Consecuencias prácticas del “enfoque de la entidad” adoptado por las NIIF(1)

Revista Nº 51 Jul.-Sep. 2012

Hernán Casinelli (Argentina) 

Contador público, graduado de la Universidad de Buenos Aires 

Integrante del Implementation Group, SME Fundación IFRS 

Consultor en implementación y aplicación de NIIF y NIIF 

para las Pymes en diferentes países de Iberoamérica 

Profesor universitario, conferencista y autor de libros 

y trabajos en temas de su especialidad 

Introducción

En ocasiones parecerían suscitarse ciertos antagonismos entre los “hombres de acción” y los “hombres de reflexión”. Los primeros acusan a los segundos de vivir en un estado de alienación que los aparta de la realidad; los segundos hacen lo propio con “los otros”, acusándolos de coyunturales.

En el ámbito de la contabilidad, este inusitado antagonismo es algo muy recurrente(2). Tal vez sea por esto que ante la irrupción de las Normas Internacionales de Información Financiera (en adelante NIIF):

a) algunos contadores “académicos” desestiman la necesidad de introducir modificaciones en lo que a la enseñanza de la contabilidad respecta; y

b) algunos contadores “profesionales” pretenden abordar el estudio de las NIIF obligando a los ya graduados (o próximos a hacerlo) a recitar los requerimientos técnicos de estos nuevos estándares.

Convencidos de aquello de que “no hay nada más práctico que una buena teoría”, y desestimando esas líneas imaginarias que suelen dividir a profesionales y académicos, en este trabajo hemos tomado como ejemplo al enfoque de la entidad —un concepto novedoso que introducen las NIIF en el entorno económico latinoamericano— para poder argumentar nuestra posición:

(a) el entendimiento de los conceptos resulta fundamental para la aplicación de las herramientas que se desarrollan a partir de ellos; y

(b) el análisis de las consecuencias prácticas de los conceptos en acción (es decir, su aplicación) nos permite transitar un proceso de interpelación y dialéctica que redunda en el tan anhelado progreso continuo de todo campo disciplinar.

1. El ‘enfoque de la entidad’ en las NIIF

De acuerdo con el Marco Conceptual para la Información Financiera (el “marco conceptual”) del International Accounting Standards Board (en adelante IASB), el objetivo de la información financiera con propósito general es proporcionar información financiera sobre la entidad que informa que sea útil a los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales para tomar decisiones sobre el suministro de recursos a la entidad(3).

De lo anterior se deduce que en el marco conceptual se adoptan los siguientes puntos de vista para abordar el problema de la preparación de la información financiera:

• Punto de vista de “quien utiliza” la información financiera: el de los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales.

• Punto de vista dequien emite” la información financiera: el de “la entidad que informa”.

Por ello, para la correcta comprensión y aplicación de las NIIF, resultará fundamental responder la siguiente pregunta: ¿qué debe entenderse por “entidad que informa”?(4)

El lector que intente encontrar la respuesta a este interrogante en el texto de las NIIF descubrirá —con cierta sorpresa— que en los estándares del IASB no se define este concepto.

En el año 2010, el IASB emitió el “Exposure Draft” (“ED”) número 2 (ED 2010 2) acerca de estas cuestiones con el objeto de ser incorporado al marco conceptual. En este documento el IASB definió a la entidad que informa del siguiente modo:

“Una entidad que informa es un área limitada de actividades económicas, cuya información financiera tiene el potencial de ser útil para inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales, que no pueden obtener la información que necesitan para tomar decisiones acerca del suministro de recursos a la entidad y evaluar cómo los administradores y directores de la entidad han utilizado de un modo eficiente y eficaz los recursos que se le han suministrado”(5).

El lector podrá advertir algo que resulta novedoso en nuestra región(6): una entidad que informa (es decir, la unidad de referencia de los estados financieros desde el punto de vista de quien emite la información financiera) no se define por sus características jurídicas, lo cual indica que lo importante no es el carácter legal de una entidad que informa para ser considerada como tal, sino que reúna las siguientes características:

a) debe ser un área limitada de actividades económicas; y

b) su información financiera debe ser potencialmente útil a los proveedores de recursos de esa entidad(7).

Por lo tanto, en los estados financieros de una entidad que informa:

a) se podría incluir información de más de una entidad legal, sin ser ella misma una entidad legal;

b) se podría incluir a otra u otras entidades que no sean entidades legales, aunque ella lo sea;

c) se podría incluir información de entidades que no sean entidades legales.

