CIRCULAR EXTERNA 87 DE 1998

 

CIRCULAR EXTERNA 87 DE 1998 

(Diciembre 1º)

Ref.: Desembolso de créditos a través de CDT y CDAT por parte de los establecimientos de crédito.

Una vez evaluada la práctica consistente en desembolsar créditos solicitados por los clientes de las entidades vigiladas, a través de certificados de depósito a término, CDT, o de certificados de ahorro a término, CDAT, esta superintendencia considera que acompañan a las mismas circunstancias que hacen más gravosa la situación para una de las partes de la relación contractual, vulnerándose con ello los mandatos contenidos en el artículo 98 numeral 4º del estatuto orgánico del sistema financiero, “debida prestación del servicio y protección al consumidor”.

De igual manera, la práctica que nos ocupa desvirtúa la operación pasiva autorizada por las normas pertinentes a las entidades vigiladas, en la medida en que no se presenta una verdadera o real captación de recursos por parte de éstas. Al mismo tiempo, se desnaturaliza la operación como quiera que, al no existir un efectivo depósito de dinero por parte del cliente, tanto el derecho crediticio incorporado en el título (CDT) como la constancia del depósito que se expide (CDAT), no tendrían sustento alguno.

Como consecuencia de ello, en aras de la protección del interés público, en particular del usuario de los servicios ofrecidos por los establecimientos de crédito, así como de la correcta utilización de las operaciones autorizadas por las normas legales a tales entidades, con base en el artículo 326 numeral 5º letra a) del estatuto orgánico del sistema financiero, este despacho califica la operación que nos ocupa como práctica no autorizada e insegura.

Con el presente instructivo se adiciona, con el numeral 3º, el título II, capítulo cuarto de la Circular Externa 007 de 1996 (Circular Básica Jurídica) para lo cual se modifica la página 39 y se adiciona la página 39-1, las cuales se anexan.

La presente circular rige a partir de la fecha de su publicación.

Pág. 39

Por tanto, el tratamiento indicado en el artículo 802 del Código de Comercio para los casos de hurto, destrucción o extravío de los títulos valores no es aplicable a los documentos representativos de los depósitos de esta modalidad de ahorro.

a) Aspectos comunes. En las estipulaciones generales contenidas en los certificados de depósito a término, CDT, y los certificados de ahorro a término, CDAT, los establecimientos de crédito podrán convenir con el depositante que si llegado el término de vencimiento éste no se prorroga, cuando cualquiera de las partes no conviene con ello, el importe del mismo quedará a su disposición a partir del vencimiento del plazo señalado para la restitución del depósito, sin que por ello se cause rendimiento alguno.

Cuando sea el caso, los establecimientos de crédito deberán informar oportunamente y por escrito a la dirección del titular del depósito, su decisión de no prorrogar el contrato, salvo que en el texto del certificado se hubiere previsto que, ante el silencio de las partes, el mismo se prorrogará en condiciones previamente determinadas o determinables, y la entidad hiciere uso de tal prerrogativa. En este último evento el certificado se prorrogará por un término igual al inicial y en las condiciones (de tasa, modalidad de pago, plazo, otros) que se hubieren previsto para el efecto.

Los establecimientos de crédito podrá pactar libremente la tasa de interés con sus clientes, la cual deberá mantenerse durante el período, en los términos de los artículos 123 y 128 del estatuto orgánico del sistema financiero. En materia de oferta de tasas de interés, deberán dar estricto cumplimiento a las instrucciones impartidas por esta superintendencia en el literal h) del capítulo I del título II de esta circular.

Para efectos de registrar las nuevas operaciones pasivas autorizadas, los establecimientos de crédito, procederán conforme a la dinámica establecida en el plan único de cuentas para el sistema financiero.

3. Desembolso de créditos a través de CDT y CDAT por parte de los establecimientos de crédito: práctica no autorizada e insegura.

