“Con presupuesto nacional, se aliviará la crisis del ISS”

Revista Nº 121 Ene.-Feb. 2004

Con las recientes reformas introducidas al sistema de pensiones, el Gobierno espera mejorar el panorama financiero del ISS.

Javier Rojas 

Especial para la Revista Actualidad Laboral 

En entrevista con Actualidad Laboral, la vicepresidenta de pensiones del Instituto de Seguros Sociales (ISS), Helena Mesa, destacó los beneficios que le reportará al ISS la disminución de la vigencia del régimen de transición del 2014 al 2007. Así mismo, habló sobre la situación financiera de la entidad, los alcances del Decreto 3798 del 2003 y los recientes cambios en materia pensional.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Cuál es la realidad financiera del ISS?

Helena Mesa: Lo que el Gobierno ha dicho es que se van a acabar las reservas que acumuló el sistema de prima media en el ISS y que es consciente de que debe poner los excedentes con cargo al presupuesto nacional. Eso no quiere decir que se vaya a dejar de pagar las pensiones. El ISS va a seguir recibiendo ingresos por cotizaciones, por bonos y por otros conceptos. Lo que pasa es que el Gobierno va a poner el faltante que haya entre las cotizaciones y el valor de las mesadas.

A. L.: ¿Cuál es la causa de la crisis del sistema público de pensiones?

H. M.: El problema comenzó en 1967, cuando se estableció el sistema denominado IVM, de prima media escalonada, en el que la gente debía aportar solamente 10 años y en el que cada 5 años se debían aumentar las cotizaciones. Esto nunca sucedió, pues las cotizaciones no se incrementaron. El sistema comenzó como tripartito, donde aportaban la Nación, los empleados y los empleadores. No obstante, la Nación no aportó y los gobiernos de turno no aumentaron las cotizaciones cada cinco años. Estaba previsto que el sistema tuviera cotizaciones del 22%, en 1993, y solo se incrementaron en el 6,5%, en el gobierno de Betancur, y en el de Gaviria, en el 8%. En ese lapso, se pensionaron alrededor de 260.000 personas, que con niveles de cotización del 4% y 6% no constituyeron el capital para su pensión. Por otro lado, el régimen establecía que las personas se pensionaban mínimo con 500 semanas de cotización. Era absurdo, pues 10 años de cotización son poco tiempo para una pensión que se paga, en promedio, por 30 años.

A. L.: ¿Qué impacto tuvieron los beneficios pensionales de los empleados públicos?

H. M.: En el sector público, las pensiones se otorgaron con 20 años de servicio. El problema es que nunca se hicieron los aportes. En muchas entidades territoriales, sobre todo en el sector de la salud, no se cotizaba. Por desorden en las administraciones, muchas personas tienen derecho a la pensión y ahora las entidades tienen que concurrir con una cuota parte o emitir un bono pensional. En los municipios pequeños, no se pensó que los empleados iban a pensionarse y hoy en día hay problemas financieros, aunque han tratado de corregirse con la Ley 617.

A. L.: ¿A cuánto asciende el déficit de los recursos para pensiones?

H. M.: Está previsto que la Nación gire 1,7 billones de pesos en el 2004, para cubrir el faltante. Con la Ley 860 del 2003, se están adelantando los estudios para analizar el problema de los faltantes para pensiones en el largo plazo. Esas estimaciones también las hace el Departamento Administrativo de Planeación Nacional, porque pueden variar significativamente, dependiendo del comportamiento del flujo de afiliados y de los ingresos por otros conceptos, como las mismas cotizaciones.

A. L.: ¿Cuál es la situación actual de los regímenes pensionales?

H. M.: Los legisladores quisieron que existieran, desde 1994, dos regímenes diferentes competitivos. En ese esquema, el régimen de prima media sigue vigente. Mientras los legisladores no cambien la ley, el sistema tendrá dos regímenes: el del ISS, con la prestación definida que depende del número de semanas cotizadas y del promedio de los salarios en los últimos 10 años para definir la tasa de reemplazo (mesada), y el de los fondos privados, en donde la prestación depende del capital acumulado y de la rentabilidad. El del ISS es un fondo común de naturaleza pública, donde la prestación es definida, independientemente de los cambios que se registren en la economía.

