Certificación de la información contable digital

Revista Nº 17 Ene.-Mar. 2004

Enrique Bonsón Ponte 

(España) 

Doctor en Ciencias Empresariales, Profesor Titular de la Universidad de Huelva, Tomás Escobar Rodríguez (España) 

Doctor en Administración y Dirección de Empresas 

Profesor Titular de la Universidad Pablo de Olavide 

Este trabajo se inscribe en el marco del proyecto de investigación BEC2001-3356 del plan nacional de I+D+I (2000-2003) del Ministerio de ciencia y tecnología de España. 

Introducción

La digitalización del sistema económico está modificando las relaciones que mantienen las empresas con sus clientes, proveedores, accionistas, inversores o instituciones. La puesta en marcha de métodos y soluciones digitales condicionará el éxito o fracaso empresarial en los próximos años. La contabilidad no es ajena a estas transformaciones, no solo en lo que a procesos internos se refiere, sino en la forma de comunicar la información a los distintos usuarios.

La distribución de información contable a través de la internet añade una nueva dimensión al reporting corporativo. La información on line, publicada en tiempo real, puede llegar a sustituir la información histórica que actualmente las empresas están suministrando a los accionistas y otros usuarios externos en formato papel. Las capacidades de búsqueda, análisis y presentación que ofrece la internet van a permitir a las empresas añadir valor a su información corporativa, poniendo a disposición de los diferentes grupos de usuarios una amplia gama de información adicional de carácter financiero y no financiero que sería accedida bajo demanda, en función del interés que, para un grupo concreto, represente. Como consecuencia de lo anterior, surge la necesidad de desarrollar nuevos modelos de certificación para el reporting on line adaptados a las características particulares del nuevo entorno. Esta necesidad se pone de manifiesto si se considera que la información publicada a través de este medio tiene un amplio abanico de usuarios potenciales que se espera realicen un uso intensivo durante los próximos años.

Son numerosos los trabajos que ilustran el estado actual de los aspectos científico-técnicos del reporting digital. Spaul (1997) realiza un análisis de las implicaciones que, sobre la distribución de información contable, pueden tener las tecnologías emergentes. Una de sus conclusiones señala que debe efectuarse un cambio en los sistemas actuales de reporting para poder hacer frente a los retos de la economía digital. Entre los aspectos que deberían considerarse en este cambio se destacan los siguientes:

• La emergencia de un diálogo corporativo multidireccional

• El reporting en tiempo real como objetivo

• La necesidad de un marco que facilite la comparabilidad de la información contable

• La inclusión de un mayor grado de información no financiera cuya importancia será mayor en los informes digitales

• La utilización de tecnologías de inteligencia artificial para distribuir información a usuarios pasivos (push technology), en lugar de esperar que los usuarios tengan que buscar la información tal y como es el enfoque actual

• La inclusión de informes generados fuera de la corporación.

Por su parte, el Institute of Chartered Accountants in England and Wales (ICAEW, 1998), lleva a cabo un análisis de la información que deberían suministrar las empresas, tanto en contenido como en formato, para satisfacer las necesidades de los mercados de capitales del siglo XXI. Este informe recoge las opiniones de un grupo de expertos y presenta un modelo de reporting en la web, mostrando las principales tendencias del futuro. Benjamin sintetiza gráficamente este proceso cuando señala que “el informe anual del siglo XXI no será anual ni será un informe sino que se tenderá al diálogo permanente entre la empresa y los usuarios, con base en información continuamente actualizada y utilizando como vehículo el website de la compañía”.

En un trabajo encargado por el International Accounting Standards Board (IASB), Lymer y otros (1999) se centran en mostrar la naturaleza de los cambios en el business reporting y explicar cómo esos cambios están afectando la distribución de la información contable. A continuación, identifican los efectos que pueden tener en el futuro el establecimiento de normas contables y recomiendan medidas para asegurar la distribución de información de calidad. A partir de su análisis, proponen el desarrollo de un código de conducta para el formato y los contenidos del business reporting en la web, en el cual se destaca la necesidad de un lenguaje de reporting universal para facilitar la distribución electrónica y la utilización de la información contable, y sugiere el desarrollo de estándares capaces de ofrecer certidumbre en el reporting y flexibilidad para innovaciones futuras.

