Auto 5749 de julio 31 de 1991 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

•SALA DE CASACIÓN PENAL

LESIONES PERSONALES

TIPICIDAD

EXTRACTOS: «Lo que resulta manifiestamente contrario a la ley es que aún en el hipotético evento de que hubiera existido la prueba necesaria para endilgarle la autoría de la bofetada a (...), no había ninguna razón para considerar típico ese comportamiento.

La doctrina universal mantiene la discusión sobre el ámbito que comprende los conceptos de salud e integridad corporal, como bienes jurídicos protegidos con las normas penales que sancionan las lesiones personales.

Mientras para algunos solo se afecta el bien jurídico con atentados que alteren en forma temporal o permanente el funcionamiento, la actividad del sujeto, para otros basta un menoscabo en la salud personal, así no impida el desarrollo de la actividad habitual del ofendido ni exija asistencia médica. Esta es una controversia doctrinal, pero como es obvio, la tipicidad depende es de lo previsto en la ley.

Los ataques leves que dejan en el cuerpo una huella, sin que constituya enfermedad, por ejemplo una contusión sin solución de continuidad o una escoriación, el Código Penal italiano los tipifica como delito de “golpes” (art. 581) (Manual de Derecho Penal, Silvio Raniero, Tomo V, pág. 353 - Derecho Penal, Giuseppe Maggiore, Tomo IV, pág. 339); el Código Penal español consagra en un tipo especial (art. 582), los golpes y maltratos de obra a otro sin causarle lesión; el Código Penal cubano (art. 328.1) describe expresamente el comportamiento del que “maltrate de obra a otro cuando las lesiones que causen no dejen secuela ni necesiten asistencia médica'', y lo sanciona con multa. En la Legislación Colombiana, máximo daría lugar a injurias de hecho, si injuriar fue la intención del autor, o de no tipificarse penalmente, podría caer en el campo del derecho policivo.

El Código Penal describe como delito de lesiones “El que cause a otro daño en el cuerpo o en la salud'''', y es punible cuando el daño consistiere —por lo menos— “en incapacidad para trabajar o enfermedad''''. La adecuación típica debe realizarse tomando el precepto previsto en el artículo 331, y completándolo con las normas sancionatorias de los artículos siguientes, de tal forma, que si no existe lo descrito en el precepto, o existiendo éste la consecuencia no está consagrada en ninguna disposición, la conducta es atípica.

El punto fundamental no radica en aceptar si el “ligero eritemá'' certificado inicialmente por el médico en consulta particular, inexistente para el momento del primer dictamen médico legal, puede llamarse o no lesión personal, pues lo evidente es que ese maltrato no generó ninguna incapacidad, y con la simple lectura del código se ve que es un resultado atípico.

No es que el artículo 331 del Código Penal a nada obligue o nada preceptúe, como lo afirma el defensor malinterpretando el concepto fiscal; todo lo contrario, contiene el precepto, la descripción de la conducta, pero la consecuencia punible se encuentra en las demás normas, que sirven para completar su estructura. Tampoco es una “personalísima interpretación” del Procurador Delegado, llamar al artículo 331 tipo “incompletó'' de carácter “preceptivó'', pues ese es el nombre común utilizado por doctrinantes nacionales y extranjeros, el cual, ciertamente se ajusta al contenido del tipo.

No se le puede aceptar al señor defensor, la afirmación, apoyada en la obra “Juristas y Mediciná'', de que “toda lesión por pequeña o leve que sea implica una incapacidad'''', pues si su opinión es que por lesión personal” se entiende cualquier cambio de la integridad física, cualquier modificación en el organismo o cualquier alteración en el cuerpo producido por la acción de un agente externó'', resulta lógico y evidente, que hay alteraciones que no producen incapacidad para trabajar ni enfermedad, que son los efectos que prevé la ley. Pero la incorrección de la tesis no deja duda, si además pretende señalar él mismo la incapacidad, con la excusa de que el médico estaba obligado a hacerlo, pues eso significa cambiar el dictamen, en donde el perito claramente dijo que el “ligero eritemá'' no produjo incapacidad alguna».

(...)

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA