Buenas prácticas y transparencia de la información sobre gestión de las ONG en internet(*)

Revista Nº 47 Jul.-Sep. 2011

María del Mar Gálvez Rodríguez* 

María del Carmen Caba Pérez** 

Manuel López Godoy*** 

(España) 

*Becaria 

**Doctora en Contabilidad Profesora titular 

***Doctor en Finanzas Profesor titular Departamento de Dirección y Gestión de Empresas Universidad de Almería 

Introducción

Cada vez es mayor el interés social que despiertan las ONG. Este hecho se debe a aspectos tales como su expansión y el gran impacto social y económico que tienen las actividades que realizan (Brown y Kalegaonkar 2002; Lee 2004; De La Roda 2008). En esta línea, autores como Gomis (2000) consideran ONG a aquellas organizaciones de origen voluntario, altruista e independiente, cuya finalidad última es la mejora del bienestar social en general o de un sector concreto.

A pesar de ser reconocidas, a priori, como organismos éticos (Vidal y Grabulosa 2008), los escándalos de fraude protagonizados por las directivas de algunas ONG internacionales han puesto en cuestión su legitimidad como entidades al servicio de la sociedad. Para fortalecer la confianza en el sector, diversos autores ponen de manifiesto la necesidad de una mayor transparencia (Sanz y Koc 2006; McGann y Johnstone 2006; Balas 2008), que conlleva el suministro de información sobre el funcionamiento y los resultados de la organización, y también información que muestre las buenas prácticas de los miembros que la gestionan (Montserrat 2009). De este modo y conscientes de su responsabilidad, autores como Ebrahim (2003) señalan los esfuerzos que las propias ONG están llevando a cabo para garantizar la transparencia por medio de mecanismos de autorregulación o self-regularity.

En la actualidad, se considera que para ser una ONG transparente es necesaria la disponibilidad de información en internet (Naudé et ál. 2004; Ingenhoff y Koelling 2007; Ozleick 2008). Dada su accesibilidad, disponibilidad y bajo costo, las páginas web permiten a las ONG ser más eficientes ante las demandas de información de sus stakeholders, así como en la mejora de otros procesos vitales para la continuidad de la organización, tales como el reclutamiento de personal o voluntariado, los sistemas de recaudación de fondos y la realización de sus servicios (Clown y Carter 1999).

Bajo estos antecedentes, y en un contexto español, el objetivo de este trabajo es realizar un análisis de la influencia que ejercen los mecanismos de autorregulación elaborados por las ONG en la divulgación de información a través de las páginas web. Con tal fin, este trabajo está estructurado de forma que, en el apartado segundo, se analiza el concepto de transparencia y de los procesos de autorregulación aplicados por las ONG. En el apartado tercero se revisan las ONG autorreguladoras españolas y, en concreto, la Fundación Lealtad y la Coordinadora de ONG para el Desarrollo (CONGDE). En el apartado cuarto, se desarrollan la metodología y los resultados obtenidos y, por último, en el apartado quinto, se recogen las conclusiones que estimamos más relevantes de los apartados anteriores.

1. Mecanismos para la accountability: self-regulation

Las ONG, como organismos gestores de fondos públicos y privados, deben responder a la demanda de transparencia de sus stakeholders (Argandoña 2007). Este concepto de transparencia no solo implica la elaboración de información financiera de carácter obligatorio(1), como el balance de situación y la cuenta de pérdidas y ganancias, sino que supone una rendición de cuentas o accountability más global, abordando a su vez otros aspectos de carácter económico, organizativo y sobre las actividades que realizan (Herranz de la Casa 2007). Tal como indican autores como Medina (2009), la transparencia en las ONG está enfocada en diversas direcciones: i) externa: dirigida a donantes, socios y beneficiarios; ii) interna: para informar a las personas que trabajan en la organización, ya sea personal contratado como voluntariado, y iii) horizontal, con el fin de reforzar las alianzas y relaciones con otras ONG y organismos oficiales. Así pues, la transparencia permite que los stakeholders mantengan una relación más estrecha y participativa en los procesos y decisiones de las ONG (Balas 2008). Así, la transparencia no solo afecta el buen funcionamiento de la organización, sino que es un aspecto estratégico para su legitimidad (Ruiz et ál. 2008).