En esta línea, Trites (1999) trata temas tales como la convergencia entre contabilidad financiera y de gestión, la sobrecarga de información, la utilización de agentes de software inteligentes, la integridad, seguridad y confidencialidad de la información, las comunicaciones multimedia, el gobierno corporativo, la calidad de la información, la democratización del reporting corporativo, la utilización de normas internacionales, el diálogo corporativo y el impacto del reporting on line en los modelos contables actuales.

En un estudio conjunto, el Canadian Institute of Chartered Accountants y el American Institute of Certified Public Accountants (CICA-AICPA, 1999) analizan los aspectos conceptuales y la viabilidad de la auditoría continua. En el estudio se define la auditoría continua como una metodología que permite al auditor emitir su opinión de manera simultánea a los hechos o inmediatamente después de su ocurrencia. Entre las características más significativas que distinguen la auditoría continua de otros tipos de auditorías, el documento señala la necesidad de desarrollar sistemas y otras herramientas de auditoría altamente automatizadas e integradas en los sistemas de información y control de la empresa.

Más recientemente, el Financial Accounting Standard Board (FASB, 2000), trata cuestiones como el proceso de democratización de la información contable, el modelo de emisión de información, la necesidad de que la información facilitada sea completa, la oportunidad de la información, la variabilidad en los contenidos, los riesgos potenciales, las prácticas relevantes, el papel de los agentes externos y los aspectos legales del reporting digital. Posteriormente, en el FASB (2001) se incluye la evidencia del uso que actualmente las empresas están haciendo de la internet, a la vez que ofrece ejemplos que pueden servir a las compañías para mejorar la información voluntaria que suministran a los inversores y al resto de agentes externos a través de la internet.

Este trabajo se encuadra dentro del marco descrito. Su objeto es mostrar la situación actual de la información contable digital para, posteriormente, señalar la necesidad de desarrollar sistemas de certificación que garanticen, entre otros aspectos, la fiabilidad de la información suministrada por las empresas.

1. De las cuentas anuales a las cuentas digitales

La utilización de las redes de comunicación para difundir información corporativa ha ocasionado el desarrollo de los sistemas de reporting corporativo digital como un nuevo y potente mecanismo que permite a las empresas aumentar la cantidad y mejorar la calidad de la información suministrada a los agentes externos.

Gracias a la distribución digital de información contable a través de las redes de comunicación, los usuarios tienen a su disposición gran cantidad de información contable, potencialmente utilizable en el proceso de toma de decisiones.

Son varias las fuentes de información existentes. Por un lado, proliferan las empresas privadas que se dedican a recopilar información referente a múltiples empresas con el objeto de ofrecer a sus clientes toda la información contable que requieran. Por otro, los organismos oficiales ponen a disposición de los usuarios a través de la internet la información que las empresas depositan.

Al margen de estas prácticas, las empresas llevan ya algunos años facilitando, por iniciativa propia, información contable a través de la internet para satisfacer la demanda informativa de todos aquellos que estén interesados en la evolución de la misma. En este sentido, la difusión de información contable en formato digital está extendiéndose por todo el mundo.

Las últimas investigaciones en este terreno muestran que las empresas consideran a la internet como un medio de comunicación adecuado para suministrar información a los agentes externos.

En los Estados Unidos, Gray y Debreceny (1997) estudiaron en 1996 el uso de la web por parte de las cincuenta empresas que componían el índice Fortune 50. Pues bien, de las 49 empresas que disponían de página web, 34 ponían a disposición de los usuarios algún tipo de información financiera y solo 18 proporcionaban sus estados financieros auditados. Algunos años más tarde, Debreceny y otros (1999) señalaban que aproximadamente el 80% de las principales corporaciones estadounidenses incluían información financiera en sus páginas web.