A esto suele denominársele, generalmente, como enfoque de la entidad.

2. Consideraciones acerca de un esquema de reporte basado en NIIF: consecuencias del enfoque de la entidad

Para comenzar a tratar el tema de este apartado desarmaremos un mito muy generalizado: el mito de que “las NIIF son estándares para la preparación de estados financieros”.

“¿Pero qué escribe este autor?” podrá estar usted preguntándose. Y tal vez una respuesta a su pregunta sería: “¿acaso usted leyó la NIC 8?”

En esta NIC se afirma que:

a) el objetivo de esa norma, entre otros, es prescribir los criterios para seleccionar y modificar las políticas contables(8); y

b) “... en las NIIF se establecen políticas contables sobre las que el IASB ha llegado a la conclusión de que dan lugar a estados financieros que contienen información relevante y fiable sobre las transacciones, otros eventos y condiciones a las que son aplicables”.

En este orden de ideas, las NIIF —correctamente aplicadas— deberían ser el marco de referencia para la construcción del conjunto de las políticas contables que una entidad debería aplicar para la preparación y presentación de sus estados financieros.

 

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Dado que las NIIF adoptan el enfoque de la entidad, resulta obvio que la selección de las políticas contables deba realizarse desde dicho nivel.

Por lo tanto, cuando una entidad que informa sea controladora de otra (u otras) que constituyan un grupo económico con obligación de presentar estados financieros consolidados(9) para usuarios externos, las políticas que se sigan para su preparación deben ser aplicadas por el grupo (es decir, la entidad que informa). Así se expresa lo anterior en la NIC 27:

“Los estados financieros consolidados deberán elaborarse utilizando políticas contables uniformes para transacciones y otros sucesos que, siendo similares, se hayan producido en circunstancias parecidas”(10).

Analicemos los problemas prácticos que se suscitan de este requerimiento a partir de los 2 siguientes ejemplos:

Ejemplo 1:

Selección de la política contable de medición posterior de propiedades, planta y equipo (PP&E)

a) La entidad A es controladora de dos entidades (B y C).

b) La política contable seguida por la entidad A, para la medición de sus terrenos y edificaciones, es el modelo de revaluación (de acuerdo con la NIC 16, párrafos 29 y 31).

c) Las entidades B y C utilizan el modelo del costo (párrafo 30 de la NIC 16) para todas sus clases de PP&E.

d) Todas las entidades (A, B y C) poseen la obligación de presentar estados financieros para usuarios externos (es decir, A, B y C son entidades que informan) y aplican las NIIF para la preparación de sus respectivos estados financieros.

Algunas preguntas que surgen (con sus respuestas sugeridas) podrían ser las siguientes:

Pregunta 1: ¿Cómo se deberían medir los terrenos y edificaciones en los estados financieros consolidados del grupo que controla la entidad A?

Respuesta 1: Los administradores de la entidad A, como “cabeza del grupo”, definirán las políticas contables que se seguirán en la preparación de los estados financieros consolidados, que en este caso en particular deberán estar de acuerdo con la NIC 16.

Pregunta 2: ¿Están obligadas las entidades B y C a seguir las mismas políticas contables que se utilizan para preparar los estados financieros consolidados en la preparación de sus propios estados financieros?

Respuesta 2: No necesariamente. Cada entidad que informa podría tener sus propias políticas contables.

Pregunta 3: Si todas las entidades individuales con obligación de presentar estados financieros aplicasen exactamente las mismas políticas contables que las que se siguen para preparar los estados financieros consolidados del grupo que integran, ¿la medida contable que le asignen a una determinada partida de PP&E en sus propios estados financieros sería exactamente la misma que se presentaría en los estados financieros consolidados para estos activos?

Respuesta 3: No necesariamente. Las mediciones posteriores efectuadas de los activos y pasivos provenientes de las subsidiarias que se presentan en los estados financieros consolidados de su controladora y que se hayan reconocido en la fecha de la combinación de negocio, se basarán en su valor razonable a dicha fecha en los estados financieros consolidados, pero conservarán su base de medición original en los estados financieros propios de cada subsidiaria.

