CIRCULAR EXTERNA 72 DE 1995 

(Agosto 15 )

(Nota: Incorporada en la Circular Externa 100 de 1995 de la Superintendencia Bancaria)

En consideración a las inquietudes planteadas en torno a algunos temas contenidos en la Resolución 200 de 1995 y como complemento de la Circular Externa 020 de 1995, este despacho se permite efectuar las siguientes aclaraciones sobre la escogencia de la tasa básica, la determinación del margen, la utilización de los métodos para proyectar los flujos de fondos futuros y el régimen de transición y vigencia para diferir los resultados de la valoración.

1. Sobre la tasa básica.

De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 10 de la Resolución 200 de 1995, la tasa básica es aquella que mide la exposición de la inversión al riesgo de mercado por posibles cambios en el nivel de las tasas de títulos de la misma especie. La tasa básica hace parte de la tasa de descuento utilizada para descontar los flujos de un título de renta fija.

La Resolución 200 estableció las tasas básicas que se pueden utilizar para la valoración de títulos de renta fija a tasa fija, dentro de las cuales señaló la DTF y la TBS.

1.1. Utilización de la DTF como tasa básica. Cuando la entidad escoja como tasa básica la DTF para descontar los títulos de renta fija a tasa fija, podrá utilizar la última DTF publicada o el promedio aritmético de las últimas dos (2) a cinco (5) DTF publicadas.

1.2. Utilización de la TBS como tasa básica. Cuando la entidad elija como tasa básica la TBS para descontar los títulos de renta fija a tasa fija, podrá escoger entre el promedio móvil de los diez (10), quince (15), veinte (20) o veinticinco (25) días hábiles anteriores, incluyendo el día en el cual se efectúa dicho cálculo.

Para tales efectos, la Superintendencia Bancaria informa la TBS diaria y su promedio móvil de 10 días. Si la entidad escoge otro promedio podrá calcular la TBS móvil utilizando la TBS diaria publicada.

Por ejemplo, si la entidad decide tomar la TBS móvil de 20 días, el día de la valoración podrá calcular el promedio aritmético de la TBS diaria para los plazos correspondientes de los últimos 20 días hábiles. Dicho promedio se calculará con los datos disponibles de los días señalados, incluyendo el día en el cual se efectúa el cálculo.

Cuando la valoración se realice en un día no hábil, la entidad utilizará la TBS promedio móvil calculada en el día hábil inmediatamente anterior.

2. Sobre el margen.

2.1. Conceptos. De conformidad con lo previsto en el artículo 10 de la Resolución 200 el margen recoge la exposición a los riesgos de solvencia y jurídicos, así como la liquidez del título y otros aspectos específicos al emisor y al título. Por su parte, las tasas básicas resumen los riesgos generales del mercado. Para efectos de descontar los flujos futuros de un título se combinan los componentes de riesgo general de mercado y aquellos específicos al emisor y al título, es decir, se adicionan las tasas básicas y el margen par producir tasas de descuento apropiadas.

La Resolución 200 introduce en su artículo 13 el concepto de margen inicial, que se calcula, a juicio de la entidad evaluadora, en el momento de emisión o compra de un título. Su finalidad es establecer un control mínimo en el proceso de evaluación de los riesgos específicos al emisor, para lo cual la resolución dispone que en cada valoración el margen calculado debe ser superior o igual al margen inicial del título. Igualmente, la resolución de valoración establece la manera operativa de calcular dicho margen inicial como la diferencia entre la tasa interna de retorno, TIR, del título y la tasa básica de valoración en el momento escogido por la entidad evaluadora, emisión o compra.

Con este control se reconocen las dificultades de obtener referencias objetivas al riesgo específico de emisores en un mercado, que hasta la adopción de los nuevos métodos de valoración, no se había ocupado de cuantificar tales riesgos. En la medida en que se desarrolle una cultura de valoración es de suponer que el mismo mercado desarrollará métodos más sofisticados veraces y oportunos para el cálculo de los márgenes, de tal manera que se podrán establecer más precisamente los riesgos asociados al emisor y al título, y por ende, mejorar los controles mínimos al cálculo de los márgenes.

Es conveniente recalcar que las reglas de cálculo del margen inicial permiten que éstos sean menores, iguales o mayores a cero. Adicionalmente, como al momento de adopción de la medida no era posible calcular el margen inicial de algunos títulos, se permitió que en los casos en que la entidad no pudiera calcular el margen inicial de un título debido a problemas comprobados de información, su margen inicial se asumiera igual a cero.

2.2. El margen utilizado en la tasa de descuento. La metodología adoptada en la Resolución 200 para la valoración de inversiones a precios de mercado es flexible y persigue entre otros aspectos, que las entidades desarrollen mecanismos para la evaluación permanente de los riesgos específicos al emisor y al título. Ello implica una responsabilidad de las entidades en la determinación diligente y profesional de los márgenes a utilizar en cada valoración.