Dentro de las teorías que explican la rendición de cuentas o accountability, la teoría de la legitimidad señala que esta se afianza bajo el suministro voluntario de información (Patten 1992, Tsang 2001, Deegan 2007). Autores como Suchman (1995) revelan que uno de los motivos por los que las organizaciones persiguen la legitimidad es el aumento de confianza que ella suscita. Para su logro, y centradas en la dimensión moral o moral legitimacy, las organizaciones llevan a cabo mecanismos de evaluación con el fin de mostrar a la sociedad su actitud ética y su contribución al bienestar social.

Por otro lado, la teoría de la legitimidad se vincula con la teoría institucional, que indica que para fortalecer la legitimidad de las organizaciones, estas se someten a las exigencias impuestas por el Estado y otros grupos de poder, así como a las creencias y valores sociales (Meyer y Rowan 1977, Swidler 1986). Esta última teoría expone el comportamiento isomorfo que llevan a cabo las organizaciones de un mismo sector ante una práctica dada (Greenwood y Hinings 1996) y los mecanismos miméticos que las organizaciones adoptan con el fin de alcanzar sus objetivos (DiMaggio y Powell 1983). Por lo tanto, las ONG aplican los mecanismos de rendición de cuentas implantados en otros sectores, como el de las entidades públicas (Uría 2007) y empresas (Banegas 2006; Puestes et ál. 2009), para responder a las presiones de sus stakeholders.

En línea con los mecanismos para la rendición de cuentas, en términos generales, no hay instrumentos legales que velen por la trasparencia de las ONG. No obstante, cabe destacar la existencia de algunos casos aislados, como el de Guatemala, donde se establece una ley de acceso a la información pública para entidades que gestionan recursos públicos, citando entre ellas a las ONG. A pesar de esto, tal y como indica Ebrahim (2003), muchas son las ONG que adoptan voluntariamente procesos de rendición de cuentas, tales como la divulgación de informes legales, auditorías sociales y mecanismos de autorregulación o self-regulatory mechanisms.

Los informes legales(2) son aquellas herramientas elaboradas por el Estado para que las personas físicas o jurídicas cumplan con los requisitos legales. La auditoría social es la evaluación de un agente externo sobre el impacto social y la conducta ética de la ONG objeto de análisis. Esta información no solo es suministrada a los diferentes stakeholders, sino que implica un compromiso de mejora ante las recomendaciones dadas por el auditor. A diferencia de los dos casos anteriores, en los que el mecanismo no es elaborado por una ONG, los procesos de autorregulación o self-regulatory mechanisms se identifican con aquellas prácticas que son realizadas por las propias ONG, por lo que denominamos ONG autorreguladoras a aquellas que elaboran y ponen en marcha mecanismos de autorregulación.

Siguiendo a autores como Shea y Sitar (2004), Nelson (2007) y Warren y Lloyd (2009), este trabajo va a considerar seis tipos de mecanismos autorreguladores o self-regularity: código de conducta, certificación, calificación, reconocimiento, directorio de información y guía de desempeño. El código de conducta tiene como finalidad establecer un compromiso de buenas prácticas y se vertebra en una serie de principios que no están sujetos a un elevado control de su cumplimiento.

Respecto a la certificación, se identifican tres categorías: auto-certificación —self-certification—; la certificación en pares —peer certification— y la certificación por un tercero —third party certification—. La primera de ellas, auto-certificación, supone un proceso interno de verificación y una declaración formal del cumplimiento de una serie de estándares por parte de la propia ONG objeto de análisis. La certificación en pares está vinculada a la pertenencia a un grupo, de tal modo que la evaluación es llevada a cabo por una ONG miembro. Por último, la certificación realizada por un tercero es aquella que está realizada por una organización ajena a la ONG objeto de análisis.

La calificación realiza un rating con base en una serie de principios, y el reconocimientoawards—, galardona las buenas prácticas con base en el cumplimiento de principios que son evaluados, bien mediante una ONG que pertenece al mismo grupo, o bien por una tercera ONG.