El Financial Accounting Standard Board (FASB, 2000) a partir de un estudio realizado sobre 100 empresas norteamericanas, refleja que de las 99 empresas que disponían de página web, 93 incluían algún tipo de información financiera. Entre las conclusiones del trabajo se encuentra que 92 empresas facilitaban sus informes anuales; 74, sus estados financieros completos; 63, las notas a los estados financieros; 57, información financiera con periodicidad inferior al año; 68, facilitaban el enlace a la base de datos Electronic data gathering analysis and retrieval system (Edgar), y 67 incluían notas de prensa, etc.

Un trabajo desarrollado a cerca de las 50 compañías más importantes del mercado de capitales del Reino Unido, Lymer (1998) señala que de las 46 empresas que disponían de páginas propias, 30 suministraban información contable en distinto grado, y 16 proporcionaban los estados financieros completos. En julio de 1998, Craven y Marston (2000) analizaron una muestra de 206 empresas obtenidas a partir del índice FTSE100 y de las empresas con mayor capitalización bursátil en enero de 1998 según el Financial Times. De este estudio se desprende que 153 empresas disponían de página web. Respecto a la inclusión de información contable, 67 suministraban sus informes anuales detallados, mientras que 42 se limitaban a proporcionar un resumen de los mismos.

Brennan y Hourigan (1998) investigaron la situación en Irlanda y hallaron que mientras el 66% de las empresas analizadas ofrecían algún tipo de información, solo el 8% reproducían sus estados financieros de manera completa. En Alemania, Deller y otros (2000), a partir del análisis de la información que proporcionaba una muestra de 100 empresas del índice DAX, obtuvieron que 76 disponían de página web. De ellas, 45 empresas suministraban algunos estados financieros y las restantes ofrecían todos sus estados financieros.

En Finlandia, Lymer y Tallberg (1997) analizaron la información proporcionada a través de la internet por las 72 empresas con cotización en la bolsa de Helsinki. Los resultados señalaron que 65 disponían de página web, 36 presentaban información parcial y solo 8, los estados financieros completos. En Suecia, y con base en una muestra elaborada a partir del índice stockholm stock exchange, Hedlin (2000) obtuvo que el 98% de las empresas disponía de página web y que el 83% ofrecía sus estados financieros a través de la internet.

En España, Sánchez Barrios (1999) y Molero y otros (1999) estudiaron en octubre de 1997 y septiembre de 1998, respectivamente, los reportes que proporcionaba el Estado en el que se encontraba la información contable que suministraban las empresas españolas del IBEX35. En 1998, 29 de las empresas que conformaban el IBEX35 tenían página web frente a 22 (63%) de 1997. Así mismo, en 1998, 13 empresas (37%) presentaban sus cuentas anuales completas frente a las 7 (20%) de 1997. Más recientemente, Bonsón y Escobar (2002a) analizaban las prácticas de reporting corporativo digital de las empresas que en diciembre de 2000 formaban parte de ese índice. Todas ellas tenían página web, y 33 incluían sus cuentas anuales completas. Así pues, se pone de manifiesto que la presencia de las empresas españolas en la red va en aumento progresivo.

Molero y otros (1999) analizaron un total de 215 empresas. La muestra fue obtenida a partir de las empresas que formaban parte tanto del índice IBEX35 como del índice general de la bolsa de Madrid (IGBM). Los resultados, al tratarse de una muestra menos selectiva, fueron peores en este caso pues solo 96 empresas disponían de página web, de las cuales 18 presentaban sus cuentas anuales completas.

