

Rad.: 42992

Magistrado Ponente:

Dr. Gustavo Enrique Malo Fernández

Aprobado Acta 11

AP056-2014

Bogotá D.C., veintidós de enero de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «Consideraciones de la Corte

De acuerdo con lo preceptuado en el numeral 4º del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, a la Corte le asiste atribución para pronunciarse respecto de la definición de la competencia que con ocasión del presente asunto promueve el titular del Juzgado Once Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Ibagué (Tolima), buscando apartarse del mismo, al considerar que los hechos ocurrieron en la ciudad de Florencia (Caquetá), por haberse presentado allí el desmedro patrimonial.

Para la Sala, debe anotarse desde ya, la declaratoria de incompetencia realizada por el juez penal municipal, se ofrece no solo innecesaria, sino contraria a claros principios de celeridad y eficacia.

Es que, si de entrada se advierte clara la redacción del artículo 43 del Código de Procedimiento Penal de 2004, resulta cuando menos inoficioso —y dilatorio—, que cuestione lo concerniente al lugar de comisión del delito, siendo claro que en este evento el fiscal del caso, con sobradas razones, optó por presentar el escrito de acusación en la ciudad de Ibagué, pese a que es posible que parte del delito haya sido perpetrada en diferente comprensión territorial.

En efecto, el precepto en cuestión dispone:

“Competencia. Es competente para conocer del juzgamiento el juez del lugar donde ocurrió el delito.

Cuando no fuere posible determinar el lugar de ocurrencia del hecho, este se hubiere realizado en varios lugares, en uno incierto o en el extranjero, la competencia del juez de conocimiento se fija por el lugar donde se formule acusación por parte de la Fiscalía General de la Nación, lo cual hará donde se encuentren los elementos fundamentales de la acusación.

Las partes podrán controvertir la competencia del juez únicamente en audiencia de formulación de acusación.

Para escoger el juez de control de garantías en estos casos se atenderá lo señalado anteriormente. Su escogencia no determinará la del juez de conocimiento”.

Entonces, no es objeto de discusión que el hecho se ejecutó en por lo menos tres lugares diferentes, correspondientes a los municipios de Pitalito (Huila), Ibagué y Florencia; en la primera, donde se efectuó el cambiazo de la tarjeta de crédito adjudicada a Rodrigo Murcia; en la segunda, porque allí fue utilizada la misma; y, en la tercera, dado que aquel tiene radicada su cuenta bancaria en la misma.

En esa medida, ningún reparo merece la competencia en cabeza del juez penal municipal de Ibagué, ya que fue en esta ciudad donde se empleó la tarjeta de crédito, se obtuvo el provecho ilícito y además se retuvo en flagrancia a la indiciada Hernández Almanza.

Ahora, si se optara por estimar que la conducta también se ejecutó parcialmente en las localidades de Pitalito y Florencia, la norma citada claramente reseña que el juez natural para los casos en los cuales el delito comprende varias sedes geográficas, lo es aquel con competencia en alguna de ellas ante quien se presenta el escrito de acusación, como aquí ocurrió.

Por ello, entonces, no se entiende por qué el juez de conocimiento desdice de lo válidamente actuado por el fiscal y busca modificar tan precisas reglas, ignorando, también, que cuando el aludido precepto significa que el fiscal acusará en el lugar donde “se encuentren los elementos fundamentales de la acusación”, simplemente está facultando al funcionario para que decida, conforme su particular teoría del caso, en qué lugar puede mejor desplegar esa tarea demostrativa que le compete ante el funcionario judicial, al margen de que en otros lugares reposen medios de convicción adicionales que soportan la lesión patrimonial.

Para lo que se examina, el fiscal encargado del asunto estimó acusar ante los jueces penales municipales de Ibagué, y con ello, una vez asumido por el juez competente el conocimiento, fijó definitivamente el sitio de juzgamiento, sin que sea posible variarlo al antojo del funcionario judicial, a excepción de los tópicos referidos a impedimentos o incompetencia demostrada.

En suma, si el representante de la Fiscalía presentó el escrito acusatorio ante uno de los jueces que tiene plena legitimidad para conocer del asunto, mal puede el juzgador modificar esa ya definida intervención precisa de la justicia, apenas pretextando que carece de competencia por cuanto los hechos tuvieron ocurrencia en un lugar diferente.

Ahora, el precedente de la Corte que trae a colación el juez penal municipal (CSJ, AP, ago. 25/2010, Rad. 34.564) no tiene aplicación al presente caso, no solo porque en ese asunto la competencia fue impugnada por el fiscal, sino también porque con posterioridad al mismo, la corporación se ha pronunciado en múltiples ocasiones refrendando la tesis aquí sostenida, acorde con la cual, cuando la conducta punible se ejecuta en varios lugares, la competencia del juez de conocimiento se fija por el lugar donde se formule acusación por parte de la Fiscalía General de la Nación, lo cual hará donde se encuentren los elementos fundamentales de la acusación (entre otros: CSJ, AP, marzo 2/2011, Rad. 35.918; CSJ, AP, nov. 2/2011, Rad. 37.762; y, CSJ, AP, sep. 5/2013, Rad. 42.163).

Acorde con lo anotado, de manera inmediata se enviará la actuación al Juzgado Once Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Ibagué, para que sin más dilaciones inoficiosas proceda a continuar con la audiencia de formulación de acusación.

Decisión

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,

RESUELVE:

RATIFICAR que el conocimiento para conocer este caso corresponde al Juzgado Once Penal Municipal con funciones de conocimiento de Ibagué, a cuyo despacho se ordena la remisión inmediata del mismo.

En consecuencia, se DECLARA infundada la declaración de incompetencia realizada por el titular de ese despacho judicial en curso de la audiencia de formulación de acusación.

Contra esta decisión no procede recurso alguno.

Cúmplase».