El directorio de información no desarrolla un sistema de evaluación en un sentido estricto, sino que es una excelente fuente de datos para el público en general y el propio sector. Su contenido puede variar, proporcionando desde datos básicos de la organización hasta aspectos más relevantes, como actividades, sus costes administrativos y las cuentas anuales.

Finalmente, la guía de desempeño está elaborada por un grupo de trabajo constituido por un grupo exclusivo de ONG o por un grupo mixto en colaboración con otras organizaciones. En estas reuniones se argumentan, comparten y definen principios de buenas prácticas con el fin de ser adoptadas por los miembros participantes o por cualquier ONG interesada. En muchos de los casos, la guía de desempeño es el paso previo para la creación de otros mecanismos de rendición de cuentas más formales, como la certificación.

En la figura 1 clasificamos los mecanismos de autorregulación, anteriormente mencionados, en función de dos aspectos: el nivel de control y el procedimiento formal, siendo este último el nivel de organización administrativa y desarrollo de los contenidos que abordan los criterios del mecanismo de rendición de cuentas. De este modo, la certificación sería el mecanismo de mayor autorregulación, debido al desarrollo de los criterios de autorregulación y elevado nivel de control en el cumplimiento de los parámetros establecidos. Con respecto a la calificación, su nivel de control estaría muy próximo a la certificación. Incluso, cabe destacar que algunas ONG condicionan la certificación a una calificación mínima. Seguidamente, con un procedimiento formal, aunque con menor rigor en el cumplimiento de los criterios, se podrían encontrar las ONG que otorgan un reconocimiento de buenas prácticas.

Dentro de los mecanismos con menor poder de autorregulación, se encontraría la guía de desempeño, en la que se establecen normas con base en términos generales y cuyo rigor en el cumplimiento es responsabilidad de la propia organización participante. Así mismo, los directorios de información presentarían un bajo nivel de autorregulación, ya que, en general, las ONG participantes no están sometidas a una serie de criterios establecidos. Sin embargo, a diferencia de las guías de desempeño, es una ONG ajena la que elabora la información, por lo que existe cierto control en los datos suministrados. En una posición intermedia, se podría situar el código de conducta, debido a su detallada descripción de los principios o estándares que lo constituyen y a la carencia de un sistema de control sobre las normas establecidas.

Por otro lado, diversos autores, como Naudé et ál. (2004), Ingenhoff y Koelling (2007) y Ozleick (2008), ponen de manifiesto la importancia de internet como elemento estratégico en la comunicación de la transparencia de las ONG hacia los diferentes stakeholders. Sin embargo, autores como Kang y Norton (2004) revelan que en la práctica son escasas las ONG que divulgan en sus páginas web información relevante sobre la organización.

 

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2. ONG autorreguladoras españolas

En España, son diversas las ONG que muestran interés por fortalecer la legitimidad de la organización, aplicando voluntariamente mecanismos de rendición elaborados por agentes externos (certificado ONG Benchmarking de SGS, norma UNE 165011) o por las propias ONG, mediante modelos de calidad (norma de ONG por la calidad) y mecanismos de autorregulación. Entre ellos, señalamos los elaborados por la Fundación Lealtad y la CONGDE.

Con respecto a la Fundación Lealtad, cabe mencionar que es una entidad sin ánimo de lucro cuya finalidad principal es fomentar la confianza en las ONG para el incremento de las donaciones o de cualquier tipo de colaboración al sector. Para su logro, la Fundación Lealtad ha desarrollado un mecanismo de certificación con base en el cumplimiento de los principios de su código de conducta: “La Guía de la Transparencia y las Buenas Prácticas de las ONG”. Esta iniciativa nació en 2002, con el lanzamiento de su primer código, constituido por cinco principios. Sin embargo, consciente de la evolución tanto del concepto de la transparencia como de las necesidades de los diferentes stakeholders, la Fundación Lealtad ha venido llevando a cabo un proceso continuo de actualización, mediante el diálogo con las ONG analizadas, las principales ONG españolas y las administraciones públicas. Entre los cambios adoptados, cabe señalar la ampliación del número de principios a nueve, en el año 2006, y las modificaciones realizadas a finales de 2009. Estas últimas han supuesto principalmente un aumento de los requisitos relacionados con el órgano de gobierno y una mayor exigencia en la divulgación de información en la página web de las ONG analizadas.

