Contametría, gestión del conocimiento y capital intelectual en los procesos investigativos de las IES

Revista Nº 55 Jul.-Sep. 2013

Campo Alcides Avellaneda Bautista 

José Joaquín Ortiz Bojacá 

(Colombia) 

Contadores públicos 

Profesores investigadores de la Facultad de Ciencias 

Económicas, Administrativas y Contables 

Universidad Libre 

Autores de artículos publicados en revistas indexadas 

Introducción

La contabilidad del conocimiento no ha sido suficientemente abordada en su multidimensionalidad ni en la plenitud de los procesos estructurantes del método científico de la contabilidad, sustentados desde la Contametría. Ello implica considerar la pertinencia de conceptualizar y operacionalizar los procesos clave del método contamétrico, como son la captación, medición, valoración y representación contable, aplicados a uno de los componentes fundamentales del objeto de estudio de la ciencia contable, como lo es el “conocimiento”, que apenas recientemente, en forma aislada y no integral, se viene abordando por parte de los estudiosos de la disciplina.

Estos avances se han desarrollado más para las empresas productoras de bienes y servicios que para las mismas organizaciones especializadas en generar conocimiento científico, como lo son los centros de investigación de las instituciones de educación superior; en esta investigación se propone desarrollar un modelo integral que asuma este abordaje bajo el paradigma de la complejidad y desde el enfoque sistémico, tendiente a aportar elementos constitutivos de una teoría general contable.

Para lograr ese desarrollo se entretejen los argumentos que se constituyen en el tejido de un sistema de hipótesis que se corresponden a los elementos conceptuales de una teoría de la captación, medición, valoración, y representación contable de la gestión del conocimiento y del capital intelectual y la forma como se demuestra su aplicabilidad a los fenómenos contables emanados de la investigación científica en las IES, específicamente en una ubicada en Colombia.

La pregunta de investigación que se busca resolver en este trabajo es la siguiente: ¿De qué manera la Contametría permitiría abocar bajo el método científico la captación, medición, valoración y representación de la gestión del conocimiento y el capital intelectual, en los procesos investigativos de las instituciones de educación superior (IES)?

Hipótesis de trabajo. La gestión del conocimiento, aplicada en los procesos investigativos que se llevan a cabo en las instituciones de educación superior, hace que la organización obtenga del recurso humano resultados susceptibles de aumentar su patrimonio, especialmente convertido en capital intelectual, y es la Contametría la encargada de medir, valorar y representar dichos procesos administrativos y sus resultados.

El objetivo de esta disertación es explicar de qué manera la Contametría logra, bajo el método científico, desarrollar un modelo integral que aporte elementos para una teoría general contable enfocada a la contabilidad del conocimiento en los procesos investigativos de las IES.

Así pues, el propósito es lograr dicho objetivo por medio de las siguientes tareas: a) fundamentar epistemológicamente las variables del problema; b) diseñar y explicar la manera en que el método contamétrico mide, valora y representa la gestión del conocimiento y sus resultados, y c) demostrar, por medio de un caso correspondiente a una IES colombiana, la funcionalidad del diseño.

Este trabajo busca, entonces, aportar a la teoría contable y a la gestión organizacional un diseño metodológico con el cual se pueda medir, valorar, representar y controlar la gestión del conocimiento y su representación en el capital intelectual, principalmente en las instituciones de educación superior IES.

1. El modelo contamétrico en la contabilización del conocimiento

1.1. Los nuevos enfoques de la captación y representación de los fenómenos contables derivados de la gestión del conocimiento 

Los procesos de captura o captación de los fenómenos referentes a la gestión del conocimiento se alejan del método tradicional contable de la partida doble, para ubicarse en un manejo multifactorial, que se puede representar a través de bases de datos estructurados bajo una filosofía sistémica relacional o de red y a la que se le pueden aplicar las operaciones matriciales para, con esto, medir los impactos de cada variable representativa de la gestión del conocimiento en el valor de mercado de la empresa, a través de modelos contamétricos que van a explicar los fenómenos patrimoniales derivados de este vital factor de desarrollo y prosperidad de la organización.