Ejemplo 2

Cómo afecta a la administración de una entidad con obligación de presentar estados financieros de propósito general (una “entidad que informa”) el hecho de pasar a ser una subsidiaria de otra entidad que informa

a) La entidad Alfa Cía. Ltda. y la entidad Beta Cía. Ltda. son dos entidades con obligación de presentar estados financieros de propósito general (las dos son entidades que informan).

b) Ambas entidades preparan sus estados financieros de acuerdo con políticas contables que cumplen con las NIIF.

c) A una determinada fecha, Alfa Cía. Ltda. adquiere el control de Beta Cía. Ltda., por lo cual, la primera deberá preparar sus estados financieros consolidados incorporando activos, pasivos, ingresos, gastos y flujos de efectivo de Beta Cía. Ltda.

d) De acuerdo a la legislación vigente, ambas entidades tienen la obligación de continuar presentando sus propios estados financieros.

Análisis

Si bien ambas entidades preparan sus estados financieros de acuerdo con políticas contables que cumplen con las NIIF, para fines de consolidación la información de los estados financieros propios de Beta Cía. Ltda. no es la que debe “sumarse” a la de Alfa Cía. Ltda.

Dado que Beta Cía. Ltda. deberá seguir presentando sus propios estados financieros, tendrá que contar con:

a) la información que le permita seguir preparando sus propios estados financieros con propósito de información general (que serán una continuidad de los que ya venía presentando); y

b) otro conjunto de información para fines de consolidación, que remitirá a Alfa Cía. Ltda. cada vez que esta deba preparar sus estados financieros consolidados.

 

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De los dos ejemplos anteriores podríamos extraer las siguientes consideraciones:

a) El cumplimiento de un único conjunto de políticas contables para la preparación de los estados financieros propios de cada una de las entidades que integran un grupo:

• podría permitir minimizar los ajustes que se deben realizar para preparar los estados financieros consolidados de la controladora, aunque no los eliminará por completo(11);

• limitará a los administradores de cada una de las entidades subsidiarias a observar políticas contables que ellos no han seleccionado para preparar sus propios estados financieros (con la consecuente limitación que ello podría significar para ciertas decisiones propias de la administración de una entidad).

b) Contar con diferentes manuales de políticas contables dentro del grupo (por ejemplo, que cada entidad siga sus propias políticas contables y además exista un conjunto de políticas contables corporativas):

• incrementará —probablemente— la cantidad de ajustes para la preparación de los estados financieros consolidados; pero

• permitirá que los administradores de cada una de las subsidiarias(12) definan sus propias políticas contables (es decir, las que se observarán en la preparación de los estados financieros de cada una de ellas).

3. Enfoque de la entidad: su incidencia en la diferenciación entre estados financieros separados y estados financieros individuales

Otra novedad que se desprende del enfoque de la entidad es que la aplicación de las NIIF no nos permitirá alcanzar una igualdad automática entre:

a) las medidas asignadas al patrimonio de la sociedad controladora y a sus resultados, presentadas en los estados financieros consolidados del grupo, y

b) las medidas asignadas a los mismos elementos presentadas en los estados financieros propios de la controladora.

Ello obedece a que la NIC 27 requiere que en los estados financieros separados de una controladora las inversiones en entidades subsidiarias, asociadas o controladas conjuntamente se contabilicen al costo o de acuerdo con la NIIF 9(13).

Recordemos que lo que permitía obtener esa igualdad automática era la utilización del método de la participación (o del valor patrimonial proporcional) para medir este tipo de inversiones (practicando, desde luego, los mismos ajustes que se practicarían luego a nivel consolidado). Ahora bien, para asombro nuestro, lo que para las NIIF caracteriza a un estado financiero separado de una controladora es, precisamente que ninguna participación en otra entidad se presente medida de acuerdo con el método de la participación. Así se explica en los fundamentos de las conclusiones de la NIC 27:

“Aunque el método de la participación proporcionaría a los usuarios alguna información sobre resultados, similar a la obtenida de la consolidación, en el Consejo se destacó que dicha información se refleja en los estados financieros de la entidad económica inversora y no se necesita que se facilite a los usuarios de sus estados financieros separados. Para los estados financieros separados, la atención se centra en el rendimiento de los activos como inversiones. El Consejo concluyó que serían pertinentes tanto los estados financieros separados, preparados aplicando el método del valor razonable de acuerdo con la NIC 39, como los preparados con el método del costo. La utilización del método del valor razonable de acuerdo con la NIC 39(14) proporcionaría una medición del valor económico de las inversiones. La utilización del método del costo puede dar lugar a una información relevante, dependiendo de la finalidad de preparación de los estados financieros separados. Por ejemplo, determinar los ingresos por dividendos de subsidiarias puede solamente ser necesitado por terceros concretos” (el resaltado es nuestro).

