“Colombia empezó a mostrar a la OIT que ha avanzado en aspectos laborales”

Revista Nº 191 Sep.-Oct. 2015

Gloria Beatriz Gaviria Ramos 

Jefe de la Oficina de Cooperación y Relaciones Internacionales del Ministerio del Trabajo 

En entrevista con la revista ACTUALIDAD LABORAL habló de las acciones que le han permitido a Colombia mejorar su imagen internacional en materia de respeto a los derechos laborales.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Cómo funciona la Comisión de Aplicación de Normas de la Conferencia Internacional del Trabajo?

Gloria Gaviria: Es una de las más importantes que tiene la Conferencia Internacional del Trabajo. Cada año se reúne la conferencia, siendo esta una de las comisiones que, históricamente, desde 1927, se crearon con el objeto de mirar y analizar cómo van cumpliendo los estados los compromisos que han adquirido ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), específicamente, los convenios. La Comisión de Aplicación de Normas es la piedra angular del sistema de control. Existe la Comisión de

Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones, la cual está conformada por un número independiente de juristas internacionalmente reconocidos, que se reúnen una vez al año y hacen unos informes en relación con las memorias que envían los estados; previamente, todos tienen que remitir, anualmente, unas memorias de acuerdo con unos convenios que ha definido el consejo de administración de la OIT, los cuales se presentan de manera periódica, cada tres y cinco años. Además, hay otras memorias que debe presentar algún Estado, porque la comisión de expertos hace un llamado urgente para que lo haga fuera de ciclo. Por ejemplo, Colombia este año debe presentar dieciocho memorias debido al número tan alto de ratificaciones que tiene: 61 convenios.

A.L.: ¿Por qué es tan importante esa comisión para el país?

G.G.: históricamente, Colombia ha sido llamada a la Comisión de Aplicación de Normas. Por más de dieciocho años consecutivos fue llamada a la comisión a rendir informes. Entonces, siempre nos han visto, en la OIT, como uno de los países vigilados. Teníamos que estar, no como protagonistas, sino esperando en qué momento nos llamaban para que nos reconvinieran. El Ministerio del Trabajo fue trabajando muy de la mano con la OIT, pero haciendo las tareas que le correspondían. Colombia ha avanzado muchísimo en temas laborales.

A.L.: ¿Cómo se evidencia ese avance?

G.G.: Más o menos en 1997, Colombia tuvo una época muy compleja en la OIT, porque le pusieron una queja de la comisión de encuesta. Nunca llegamos a esa comisión, pero tuvimos unos años muy difíciles por todos los temas de violación de derechos humanos. Casi siempre nos llamaban por el Convenio 87 y por el Convenio 98, los cuales tienen que ver con derecho de asociación y libertad sindical. En el 2006 hubo un punto de quiebre, porque en Ginebra (Suiza), los actores tripartitos (empleadores, trabajadores y gobierno) firmaron el acuerdo por el derecho de asociación y la democracia.

A.L.: ¿Y qué contempló?

G.G.: Ese acuerdo tuvo cuatro puntos específicos: uno fue el establecimiento de un representante para Colombia durante un período determinado. Esta persona fue el señor Marcelo Castro Fox; el segundo punto fue el fortalecimiento de todos los temas de cooperación. Allí trabajamos muy de la mano con la OIT en unos proyectos especiales de cooperación; otro tema era el fortalecimiento del diálogo social a través de la comisión permanente de concertación de políticas salariales y laborales, porque esta no se reunía de forma periódica y cuando lo hacía, solo se ocupaba de ver cómo era el tema del salario mínimo al final del año. El último punto fue la lucha contra la impunidad y la violencia. A raíz de ese acuerdo tripartito se empezó a trabajar conjuntamente con los actores sociales. Unos espacios de diálogo que estaban inactivos, se reactivaron. La comisión permanente de concertación comenzó a funcionar de forma periódica con una agenda propia y no solamente, como se acostumbraba, a esperar a que llegara el final del año para negociar el ajuste del salario mínimo.