La unidad de medida tradicional de los fenómenos contables representada en la cuenta es, en este caso, transformada en un concepto más amplio y flexible como lo es la variable, con todo el manejo matemático que ella facilita, y a la que se pueden aplicar representaciones que se acercan más a la explicación e interpretación de los fenómenos patrimoniales, mostrando y demostrando las relaciones entre ellas y su impacto en una variable que refleje todos esos impactos, lo que se puede denominar la variable objetivo, bajo el enfoque medios-fines, o variable independiente, conservando la tradicional denominación en las relaciones causa-efecto.

Aquí es donde aparecen los modelos contamétricos, que de esta manera superan la clásica representación de los informes financieros tradicionales del balance, estado de resultado, flujos de caja y otros informes, que son más descriptivos que explicativos, para incursionar en esquemas de representación más dinámicos y explicativos a través de funciones y modelos matemáticos como los que se presentan a continuación.

1.2. Funciones y modelos matemáticos

• Índice de gestión del conocimiento (Avellaneda y Ortiz, 2012), para evaluar los resultados del proceso en el centro de investigaciones de la IES en estudio.

(IGC) =
µ1*índice de formación intelectual (IFI) + µ2 *índice de productividad del trabajo (IPT) + µ3*índice de aprendizaje (IA) + µ4*índice de innovación (II) + µ5*índice de acumulación de capital intelectual (IAKI).

IGC =
µ1*(IFI) + µ2* (IPT) + µ3* (IA) + µ4* (II) + µ5*(IAKI)

Donde:

µ1 = Ponderado de formación intelectual.

µ2 = Ponderado de productividad del trabajo.

µ3 = Ponderado de aprendizaje.

µ4 = Ponderado de innovación.

µ5 = Ponderado de capital intelectual.

Tomado de Avellaneda y Ortiz (2012), en Revista Criterio Libre.

Este índice permite contextualizar los componentes de la gestión del conocimiento y la forma de su medición integral como el agregado matemático de cada uno de los índices de dichos componentes, bajo la forma de una función lineal.

• Modelo estratégico por competencias (Bueno, 1998)

CI = CH + CO + CT + CR

Donde:

CI = Capital intelectual o intangible.

CH = Capital humano o conjunto de competencias personales.

CO = Capital organizativo o conjunto de competencias organizativas.

CT = Capital tecnológico o conjunto de competencias tecnológicas.

CR = Capital relacional o conjunto de competencias relacionales o de entorno.

Tomado de Valhondo (2003, p. 114), para medir eficiencia de la gestión en la IES bajo estudio.

Este modelo se orienta a la medición del capital, diferenciándose del anterior en cuanto se enfoca en los resultados de la acumulación del valor de cada uno de sus componentes, más que en los procesos implicados, como sí lo hace el primero.

• Fórmula de Tobin

Q =
valor de mercado del pasivo y de las acciones / Costo de reposición de los activos reales

Si Q > 1, la empresa está valorada por encima de su valor real material, o sea que la rentabilidad de sus activos es mayor que la exigida por el mercado.

Si Q < 1, el mercado no valora lo suficiente a la empresa.

Si Q = 1, la empresa está exactamente valorada en su valor real.

Tomado de Valhondo (2003, p. 103), para tener referentes del valor de la organización.

Como se puede observar, este modelo permite comparar el valor agregado por el capital intelectual, como la diferencia entre el valor de la organización y el costo de reposición de los activos reales, bajo una mirada global, resultante tanto de los procesos de gestión del conocimiento como de la acumulación del capital intelectual, pero sin entrar a dilucidar cada uno de los componentes vistos como procesos (modelo 1) o como resultados de la acumulación del capital intelectual (modelo 2), como sí los hacen los dos modelos anteriores.

A partir de esas formulaciones matemáticas del cálculo del valor creado por la gestión del conocimiento y expresado en los tres modelos anteriormente presentados, se sintetizará y traducirá su aplicabilidad para el caso de las instituciones de educación superior, asumiendo un enfoque contable, de tal manera que se concrete su cálculo, integrado a la información tradicional contable de dichas instituciones, pero agregando como aporte de esta investigación la definición de una unidad de medida específica para la producción intelectual, que hemos denominado Intellectus, cuya metodología de valoración, cálculo y aplicación a un caso concreto se desarrolla en la segunda parte de este artículo.