Este hecho genera una importante dificultad para gran parte de los países de América Latina, ya que de acuerdo con las disposiciones legales vigentes, cuando los estados financieros son la base para el cumplimiento de una determinada obligación, se requiere el uso de estados financieros de entidades individuales (y no de grupos económicos), y en algunos casos, las regulaciones locales requieren el uso del método de la participación para medir las inversiones sobre otras entidades (subsidiarias, asociadas o negocios conjuntos) en los estados financieros propios de las inversoras (algo no admitido por las NIIF).

Veamos esto por medio del siguiente ejemplo:

La entidad R es una entidad legalmente constituida en un país de América Latina.

El 1º de enero de 20X1, la entidad R adquirió el 90% de las acciones de la entidad S, constituyéndose así en su controladora. R pagó por el 90% de las acciones de S 4.000 u.m.(15).

Al 1º de enero de 20X1, la información referida a los activos y pasivos de S, medidos de acuerdo con la NIIF 3, era la siguiente:

 DebeHaber
 u.m.u.m.
Efectivo1.500 
Inventarios2.600 
Capital 1.000
Resultados acumulados 3.100
 4.1004.100

 

Al 31 de diciembre de 20X1, la información referida a las entidades R (estados financieros separados) y S (información apta para consolidar de acuerdo con la NIC 27) era la siguiente:

 RS
DebeHaberDebeHaber
u.m.u.m.u.m.u.m.
Efectivo6.000 4.700 
Inventarios8.000   
Inversiones(1)4.000   
PP&E20.000   
Capital 10.000 1.000
Resultados acumulados 3.500 3.100
Ingresos por ventas 65.000 3.200
Costos40.500 2.600 
 78.50078.5007.3007.300

(1) Medida al costo.

Sobre la base de la información anterior, los administradores de R prepararon los siguientes estados financieros consolidados del grupo:

 RSAjustesConsolidado
DebeHaberDebeHaberDebeHaberDebeHaber
u.m.u.m.u.m.u.m.u.m.u.m.u.m.u.m.
Efectivo6.000 4.700   10.700 
Inventarios8.000     8.000 
Inversiones
4.000
    4.000
  
Plusvalía    310 (a) 310 
PP&E20.000     20.000 
Capital 10.000 1.0001.000 (b)  10.000
Resultados acumulados 3.500 3.1003.700 (b)540 (c) 3.440
Participación no controladora     470 (d) 470
Ingresos por ventas 65.000 3.200   68.200
Costos40.500 2.600   43.100 
 78.50078.5007.3007.3005.0105.01082.11082.110

 

(a) 4.000 u.m. - 90% x 4.100 u.m. = 310 u.m.

(b) 1.000 u.m. + 3.700 u.m. = 4.700 u.m. (patrimonio de S en la fecha de la consolidación)

(c) 600 u.m. x 90% = 540 u.m. (participación de R en los resultados de S)

(d) Se compone del siguiente modo:

PNC al inicio10% x 4.100 u.m.=410 u.m.
Resultado10% x 600 u.m. = 60 u.m.
PNC al cierre 470 u.m.

 

A partir de la situación descrita en el ejemplo anterior, nos podríamos hacer, al menos, las siguientes preguntas:

a) Preguntas de índole legal-societaria:

• ¿Cuál es la base para la distribución de dividendos entre los accionistas de R? ¿25.040 u.m. o 24.500 u.m.?

• ¿Qué resultado deberá considerarse para aprobar la gestión de los administradores?

• ¿Cuál sería la base para la constitución de reservas, en caso de que lo requiera la ley o lo decidan los accionistas de R?

b) Preguntas de índole fiscal:

• ¿Cuál es la base para la determinación de las obligaciones fiscales (por ejemplo, el impuesto a la renta)?

• ¿Cuál es la base para el cálculo de la participación de los trabajadores cuando la ley exige su determinación y pago?

Volvemos a destacar el hecho de que en algunos países la desigualdad entre las medidas contables asignadas al resultado y al patrimonio de la entidad controladora en sus propios estados financieros respecto de medidas equivalentes en los estados financieros consolidados representa una dificultad para el cumplimiento de las legislaciones mercantiles vigentes; y que en otros donde las leyes requieren el uso del método de la participación en los estados financieros propios de las inversoras para medir las inversiones sobre otras entidades (subsidiarias, asociadas o negocios conjuntos) también se genera un evidente conflicto entre las regulaciones locales y las disposiciones de las NIIF.

