Colombia necesita legislación laboral competitiva

Revista Nº 117 Mayo-Jun. 2003

Una entidad como el Colegio de Abogados del Trabajo colabora con la construcción social del país 

Enrique Blanco 

Especial para la Revista Actualidad Laboral 

La gobernadora del Colegio de Abogados del Trabajo, Claudia Wilches Rojas, es la segunda mujer que ocupa ese cargo en los 54 años de existencia de ese órgano consultivo y de investigación.

Esta abogada rosarista, que cuenta con más de 15 años de experiencia profesional, habló con Actualidad Laboral sobre su gestión y sobre los retos que tiene Colombia en materia de normatividad laboral, de cara a la creación de bloques económicos regionales y frente a la entrada en operación del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, en enero del 2005.

Actualidad Laboral: ¿Cuáles son las razones por las que considera que fue elegida gobernadora?

Claudia Wilches Rojas: Realmente, uno llega a este cargo no sólo por los logros profesionales sino también por el interés que manifiestan los miembros en que una persona vinculada al Colegio rija sus destinos. Pero no se necesita haber tenido una trayectoria específica. Sin embargo, lo que haya hecho el aspirante sí es tenido en cuenta por algunos de sus postulantes. Yo tengo más de 15 años de experiencia en el manejo de todo lo que son los temas de seguridad social y laboral, tanto en el sector público como en el privado. Mi trayectoria va desde el manejo directo de personal, a través de la gerencia de recursos humanos en empresas, hasta el manejo interno de asuntos netamente legales y conceptuales en entidades del Estado como la Contraloría de Bogotá, la Superintendencia de Subsidio Familiar y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá.

A.L.: ¿Cuál es el papel que debe desempeñar el Colegio de Abogados del Trabajo?

C.W.R.: El Colegio en este momento desempeña un papel de difusor del pensamiento social, adicionalmente, propende por el estudio de estos temas. Nuestra sociedad ha cambiado muchísimo en los últimos 50 años. De ser un Estado paternalista, hemos pasado a entender que el Estado no puede asumir todas las obligaciones con sus ciudadanos. Entonces, la ley ha ido delegando paulatinamente determinadas funciones de carácter social en los particulares. En ese sentido, el Colegio tiene un papel importante que consiste en dar a conocer las tendencias que se están manejando en el país y en otras latitudes sobre los temas laborales y de protección social, además de escuchar las opiniones de los actores sobre esta actividad. La experiencia y el bagaje de los miembros del Colegio pueden servir a las autoridades, al Congreso, a los gremios, a los empleadores y a los trabajadores para que se realice de manera más armónica la construcción de país, que es en lo que estamos comprometidos en este momento.

A.L.: ¿Cómo puede el Colegio acercar la legislación en materia laboral y de seguridad social al grueso de la población colombiana?

C.W.R.: El caso de la reforma laboral puede servir para ilustrar este punto. Nosotros, antes de la expedición de la ley que le dio vida, hicimos tertulias que son espacios informales en los que se invita a un experto en el tema para que comparta sus opiniones con el grupo de asistentes. Esas tertulias son abiertas al público, no tienen costo. En el segundo semestre del 2002 hicimos cuatro de esas tertulias sobre la problemática laboral y sobre los proyectos que en ese momento se estaban estudiando en el Congreso, en las cuales destacados abogados e, incluso, la Viceministra de Relaciones Laborales, explicaron los avances de los proyectos en el Congreso. Aprobada la reforma y sancionada por el Presidente de la República, realizamos dos foros al respecto con un programa específico. Luego tuvimos un foro de dos días en Bogotá con una asistencia de por lo menos 250 personas y allí se analizaron las consecuencias de las reformas aprobadas. En abril de este año hubo otro foro en Cali y seguimos con las tertulias. Todos estos son mecanismos de interacción no solamente con los colegiados sino con el público en general. Vale la pena mencionar que de cada tertulia tenemos unas memorias que publicamos en la página de Internet del Colegio y en unos boletines. Finalmente, realizaremos el congreso anual en Santa Marta, en el que tocaremos el tema no sólo de la problemática suscitada por la reforma sino, también, el de la integración laboral a nivel regional.

A.L.: ¿Cómo percibe los cambios que se avecinan para Colombia de cara a la globalización?