De acuerdo con el cumplimiento de los nueve principios que constituyen el certificado (ver figura 2), estos se desglosan a su vez en un total de 36 requisitos. Entre los aspectos analizados se encuentran los relacionados con la transparencia organizativa, concretamente, el principio primero alude al buen funcionamiento del órgano de gobierno. En este sentido, la Fundación establece un número mínimo de miembros, reuniones y mecanismos para evitar posibles conflictos de interés, renovación de los cargos, etc.

La transparencia de las actividades se vería reflejada en los principios segundo y tercero, en los que se apunta que es de vital importancia tener un fin social claro, fácilmente accesible al público, y que se identifiquen claramente la actividad y los beneficiarios de la ONG. De igual forma, el seguimiento de la planificación y evaluación de la actividad de la ONG por parte de sus distintos usuarios, así como la existencia de sistemas internos de seguimiento son necesarios para alcanzar esta transparencia.

 

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Los principios quinto, sexto, séptimo y octavo hacen referencia a la transparencia económica. En esta se distinguen los principios de transparencia sobre las fuentes de financiación y sobre su utilización. Así, con el quinto y sexto se pretende hacer ver a las ONG la importancia de dar a conocer los medios a través de los cuales se financian, y qué entidades, públicas o privadas, están aportando fondos a sus actividades, así como la necesidad de contar con fuentes de financiación diversificadas, que aseguren la independencia de la organización en la toma de decisiones, sin estar sujetas a las directrices que pueda marcar su principal financiador.

Continuando con la transparencia económica, y en concreto con la utilización de las fuentes de financiación, en los principios séptimo y octavo se hace alusión a la financiación, pero desde el punto de vista del control y la rendición de cuentas. Así, en el séptimo, se pone de manifiesto la importancia de conocer el destino de los fondos de la ONG (concretamente, cuánto se destina a proyectos, cuánto se gasta en la dirección y gestión de la ONG y cuánto en actividades de captación de fondos). En el octavo principio se señala la necesidad de presentar las cuentas anuales y memorias de actividades ante los registros correspondientes.

No cabe duda de que la Fundación Lealtad considera la comunicación de la información como un aspecto transversal de la transparencia. De este modo, son diversos los requisitos que deben estar a disposición pública, siendo el principio cuarto aquel que realiza una especial mención a la importancia de la divulgación de la información a través de la página web. Concretamente, pone de manifiesto que las ONG analizadas deben mantener informados a los diferentes stakeholders y que la información sea veraz. Así mismo, el principio cuarto establece la necesidad de una página web con información actualizada sobre los datos de contacto de la organización, los miembros del órgano de gobierno, el equipo directivo, los principales proyectos y actividades, los estados financieros con su correspondiente informe de auditoría y la memoria de actividades.

Finalmente, con el principio noveno se muestra el interés de la Fundación Lealtad por la integración de los voluntarios en la organización. De este modo, establece que la ONG analizada debe elaborar para este grupo un plan específico de actividades, de formación, seguro, etcétera.

La validez del certificado es limitada a dos años y su vigor está sujeto a la disposición del informe de transparencia suministrado en la página web de la Fundación Lealtad. Por otro lado, señalamos que este certificado no acompaña a un sistema de calificación ni realiza valoraciones, ya que esta organización estima que es el donante quien debe decidir la importancia de cada uno de los principios. Para su evaluación, la ONG interesada deberá entregar la documentación que acredite el cumplimiento de los requisitos citados.

Por su parte, la CONGDE es una organización sin ánimo de lucro que persigue la acción conjunta y coordinada de las organizaciones no gubernamentales de desarrollo españolas (ONGD). Una de las condiciones esenciales para la incorporación a CONGDE es la adopción de su código de conducta, creado en 1988, siendo en la actualidad 90 las organizaciones que hacen parte de ella.