A.L.: ¿Qué otros logros se derivaron de ese acuerdo tripartito?

G.G.: La comisión de concertación y treinta y dos subcomisiones departamentales empezaron a reunirse nuevamente en forma periódica, con el apoyo de la OIT, para mirar cómo se podían hacer unos planes específicos para cada región. Se reactivó la Comisión Especial de Tratamiento de Conflictos ante la OIT (CETCOIT). Esta es importante porque, en el ámbito mundial, América Latina y el Caribe son los países que más quejas tienen ante el Comité de Libertad Sindical, siendo Colombia uno de los países con mayor número de estas. La idea de esa comisión especial es que las quejas no se traten en el Comité de Libertad Sindical sino en Colombia. Y si ya están allá, las traemos para acá.

A.L.: ¿Esa experiencia ha permitido cambiar la imagen de Colombia ante la OIT?

G.G.: Ese contexto sirvió para mostrar los avances laborales; para demostrar que como país sí somos capaces de solucionar los temas acá, porque además se han hecho bastantes avances laborales, no solamente en la legislación, también en la práctica. Frente a muchas de las situaciones por las cuales estábamos siendo vigilados y condicionados, se logró avanzar a través de ciertas normas.

A.L.: ¿O sea que a la par hubo desarrollo normativo?

G.G.: Sí, normativo y práctico. Nosotros esperábamos reaccionar en la marcha, pero no se notaban los avances. Entonces, el Ministerio del Trabajo entendió mejor esta posición y así empezamos a formar parte, también, del consejo de administración de la OIT. Hacía muchísimos años que no formábamos parte de esa instancia. Esto se logró por las buenas prácticas que tuvimos en materia laboral. La OIT nos está impulsando en la región para mirar temas de cooperación, por ejemplo, con países como El Salvador y Guatemala. De esta manera, nos han visitado varios países de la región para que le mostremos cómo hemos logrado avanzar y cómo estas buenas prácticas, como la Comisión Especial de Tratamiento de Conflictos, se pueden replicar en sus países.

A.L.: ¿Qué significa para Colombia haber presidido la Comisión de Normas Laborales de la Conferencia Internacional del Trabajo en el 2014 y el 2015?

G.G.: El año pasado fue la primera vez que estuvimos en la presidencia de la Comisión de Aplicación de Normas. Fue una experiencia muy importante como país. De hecho, el director general de la OIT, Guy Ryder, decía que nunca se imaginó vivir para ver a Colombia presidiendo normas. El director es de origen sindical y ha sido secretario general de la Confederación Sindical Internacional (CSI), que es una de las organizaciones de trabajadores más importantes del mundo. Afirmó que cuando tenía referencias de Colombia, las veía por los lados de que siempre hemos tenido problemas. Al principio él se sorprendió y creo que hasta se asustó; estaba un poco angustiado, porque él pensaba que de pronto los trabajadores no iban a ver con buenos ojos que Colombia estuviera presidiendo la Comisión de Aplicación de Normas, ya que históricamente el país había sido llamado a rendir informes en esa comisión. Pero, definitivamente, Colombia empezó a mostrar, no solamente a los trabajadores, sino a todo el tripartismo que comprende la OIT; a los empleadores, a los trabajadores y a los gobiernos, que ha avanzado en aspectos laborales.

A.L.: Actualmente, en la OIT, ¿se mira a Colombia de manera diferente?

G.G.: Cuando se reunía el consejo de administración de esa organización y se analizaban los casos del Comité de Libertad Sindical, Colombia era llamado, a veces, como caso grave y urgente. Eso era lo que la gente estaba acostumbrada a escuchar. Pero a partir de todos estos cambios que hemos venido adelantando, es tan satisfactorio para uno, como país, estar sentado allá en el consejo de administración y ver que el vocero de los trabajadores habla de Colombia como caso en progreso y que el presidente del Comité de Libertad Sindical, quien nos había visitado hacía unos años, también menciona al país como caso en progreso. Así mismo, es satisfactorio ver que en los informes del Comité de Libertad Sindical les dicen a los otros países que deben implementar medidas como las aplicadas en Colombia. Cuando hacemos reuniones en los grupos de gobierno, Colombia es muy escuchado. Nosotros hablamos con la voz de la experiencia, porque, además, tratamos de ser propositivos y de que los espacios de diálogo social sean efectivos realmente.