Con el objeto de considerar a Europa en su conjunto, Bonsón y otros (2000) analizaron en octubre de 1999 los informes digitales de las 50 empresas que componían el índice Dow Jones Eurostoxx50. Todas las empresas disponían de servidor web y todas ellas suministraban sus cuentas anuales completas en forma gratuita. El 90% de las compañías ofrecía información con periodicidad inferior al año aunque sin incluir el informe de auditoría para este tipo de la información financiera. El 62% de las empresas analizadas suministraba información contable de años anteriores mientras que tan solo el 38% incluía en sus informes ratios financieros. Cuatro empresas, todas ellas alemanas, entregaban sus informes de acuerdo con las normas emitidas por el International Accounting Standards Board (IASB). Las empresas con cotización en la bolsa de Nueva York también proporcionaban sus cuentas anuales de acuerdo con los principios de contabilidad norteamericanos (USA-GAAP) o un enlace a los archivos almacenados en la base de datos Edgar de la Securities and Exchange Commission (SEC). Por otro lado, 20 de las 50 empresas analizadas incluían en sus reportes información medioambiental. Resultados similares obtuvieron Bonsón y Escobar (2002b) sobre una muestra de 300 empresas de la Unión europea.

La tendencia de los resultados obtenidos muestra el aumento tanto en el número de empresas que suministran información contable en formato electrónico, como en la variedad del contenido y la buena calidad de la información suministrada. El liderazgo en la entrega de información digital, tal y como se constata en los estudios citados, lo están asumiendo las grandes empresas, involucradas en un esfuerzo para mejorar sus sistemas de reporting corporativos mediante el uso de la internet.

En este sentido, Jensen y Sandlin (1997) analizaron la repercusión de las nuevas tecnologías en los sistemas de reporting corporativo así como las implicaciones éticas derivadas de su aplicación. Entre las ventajas derivadas de la utilización de la tecnología hipermedia se encuentra la mejora en el suministro de información mediante la conjunción de recursos gráficos, texto y audio. Así pues, los comentarios y aclaraciones de los estados financieros se podrían proporcionar a través de archivos de audio para que el usuario no tenga que distraer su atención respecto a la información analizada.

Por otro lado, la distribución digital de información contable en un formato hipermedia permite que el usuario pueda seleccionar el nivel de detalle y la profundidad con la que desea analizar la información suministrada. También, permite que los informes sean modificados y actualizados de manera más frecuente.

En este trabajo, los autores analizan algunos de los aspectos que, desde su punto de vista, habrían de ser considerados en el diseño de los informes anuales hipermedia. Este análisis se ha orientado a poner de manifiesto las modificaciones que se podrían realizar en los estados financieros suministrados tradicionalmente por las empresas mediante la aplicación del potencial que los recursos hipermedia disponibles ofrecen, así como su repercusión en las bases de datos corporativas. Entre los componentes identificados se encuentran los siguientes (Jensen y Sandlin, 1997, pp. 200-203):

Desarrollo de una red de servidores interrelacionados. El desarrollo de una red de servidores corporativos interrelacionados permitiría al usuario elegir entre las distintas fuentes de información en función de sus necesidades particulares, costes, capacidad, etc.

Usuarios interactivos. A diferencia de los usuarios actuales, caracterizados por su comportamiento pasivo y receptivo, con el desarrollo de estados financieros hipermedia el usuario podrá comunicarse con expertos legales, analistas financieros, miembros de la empresa, etc., para intercambiar impresiones.

Historia continua. La historia de la organización, sus productos, rendimiento, etc., pueden ser incluidos en las bases de datos hipermedia para que el usuario profundice en aquellos aspectos que considere oportunos.

Animación y gráficos con sonido. La inclusión de gráficos en los informes financieros tradicionales está condicionada por el coste de impresión y distribución, así como por la rigidez del formato empleado. En los informes hipermedia estas limitaciones desaparecen, pudiendo incorporar tantos gráficos y animaciones como sea necesario para mejorar la cantidad y calidad de la información suministrada.

Video. A diferencia de lo que ocurre en los informes escritos, la inclusión de videos en los estados financieros permite introducir explicaciones y aclaraciones más convincentes e interesantes.