Consciente de la necesidad de transparencia y buen gobierno, en los últimos años la organización ha mostrado especial interés en tomar otras iniciativas que fomenten ambos aspectos entre sus organizaciones miembro. Entre ellas, señalamos la elaboración de una guía de desempeño, denominada “Herramienta de evaluación sobre transparencia y buen gobierno”. Esta guía es el resultado de un largo proceso de consenso y diálogo llevado a cabo durante los años 2006 a 2008, por un grupo de trabajo creado por organizaciones miembros de la Coordinadora y en colaboración con un auditor externo. La finalidad principal de este proceso fue la elaboración de una serie de indicadores objetivos, medibles y verificables que permitan evaluar la transparencia y el buen gobierno de una ONG por un auditor externo sin necesidad de que este sea conocedor del sector. Como resultado, se elaboraron un total de 76 indicadores, agrupados en dos grupos: “transparencia” y “buen gobierno”. El grupo de transparencia suma un total de 26 indicadores, y se estructura a su vez en cuatro bloques. El primero y tercero comprenden información de índole organizacional, principalmente, se solicita información sobre las personas que dirigen la organización(3) e información referente al volumen de trabajadores y socios, las redes de trabajo y los datos de contacto de la organización(4).

El segundo bloque requiere información sobre la misión, la visión y los valores de la organización, mientras que el cuarto bloque aborda información relacionada tanto con las actividades que realizan como con los aspectos de carácter financiero. Con respecto a este último, señalamos que es el bloque de transparencia con mayor número de indicadores: once. Entre ellos, cabe destacar que la Coordinadora no solo solicita el suministro de la memoria y las cuentas anuales auditadas o del informe económico, en su caso, sino que muestra interés por conocer la evolución de la organización, exigiendo la disponibilidad de tales documentos (memoria y cuentas anuales auditadas) en los últimos tres años (ver figura 3).

El bloque de buen gobierno contiene 50 indicadores, distribuidos en siete bloques que recogen información de índole económica, de las actividades que realizan las ONGD y de ámbito organizacional. Con respecto a este último, se revisa el buen gobierno de la organización tanto en el plano interno como externo.

En el plano interno, el bloque primero comprueba el cumplimiento de aspectos sobre la composición y el funcionamiento de la junta directiva o patronato, mientras que el bloque quinto examina la política de recursos humanos de la organización.

En el plano externo, el bloque sexto verifica las relaciones formales de las ONGD con sus socios locales, mientras que el bloque séptimo revisa aspectos sobre responsabilidad social organizativa.

La información sobre el buen gobierno de las actividades que realizan queda recogida en los bloques segundo y tercero, concretamente, el bloque segundo examina la formulación de la misión y visión de la organización, mientras que el bloque tercero valida el cumplimiento de aspectos para una adecuada planificación y evaluación de las actividades de la organización. En el bloque cuarto se revisa la información económica que CONGDE considera necesaria para el buen gobierno de la gestión económica de la organización (ver figura 4).

 

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De acuerdo con el sistema de evaluación establecido, cabe señalar que los diversos indicadores presentan una ponderación en función de su contenido, por lo que cada bloque tiene una puntuación sobre 100. Así mismo, se establece un grado de importancia, concretamente, se clasifican dos categorías: relevante e inexcusable cumplimiento. De este modo, aquellos indicadores que se encuentran en esta segunda categoría son imprescindibles para validar el bloque al que pertenecen. En conjunto, para superar cada uno de los bloques se debe alcanzar 70 o más puntos, por lo tanto, la organización analizada deberá cumplir aquellos de inexcusable cumplimiento y algunos indicadores considerados como relevantes.

A la hora de evaluar la información demandada, cabe mencionar que, para el bloque de transparencia, más del 80% de la información se analiza con base en la información disponible en la página web de la ONGD objeto de estudio. Para los aspectos de buen gobierno, la información se verifica en función de los documentos elaborados por la ONGD.

En relación con su ámbito de aplicación, la guía de CONGDE está destinada a la evaluación de sus ONGD(5), y su implantación sigue tres etapas. La primera, llevada a cabo en el año 2010, ha consistido en un proceso voluntario de autoevaluación. La segunda etapa, establecida durante el año 2011, continua siendo una iniciativa de la propia ONGD, sin embargo, la Coordinadora sugiere que el proceso vaya acompañado de una auditoría externa. En la última fase, prevista para el año 2012, todas las ONGD pertenecientes a CONGDE están obligadas a aplicar la guía bajo auditoría externa. Para esta fase, aún no se ha definido el modo de trasmitir los resultados a los diferentes stakeholders.