A partir de dicho método contable propuesto para la captación, medición y valoración del conocimiento generado en la investigación de las IES, se pueden implementar modelos matemáticos como los expuestos, en un paso subsiguiente que requiere de la información contable así generada.

1.3. Elementos conceptuales de la valoración del conocimiento

Según Cañibano et al (1999), existen dos tipos de intangibles: recursos intangibles e inversiones intangibles. Los primeros son los activos acumulados en forma de patentes, good will, competencias personales, organizativas, tecnológicas y relacionales, entre otros, mientras que los segundos son el conjunto de actividades que permiten incrementar y gestionar los activos intangibles. Se podrían concebir a las inversiones intangibles representadas por los gastos incurridos en generar nuevos activos intangibles, lo cual muchas veces no es captado en la contabilidad tradicional, y los recursos intangibles se pueden concebir como el resultado de esos procesos, los cuales exigen una metodología para su medición, valoración y representación contable, para lo cual surge la siguiente pregunta:

¿A cuánto asciende el valor de los activos intangibles acumulados por la organización, sean estos creados dentro de la misma a través de las inversiones intangibles, o bien hagan parte de las competencias personales de sus integrantes, que se ponen a disposición de la empresa por el pago de un salario a través de la vinculación laboral?

Esta última pregunta no puede resolverse directamente, pero la manera como se ha venido planteando en forma generalizada, en la teoría contable, es calculando la diferencia entre el valor de mercado de la empresa y el valor en libros, lo que arrojaría el equivalente al valor de los activos intangibles acumulados.

En el caso de las IES de nuestro medio, se deben abordar problemas específicos sobre cómo determinar el valor de mercado de la institución, ya que no cotizan en bolsa y, por su carácter de instituciones que no reparten utilidades, sino que manejan excedentes sociales. Ello exige un nuevo modelo derivado de los planteamientos anteriores en el que se agreguen nuevas hipótesis que expliquen o interpreten esas condiciones especiales. Sin embargo, el manejo de indicadores y su consolidación en un indicador global de eficacia nos aproxima, en gran medida, a la valoración del conocimiento generado en los procesos investigativos de las IES (Edvisson y Malone, 1998). Adicionalmente, se dispone de una poderosa herramienta que permite definir estrategias de gestión en la generación de conocimientos de la investigación.

1.3.1. El método contamétrico de valoración del conocimiento

1.3.1.1. Premisas básicas

1. El valor agregado generado en una institución de educación superior se refleja en la imagen corporativa, en la aceptabilidad por parte de la sociedad y en la acreditación recibida por los organismos públicos y privados del sector educativo, nacionales e internacionales.

2. El origen de ese valor agregado está en el conjunto de estrategias seguidas en la gestión del conocimiento y del capital intelectual.

3. La estrategia óptima de una IES debe basarse en sus ventajas competitivas, derivadas de su proyecto educativo institucional.

4. La base de las ventajas competitivas de cualquier institución está en gestionar el desarrollo y la aplicación de las capacidades, entendiendo por estas el conocimiento y las habilidades de los individuos que interactúan sistémicamente en ella.

5. El desarrollo y la aplicación de dichas capacidades se optimizan en una organización a través de la generación de condiciones favorables internas y externas que posibiliten la comunicación entre los individuos y la mutua apropiación y el reconocimiento de sus habilidades y conocimientos, puestas a disposición e implementadas dentro de la organización.

6. El conjunto de condiciones favorables, dispuestas por la organización, se pueden considerar como inductoras o generadoras de valor, por lo cual, para su mantenimiento y desarrollo, la IES debe incurrir en desembolsos, que entran a hacer parte de los costos de la gestión del conocimiento y que, finalmente, se van a materializar o incorporar en los productos resultantes de la producción de este.

7. Los productos resultantes de la gestión del conocimiento entran a formar parte de los activos intangibles, que al ser generados al interior de la organización se deben reflejar como parte del capital bajo la forma de capital intelectual.

8. Los activos intangibles no se desgastan, sino que, al contrario, tienden a incrementarse con su utilización en los nuevos procesos de gestión del conocimiento.