De acuerdo con el artículo 98 numeral 4º del estatuto orgánico del sistema financiero, “Debida prestación del servicio y protección al consumidor”, las entidades sujetas a la vigilancia de la Superintendencia Bancaria “(...) en cuanto desarrollan actividades de interés público, deberán emplear la debida diligencia en la prestación de los servicios a sus clientes a fin de que éstos reciban la atención debida en el desarrollo de las relaciones contractuales (...) y, en general, en el desenvolvimiento normal de sus operaciones”; y en la celebración de las operaciones propias de su objeto dichas instituciones “(...) deberán abstenerse de convenir cláusulas que por su carácter exorbitante puedan afectar el equilibrio del contrato o dar lugar a un abuso de posición dominante”.

El desembolso de los créditos aprobados por los establecimientos de crédito a sus clientes, por medio de la entrega de certificados de depósito a término, CDT, o de certificados de ahorro a término, CDAT, puede, a juicio de esta superintendencia, afectar el equilibrio del contrato en la medida que hace más gravosas las condiciones para una de las partes de la relación contractual, así las mismas sean aceptadas por el peticionario del crédito. En efecto, como quiera que es de rigor operar en el mercado secundario, en adición a la tasa de interés del pagaré pactada como consecuencia de la operación activa de crédito, el cliente tiene que asumir los puntos diferenciales entre la tasa de descuento y la tasa facial del CDT o del CDAT que se determinen con el inversionista, además de realizar el pago de la correspondiente comisión en caso de llevarse a cabo la operación a través de la bolsa de valores.

De igual manera debe tenerse en cuenta que la expedición de CDT o de CDAT por parte de los establecimientos de crédito, para efectos del desembolso de los créditos solicitados por los clientes, constituiría un “depósito” sometido a las disposiciones de encaje legal así como de inversiones forzosas que incrementaría los costos de la operación, los cuales serían presumiblemente trasladados a los clientes.

Dentro de la lógica del negocio de intermediación propio de los establecimientos de crédito, se captan recursos del público para colocarlos en operaciones activas de crédito. De los dineros captados se toma lo correspondiente al encaje y a las inversiones forzosas y lo restante se emplea en colocación. La operación que nos ocupa invierte las premisas que acompañan el negocio en la medida en que las entidades colocarían recursos para captar.

Pág. 39-1

Bajo esta dinámica, extraña a la ortodoxia del negocio bancario, la equivalencia de lo colocado con lo depositado le crea problemas marginales a la entidad en la medida en que debe buscar los recursos correspondientes al encaje e inversiones forzosas a través de nuevas captaciones, lo cual, eventualmente podrá implicar un traslado al cliente de los costos generados por la captación marginal que se reflejaría en el incremento de la tasa correspondiente a la operación activa, circunstancias que aumentan el riesgo de contraparte que entraña la transacción para el establecimiento de crédito y tornan aún más onerosa su realización para el cliente. De no trasladarse al cliente este mayor costo, la entidad ve reducir su margen de intermediación por una parte y por otra, corre el riesgo de ver sus papeles colocarse a descuentos que pueden ocasionar pérdida de confianza del público en el emisor.

De otra parte, debe tenerse en cuenta que la operación pasiva autorizada por diferentes normas a cada clase de establecimiento de crédito, realizada a través de CDT o CDAT, se encuentra desvirtuada en la medida en que no se presenta una verdadera o real captación de recursos por parte de la entidad financiera. A su vez, con la misma se desnaturaliza la operación como quiera que, al no existir un efectivo depósito de dinero por parte del cliente, tanto el derecho crediticio incorporado en el título (CDT), como la constancia del depósito que se expide (CDAT), no tendrían sustento alguno.

Por lo anterior, en aras de la protección del interés público, en particular del usuario de los servicios ofrecidos por los establecimientos de crédito, así como de la correcta utilización de las operaciones autorizadas por las normas legales a tales entidades, con base en el artículo 326 numeral 5º letra a) del estatuto orgánico del sistema financiero, este despacho califica la operación que nos ocupa como práctica no autorizada e insegura.

N. del D.: Esta circular va dirigi

da a representantes legales y revisores fiscales de las entidades vigiladas.

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