Auto ICC-118 de septiembre 26 de 2000 

CORTE CONSTITUCIONAL

SALA PLENA

JUEZ COMPETENTE EN PROCESOS DE TUTELA

ES INAPLICABLE EL ARTÍCULO 1º DEL DECRETO 1382 DE 2000

Magistrado Sustanciador:

Dr. Alfredo Beltrán Sierra

Radicación ICC-118

Santafé de Bogotá, D.C., veintiséis (26) de septiembre del año dos mil (2000).

Provee la Corte en relación con el conflicto de competencia suscitado entre el Juzgado Promiscuo Municipal de Junín (Cundinamarca) y el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, en la acción de tutela promovida por Clara Inés Rodríguez de Velásquez y otros contra la Nación Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Ministerio de Educación Nacional y el Departamento Administrativo de la Función Pública.

I. Antecedentes

1. Las ciudadanas Clara Inés Rodríguez de Velásquez, Alicia Laverde Maldonado, Ana Elisa Chitiva Rodríguez, Gloria Imelda Beltrán Díaz, Carmenza Ramírez Ramírez, Irene Onofre Velásquez Castillo y el señor José Vicente Pedraza Velásquez, interpusieron ante el Juzgado Promiscuo Municipal de Junín (Cundinamarca) acción de tutela contra la Nación Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Ministerio de Educación Nacional y el Departamento Administrativo de la Función Pública, en la cual solicitan protección a los derechos fundamentales al trabajo en condiciones dignas y justas, a la igualdad y dignidad humana, los cuales consideran vulnerados por haberse omitido por el Gobierno Nacional su deber jurídico de elevar los salarios para el año 2000, que, al decir de los actores, implica desconocimiento y quebranto de los derechos fundamentales aludidos.

2. El Juzgado Promiscuo Municipal de Junín (Cundinamarca), mediante auto de 8 de agosto del año 2000, declaró su incompetencia para conocer las aludidas acciones de tutela, por considerar que si la presunta violación de los derechos fundamentales allí invocados pudo ocurrir, el trámite de esta acción corresponde al Tribunal Administrativo de Cundinamarca, conforme a lo dispuesto por el Decreto 1382 de 12 julio del año en curso.

3. El Tribunal Administrativo de Cundinamarca, mediante auto de 24 de agosto del año 2000, a su turno, consideró que conforme al Decreto 2591 de 1991 la competencia para conocer de las acciones de tutela a que se ha hecho mención corresponde al Juzgado Promiscuo Municipal de Junín, por cuanto ante él fueron incoadas, por una parte; y, por otra, en razón de que el artículo 1º numeral 4º del Decreto Reglamentario 1382 de 12 de julio de 2000, es inexequible por ser contrario a la Carta Política, en virtud de lo cual decidió su inaplicación.

II. Consideraciones

1. Como es suficientemente conocido, para garantizar el imperio de la Constitución Política, además de la acción pública que para el efecto consagra como un derecho político de los ciudadanos en su artículo 40, numeral 6º, la carta instituye otros mecanismos como sucede con el control automático de constitucionalidad en los casos por ella previstos y, además, expresamente dispone que “en todo caso de incompatibilidad entre la Constitución y la ley u otra norma jurídica, se aplicarán las disposiciones constitucionales”, (art. 4º), institución ésta conocida como la “excepción de inconstitucionalidad” , que ya consagraba en el derecho colombiano el artículo 215 de la Constitución anterior.

2. El artículo 86 de la Carta Política vigente consagra la acción de tutela para la protección de los derechos fundamentales cuando quieran que éstos se encuentren vulnerados o amenazados por la acción u omisión de cualquier autoridad pública y autoriza al legislador para establecer aquellos “casos en que esta acción procede contra los particulares encargados de la prestación de un servicio público o cuya conducta afecte grave y directamente el interés colectivo, o respecto de quienes el solicitante se halle en estado de subordinación o indefensión”.

3. Dada la especial naturaleza de la acción de tutela como mecanismo judicial para hacer efectiva la protección de los derechos fundamentales, su regulación corresponde al legislador, conforme a lo dispuesto por el artículo 150 de la Carta Política.

4. No obstante ello, el propio constituyente en el artículo 5º transitorio de la Carta invistió de facultades extraordinarias al Presidente de la República para “reglamentar el derecho de tutela”, como aparece en el literal b) de la norma citada, facultades estas para cuyo ejercicio se requería que el proyecto de decreto respectivo no fuera improbado por la “comisión especial” creada por el artículo transitorio 6º de la Constitución.

5. El Gobierno Nacional en acatamiento a lo establecido por los artículos transitorios 5º, literal b) y 6º de la Carta, expidió entonces el Decreto 2591 de 1991 “por el cual se reglamenta la acción de tutela consagrada en el artículo 86 de la Constitución Política”, decreto que en virtud de la materia a que él se refiere, aunque expedido por el ejecutivo en razón de las facultades extraordinarias concedidas al Presidente de la República para ese efecto por la asamblea constituyente, es de carácter legislativo, es decir sus normas tienen la categoría de ley en sentido material. Y, siendo ello así, su reforma sólo compete al legislador, no al Presidente de la República mediante decreto reglamentario, pues ello no le es permitido conforme a lo dispuesto por el artículo 189 numeral 11 de la Constitución Política.