A.L.: ¿De qué manera se ha impulsado un diálogo social eficaz?

G.G.: Por ejemplo, en el Ministerio del Trabajo creamos una subcomisión de asuntos internacionales en la que miramos todos los temas de la OIT que dependen de la comisión permanente de concertación de políticas salariales y laborales. Hacemos lo que, casi estoy segura, ningún país en el mundo hace: estas memorias que nosotros debemos presentar a la OIT, todos los años, las miramos con los trabajadores y con los empleadores, les pasamos un borrador antes de mandarlos. Les decimos: esto va a ser lo que vamos a contar a la OIT. Hay puntos de encuentro y de desencuentro. Eso no quiere decir que las organizaciones sindicales no vayan a contar las cosas que consideran que no están funcionando bien, porque todas tienen una visión distinta, pero nos sentamos en un diálogo franco y abierto. Respecto a la delegación a la OIT, también nos sentamos antes de que se vaya, y miramos cómo va a estar conformada por los trabajadores, los empleadores y por el Gobierno. Todo eso ha hecho crear confianza. Entonces, cuando nos postularon para presidir la Comisión de Aplicación de Normas fue bien recibido por los trabajadores, por los empleadores y por los gobiernos. Ese temor, que en un momento tenía el director general de la OIT, se disipó plena y absolutamente, porque, además, los trabajadores se sentían orgullosos de que Colombia estuviera presidiendo esa comisión, independientemente de los problemas que se tengan aquí.

A.L.: ¿Tiene alguna prerrogativa presidir la Comisión de Normas Internacionales?

G.G.: No. Lo que sí ha generado es un reconocimiento para el país por parte de los tres grupos: trabajadores, empleadores y gobiernos. El año pasado, cuando nos postulamos para el consejo de administración de la OIT, el hecho de que Colombia estuviera presidiendo la Comisión de Normas Internacionales fue un factor que incidió para que obtuviéramos el mayor número de votos, porque nos conocía todo el mundo. El consejo de administración se elige por votos. En la plenaria todos votan por los países que están postulados y, nosotros, en la región, fuimos el país que mayor número de votos obtuvo. Eso fue gracias a que todo el mundo conocía a Colombia y, de forma positiva, desde otra perspectiva.

A.L.: ¿Qué alcanzó Colombia tras su participación en la reciente Conferencia Internacional del Trabajo?

G.G.: Logramos, en concreto, en un acto con el Ministro del Trabajo, Luis Eduardo Garzón y el director general de la OIT, Guy Ryder, en el que estuvieron presentes tanto los trabajadores como los empleadores de la delegación de Colombia, la firma de un memorando de entendimiento para el trabajo decente en el campo, en el que están el Ministerio de Agricultura, el Ministerio del Trabajo, el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) y el SENA.

A.L.: ¿Qué alcance tiene ese memorando?

G.G.: El Ministro del Trabajo le ha puesto mucho empeño, no solamente a la firma del memorando, sino también, al desarrollo del mismo. Esto significa muchísimo para las personas que trabajan en el campo, porque, precisamente, en la Comisión de Aplicación de Normas que presidí, uno de los puntos clave analizados se denominó: darle una voz a los trabajadores rurales. Con esto se evidenció que los trabajadores del campo han sido una población muy olvidada, que está en condiciones muy complicadas, que hoy está igual que hace cuarenta años, en el ámbito mundial y también en Colombia. El nivel de informalidad laboral en el campo es muy alto. Este memorando de entendimiento tiene unas áreas de cooperación específicas que van a llevar a la creación de empleos en el campo, formación para el trabajo en el campo, pisos de protección social, es decir, seguridad social; brindada a quienes no la tienen o procurando ampliarla a quienes ya la tienen.