Auto de mayo 22 de 1991 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

AUTOS QUE ADMITE EL RECURSO DE CASACIÓN

IMPUGNACIÓN

EXTRACTOS: «A términos del artículo 363 del Código de Procedimiento Civil, “el recurso de súplica procede contra los autos que por su naturaleza serían apelables, dictados por el magistrado ponente en el curso de la segunda o única instancia, o durante el trámite de la apelación de un auto...”.

El Decreto 2282 de 1989 (art. 1º, num. 180) introdujo al citado artículo una proposición que podría ser motivo de encontradas interpretaciones. Dice así tal agregado: “También procede (el recurso de súplica) contra el auto que resuelve sobre la admisión del recurso de apelación o casación (...)”.

Se podrían advertir dificultades de interpretación, dícese, porque, atendiendo a lo puramente literal del texto, habría lugar a entender que, cuando éste se refiere al auto que resuelve sobre la admisión del recurso de casación, comprende, no sólo el que admite el recurso, sino también el que lo inadmite o rechaza; y que, en consecuencia, uno y otro serían suplicables, sin atender ya a las otras exigencias que la norma consagra en su parte inicial.

Otro punto de vista es el de que solamente el auto que admite el recurso de casación es recurrible en súplica, por ser providencia que dicta el ponente; que, contrario sensu, no lo es el que inadmite o rechaza aquel, puesto que entonces se trata de proveído que emite la Sala.

La comentada reforma del Decreto 2282 de 1989 (art. 1º, num. 187) estableció que el auto que admita el recurso de casación “lo dictará el ponente; el que lo niegue, la Sala...”. Como la providencia que admita tal recurso, a pesar de que la profiere el ponente, no es de aquellas “que por su naturaleza serían apelables”, se ve al rompe que el legislador quiso establecer la súplica para dicha categoría de autos, por vía de excepción, pues de no haberlo hecho así el comentado proveído apenas se podría atacar por el camino de la reposición (CPC, art. 348), sin la posibilidad de que otro criterio distinto (el de la Sala) se emitiera respecto de la decisión del ponente.

Vistas así las cosas, se puede establecer una secuencia lógica y una armonía perfecta entre las normas procesales que, directa o indirectamente, reglan las distintas eventualidades que sobre el punto pueden presentarse y que, a manera de conclusión, vendrían a ser las siguientes:

a) El auto que admite el recurso de casación lo dicta el magistrado ponente (CPC, art. 372), y aunque no es de aquellos “que por su naturaleza serían apelables'''' (arts. 85 y 351, ibídem), sí procede contra él la súplica, de modo excepcional, por disponerlo así el artículo 363, ejusdem, parte final.

b) El recurso de reposición es adecuado, entre otros, contra los autos que dicte “la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema, a fin de que se revoquen o reformen”, pero no lo es frente a los que profiera el magistrado ponente, cuando sean “susceptibles de súplica” (art. 348, Íb.).

Luego, contra el auto que admita el recurso de casación no cabe reposición por ser auto suplicable y frente al que lo inadmita o rechace, por dictarlo la Sala, el recurso idóneo es el de reposición, tanto porque así lo manda expresamente el citado artículo 348, cuanto porque el 363 sólo establece el de súplica para impugnar “los que por su naturaleza serían apelables, dictados por el magistrado ponente en el curso de la segunda o única instancia...” (*) .

Como puede verse, el auto acá suplicado fue proferido por la Sala, puesto que se trata de providencia que inadmite el recurso de casación interpuesto en este negocio, y según lo que acaba de analizarse, contra ésta solamente era procedente el recurso de reposición».

(Auto de mayo 22 de 1991. Magistrado Ponente: Dr. Héctor Marín Naranjo).

___________________________