En forma diferente a lo dispuesto en la resolución, algunas entidades toman el valor del margen inicial como el único valor que puede asumir el margen en futuras valoraciones del título. Ello invalida el objetivo de una continua monitoría de los riesgos específicos al emisor y al título. En cada valoración del título, la entidad debe aumentar o disminuir el margen si considera que existen factores que modifiquen el nivel de los riesgos de solvencia, jurídicos o de liquidez del título, sujeta a la restricción de no reducir el margen por debajo del valor del margen inicial.

En consecuencia, las entidades pueden cambiar los márgenes utilizados en las tasas de descuento cuando valoren los diferentes títulos, sin que deban informar a la Superintendencia Bancaria el motivo para hacer dichas modificaciones. Ello no impide que esta superintendencia solicite información y evalúe los casos de entidades que en forma manifiesta manipule continuamente los márgenes y presenten valoraciones de inversiones que estén consistente y significativamente lejos de los valores de mercado de los títulos.

La Resolución 200 de 1995 establece una frecuencia mínima trimestral para la evaluación de los riesgos de solvencia y jurídicos; no obstante, las entidades pueden, de acuerdo con su criterio, efectuar revisiones con mayor frecuencia.

3. Sobre los métodos para la proyección de flujos de fondos futuros. Para los títulos de renta fija con tasa variable, la Resolución 200 ofrece a las entidades evaluadoras la posibilidad de escoger la forma de proyectar los flujos de fondos futuros que no se conocen al momento de la valoración. Las entidades pueden utilizar el denominado método de proyección simple o un método de tasas futuras implícitas. El primer método busca facilitar la transición al proceso de valoración mediante algunas suposiciones simplificadas, mientras que el segundo utiliza la información sobre expectativas del mercado contenida en la curva de rendimientos. A continuación se explican algunos aspectos y consecuencias de la aplicación de estos métodos.

3.1. Método de proyección simple. El método de proyección simple no exige demasiados requerimientos técnicos, ni operativos y su aplicación conduce a encontrar un valor del título aproximado al valor de mercado. La conveniencia del método radica en su simplicidad por cuanto no requiere técnicas sofisticadas para proyectar el valor de los flujos futuros que aún no se conocen.

El fundamento conceptual de este método consiste en suponer, de manera bastante simplificada, que las tasas de referencia se mantendrán constantes en el futuro, lo cual permite utilizar el valor de la tasa de referencia conocida en la fecha de valorización para proyectar cada uno de los rendimientos futuros. Adicionalmente, y atendiendo al objetivo de estimar el valor futuro de un pago cuyas condiciones están fijadas contractualmente, la tasa de referencia a utilizar en cada caso debe ser aquélla de un plazo correspondiente al período de causación de rendimientos estipulado en el título.

En efecto, el artículo 14, numeral 1º, literal a) de la Resolución 200 de 1995, define el método de proyección simple en los siguientes términos:

”Método de proyección simple. Para todos los flujos futuros se podrá utilizar el valor actual de la tasa de referencia efectiva de un plazo igual al período de causación de rendimientos de cada pago que se proyecte, o interpolada a dicho plazo”.

En forma contraria a lo dispuesto en la resolución, algunas entidades, al estimar los rendimientos futuros, utilizan tasas de referencia de plazos iguales al período entre la fecha de valoración y la fecha de vencimiento del pago que se proyecta, o en su defecto, del plazo más largo disponible en las tasas de referencia.

Para la correcta aplicación de la norma, es necesario recordar que las entidades deben estimar todos los rendimientos futuros no conocidos utilizando la tasa de referencia publicada para el día de la valoración, de un plazo igual al del período de causación de intereses. En el artículo se hace alusión al término “plazo”, el cual se refiere específicamente al tiempo equivalente al período de causación de intereses.

Así las cosas, el término “plazo” no hace referencia a un período remanente del título o a períodos de tiempo entre la fecha de valoración y cada fecha de vencimiento de los flujos futuros.

A manera de ejemplo, si un título paga intereses trimestrales con base en la tasa DTF de 90 días, todos los flujos futuros no conocidos deben estimarse utilizando de valor del DTF a 90 días en la fecha de valoración.

La expresión “o interpolada a dicho plazo”, se refiere a la posibilidad que existan títulos cuyos períodos de causación de rendimientos estén pactados a plazos diferentes de los plazos de las tasas de referencia conocidas en el día de la valoración.

Por ejemplo, cuando una entidad tiene un título que paga intereses cada cuatro meses por referencia a una tasa DTF a 120 días y en el día de la valoración sólo existe información para tasa DTF con plazos de 90 y 180 días, la entidad evaluadora puede interpolar estas dos tasas para hallar una tasa de 120 días, con la cual se deben proyectar todos los pagos futuros, inclusive aquellos con vencimientos superiores a 120 días.

Anexo a esta circular se presenta un ejemplo que ilustra en forma más amplia la valoración de un título de renta fija a tasa variable utilizando el método de proyección simple.