Enlaces para facilitar la navegación a través de la información suministrada. La utilización de hiperenlaces en los informes financieros facilita el desplazamiento del usuario en busca de la información requerida.

Detalles pedagógicos y técnicos. Una de las innovaciones más importantes de los estados financieros hipermedia son los contenidos formativos que pueden ser incluidos a través de los hiperenlaces. Por ejemplo, cada vez que aparezca el término interest rate swap se puede ofrecer la posibilidad de desplegar un menú que informe al usuario sobre el significado de esta variable, con distintos niveles de detalle en función de sus características y necesidades particulares.

Comparación entre diferentes empresas. Entre las principales ventajas de las bases de datos en las que se integra información de diversas empresas (por ejemplo, la Electronic data gathering analysis and retrieval system –Edgar– de la Securities and Exchange Commission –SEC–) se encuentra la posibilidad de comparar los estados financieros de distintas empresas.

Alternativas en los informes retrospectivos y prospectivos. Mediante el uso de la tecnología actual las empresas pueden suministrar a los usuarios información histórica y previsional, disponiendo de formatos alternativos tales como audio y video con los cuales poder canalizar información que, en algunas ocasiones, es difícil de cuantificar.

Escenarios alternativos en las deudas. Actualmente las empresas tienen a su alcance gran cantidad de instrumentos financieros mediante los cuales pueden obtener la financiación necesaria. La explicación de los distintos instrumentos financieros empleados, así como las reflexiones sobre su idoneidad, sobre todo en el caso de grandes empresas, puede requerir miles de páginas impresas. En este sentido, el uso de gráficos y videos hipermedia permitiría que los analistas, con distintos puntos de vista sobre la adecuación de cada instrumento a la situación actual, expongan sus razonamientos.

Revelaciones contingentes. Probablemente la mayor dificultad para disponer de informes anuales completos son los activos y deudas derivadas de hechos contingentes. Con el uso de la tecnología actual se puede incorporar a los estados financieros información sobre aquellos acontecimientos tanto internos como externos que eventualmente afectarían los activos y deudas de la empresa, facilitándose el acceso a la opinión de expertos.

Dimensiones ocultas. En el entorno digital, los usuarios podrían acceder de forma interactiva a los informes sobre las tendencias financieras, evolución contable, responsabilidades sociales, etc., con distinto grado de profundidad en función de sus demandas particulares. En este sentido, gran parte de la información permanece oculta hasta que el usuario decide consultarla.

Aunque los trabajos sobre oferta de información a través de la internet han proliferado durante los últimos años, es aún bastante escasa la atención que se le ha prestado a la demanda de información contable digital en el ámbito mundial.

Entre los trabajos realizados se destaca el de Debreceny y otros (2001) que analizaron la valoración que los usuarios externos de información contable hacían de los distintos atributos de forma y de contenido que ofrecían las páginas web. Para ello, enviaron un cuestionario por correo electrónico a los suscriptores de la lista de distribución double entries, obteniendo un total de 173 respuestas.

En cuanto al contenido de los informes digitales, las principales conclusiones apuntan a que los estados financieros tradicionales siguen siendo los elementos más valorados, por encima de la información de carácter previsional. Respecto al formato, los usuarios se mostraban reacios al uso de archivos en formato pdf. En este sentido, un aspecto muy valorado fue la movilidad entre las páginas mediante hiperenlaces, los mapas del web, así como todas aquellas herramientas que permiten encontrar rápidamente la información requerida. En general, este estudio muestra que la información financiera se debería presentar principalmente a través de texto y formato gráfico, mientras que los elementos multimedia (audio, video, …) quedan relegados a un segundo plano.

Por otro lado, Bonsón y otros (2003) con el objeto de profundizar en el caso español, elaboraron un cuestionario para identificar las demandas informativas de los distintos grupos de usuarios de la información contable que las empresas proporcionan a través de la internet. El número total de respuestas válidas recibidas fue de 210.