Para solucionar estas cuestiones es que algunos países de la región(16) decidieron:

a) adoptar las NIIF para la preparación de estados financieros consolidados; y

b) adoptar estándares locales para la preparación de los estados financieros que servirán como base para determinaciones de índole legal y fiscal(17).

En general, estos estándares locales cumplen en todo con las NIIF, excepto con los criterios de medición de participaciones en subsidiarias, asociadas y entidades controladas de manera conjunta(18).

Como resultado de esto, en estos países las entidades que son controladoras de otra (u otras) solo podrán afirmar que cumplen con las NIIF en sus estados financieros consolidados(19).

Conclusiones

Como hemos intentado demostrar a lo largo de este trabajo, cuestiones que en apariencia son meramente conceptuales (como lo es el enfoque de la entidad), en realidad tienen profundas implicancias prácticas. Por ello, estamos persuadidos de que:

a) no debería desdeñarse el estudio de los aspectos conceptuales que incorporan las NIIF al debate contable; y

b) los sectores académicos no deberían desestimar a las NIIF como un factor que los llevará a revisar lo que se viene enseñando en contabilidad.

En nuestra disciplina, mucho más que en otras, parecería que los “hombres de acción” y “hombres de reflexión” construyen verdaderas murallas —muchas veces difíciles de atravesar— donde de un lado están “los que actúan” y del otro “los que piensan”. Convencidos en que el preclaro pensador griego Aristóteles nos dejó una gran lección al enseñarnos que “la virtud se halla en el medio de los extremos”, en estas páginas hemos intentado sentar nuestra posición de conciliación entre lo que se suele interpretar como un antagonismo entre “teoría” y “práctica” de la disciplina contable, en apoyo de nuestra íntima convicción de que el progreso en el conocimiento se alcanza por una constante interpelación mutua de la doctrina a la práctica, y viceversa.

En definitiva, deberíamos entender que no se trata de una batalla entre propios y ajenos, sino del buen combate que deberíamos entablar todos los que hacemos parte de la Contabilidad de un modo u otro, en pos de una disciplina verdaderamente útil, que genere valor para los individuos y para la sociedad, entendida como el colectivo que los integra. Se trata, en definitiva, de avanzar hacia el ejercicio de una profesión asentada en conceptos y prácticas que sean acordes a las necesidades de quienes experimenten las mieles de sus frutos.

El cambio siempre ha sido una constante en el curso de los acontecimientos humanos, pero en nuestros tiempos, tal vez la novedad sea la velocidad con la cual los cambios se producen. Por ello, no deberíamos comportarnos como si todo fuera igual todo el tiempo, sino que —basados en sólidas bases conceptuales— tendríamos que afrontar los desafíos que el devenir de la historia nos presenta a los contadores como hombres y mujeres del siglo XXI. Deberíamos detenernos un instante para reflexionar sobre lo que hacemos, pero también para reflexionar sobre lo que reflexionamos y atrevernos a anteponer la necesidad colectiva a la manera en que nos gustaría dar respuestas.

En este sentido, es necesario diferenciar solidez de rigidez. En general, cuando las bases y los fundamentos son sólidos nos permiten progresar; pero cuando son rígidos, los esfuerzos por alcanzar el progreso se vuelven torpes y suelen chocar contra la tozudez y el desconocimiento. Por eso, resulta fundamental avanzar en el entendimiento de los aspectos conceptuales y prácticos de las NIIF teniendo presente una frase que se le adjudica al célebre Albert Einstein: “las mentes son como los paracaídas: si no se abren, no sirven”.

Bibliografía

CASINELLI, H. (2008) Contabilidad para usuarios externos. La contabilidad financiera como base de la toma de decisiones. Buenos Aires: Aplicación Tributaria S.A.

— NIIF/IFRS. La globalización del lenguaje de los negocios. Buenos Aires: Aplicación Tributaria S.A.

FEDERACIÓN ARGENTINA DE CONSEJOS PROFESIONALES DE CIENCIAS ECONÓMICAS (FACPCE) (2008) Plan de implementación de la adopción de las NIIF/IFRS completas como única forma de elaboración de los estados contables de los entes que hacen oferta pública de sus valores negociables.

