CIRCULAR EXTERNA 47 DE 2004 

(Noviembre 29)

Ref.: Auxiliares y colaboradores del revisor fiscal. Modificación al capítulo 3 del título primero de la circular básica jurídica.

Como es de su conocimiento, el numeral 1º del artículo 79 del EOSF, además de contemplar la obligación de las entidades vigiladas de tener un revisor fiscal designado por la asamblea de accionistas o por el órgano competente, señala que a este le corresponde cumplir las funciones previstas en el libro segundo, título I, capítulo VIII del Código de Comercio, precisando que su desempeño se encuentra sometido a dichas disposiciones y a lo prescrito en otras normas.

Ahora, esta superintendencia ha resaltado en distintas oportunidades la importancia de la revisoría fiscal, destacando que su función, desarrollada de manera eficaz, objetiva e independiente resulta fundamental para proteger el ahorro, incentivar la inversión y el crédito, así como para facilitar el dinamismo y el desarrollo económico.

Es así como, mediante distintos instructivos, la SBC ha precisado el papel de la revisoría en diferentes ámbitos de la actividad de las entidades vigiladas, ocupándose de manera especial de las funciones, objetivos y características de dicho órgano de control en el numeral 4º del capítulo 3 del título primero de la circular básica jurídica.

Al describir las características de la revisoría fiscal, especial atención ha merecido la independencia de acción y de criterio que debe distinguir su desempeño, materia sobre la cual este organismo ha señalado en el literal c) del numeral 4.3 del citado capítulo 3 que dicho órgano “debe cumplir con las responsabilidades que le asigna la ley y su criterio debe ser personal, basado en las normas legales, en su conciencia social y en su capacidad profesional”. Precisa la instrucción además que “En todo caso su gestión debe ser libre de todo conflicto de interés que le reste independencia y ajena a cualquier tipo de subordinación respecto de los administradores que son, precisamente, los sujetos pasivos de su control (C. Co., art. 210)”.

Es pertinente recordar que el artículo 210 del Código de Comercio, citado en el aparte señalado, dispone que “cuando las circunstancias lo exijan, a juicio de la asamblea o de la junta de socios, el revisor fiscal podrá tener auxiliares u otros colaboradores nombrados y removidos libremente por él, que obrarán bajo su dirección y responsabilidad, con la remuneración que fije la asamblea o junta de socios, sin perjuicio de que los revisores tengan colaboradores o auxiliares contratados y remunerados libremente por ellos” (se resalta).

La mención del artículo 210 del Código de Comercio en el citado literal, resulta de gran importancia, toda vez que si bien indica que tratándose de las entidades es posible que los revisores fiscales cuenten con auxiliares cuya remuneración sea fijada por la asamblea de la respectiva institución, comprende la advertencia enfática de que estos deben ser nombrados y removidos libremente por dicho órgano y estar sometidos a su dirección y responsabilidad, ya que es sobre tales presupuestos que reposa, precisamente, la garantía de que dicha colaboración se preste con la independencia que debe caracterizar el desempeño de la revisoría.

En este sentido, es evidente que la práctica de asignar funcionarios contratados directamente por las entidades vigiladas y, por ende, subordinados a estas, para desempeñar labores de colaboración a la revisoría, desconoce lo dispuesto en el artículo 210 del Código de Comercio y atenta ostensiblemente contra la independencia propia del órgano.

Ciertamente, en tal evento, la vinculación o remoción del colaborador no es competencia exclusiva del revisor fiscal sino una decisión de la administración de la entidad vigilada sobre la cual dicho órgano de control despliega su función. A su vez, la facultad de nombrarlo, reasignarlo o removerlo, subordina al funcionario a la potestad de la entidad vigilada y su administración, ya sea como empleadora o contratante, afectando su desempeño imparcial, independiente y objetivo.

En virtud de lo expuesto, este despacho considera pertinente modificar el literal c) del numeral 4.3 del capítulo 3 del título primero de la circular básica jurídica, en el sentido de precisar que en desarrollo de lo dispuesto en el artículo 210 del Código de Comercio, el revisor fiscal puede tener auxiliares o colaboradores cuya remuneración sea fijada por la asamblea o el órgano correspondiente, siempre que estos sean nombrados y removidos libremente por el revisor y obren bajo su dirección y responsabilidad. Se resalta además que en ningún caso los auxiliares o colaboradores del revisor fiscal podrán ser empleados de la entidad vigilada sujeto de su control, o estar vinculados a ella mediante cualquier modalidad contractual que pueda implicar una subordinación a esta o a su administración.

N. del D.: La presente circular externa va dirigida a representantes legales, revisores fiscales y miembros de juntas directivas de las entidades vigiladas.