A modo de resumen, presentamos el siguiente cuadro, en el que se recogen las características más destacadas de ambos mecanismos de autorregulación (ver tabla 1). Así pues, en cuanto a su alcance, el mecanismo de autorregulación elaborado por CONGDE es aplicado a aquellas ONG de desarrollo que pertenecen a la organización, mientras que la Fundación Lealtad analiza el cumplimiento de los principios de su certificado a cualquier ONG interesada. En relación con el total de requisitos demandados para verificar la transparencia de las ONG analizadas, se muestra que la Fundación Lealtad exige un mayor volumen de información que CONGDE, sin embargo, a la hora de establecer el cumplimiento de un mínimo de requisitos, la Fundación Lealtad no hace mención alguna al respecto, mientras que la Coordinadora no solo establece esta condición, sino que ha realizado una ponderación de los requisitos elaborados. En cuanto a la evaluación, el análisis del cumplimiento de los principios de la Fundación Lealtad es llevado a cabo externamente por el personal de la Fundación, mientras que la guía de CONGDE es, por el momento, una evaluación interna que realiza la propia ONG interesada.

En ambos casos, es limitada la duración de los resultados obtenidos por el mecanismo de autorregulación, concretamente, anual para CONGDE y bianual para La Fundación Lealtad. A pesar de que CONGDE prevé repercutir el importe de la auditoría externa, actualmente los dos mecanismos no suponen coste alguno para la ONG analizada.

 

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Dadas las características de ambos mecanismos de rendición de cuentas y de acuerdo con la clasificación del nivel de autorregulación realizada en el apartado anterior, la certificación de la Fundación Lealtad se consideraría como un procedimiento formal, ya que desarrolla los requisitos informativos necesarios para el cumplimiento de los principios y existe un departamento en la organización destinado al análisis de los mismos. Además, se situaría dentro de los mecanismos de elevado control, pues la evaluación es llevada a cabo por el personal de la Fundación Lealtad. No obstante, esta certificación no se encontraría en el extremo de mayor autorregulación, ya que no establece un mínimo de requisitos a cumplimentar y se limita a poner de manifiesto que la ONG analizada se ha evaluado bajo los principios de la Fundación Lealtad. Por el contrario, CONGDE exige el suministro de cierta información y, al igual que la Fundación Lealtad, detalla los contenidos que constituyen la guía de desempeño, por lo que se observa una tendencia hacia una mayor autorregulación (ver figura 5).

 

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3. Metodología

Para el análisis de la influencia de los mecanismos de autorregulación en la divulgación de información en línea de las ONG españolas, y siguiendo trabajos previos de autores como Aboagye y Otieku (2010), se han realizado tablas de contingencia y aplicado el test de independencia de Chi cuadrado(6).

 

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Donde:

oij = denota las frecuencias observadas

eij = denota las frecuencias esperadas o teóricas

s = número de filas

k = número de columnas

Los factores de información analizados corresponden a aquellos ítems que deben ser públicos o divulgados a través de la web según los mecanismos de autorregulación elaborados por Fundación Lealtad y CONGDE. En total, suman 37 ítems, siendo 14 los factores identificados en el certificado de la Fundación Lealtad, 17 los procedentes de la guía de desempeño de CONGDE y seis los identificados en ambos mecanismos. De acuerdo con la naturaleza de estos factores, hemos clasificado la información en tres bloques: la transparencia en línea relacionada con el ámbito organizacional, la transparencia en línea sobre las actividades que realizan y la transparencia en línea relacionada con los aspectos económicos (véase tabla 2).

La no disponibilidad de evidencias empíricas sobre la importancia de los distintos ítems nos ha llevado a asignar a cada uno de ellos idéntico peso, aunque en la literatura relacionada con la revelación de información existe un debate sobre la influencia de la ponderación en los resultados de la investigación. En esta línea, Rodríguez (2004) opta por la no ponderación, siguiendo, por un lado, los trabajos de Dhaliwal (1980), que señalan que toda ponderación conlleva cierta subjetividad, y, por otro lado, la existencia de estudios de autores como Choi (1973), Robbins y Austin (1986) y Chow y Wong-Boren (1987), que muestran similares resultados utilizando información ponderada o no. Por lo tanto, la calificación de los factores de información identificados será dicotómica, de manera que se valorará con “1” si dispone de la información en su página web y con “0” en caso contrario.