Entre las conclusiones obtenidas se encuentran las siguientes:

• Se destaca la utilización de la internet por parte de estudiantes y analistas para acceder a la información financiera de las empresas.

• Los usuarios esperan que las empresas realicen un mayor uso de este medio, considerando que su importancia en el futuro será mayor.

• La principal demanda de información es de tipo financiero. Los estados financieros tradicionales (balance de situación y cuenta de resultados) obtienen la mayor puntuación, seguido por la memoria, informe de auditoría e información histórica de la empresa.

• En relación con el formato, los usuarios prefieren obtener los datos en archivos excel. La preferencia por este formato es generalizada en los distintos grupos de usuarios, especialmente en los analistas.

• Se valora muy positivamente la rapidez con la que se descarga la información así como disponer de la fecha de publicación de la información.

Del análisis cruzado de la oferta y la demanda se desprende que a pesar del gran esfuerzo que están realizando las empresas para mejorar la cantidad y calidad de la información contable que suministran a través de la internet, aún queda un camino por recorrer. En cuanto a contenido, la información que ofrecen las empresas a través de la internet se ajusta a la demandada por los usuarios, ya que estos requieren principalmente los estados financieros. Una de las posibles explicaciones podría ser que los usuarios dudan sobre la fiabilidad del resto de información al no estar sometida a ningún tipo de certificación externa.

No obstante, si nos centramos en el formato utilizado para presentar estos contenidos, observamos que ocurre justamente lo contrario. Mientras que los usuarios prefieren obtener los datos en formato excel (para así incorporarlos a una hoja de cálculo y realizar los análisis oportunos) la gran mayoría de las empresas analizadas emplean los formatos pdf y html, constituyendo un pequeño porcentaje las que distribuyen información en formato excel(1).

En resumen, la internet no solo se configura como una poderosa herramienta para transmitir información, sino que también ofrece grandes posibilidades para mejorar el proceso de comunicación entre la empresa y sus inversores. Y esto es algo que las empresas deben aprovechar, dejando a un lado el modelo tradicional de reporting, caracterizado por su naturaleza estática y unilateral, para desarrollar nuevos modelos más dinámicos y multilaterales que aprovechen todas las posibilidades que las tecnologías de la información y comunicación ofrecen.

2. La fiabilidad de la información digital: una cuestión aún por resolver

Ahora bien, todos estos posibles desarrollos no van a dar sus frutos hasta que los usuarios externos no perciban una cualidad esencial de la información suministrada: su fiabilidad. Para alcanzar este objetivo es necesario desarrollar una serie de servicios de certificación que garanticen diversos aspectos con él relacionados.

Entre los temas que podrían ser objeto de certificación podemos señalar los siguientes:

• Existencia “física” de la empresa

• Que el servidor web que se está visitando es el servidor oficial de la empresa

• Localización geográfica

• Actividades de la empresa

• Información sobre productos y servicios, precios, condiciones de entrega, etc.

• Seguridad de las transacciones y/o de los servidores

• Cumplimiento de códigos de conducta o normativas específicas

Pero el aspecto que más nos interesa de cara a la fiabilidad de la información contable digital es la comprobación por parte del auditor de que la información económico/financiera publicada en la web es veraz, completa y coincidente con la que se difunde a través de otros medios.

En efecto, en la actualidad, los usuarios externos tienen la posibilidad de acceder a la información económico/financiera de las empresas a través de distintos medios. La variedad de fuentes existentes podría plantear en algún caso cierto recelo por parte del usuario al no poder constatar el carácter único de la información proporcionada por las empresas, más aún si cabe cuando esta es obtenida a través de la internet.

