Auto 4945 de mayo 30 de 1994 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

COMPETENCIA DESLEAL

JUEZ COMPETENTE

EXTRACTOS: «I. Es evidente que de acuerdo con el poder que confirió el demandante, la referencia inicial de la demanda, la cuestión fáctica planteada (hechos 4º, 5º y 6º), las pretensiones primera y 6ª y los fundamentos de derecho invocados en la demanda, ésta se halla dirigida a instaurar un proceso destinado a que se declare que el demandado incurrió en competencia desleal; hacia allá, y a obtener la respectiva indemnización, propugna el actor quien, a la par, pretende que el juzgado tome otras medidas inclinadas a lograr que esa competencia desleal se suspenda o suprima.

II. La competencia legal para conocer de ese asunto, por razón de la materia, le fue asignada a los jueces civiles del circuito especializados, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 1º y 3º del Decreto 2273 de 1989 que menciona entre las controversias del área comercial que deben ser sometidas a dichos funcionarios las que se susciten “de la competencia y propaganda desleales”.

III. En ese sentido obró bien el juzgado sexto civil del circuito de Medellín cuando remitió la demanda de que se trata al juzgado especializado. Empero, este decidió declarar su incompetencia y enviarlo al juzgado civil del circuito de Santafé de Bogotá, aduciendo al efecto que la controversia tiene origen en la utilización de un nombre comercial y que por lo tanto la competencia le corresponde de modo privativo a éste, según lo dispuesto en el artículo 17 del Código de Procedimiento Civil

IV. Es cierto que el juez especializado a quien le está atribuido el conocimiento de las demandas sobre “competencia y propaganda desleales”, hacia donde apunta la demanda, debió examinar los términos y el alcance de la misma para verificar el asunto sobre el que versa ésta.

Es claro que ese examen liminar debe hacerlo el juez ante quien se presenta la demanda, quien está habilitado para despejar las incertidumbres que reflejen las pretensiones y para tomar las medidas que la ley procesal le señala a fin de que el demandante las clarifique o precise (arts. 75-5 y 85-1 CPC).

V. Y aun suponiendo que no obstante la verificación cuidadosa de la demanda, que siempre debe efectuar el juez ante quien se presenta, éste encuentra que el escrito introductorio involucra pretensiones que por razón de la competencia legal puede conocer de unas y de otras no, el camino inmediato a seguir no es el envío de la actuación al otro juez que a su juicio resulta involucrado, pues el último, apoyado en idéntico motivo, sólo que visto desde su ángulo, podría provocar el conflicto de competencia, revelador de un distanciamiento de sus posiciones en relación con pretensiones distintas y en el que cada uno puede tener la razón aun cuando de modo parcial.

Resulta palmar, entonces, que en hipótesis semejante debe de todas maneras el juez inicial ante quien se presenta la demanda contentiva de siquiera una pretensión de su competencia, determinar si la demanda reúne o no los requisitos formales, uno de los cuales estriba en la formulación precisa y clara de las pretensiones y, si de acumulación de éstas se trata, si su proposición está de acuerdo con lo que al respecto dispone el artículo 82 del Código de Procedimiento Civil , norma que la impide “cuando el juez no es competente para conocer de todas”.

VI. En este caso particular, y como ya se ha explicado, debió entonces el juez especializado ver que la demanda introductoria versa primordialmente sobre la competencia desleal que el demandante le imputa al demandado y que las demás pretensiones van dirigidas en general a proteger al demandante de dicho proceder desleal, sin que precisamente esté reclamando como pretensión el amparo del nombre comercial a no ser como medida consecuencial y cautelar; por ende y en virtud de lo dispuesto en el Decreto 2273 antes citado debió entrar a conocer de la demanda propuesta y frente a ella examinar los requisitos formales del caso.

VII. En consecuencia, se infiere que es competente para seguir conociendo de este asunto el Juez 2º Civil del Circuito Especializado de Medellín».

(Auto de mayo 30 de 1994. Expediente 4945. Magistrado Ponente: Dr. Héctor Marín Naranjo).

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