Auto 7199 de marzo 19 de 1992 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

•SALA DE CASACIÓN PENAL

TESTIMONIO DE PARIENTES Y MENORES

VALOR PROBATORIO

EXTRACTOS: «Un segundo cargo formula el recurrente, afirmando que “... el juzgador de segunda instancia profirió sentencia con fundamento en el testimonio falso, por interesado, del menor F...., hijo del occiso quien además de los sentimientos humanos que obligan a alterar las circunstancias y la esencia de los hechos, como lo ha sostenido reiteradamente la Honorable Corte Suprema de Justicia, es un “menor” de mente vulnerable y sugestionable, además de no habérsele recibido juramento por ser menor de diez años de edad ...”.

(...).

En relación con el segundo motivo que asoma el recurrente para fundamentar su petición, es igualmente notoria su improcedencia.

El libelista no presenta hechos nuevos ni prueba de ninguna naturaleza para demostrar la presunta falsedad del testimonio de F.... Con criterio muy personal expresa que dicho testimonio “. . . es falso por interesado, es decir, por provenir de un hijo de la víctima y por ser un menor de edad ...”, pero ningún argumento serio y persuasivo aduce para respaldar su afirmación.

Es verdad, que en muchos casos los testimonios de parientes, amigos íntimos o de persona con quien exista grave enemistad, entre otros, deben examinarse con especial cuidado por el juzgador porque el juego de los sentimientos les puede restar independencia e imparcialidad en sus dichos llevándolos a desfigurar la verdad o a callar el cómo y el porqué de la agresión u ofensa. Pero no se puede a priori y por este solo hecho calificar de falsa una prueba de esta naturaleza, en especial si se trata, como en el caso en examen, de una manifestación directa sobre los hechos materia del proceso, que se encuentra apoyada por otros elementos de convicción. Es al juez dentro de las facultades que le otorga la ley y siguiendo el sistema de la sana crítica a quien corresponde apreciarlo para aceptarlo si le merece credibilidad o para rechazarlo si lo considera interesado y contrario a la verdad real del proceso. Por lo general, en materia penal el testimonio de un pariente de cualquiera de los sujetos procesales, no puede ser rechazado de plano, por el solo hecho del vínculo de consanguinidad, sino que debe ser examinado en armonía con todo el caudal probatorio y apreciado en su justo valor como elemento de convicción en las decisiones jurisdiccionales.

Es igualmente equivocado calificar de falso un testimonio tan solo por provenir de un menor de edad. Es cierto, que la psicología del testimonio recomienda analizar con cuidado el relato de los niños, que pueden ser fácilmente sugestionables y quien es no disfrutan de pleno discernimiento para apreciar nítidamente y en su exacto sentido todos los aspectos del mundo que los rodea; pero, de allí no puede colegirse que todo testimonio del menor sea falso y deba desecharse. Aquí, como en el caso anterior, corresponde al juez dentro de la sana crítica, apreciarlo con el conjunto de la prueba que aporten los autos para determinar si existen medios de convicción que lo corroboren o lo apoyen para apreciar con suficientes elementos de juicio su valor probatorio.

Como se observa, que las causales de revisión no se acomodan a las taxativas señaladas por la ley y que con el recurso se pretende solamente revivir un debate probatorio ya superado en las instancias, la ineptitud de la demanda es manifiesta y así lo declarará la Sala».

(Auto de marzo 19 de 1992. Radicación 7199. Magistrado Ponente: Dr. Jorge Carreño Luengas).

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