A. L.: ¿Qué ventaja tienen los fondos privados frente al ISS?

H. M.: Los fondos privados de pensiones tienen muchas más facilidades de contratación y buena parte de su administración la pueden dedicar a comercialización, mientras que el ISS, con 545.000 pensionados, dedica un amplio porcentaje de la administración a la misma operación. Reconocer al año casi 40.000 pensiones implica una infraestructura diferente a las 12.000 que pagan los seis fondos privados.

A. L.: ¿Cuántos pensionados nuevos recibe al año el ISS?

H. M.: Entre vejez, invalidez y sobrevivientes, alrededor de 35.000 pensionados nuevos.

A. L.: ¿Cómo ha evolucionado el problema de la movilidad de los afiliados?

H. M.: Este año, la movilidad de los afiliados que pasan de un sistema de pensiones a otro debe disminuir, porque el 28 de enero del 2004 se venció el plazo que establece que las personas que están a menos de 10 años de pensionarse no se pueden cambiar de sistema. Además, la ley determinó que los traslados ya no se pueden hacer cada tres años, sino cada cinco años. Entonces, esperamos una menor movilidad en el sistema en las dos vías.

A. L.: En materia pensional, ¿cuáles han sido los principales cambios introducidos por este Gobierno?

H. M.: La regulación de la movilidad en el sistema ha sido muy importante. Anteriormente, este punto era desconcertante: la gente se iba y regresaba dos años antes de pensionarse. Las personas con 45 años de edad tienen que estudiar muy bien dónde se van a pensionar, porque antes se pensaba que, si se equivocaba, podría devolverse. Igualmente, ha sido importante obligar a los contratistas del sector privado a ingresar al sistema de seguridad social. Esto le da mayor cobertura al sistema. Además, fue positiva la creación de un fondo de solidaridad pensional, que permite darle algún subsidio monetario a los ancianos indigentes. De otro lado, ha sido favorable ajustar los requisitos de invalidez y sobrevivientes. Otros aspectos destacables, son el ajuste del régimen de transición, que pasó del 2014 al 2007, y el incremento de las cotizaciones, que ayudará a la financiación del sistema.

A. L.: ¿Cuáles son los alcances del Decreto 3798 del 2003?

H. M.: El Decreto 3798 busca crear la figura de la compensación para que la Nación pueda emitir, pagar y reconocer los bonos pensionales tipo A, en nombre del ISS, con el aval previo de esta entidad y de acuerdo con un convenio que está pendiente de suscribirse entre la Nación y el ISS. Se trata de un decreto operativo para favorecer ese proceso de compensación, pues está más enfocado a agilizar los trámites de los fondos privados de pensiones y a hacer más fácil la relación entre la Oficina de Bonos Pensionales del Ministerio de Hacienda y el ISS. Otro aspecto positivo de la norma, es el relativo a la custodia en el Depósito Centralizado de Valores (Deceval). Cuando el Seguro emite un bono A, por lo general, la fecha de redención es a 10 ó 20 años. Así, el ISS debía pagar un gasto por la custodia durante ese lapso. Ahora, el decreto establece que el bono se debe colocar en el Deceval tres meses antes de que se redima. Eso significa reducción en el gasto de administración de los bonos para la Nación y para el ISS.

A. L.: ¿Qué se está haciendo para enfrentar el fraude en pensiones?

H. M.: En el proceso de reconocimiento de pensiones, se están revisando los documentos antes del ingreso a la nómina, por parte de dactiloscopistas y grafólogos, con el fin de detectar los documentos fraudulentos. En el último año, hemos detenido unas 100 pensiones de esa índole. Igualmente, está en marcha un programa especial de revisión de las pensiones de los inválidos, para verificar cada tres años que mantengan esa condición. El ISS hace comparaciones esporádicas, adelanta cruces de información con la Registraduría Nacional del Estado Civil y pide certificaciones aleatoriamente. De la misma forma, llevó a cabo un proceso para pedir todas las certificaciones de supervivencia de los mayores de 90 años. No es un sistema perfecto, pero sí se ha mejorado.