FOWLER NEWTON, E. (2005) Cuestiones Contables Fundamentales. Buenos Aires: La Ley.

— (2010) Contabilidad Superior. Buenos Aires: La Ley.

INTERNATIONAL ACCOUNTING STANDARDS BOARD (IASB) (2008) NIC 27, Estados financieros consolidados y separados.

(2010) Marco Conceptual para la Información Financiera.

(1) Este artículo presenta el pensamiento y los puntos de vista del autor, que no son, necesariamente, las posturas oficiales de las organizaciones académicas y/o profesionales con las cuales el autor se vincula.

(2) Nos hemos referido a esta cuestión en otro trabajo de nuestra autoría, que puede consultarse en http://www.facpce.org.ar/web2011/files/img_prof_art_tec/art_dr_casinelli.pdf

(3) Marco Conceptual para la Información Financiera, ¶OB2.

(4) Poder respondernos a esta pregunta es algo conceptualmente clave, ya que al leer las NIIF notaremos que todos los requerimientos que presentan están formulados del siguiente modo: “la entidad deberá...”; “la entidad podrá...”; “cuando una entidad...”. Es decir, las NIIF están pensadas para esta “entidad”.

(5) Este párrafo es parte de una traducción propia del ED emitido por el IASB (el cual no contó con una traducción oficial).

(6) Tan legalista en el modo de comprender a la einformación financiera.

(7) Los proveedores de recursos son aquellos que deben tomar decisiones acerca del suministro de recursos a la entidad y evaluar la gestión de los administradores y directores.

(8) NIC 8, ¶ 1.

(9) En las definiciones de la NIC 27 (NIC 27, ¶ 4) se describe a los estados financieros consolidados como “los estados financieros de un grupo, presentados como si se tratase de una sola entidad económica”.

(10) NIC 27, ¶ 24.

(11) En el caso de que una entidad que presenta estados financieros consolidados de acuerdo con las NIIF “agregue” los mismos importes de todos los elementos de sus subsidiarias para preparar sus estados financieros consolidados, podría obedecer a una casualidad, a que no subsisten ninguno de los activos y pasivos que se identificaron al momento de la combinación de negocios, o a que se están aplicando las NIIF inadecuadamente.

(12) Obviamente, tiene sentido si la subsidiaria es una entidad con la obligación de informar.

(13) Excepto que se trate de activos no corrientes mantenidos para la venta, en cuyo caso se medirán de acuerdo con la NIIF 5.

(14) El texto de la NIC 27, anterior a la emisión de la NIIF 9, indicaba que las inversiones en subsidiarias, asociadas o entidades controladas conjuntamente debían medirse —en los estados financieros separados— al costo o de acuerdo con la NIC 39”. Al emitirse la NIIF 9, el texto de la NIC 27 fue modificado. Es por ello que los comentarios sobre estas deliberaciones —que provienen de una época en que la norma vigente era la NIC 39— no hacen referencia a ... de acuerdo con la NIIF 9”.

(15) En el ejemplo se emplea genéricamente la denominación u.m. (unidades monetarias).

(16) Por ejemplo, Argentina (de acuerdo con las resoluciones técnicas 26 y 29 de la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas —FACPCE— y la Resolución General 562/09 de la Comisión Nacional de Valores —CNV—), Brasil (según lo establecido por el Reglamento 457 del 13 de julio de 2007 de la CMV —Comissão de Valores Mobiliários—), o México (de acuerdo con las modificaciones introducidas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores —CNBV— a las “Disposiciones de carácter general aplicables a las emisoras de valores y a otros participantes del mercado de valores” —o circular única de emisoras— del 27 de enero del 2009).

(17) Esta solución se adoptó a nivel de cada país (no es una decisión libre de cada entidad).

(18) Debemos destacar que los estados financieros propios de una controladora preparados de acuerdo a estándares locales como los referidos, no constituyen estados financieros separados en los términos de la NIC 27. Tampoco se los denominaría estados financieros “individuales” ya que en general esta expresión se reserva para los estados financieros de aquellas entidades que no controlan a otra u otras.

(19) Recordemos que la NIC 1 (NIC 1 ¶ 16) requiere que una entidad que prepare sus estados financieros de acuerdo con las NIIF realicen en las revelaciones una declaración explícita de estar cumpliéndolas en todos sus aspectos.