6. Así las cosas, con absoluta transparencia se observa que el Decreto 1382 de 12 de julio de 2000, publicado en el Diario Oficial 44.082 del viernes 14 de julio del mismo año, en su artículo 1º a pretexto de ejercer la potestad reglamentaria que corresponde al Presidente de la República conforme al numeral 11 del artículo 189 de la Constitución Política, lo que en realidad hace es introducir modificaciones al artículo 37 del Decreto 2591 de 1991 en materia de competencia para conocer de la acción de tutela. En efecto:

6.1. Mientras el artículo 37 del Decreto 2591 de 1991 establece que para el conocimiento de dicha acción tienen competencia, “ a prevención, los jueces o tribunales con jurisdicción en el lugar donde ocurriere la violación o la amenaza que motivaren la presentación de la solicitud”, el Decreto 1382 de 12 de julio de 2000 fija unas reglas nuevas de competencia teniendo en cuenta para ello si la acción de tutela se interpone contra cualquier autoridad pública nacional, departamental o municipal, hipótesis en las cuales la acción habrá de ejercerse en unos casos ante los tribunales superiores de distrito judicial, administrativos y consejos seccionales de la judicatura, en otros ante los jueces del circuito o con categoría de tales, en algunos otros casos ante los jueces municipales y, además, se agrega que cuando la acción se dirija en relación con “la aplicación de un acto administrativo general dictado por una autoridad nacional serán repartidas para su conocimiento al Tribunal Contencioso Administrativo de Cundinamarca, siempre que se ejerzan como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable”.

6.2. Adicionalmente, el artículo 1º del citado Decreto 1382 de 2000 establece que si la acción de tutela ejerce “contra más de una autoridad” el asunto será de conocimiento del “juez de mayor jerarquía”, según corresponda al nivel de las autoridades respecto de las cuales se impetra la protección de derechos fundamentales vulnerados o amenazados de vulneración.

6.3. Por otra parte, el numeral 2º del artículo 1º del Decreto 1382 de 2000, dicta nuevas normas que fijan la competencia para los casos en que la acción de tutela se incoe contra funcionarios o corporaciones judiciales.

7. Así las cosas, para la Corte es claro que el Presidente de la República carece de competencia para introducir modificaciones al artículo 37 del Decreto 2591 de 1991, como las que efectivamente introdujo a esa norma legal mediante el artículo 1º del Decreto 1382 de 2000, pues ello corresponde al Congreso de la República mediante ley, conforme a lo preceptuado en el artículo 150 de la Carta Política.

8. Pero es más. Mientras el artículo 86 de la Carta instituye como un derecho de toda persona ejercitar la “acción de tutela para reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar” para impetrar la protección inmediata de los derechos fundamentales vulnerados o amenazados de vulneración, el artículo 1º del Decreto 1382 de 12 de julio de 2000 limita ese derecho con la asignación de competencia a distintos funcionarios judiciales teniendo en cuenta la categoría de las autoridades públicas contra las cuales pueda dirigirse la petición de amparo, lo que significa que ya no podrá entonces el afectado ejercitar tal acción ante cualquier juez, en cualquier momento y en todo lugar como expresamente lo dispuso el citado artículo 86 de la Constitución.

Siendo ello así, surge de bulto que el artículo 1º del Decreto 1382 de 12 de julio de 2000, fue mucho más allá de la usurpación al Congreso de la República para introducir modificaciones al artículo 37 del Decreto 2591 de 1991, para reformar, sin atribución alguna el artículo 86 de la Constitución Política, pues esa reforma no se ciñe para nada a ninguno de los procedimientos que para el efecto se establecen en el título XIII de la Constitución (arts. 374 a 379).

9. Viene entonces de lo dicho, que asiste plenamente la razón al Tribunal Administrativo de Cundinamarca en su apreciación sobre la inconstitucionalidad del Decreto 1382 de 12 de julio de 2000 y en su decisión de inaplicarlo por ser contrario a la carta Política y, como consecuencia lógico-jurídica de ello, si los actores que incoaron las acciones de tutela a que se refieren esta providencia optaron por iniciarlas ante el juez promiscuo municipal de Junín (Cundinamarca), será a ese despacho judicial al que corresponde la tramitación de las mismas, en razón a lo dispuesto por el artículo 37 del Decreto 2591 de 1991.

III. Decisión

En mérito de lo expuesto, la Corte Constitucional, en Sala Plena,

RESUELVE:

1. Inaplicar, en relación con las acciones de tutela a que se refiere esta providencia el artículo 1º del Decreto 1382 de 12 de julio de 2000, por ser contrario a la Constitución Política conforme a lo expuesto en la parte motiva de este auto.

2. Dirimir el conflicto de competencia suscitado entre el Juzgado Promiscuo Municipal de Junín (Cundinamarca) y el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, en la acción de tutela promovida por Clara Inés Rodríguez de Velásquez y otros contra la Nación Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Ministerio de Educación Nacional y el Departamento Administrativo de la Función Pública, en el sentido de que su conocimiento corresponde al primero de los despachos judiciales mencionados, y no al citado tribunal.

Cópiese, notifíquese, cúmplase, publíquese e insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional.

Fabio Morón Díaz—Antonio Barrera Carbonell—Alfredo Beltrán Sierra—Martha Sáchica de Moncaleano—Carlos Gaviria Díaz—José Gregorio Hernández Galindo—Alejandro Martínez Caballero—Vladimiro Naranjo Mesa—Álvaro Tafur Galvis.

Iván H. Escrucería Mayolo, Secretario General (E).

____________________________________