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TÍTULO I

CAPÍTULO III

Órganos de administración, dirección y control

c) Independencia de acción y criterios: el revisor fiscal debe cumplir con las responsabilidades que le asigna la ley y su criterio debe ser personal, basado en las normas legales, en su conciencia social y en su capacidad profesional. En todo caso su gestión debe ser libre de todo conflicto de interés que le reste independencia y ajena a cualquier tipo de subordinación respecto de los administradores que son, precisamente, los sujetos pasivos de su control.

En desarrollo de lo dispuesto en el artículo 210 del Código de Comercio, el revisor fiscal puede tener auxiliares o colaboradores cuya remuneración sea fijada por la asamblea o el órgano correspondiente, siempre que estos sean nombrados y removidos libremente por el revisor y obren bajo su dirección y responsabilidad. En ningún caso los auxiliares o colaboradores del revisor fiscal podrán ser empleados de la entidad vigilada sujeto de su control, o estar vinculados a ella mediante cualquier modalidad contractual que pueda implicar una subordinación a esta o a su administración.

d) Función preventiva: la vigilancia que ejerce el revisor fiscal debe ser de carácter preventivo, sus informes oportunos, para que no se incurra en actos irregulares o no se persevere en conductas ajenas a la licitud o a las órdenes de los órganos superiores, según lo dispone el artículo 207, ordinales 2º y 5º ibídem.

4.4. Impartir instrucciones.

El revisor fiscal tiene asignadas funciones específicas y concretas previstas en la ley que son de obligatorio cumplimiento. Sobre el particular se destaca la contenida en el ordinal 6º del artículo 207 del Código de Comercio, consistente en impartir instrucciones, mecanismo a través del cual la revisoría fiscal puede señalar a la administración cómo debe ser el control permanente de los bienes y valores sociales, sus métodos y procedimientos y todo el conjunto de acciones tendientes a hacer lo adecuado y oportuno. De dichas instrucciones se dejará constancia escrita de su observancia por parte de los administradores.

Para el correcto desempeño de las funciones del revisor fiscal, los administradores de la sociedad están en la obligación de suministrarle toda la información por él solicitada y en caso de no recibirla en debida forma y en su oportunidad, o no obtenerla, deberá poner este hecho en conocimiento del órgano competente, según el caso y a la vez, si fuere necesario, informar a los organismos gubernamentales de control.

4.5. Colaboración.

El deber de colaboración con las entidades gubernamentales y el de suministrar a estas la información a que haya lugar, particularmente cuando ello procede por iniciativa del revisor fiscal, hallan su fundamento en la importancia de las funciones a él asignadas, las cuales trascienden el ámbito privado y el mero interés de la persona jurídica y sus asociados, teniendo relevancia en el ámbito social e incidencia en el orden público económico. Los informes suministrados deben permitir a las entidades de vigilancia y control, adoptar las medidas que consideren pertinentes.

La colaboración debe ser amplia, oportuna, completa e integral y en modo alguno puede limitarse a la remisión de los informes que expresamente se solicitan.

4.6. Visitas y papeles de trabajo.

Teniendo en cuenta el deber legal de verificar el cumplimiento de las funciones y responsabilidades que competen a los revisores fiscales de todas las compañías mercantiles (C. Co., art. 216), las autoridades de control practicarán visitas específicas a dichos órganos de fiscalización de las sociedades.

Es así que se informa que los funcionarios visitadores de las entidades de vigilancia y control requerirán los papeles de trabajo que tanto para el examen de las operaciones como para fundamentar el dictamen de los estados financieros, deben preparar los revisores fiscales, de acuerdo con las técnicas de interventoría de cuentas.

4.7. Revisoría fiscal y auditoría externa.

No existe en nuestra legislación disposición alguna que equipare la revisoría fiscal con la auditoría externa y por consiguiente, no es válido pretender que el trabajo y la responsabilidad del revisor fiscal y del auditor externo sean equivalentes.

Es así como mientras el cargo de revisor fiscal es de carácter obligatorio para aquellas sociedades en donde por ministerio de la ley se exige (C. Co., art. 203), el auditor externo es opcional.

El revisor fiscal es de libre nombramiento y remoción por parte del órgano rector pero una vez acepta el cargo y se efectúa su registro en la cámara de comercio del domicilio social, dicho cargo no se extingue por convención contractual ya que conservará tal carácter para todos los efectos legales mientras no se cancele su inscripción con el registro de un nuevo nombramiento (C. Co., art. 164).

En lo que hace a la subordinación del revisor fiscal en Colombia, es claro que no puede estar bajo la dependencia de los administradores y directivos, sino de los asociados como voceros del interés común de la sociedad. No ocurre lo mismo con el auditor externo, quien depende directamente de la administración y es a esta a quien debe rendir el resultado de su gestión.

Además, los deberes del revisor fiscal no podrán cumplirse a cabalidad sino mediante una inspección asidua y un control permanente (C. de, art. 207, ords. 5º y 6º).

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