Auto de septiembre 4 de 1992 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

DEMANDA CONTRA HEREDEROS DEL DEUDOR

COMPETENCIA

EXTRACTOS: «De los vocablos utilizados por el numeral 12 del artículo 5º del Decreto 2272 de 1989 se deduce que a la jurisdicción de familia le competen los asuntos que en la contienda estén involucrados derechos sucesorales. Cuando con base en título ejecutivo —cheques— lo que se pretende es el pago de un crédito, aunque lo sea por una deuda del causante, no se está planteando contienda acerca de la existencia o certeza de un derecho sucesoral, de manera que en dicho supuesto el asunto no corresponde a la jurisdicción de los órganos de familia. Así se expresó esta Corporación:

“4. En la especie sub exámine la colisión negativa se presentó entre las Salas Civil y de Familia del Tribunal Superior de Medellín, habida consideración precisamente de una discrepancia hermenéutica acerca del alcance del numeral 12 del artículo 5º del Decreto 2272 y por ello ambas entendieron no ser competentes para conocer del recurso de apelación interpuesto por el demandante contra el fallo de primera instancia, fallo éste proferido por un juzgado civil —el del Circuito de Envigado— dentro de un proceso de ejecución hipotecaria adelantado por Alfonso Montoya Restrepo contra los herederos de Juan José Arango Jaramillo para obtener el cumplimiento forzado de las obligaciones mercantiles contraídas por el último en vida y, así mismo, para conseguir con igual finalidad la realización de la garantía específica que cubre esas deudas.

Y si el que acaba de describirse en sus rasgos cardinales es el fondo del presente proceso, no son en verdad necesarias mayores cábalas para comprender que aun cuando se trata sí de un juicio contencioso entablado contra los herederos de quien suscribió las letras de cambio ,aportadas como base de recaudo, la pretensión de cobro en apariencia no satisfecha y consistente en el reconocimiento jurisdiccional de los efectos jurídicos que situación semejante produce de acuerdo con la ley, no es en modo alguno secuela directa de una relación de sucesión hereditaria ni la causa esgrimida para justificarla supone tampoco controvertir los derechos de los que puedan ser titulares los sucesores “mortis causa” del deudor sobre cuyo patrimonio habrá de llevarse a cabo la ejecución despachada, sucesores a quienes por el contrario el acreedor ejecutante toma por tales en su demanda y les atribuye esa condición con todas las consecuencias que le son inherentes, de donde se sigue que por no tratarse entonces de un proceso contencioso del que pueda afirmarse categóricamente que sea materia del pleito derechos sucesorales de los litigantes en contienda, la competencia para entender del asunto es de la jurisdicción civil común”. (Auto de 24 de julio de 1992).

14. Por lo tanto, observando en este asunto que no se ha planteado contienda sobre derechos sucesorales sino que se pretende el pago de una obligación que consta en títulos valores —cheques— que prestan mérito ejecutivo, la competencia es de los órganos de la jurisdicción civil. En modo alguno se advierte que se pretenda una declaración judicial acerca de la existencia o inexistencia, certeza o incerteza de derechos sucesorales o sobre la calidad de los sujetos como herederos. Se pretende el pago de un crédito cierto que se afirma insoluto y que se reclama de los herederos del deudor. No hay contienda sobre derechos sucesorales».

(Auto de septiembre 4 de 1992. Magistrado Ponente: Dr. Eduardo García Sarmiento).

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