Auto 6998 de abril 20 de 1998 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL Y AGRARIA

DOMICILIO DEL CAUSANTE

COMO FACTOR DE COMPETENCIA EN EL PROCESO DE SUCESIÓN

EXTRACTOS: «Al regular la asignación de la competencia para el conocimiento del proceso de sucesión, la regla 14 del artículo 23 del Código de Procedimiento Civil estatuye que “En los procesos de sucesión será competente el juez del último domicilio del difunto en el territorio nacional, y en caso de que a su muerte hubiere tenido varios, el que corresponda al asiento principal de sus negocios”.

Es determinante entonces el domicilio del causante al momento de su fallecimiento como factor de competencia para el conocimiento de su proceso sucesorio, circunstancia que impone volver al concepto de “domicilio”, para afirmar que conforme al artículo 76 del Código Civil “consiste en la residencia acompañada real o presuntivamente del ánimo de permanecer en ella, correspondiendo así mismo ese concepto al lugar donde un individuo está de asiento, o donde ejerce habitualmente su profesión u oficio, según las voces del artículo 78 íb.; es suficiente para configurarlo cualquiera de tales circunstancias pues no se requiere de la concurrencia de todas; así, pueden presentarse en una misma persona circunstancias consultivas de domicilio civil en varias secciones territoriales, por hallarse en dos o más de las situaciones mencionadas, y en tal caso habrá de entenderse que en todas ellas lo tiene, salvo “...si se trata de cosas que dicen relación especial a una de dichas secciones exclusivamente” en la que habrá de entenderse que ella solo será, para tales casos, el domicilio civil del individuo (C.C., art. 83).

Esta afección especial a una parte concreta del territorio, da forma a la noción del centro o asiento principal de los negocios incluso con prescindencia del concepto de residencia, si dicho lugar se anuncia como el centro de la actividad y asiento profesional, funcional o económico, o en fin del entorno social del individuo por ser allí el eje de sus negocios o intereses, a condición desde luego de ser relativamente estable y duradera su permanencia y no meramente ocasional.

Entre nosotros es posible según lo dicho, que en una persona concurran diversos domicilios, unos adscritos al concepto de residencia y otros que conciernan al asiento central de sus negocios; sin embargo para el propósito de la determinación de la competencia en los procesos de sucesión, cuando ocurre el evento de la coexistencia de múltiples domicilios del causante, la ley hizo prevalecer como tal, el que corresponda a la sede principal de sus negocios e intereses, según la regla ya anunciada.

Estudiando la dificultad práctica para determinar cuál es la sede principal de la actividad del causante e indagando por la mejor manera para conocerla, ha dicho, la Corte:

“En efecto, la determinación de esa sede principal de los negocios del causante no siempre es fácilmente definible y, para lograr identificarla, puede acudirse a argumentos de tipo objetivo que en ocasiones ha adoptado esta corporación al expresar que el lugar principal depende del sitio en que acredite la mayor cuantía de negocios (G.J. LIII. 484), o de la cuantía, volumen y valor de los haberes, además del lugar en que se lleven las cuentas (G.J. LXXIX, 629), así como también a otros de carácter subjetivo en mérito de los cuales la persona, por razón de los intereses que allí se concentran y que determinan el desenvolvimiento de sus actividades todas, ha de reputarse presente en aquel lugar, refiriéndose en consecuencia, la doctrina jurisprudencial, a una serie de elementos indicadores de entre los cuales ninguno tiene valor absoluto, pero cuyo conjunto permite al juez, de hecho, resolver soberanamente si el domicilio ha sido o no trasladado o definir el domicilio de una persona en casos en que existen dudas sobre cual entre varios puede ser.

Así, pues, la determinación del asiento principal de los negocios, a la luz de la legislación nacional, depende del material probatorio que obre en el proceso, teniendo en mente que dicho lugar debe coincidir con el lugar de concentración de los negocios y centro de las relaciones de tipo patrimonial, y por tanto, en el análisis correspondiente, pueden tenerse como puntos claves de partida la sede de la administración de los negocios, el lugar en que se lleve la contabilidad, el lugar en que se realice el pago de impuestos, primando estos indicadores sobre el lugar en que se encuentran los bienes productivos sometidos a explotación económica, porque, como de lo que se trata es de fijar la “sede” donde debe presumirse que la persona actúa personalmente y cuenta con los instrumentos de control de sus asuntos, forzoso es entender que, en general, esto ocurre en el centro en el que concentre sus operaciones, no así donde se encuentren ubicados físicamente aquellos bienes” (Auto de mar. 9/95).

(...).

Sin embargo retomando la regla del numeral 14 del artículo 23 del Código de Procedimiento Civil, hay que concluir que en el caso propuesto, ese múltiple domicilio del causante debe resolverse, para los efectos de la asignación de la competencia para el conocimiento de su proceso de sucesión, a favor del juez que corresponda al asiento principal de sus negocios, que en este evento apunta al de la ciudad de Pamplona (Norte de Santander), pues lo cierto es que al momento de su muerte, era esta ciudad la del asiento principal de sus negocios, por ser la sede de la administración de los bienes, lugar de permanencia y de las relaciones de tipo patrimonial, según se deduce de las pruebas atrás indicadas, sitio que se convierte en prevalente en los términos de la norma procesal mencionada, lo que permite inferir que era allí donde se concentraba la actividad del causante no obstante su necesidad de desplazamiento a otras zonas del territorio.

Carece de trascendencia la petición común de las partes visible a folio 81 del cuaderno 1 (Juzgado Tercero de Familia de Bucaramanga), en la que se le pide que dirima definitivamente la competencia asumiéndola para sí, bajo los argumentos de la economía procesal y de hallarse en esta cuidad la totalidad de los interesados, pues los expuestos no son factores permitidos por la ley para la asignación de la competencia.

Se declarará la nulidad de todo lo actuado ante el Juez Tercero de Familia de Bucaramanga, por resultar ser el incompetente (CPC, art. 624. inc. final)».

(Auto de abril 20 de 1998. Expediente 6998. Magistrado Ponente: Dr. Nicolás Bechara Simancas)

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