Auto de septiembre 17 de 1991 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

PROCESO DE SUCESIÓN

INTERÉS PARA RECURRIR EN CASACIÓN

Magistrado Ponente:

Dr. Héctor Marín Naranjo

Santafé de Bogotá, D.C., septiembre diecisiete de mil novecientos noventa y uno.

Se decide el recurso de queja interpuesto contra el auto fechado el veinte (20) de junio del año en curso, proferido por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, Sala de Familia, dentro de la sucesión de Pedro Meza Pérez, recurso que fue introducido oportunamente por los siguientes interesados:

a) Diego, Luis, Lucía, Octavio y María A. Meza Galarza, herederos, por derecho de representación, de Roberto Meza Pérez, hermano del causante.

b) Francisco Javier, Óscar, Olga Clemencia, Gilberto, John Jairo y Yolanda Ocampo Giraldo, herederos por representación de su señora madre María Inés Giraldo Meza, ya fallecida, hija a su vez de María Inés Meza Pérez, hermana del causante.

c) Luz Elena, Beatriz y Samuel Alberto Meza Escobar (interdicto éste representado por Luz Elena Meza Escobar) y Gabriela Meza de L., herederos, por representación, de Jesús María Meza Pérez, hermano del causante.

d) Sandra Marcela y Esmeralda Rocío Meza Vargas, quienes heredan por representación a Jesús María Meza Pérez, hermano del causante.

e) Alberto, Alonso y Graciela Meza Giraldo, quienes también por derecho de representación, heredan a Pablo Meza Pérez, hermano del causante.

f) Néstor Raúl, Luz Estela y Beatriz Meza Toro, hijos de Néstor Meza Giraldo, quien representaría, a su vez, a Pablo Meza Pérez, hermano del causante.

El recurso persigue que se conceda el de casación por ellos mismos interpuesto frente a la sentencia dictada por dicho Tribunal con fecha 17 de abril de 1991, mediante la cual se aprobó el trabajo de partición y adjudicación de bienes presentado dentro del proceso sucesorio de Pedro Meza Pérez, recurso extraordinario que fue negado según el citado auto del 20 de junio próximo pasado.

En sustento de la queja aducen los recurrentes que como el activo herencial ascendía a $ 87.795.730, si se admitiera la tesis del Tribunal en el sentido de que la cónyuge supérstite concurre con los hermanos del causante a recoger la mitad de aquél ($ 43.897.865), a dichos colaterales les correspondería, igualmente la suma de $ 43.897.865, por partes iguales; pero que, según el punto de vista del juez a quo, y de los propios recurrentes, la cónyuge no concurre a recibir dicha mitad, lo cual indica que el valor de ésta acrecentaría la herencia de los hermanos; luego el interés de estos para recurrir en casación —que es el que realmente “está en juego"— viene a estar representado por la suma que les ha negado la sentencia del Tribunal, que asciende, se repite, a $ 43.897.865, “más que suficiente para la concesión del recurso de casación, fuere cual fuere el número de accionantes”.

Sobre la base de que la controversia aquí planteada “se resuelve aplicando el artículo 51 del Código de Procedimiento Civil”, insisten en argumentos ya aducidos como el de que “es forzoso establecer la relación entre la parte considerada en su conjunto unitario y el interés económico de ese conjunto que constituye la parte así considerada”. Que “el artículo citado está esclareciendo la consecuencia uniforme de una determinada decisión judicial, cuando favorece o perjudica al conjunto que constituye el litisconsorte necesario. En este caso se produce una consecuencia económica y única para todos los que integran la parte, sin que ninguno de los interesados, individualmente considerados, puedan sustraerse al perjuicio o beneficio del derecho que se reconoce o desconoce”.

Así, pues, teniendo en cuenta que aquí se da el fenómeno del litisconsorcio necesario, “es el interés económico de la dicha parte así considerada el que se debe de tener en cuenta para la cuantía de la casación”.

Se considera

Como es bien sabido, en casos como el presente, no es el valor total de la herencia ni el señalado en la demanda de partición el que determina la procedencia del recurso de casación, por razón de la cuantía, sino el del derecho que a cada heredero o al cónyuge en particular les corresponda y, en últimas, la cuantía del derecho de cuota desconocida a los unos o al otro, pues en ésta se evidenciaría el agravio que la sentencia aprobatoria vendría a causar al heredero o al cónyuge, según el caso.