C.W.R.: Esta es una oportunidad para el gremio, porque los procesos de globalización y de integración no dan marcha atrás. El escalón de países con economías proteccionistas ya fue superado. No lo califico si fue bueno o malo, sólo que fue superado, quedó atrás. En este momento el derecho laboral, la protección social y la seguridad social juegan un papel importante, porque las legislaciones tienen que integrarse de tal manera que a un trabajador se le permita estar prestando sus servicios en cualquier lugar de la región y que todos los tiempos de servicio le sean acumulados; que las prestaciones, de alguna manera, tengan una equivalencia. Por ejemplo, si un trabajador labora en Colombia y por alguna circunstancia es trasladado a Ecuador, eso no debe representar la pérdida de beneficios que legalmente tiene en Colombia. En este momento es importante para cualquier estudioso del derecho laboral y del derecho social poder diseñar normas de carácter internacional, bases que permitan a un ciudadano, porque hoy los ciudadanos son del mundo y de las regiones, tener un empleo, una ocupación con la tranquilidad y seguridad de que su salud estará protegida independientemente del lugar donde se encuentre y que tendrá sus derechos laborales en materia de salario y prestaciones sociales aseguradas.

A.L.: ¿Cómo ve a Colombia en esta materia?

C.W.R.: Hemos dado pasos, pero pasos bastante incipientes, pasos tímidos. Se ha trabajado, pero siento que hace falta trabajar más decididamente. El Acuerdo de Libre Comercio de las Américas arrancará el 1º de enero del 2005 y siento que hemos estado temerosos de asumir de una manera decidida el estudio de estos temas.

A.L.: ¿Ese retraso perjudica al trabajador?

C.W.R.: Aquí no se puede hablar de perjuicios individuales de trabajador–empleador. Yo creo que el perjuicio de que nosotros no asumamos más dinámicamente esto, es para la economía del país. Porque un país que no se prepare de manera juiciosa para asumir este proceso, corre el riesgo de que otro sí lo haga y lo arrase. La integración da la posibilidad de que nosotros nos preparemos en un tema tan importante como es la productividad y la competitividad. Si nosotros no nos preparamos, no vamos a ser competitivos y si no somos competitivos, salimos del mercado. Competitividad no sólo es el precio de los productos, no es sólo la parte económica, es también la calidad, y la calidad involucra no sólo la del producto, sino la calidad de vida que se le esté dando al trabajador.

A.L.: ¿De qué forma la legislación laboral ayuda a la generación de empleo?

C.W.R.: La legislación laboral por sí misma no genera empleo. Lo que permite es crear condiciones atractivas para atraer la inversión o para que los empresarios, que son los que manejan el capital y el aparato productivo, puedan tener la posibilidad de generar nuevas plazas de trabajo. Es un error afirmar que con una determinada reforma se van a generar nuevos puestos de trabajo. Lo que se van a generar son mejores condiciones, siempre y cuando la situación económica del país permita que esas condiciones normativas, más favorables en determinados aspectos, puedan cumplirse.

A.L.: ¿Usted es la segunda mujer en ocupar esa dignidad en los 54 años que tiene de existencia el Colegio de Abogados del Trabajo, ¿cree que esto se debe a alguna resistencia en el mundo del derecho laboral frente a las mujeres?

C.W.R.: No, realmente en el campo profesional no puedo decir que haya alguna discriminación por el hecho de ser mujer, pero sí representa un reto muy grande, porque es necesario conservar ese doble papel que tenemos todas las mujeres que trabajamos y somos al mismo tiempo madres y esposas. Hace 38 años, Noelia Triana fue la primera Gobernadora del Colegio y hoy es para mí un orgullo poder estar abriendo el camino a la nueva generación de abogadas laboralistas, para que se interese por el trabajo que estamos realizando y pueda ocupar de nuevo la Gobernación o los puestos directivos del Colegio.

A.L.: ¿Cuál es el legado del desaparecido ministro Juan Luis Londoño en materia de seguridad social?

C.W.R.: Creo que todavía no podemos calcular ese legado, pero, en la medida en que transcurra el tiempo, vamos a poder comprender la dimensión social de su pensamiento. Lo que podemos empezar a palpar es la concepción que tenía de la protección social como un mecanismo para elevar la dignidad del hombre. Él tenía muy clara la idea sobre cuáles debían ser las condiciones de trabajo mínimas de cualquier colombiano, independiente o no. Consideraba que debían estar asegurados unos riesgos mínimos como la salud, la educación, el empleo y la vivienda, y ese pensamiento trató de reflejarlo en las normas, particularmente en la Ley 789 del año pasado, y en la consolidación del Ministerio de la Protección Social. De todas maneras, creo que solamente el paso del tiempo nos podrá revelar la verdadera dimensión social del pensamiento de Juan Luis Londoño.