CARTA CIRCULAR 109 DE 2000 

(Febrero 25)

Ref.: Dictamen e informe del revisor fiscal.

Como es sabido por ustedes, la Superintendencia Bancaria ha instruido a las entidades vigiladas con el fin de que los estados financieros revelen adecuadamente la situación financiera y patrimonial de las mismas, de los patrimonios autónomos y encargos fiduciarios administrados. Así, los planes de cuentas adoptados para estos últimos están estructurados sobre la base de los siguientes niveles:

“Clase: El primer dígito”.

“...”

“Las clases que identifica el primer dígito son:

“...”

“Clase 7 cuentas fiduciarias”.

Así mismo, conforme con el Decreto 2649 de 1993, título primero, capítulo IV, sección II, uno de los elementos de los estados financieros son las “cuentas de orden fiduciarias”, descritas en el artículo 43 de la citada norma.

De otra parte, según el artículo 207, numeral 7º, del Código de Comercio, dentro de las funciones del revisor fiscal está la de “autorizar con su firma cualquier balance que se haga, con su dictamen o informe correspondiente”.

De lo anterior se desprende que, en razón a que la Clase 7-cuentas fiduciarias forma parte de los estados financieros, en la cual se deben registrar las operaciones de los patrimonios autónomos y encargos fiduciarios administrados, el dictamen del revisor fiscal también debe versar sobre ellos.

En armonía con lo anterior, es preciso recordar que de acuerdo con el subnumeral 2.3.6; capítulo IX de la circular básica contable y financiera, “... el revisor fiscal en su dictamen deberá tener en cuenta lo señalado en el pronunciamiento 7 del Consejo Técnico de la Contaduría Pública...”, el cual señala que el Código de Comercio establece que el revisor fiscal debe rendir dos informes, el primero de ellos sobre los estados financieros básicos (art. 208), similar al que los auditores independientes emplean para dictaminar sobre el examen de los estados financieros, y que debe ceñirse a los términos del informe consignado en el pronunciamiento número 6 del mencionado consejo técnico, con excepción de lo solicitado en el numeral tercero del citado articulo, requerimiento que puede cumplirse adicionando un tercer párrafo al informe.

Al respecto, el pronunciamiento 6 en mención contempla:

“500. Normas relativas a la rendición de informes sobre estados financieros.

“510. Marco legal.

“Las normas relativas a la rendición de informes están descritas en el artículo 7º de la Ley 43 de 1990, ellas establecen lo siguiente:

a) Siempre que el nombre de un contador público sea asociado con estados financieros, deberá expresar de manera clara e inequívoca la naturaleza de su relación con tales estados. Si practicó un examen de ellos, el contador público deberá expresar claramente el carácter de su examen, su alcance y su dictamen profesional sobre lo razonable de la información contenida en dichos estados financieros;

b) El informe debe contener indicación sobre si los estados financieros están presentados de acuerdo con principios de contabilidad generalmente aceptados en Colombia;

c) El informe debe contener indicación sobre si tales principios han sido aplicados de manera uniforme en el período corriente en relación con el período anterior;

d) Cuando el contador público considere necesario expresar salvedades sobre algunas de las informaciones genéricas de su informe y dictamen, deberá expresarlas de manera clara e inequívoca, indicando a cuál de tales afirmaciones se refiere y los motivos e importancia de la salvedad en relación con los estados financieros tomados en conjunto, y

e) Cuando el contador público considere no estar en condiciones de expresar un dictamen sobre los estados financieros tomados en conjunto, deberá manifestarlo explícita y claramente.

De igual forma, en la circular básica jurídica, título primero, capítulo tercero, numeral 4.8, en cuanto al dictamen e informe del revisor fiscal se señala:

“...

“a) Asuntos materia del dictamen.

• Si la contabilidad se lleva conforme a las normas legales y a la técnica contable.

• Si el balance y el estado de pérdidas y ganancias han sido fielmente tomados de los libros.

• Si el balance presenta en forma fidedigna, de acuerdo con las normas de contabilidad generalmente aceptadas, la respectiva situación financiera al terminar el período revisado.

• Si el estado de pérdidas y ganancias refleja el resultado de las operaciones efectuadas en el periodo respectivo.

• Las reservas o salvedades a que esté sujeta su opinión sobre la fidelidad de los estados financieros, si hubiere lugar a ellas. (L. 43/90, art. 7º, num. 3º, lit. d), y C. de Co., art. 208).

b) Asuntos materia del informe

• Si ha obtenido las informaciones necesarias para cumplir sus funciones.

• Si en el curso de su revisión ha seguido los procedimientos aconsejados por la técnica de interventoría de cuentas.

• Si las operaciones registradas se ajustan a los estatutos y a las decisiones de la asamblea o junta de socios.

• Si los actos de los administradores de la sociedad se ajustan a los estatutos y a las órdenes o instrucciones de la asamblea o junta de socios.

• Si la correspondencia, Los comprobantes de las cuentas y los libros de actas y de registros de socios en su caso, se llevan y se conservan debidamente.

• Si hay y son adecuadas las medidas de control interno de conservación y custodia de los bienes de la sociedad o de terceros que estén en poder de la compañía. (C. de Co., arts. 208 y 209)”.

Pues bien, como quiera que en la presentación a esta superintendencia de los estados financieros y demás documentos con el fin de obtener la autorización para someterlos a la asamblea general de accionistas, con frecuencia se aportan dictámenes sin el cumplimiento de los requisitos legales, este despacho se abstendrá de impartir tal autorización cuando los mismos no se alleguen en los términos anteriormente citados.

Finalmente, es pertinente aclarar que si bien con anterioridad a la expedición de la Circular Externa 33 de 1996, las sociedades fiduciarias debían remitir los dictámenes de la totalidad de los fideicomisos administrados, la citada circular —incorporada en el subnumeral 1.4 capítulo IX de la Circular Externa 100 de 1995— estableció que a partir de su expedición las sociedades fiduciarias sólo deben remitir a esta superintendencia los informes relacionados con los fideicomisos de inversión integrados bajo la modalidad de fondos comunes, los fideicomisos para la administración de los fondos de pensiones y aquellos que esta entidad de supervisión y control estime pertinentes, lo cual de ninguna manera puede entenderse como que no existe la obligación del revisor fiscal de emitir dictamen sobre fideicomisos diferentes a los mencionados. Por lo tanto, los informes a los que no hace referencia la Circular 33 antes citada, deben permanecer en las oficinas de la entidad vigilada a disposición de esta superintendencia.

N. del D.: Esta carta circular va dirigida a representantes legales y revisores fiscales de sociedades administradoras de fondos de pensiones y de cesantías y sociedades fiduciarias.

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