El tratamiento de los datos se ha realizado mediante el programa SPSS en la versión décimo octava.

 

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3.1. Ámbito de estudio

La obtención de la información necesaria para alcanzar el objetivo de este trabajo se ha realizado visitando las páginas web de una muestra representativa de ONG españolas que pertenecen a la base de datos de Consumer Eroski. Para su elección, se ha dividido el total de la población, 488 ONG, en dos estratos. Un primer estrato corresponde a aquellas ONG que se autorregulan, y un segundo estrato recoge a aquellas ONG que no están vinculadas a ninguno de los dos mecanismos de autorregulación mencionados en apartados anteriores.

La determinación del tamaño óptimo de la muestra se ha realizado a través de un muestreo estratificado, considerando afijación proporcional, siendo 262 el número final de ONG analizadas, de las cuales 64 ONG se autorregulan y 198 las que no aplican ningún mecanismo de autorregulación. Por otro lado, la selección de la muestra se ha realizado mediante un muestreo aleatorio sistemático. El periodo de análisis se ha realizado entre octubre y noviembre de 2010 (ver tabla 3).

 

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3.2. Resultados

De acuerdo con los datos obtenidos en la tabla 4, más del 78% de los factores referidos a la divulgación de información presentan una relación significativa con la autorregulación. Cabe destacar la influencia de la autorregulación con los factores sobre las actividades que realizan, así como sobre los aspectos económicos y organizativos. Este resultado corresponde a la influencia de la autorregulación en la casi totalidad de los factores analizados en la transparencia en línea de las actividades que realizan y en más de la mitad de los factores relacionados con la transparencia en línea de aspectos económicos y organizativos.

En relación con la transparencia en línea de las actividades realizadas, los resultados revelan una asociación positiva entre la autorregulación y la divulgación de casi la totalidad de los factores analizados. Entre las diferencias significativas obtenidas, señalamos que las ONG que se autorregulan son más proclives a difundir la imagen futura o meta de la organización. Además, existe una mayor tendencia a la divulgación de la memoria anual de las actividades, así como a la disponibilidad de información que muestre la evolución y seguimiento de los proyectos que se ejecutan. Por tanto, la autorregulación aumenta la difusión de información que justifique las actuaciones de la ONG así como la mayor disponibilidad de información sobre la identidad de la organización. En lo referente a la divulgación de la misión de la organización, los resultados no son significativos.

La autorregulación también ha afectado a la transparencia en línea de la mayoría de los aspectos económicos analizados, siendo las diferencias más notorias la divulgación de las cuentas anuales y la recaudación anual de fondos. Del mismo modo, se observa que la autorregulación influye en la divulgación de la distribución de los fondos recaudados entre los diversos proyectos que realizan estas organizaciones durante el año. No obstante, las evidencias empíricas no permiten afirmar una asociación entre la autorregulación y la divulgación del presupuesto y las políticas financieras de la organización, por lo que la escasa divulgación obtenida en ambos factores no se debe a la influencia de estos mecanismos de rendición de cuentas.

Por último, los datos de este estudio revelan que existe una clara influencia de la autorregulación en la divulgación correspondiente al funcionamiento de la organización. En este sentido, se detecta que la autorregulación afecta positivamente a la disponibilidad en las páginas web de información relacionada con los miembros del órgano de gobierno así como a la pertenencia de la organización a otras redes de trabajo y la divulgación de las entidades que apoyan financieramente a la organización. En menor proporción, se observa que las ONG que cumplen un mecanismo de autorregulación son más conscientes de la necesidad de dar a conocer la base social que hace posible la continuidad de la organización (número de socios, voluntarios y colaboradores). Sin embargo, no se ha detectado ninguna relación significativa entre la autorregulación y la divulgación en red de los factores referentes al curriculum vitae del equipo directivo, los estatutos y la información de contacto.