En este sentido, el auditor podría certificar que la información incluida en las páginas web coincide con la que la empresa difunde a través de otros medios. Para aquellas empresas que cotizan en mercados de valores, el auditor verificaría la coincidencia de esta información con la que las empresas depositan en la comisión nacional del mercado de valores correspondiente. Por otro lado, y para las empresas que no cotizan en mercados de valores, la verificación se podría realizar con la información que depositan en los registros mercantiles correspondientes.

La certificación de la información digital no va a afectar exclusivamente a la información de carácter anual, sino que sus efectos se van a percibir con más intensidad si cabe en lo referente a la verificación de la información financiera con periodicidad inferior al año (semestral, trimestral, mensual) y de la información de carácter no financiero que las empresas están proporcionando a través de sus páginas web y que, hasta la fecha, no está necesariamente auditada.

De las líneas anteriores se desprende que la función del auditor en el proceso de verificación de la información contable suministrada también va a requerir una cierta adaptación para abarcar los sistemas de reporting digital y garantizar así la veracidad y fiabilidad de la información suministrada. Uno de los puntos más problemáticos que se plantean al hablar de los sistemas de reporting digital es la dificultad que conlleva el hecho de verificar la información suministrada utilizando los mecanismos tradicionales. Por otro lado, además de limitarse a auditar los estados financieros, se amplía considerablemente la información sujeta al proceso de certificación para abarcar toda la información financiera y no financiera que la empresa proporcione a través de sus páginas web.

La evolución del proceso de certificación de la información digital está directamente relacionada tanto con las posibilidades que ofrece la tecnología disponible como con las características de la empresa, del negocio y del entorno. Entre estos factores que configuran las condiciones necesarias para que en una empresa se pueda desarrollar un proceso de certificación se encuentran la necesidad de disponer de las herramientas necesarias, ya que realizar el proceso manualmente limitaría considerablemente su utilidad.

Por otro lado, las empresas aún no perciben la existencia de una demanda de servicios de certificación, por lo que no tienen el incentivo necesario para implementar el sistema. Esta demanda puede tener su origen tanto dentro como fuera de la empresa. De forma paralela, la disminución de costes ocasionada por suministrar a los agentes externos información certificada junto a los beneficios derivados del conocimiento adicional obtenido tendrá que superar los costes ocasionados por el proceso de certificación.

Por último, señalar que los auditores tendrán que adaptarse al trabajo en entornos computarizados y automatizados.

Conclusiones

La certificación de la información digital constituye una necesidad creciente para los distintos usuarios de la misma. La demanda de información fiable, y por tanto certificada, va a provocar un aumento tanto del número de empresas dispuestas a implantar mecanismos que garanticen la fiabilidad de su información digital, como de la oferta de servicios de certificación por parte de las firmas de auditoría y otras entidades especializadas.

Para ello, la investigación en este tema debe centrarse en desarrollar aquellos aspectos que aún no presentan el nivel de madurez necesario para que los mecanismos de certificación se desarrollen de forma adecuada. En concreto, son tres los puntos que podrían centrar la atención de los investigadores (Kogan y otros, 1999): (i) la arquitectura de los sistemas de certificación, (ii) los factores que afectan a su uso, y (iii) sus principales consecuencias.

En relación con el primero de los tópicos, se podrían desarrollar modelos de certificación que permitan conseguir los objetivos establecidos en páginas anteriores, diseñar formatos que faciliten la captura de datos con vistas a realizar el proceso de certificación, examinar la adecuación de los sistemas de seguridad existentes, y diseñar técnicas que faciliten la certificación a distancia sin comprometer su calidad.

En lo referente al segundo punto, sería interesante analizar qué áreas funcionales o sectores industriales son más adecuados para implantar sistemas de certificación y establecer el papel de los auditores internos. Por último, y dentro del tercer punto, se podrían estudiar las consecuencias del proceso de certificación sobre los costes de la empresa.

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(1) En este sentido debemos llamar la atención sobre una revolución en marcha: la utilización del XBRL, que posibilitará el intercambio automático de la información contenida en los estados financieros, y que actualmente puede ser recuperado directamente por excel.