Se infiere de lo anterior que si el interés del recurrente en la universalidad herencial no alcanza la suma de catorce millones de pesos, cuantía mínima que determina la admisibilidad del recurso de casación, aunque el valor de aquella supere esta cantidad; o si dicho interés supera la cuantía indicada, pero la sentencia lo reconoce en parte y en otra lo niega, de manera tal que ésta última valga menos de catorce millones actualmente, es claro que el recurso de casación resulta inadmisible, en virtud de que “el valor actual de la resolución desfavorable al recurrente” no llega a la cuantía indicada.

El caso aquí examinado encaja precisamente en esta última eventualidad. En verdad, la sentencia recurrida reconoció vocación hereditaria a los ocho hermanos del causante para comparecer a recoger, por partes iguales, bienes estimados en la suma de $ 43.897.865. Por manera que a cada heredero, para el efecto representado por su respectiva estirpe, le correspondió una cuota de $ 5.487.233.12. Pero cada uno de los recurrentes estima que ha debido excluirse a la cónyuge; que el acervo herencial para los hermanos sería entonces de $ 87.795.730.33 y que la cuota de cada estirpe ascendería a $ 10.974.466.29.

Pues bien, el perjuicio patrimonial o “valor actual de la resolución desfavorable” a cada recurrente viene a estar representado por el valor que, en su concepto, dejó de reconocerle la sentencia aprobatoria de la partición, que en este caso es de $ 5.487.233.12.

Como no de otro modo puede analizarse el asunto, queda en evidencia la conclusión merced a la cual en ninguno de los recurrentes se cumple el presupuesto de la cuantía para la procedencia del recurso interpuesto, pues el valor de su interés para recurrir en casación está muy por debajo del señalado legalmente ($ 14.000.000) para que aquél sea procedente en razón de la cuantía.

Por otro lado, debe recordarse que dentro del proceso de sucesión, y para casos como el presente, no se da la figura del litisconsorcio necesario entre los herederos, así estos conformen un grupo animado por similares intereses, pues entre ellos no existe una relación jurídica sustancial o material indivisible, esto es, una que “por su naturaleza o por disposición legal no fuere posible resolver de mérito sin la comparecencia” de todos ellos. Tanto es así que alguno puede no objetar la partición, o, ante la improsperidad de la objeción, abstenerse de apelar o de recurrir en casación, y el recurso de los demás no lo favorecerá en el evento de que llegue a prosperar.

De manera que no tiene ningún respaldo legal el criterio de los recurrentes, según el cual el interés para recurrir en casación vendría a estar determinado por el valor que arrojara la suma de lo que a cada heredero desconoció la sentencia aprobatoria de la partición, suma que en el presente caso ascendería a $ 43.897.865, de acuerdo con las propias operaciones de aquellos. Por mejor expresarlo, el interés no puede ser mirado desde el punto de vista del monto de lo adjudicado al cónyuge supérstite, sino de lo que, por causa de esa adjudicación deja de percibir cada heredero o grupo de herederos, los cuales, por su parte, tienen un interés que no es interdependiente con el de los otros, sino que es propio de cada uno de ellos.

Así las cosas, concluye la Sala en que el interés para recurrir en casación no alcanza, en ninguno de los impugnantes, el valor mínimo legalmente señalado para la procedencia de aquel recurso, por lo que éste fue bien denegado, y así será declarado.

Decisión

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil,

RESUELVE:

Tiénese por bien denegado el recurso de casación interpuesto contra la sentencia de diecisiete (17) de abril del año en curso, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, Sala de Familia, mediante la cual se aprobó el trabajo de partición y adjudicación de bienes presentado dentro del proceso de sucesión del señor Pedro Meza Pérez.

De acuerdo con el artículo 378, inciso 3º, in fine, del Código de Procedimiento Civil, vuelva esta actuación al Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, Sala de Familia.

Cópiese y notifíquese.

Carlos Esteban Jaramillo Schloss—Eduardo García Sarmiento—Pedro Lafont Pianetta—Héctor Marín Naranjo—Alberto Ospina Botero—Rafael Romero Sierra. 

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