 

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Conclusiones

En los últimos años es creciente la necesidad de una mayor transparencia que fortalezca la legitimidad de las ONG. En respuesta a esta demanda, son diversas las iniciativas de rendición de cuentas que se han llevado a cabo voluntariamente por estas organizaciones. Entre ellas, cabe destacar los mecanismos de autorregulación o self-regulatory mechanisms. Así mismo, esta rendición de cuentas debe comunicarse a los diferentes stakeholders, y para ello se considera a internet como un elemento estratégico en la divulgación de información.

Este trabajo persigue analizar, en un contexto español, la influencia de la autorregulación en la divulgación de información a través de las páginas web de las ONG. Los resultados de la investigación confirman que aquellas ONG que aplican estas iniciativas toman una mayor conciencia de la importancia del uso de internet. Concretamente, se observa que la autorregulación favorece la difusión de información relacionada con los objetivos de la organización y las actuaciones llevadas a cabo para su logro. Así mismo, las ONG que se autorregulan demuestran un mayor interés en el uso de internet para comunicar a sus stakeholders la situación financiera de la organización, la gestión ética de los recursos así como información relacionada con los miembros del órgano de gobierno y el perfil de la organización. Esta actitud obedece a la preocupación de las ONG que se autorregulan para combatir la pérdida de credibilidad ocasionada por los recientes casos de fraude.

A pesar de los resultados obtenidos, no se ha detectado ninguna relación significativa entre la autorregulación y la divulgación en línea de la misión y la información de contacto de la organización, por lo que se observa que las ONG, con independencia de su vinculación a un mecanismo de rendición de cuentas, consideran básico difundir en las páginas web esta información para fortalecer la legitimidad de la organización. Por otro lado, aunque la autorregulación demanda la divulgación de la información relacionada con el presupuesto anual, la política de inversiones financieras y la información sobre la trayectoria del equipo directivo, las ONG se muestran reacias a desvelar esta información en sus páginas web.

Por lo tanto, como principal contribución de este trabajo, se ofrece una evidencia empírica de la utilidad de estos mecanismos para fomentar el acceso a mayor información relevante en la red. No obstante, a pesar de que la autorregulación fomenta una actitud más comprometida hacia la transparencia en línea, en términos generales es aún escasa la información disponible en las páginas web de las ONG españolas, por lo que este estudio obtiene resultados similares a los de trabajos previos que muestran el limitado uso que hacen las ONG de internet como canal de comunicación de información relevante (Kang y Norton 2004; Ingenhoff y Koelling 2007).

Dados estos resultados, creemos conveniente que las autoridades implicadas y las propias ONG deben realizar mayores esfuerzos por fomentar este tipo de iniciativas, pues de este modo se logrará un mayor efecto en la visibilidad informativa de las ONG y, por ende, un aumento en la confianza de los diferentes stakeholders hacia este colectivo.

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(*) N. del E.: En Colombia, la Ley 1314 del 2009, de convergencia contable hacia estándares internacionales, incluye la transparencia como característica de la información contenida en los estados financieros. Aunque esta calidad no es exclusiva de la información contable, ni es propia de la auditoría, es predicable de aquella, por cuanto se trata de información. Dado que este documento versa sobre la transparencia, se consideró pertinente su inclusión en este número, por ser de interés para la comunidad contable.

(1) En el caso español, Real Decreto 776/1998 sobre las normas de adaptación del Plan General de Contabilidad y Formación Presupuestaria; Ley 50/2002 de Fundaciones; Ley 1/2002 de Asociaciones; Ley 38/2003 General de Subvenciones.

(2) En Estados Unidos es usual que las ONG suministren la declaración de impuestos annual information return (Form 990).

(3) Composición del órgano de gobierno, su cualificación, su vinculación con otras organizaciones y estatutos.

(4) Número de socios, voluntarios y personal contratado, las federaciones a las que pertenece, localización de sus sedes y listado de los financiadores públicos y privados que sean personas jurídicas y canales de comunicación con los stakeholders (correo electrónico, teléfono).

(5) Salvo aquellas ONGD que sean coordinadoras autonómicas.

(6) El test de independencia de la chi-cuadrado es un análisis de datos no paramétricos entre dos variables cualitativas. Este test permite contrastar la relación existente entre los dos criterios de clasificación utilizados comparando las frecuencias observadas con las esperadas. En este trabajo se analiza si la aplicación de mecanismos de autorregulación es independiente de la divulgación de información en línea.