3.1.1. Tasas básicas para efectos de descontar flujos futuros establecidos con el método de proyección simple. La Resolución 200 requiere que cada flujo futuro de un título de renta fija se descuente a valor presente utilizando una tasa de descuento que refleje el riesgo específico al período de tiempo entre el momento de valoración y el vencimiento del pago en cuestión. Ello obedece a reglas básicas de la técnica de descuento, la cual busca establecer el valor económico de flujos futuros en una unidad común de pesos del momento de valoración. Este requerimiento es común a todos los títulos de renta fija, bien sea que el flujo de fondos futuros se determine por referencia a una tasa fija o a una tasa variable mediante proyección simple o tasas futuras implícitas.

Algunas entidades han encontrado que la utilización del método de proyección simple va en detrimento de los resultados de la valorización de los títulos de largo plazo, debido a que la tasa de referencia utilizada para proyectar los rendimientos futuros es generalmente menor a la tasa básica empleada para descontarlos. Ello se debe a que, por una parte, los períodos de causación que se usan para proyectar las tasas son en general más cortos que los plazos entre la valoración y el vencimiento de los pagos que determinan la tasa de descuento, y por otra parte, las tasas de menor plazo suelen ser inferiores a las de mayor plazo, es decir que la curva de rendimientos de las tasas de referencia tiene generalmente una pendiente positiva.

El método de proyección simple puede entonces llevar a tener que registrar una reducción en el valor contable de los títulos de tasa variable a largo plazo. Por las razones discutidas anteriormente, dicha reducción es resultado de la simplificación implícita en el método de proyección simple y de las reglas mínimas de consistencia técnica en el proceso de descuento a valor presente.

Al respecto, es conveniente anotar que la solución a este problema consiste en utilizar otros métodos como la proyección a tasas futuras implícitas, los cuales arrojan resultados más aproximados al valor de mercado, pero a su vez, conllevan mayores costos técnicos y operativos para las entidades.

En reconocimiento de las dificultades técnicas y operativas que el nuevo esquema de valoración ha implicado para algunas entidades y la dificultad de adoptar los mecanismos más sofisticados inicialmente, este despacho considera apropiado adoptar una medida de carácter temporal para facilitar la transición a las nuevas reglas de valoración. Con este fin, aquellas entidades que valoren con base en proyección simple podrán utilizar como tasa básica la misma tasa empleada para proyectar los flujos de fondos futuros, es decir, la tasa de referencia de un plazo igual al período de causación de rendimientos del pago en cuestión. Tal medida se podrá aplicar únicamente hasta el 30 de junio de 1996, y en el evento en que una entidad la adopte, deberá aplicarlo a todos los títulos en su portafolio que requieran proyección de flujos futuros e informarlo a esta superintendencia.

3.2. Sobre el método de tasas futuras implícitas. Con el propósito de absolver algunos interrogantes planteados por las entidades evaluadoras e ilustrar en forma más amplia sobre la aplicación del método de tasas futuras implícitas, se adjunta a la presente circular un anexo técnico en el cual se desarrollan en detalle dos ejemplos sobre la forma de valorar un título de renta fija a tasa variable mediante este método.

4. Sobre el cambio en la escogencia de parámetros para valoración. Para efectos de la valoración del portafolio de títulos de renta fija, es pertinente recalcar sobre los parámetros que quedan a escogencia de las entidades:

i) Tasa básica escogida para los títulos que no la traen implícita:

Si es la DTF, se debe indicar la escogida entre la última DTF publicada o el promedio de las últimas 2 a 5 DTF publicadas.

Si es la TBS, se debe indicar el promedio móvil escogido entre: 10, 15, 20 ó 25 días hábiles.

ii) El mecanismo de determinación del margen inicial, emisión o compra.

iii) El método de proyección de flujos futuros variables, simple o tasas futuras implícitas.

La escogencia de los anteriores parámetros deberá ser informada previamente a la Superintendencia Bancaria y no podrá ser modificada en el curso de un año fiscal.

La escogencia de estos parámetros influye en el cálculo del margen inicial de cada uno de los títulos. Por esta razón, cuando la entidad cambie uno o varios de los parámetros anteriores, deberá recalcular el margen inicial de todos sus títulos de acuerdo con los parámetros escogidos.

5. Sobre el régimen de transición y vigencia. Es conveniente reiterar que el plazo de seis meses contenido en las Resoluciones 200 y 500 de 1995, para diferir las pérdidas o las utilidades resultantes de la primera valoración, debe contarse a partir del 28 de abril de 1995. Por lo tanto, la fecha límite para el diferido es el 30 de octubre de 1995.

Las entidades vigiladas pueden, si lo estiman conveniente, utilizar una o varias de las nuevas alternativas previstas en la presente circular dentro de los parámetros escogidos para efectuar la valoración de su portafolio. Para tal efecto, deben incorporar los nuevos parámetros de valoración para todos los títulos durante el transcurso de la vigencia fiscal e informar de su escogencia a la Superintendencia Bancaria.

La presente circular rige a partir de la fecha de su publicación.

(Nota: Incorporada en la Circular Externa 100 de 1995 de la Superintendencia Bancaria)

_________________________________