9. Los activos intangibles generados a través de los procesos de gestión del conocimiento se transfieren en forma de conocimiento materializado a los bienes finales y a los servicios ofrecidos como parte de dichos bienes, o se pueden transar como servicios independientes de estos. En cualquiera de los casos, esa transferencia se puede reflejar como costo de lo transado en el mercado, sin que ello disminuya el valor de los activos intangibles, sino que simplemente representa dicha transferencia, que sí entra a ser parte del valor de los bienes y servicios transados a través del método de asignación de costos más apropiado.

10. Lo anterior implica que la producción resultante de la gestión del conocimiento entra a engrosar los activos intangibles producto del mismo y, en forma equivalente, al capital intelectual como parte del capital de la organización, pero de manera paralela, se transfiere a la producción de bienes y servicios transados en el mercado, por lo que es necesario representar dicha realidad dinámica a través de dos esquemas: uno tradicional en los estados de resultados que reflejen el movimiento de los bienes y servicios transados en el mercado, y otro que refleje el movimiento de la producción intelectual en un periodo determinado y su respectiva imagen en el capital intelectual.

11. En los dos esquemas se deben estructurar los dos componentes integrantes de los procesos de costeo y valoración de gestión del conocimiento: el costeo de los inductores implicados en los procesos de generación de este y la valoración de la producción resultante de los procesos de dicha gestión.

1.3.1.2. Hipótesis básica de valoración del conocimiento: 

La valoración del conocimiento en forma integral debe contemplar no solo el resultado final de la gestión del mismo, expresado en productos y servicios del conocimiento, sino también los procesos, que se desarrollan y expresan como capacidades, que a la vez que sirven para generar productos y servicios finales de conocimiento son, en sí mismos, productos y servicios disponibles para la organización y hacen parte del capital intelectual.

Ello es consecuencia de la característica diferencial del conocimiento que se multiplica con su utilización, en vez de disminuirse cuando se consume, siendo tanto insumo, como producto y servicio final; y a la vez es capital intelectual acumulado.

Corolario:

El modelo de valoración debe conceptualizar el todo y las partes como sistema integrador e integral de valoración de los procesos y los resultados de la gestión del conocimiento, pues, dadas las características de complejidad de sus interrelaciones sistémicas, no se pueden tratar separadamente, generándose así el paradigma integral de valoración del conocimiento, como alternativo al paradigma del producto y al de las capacidades, que se enfocan cada cual en un solo componente excluyendo al otro.

1.3.1.3. Método del cálculo del valor: 

A continuación entramos a desarrollar el método de cálculo de los dos componentes:

El costeo de los inductores implicados en los procesos de generación de conocimiento. Para proceder a establecer el costeo de las diferentes actividades inductoras de valor de la gestión del conocimiento, se clasifican las variables que conforman su esquema de gestión para los procesos investigativos en las instituciones de educación superior, de la siguiente manera:

Variables de flujo: son aquellas variables que reflejan los inductores de valor y que se generan en los procesos de gestión del conocimiento. Se incluyen aquí las siguientes variables:

Aprovechamiento de las políticas de Estado para el fomento de la investigación; pertinencia de la investigación con las tendencias científicas en los campos de investigación abordados; pertinencia de la investigación con las tendencias sociales y económicas del entorno; manejo y aprovechamiento de bases de datos; manejo y aprovechamiento de recursos bibliográficos; manejo y aprovechamiento de recursos informáticos al servicio de la investigación.

Niveles de formación y conocimiento de los investigadores; niveles de motivación de los investigadores; formación y desarrollo de semilleros; participación en eventos científicos y reconocimientos recibidos; desarrollo científico de los investigadores, medido en unidades de conocimiento poseído y generado; nivel de desarrollo de las líneas de investigación; existencia y desarrollo de programas de investigación; cantidad y calidad de los proyectos de investigación desarrollados; niveles de interdisciplinariedad y transdiciplinariedad alcanzados en la investigación; registro y utilización de mediciones de la generación de conocimientos; actualización y aprovechamiento de los indicadores sobre los procesos investigativos; actualización y aprovechamiento de los indicadores de resultados.

Variables de resultado: son aquellas que reflejan la producción de la gestión del conocimiento:

Niveles de generación de conocimiento nuevo en los procesos investigativos; niveles de desarrollo y aplicación de instrumentos y herramientas de investigación; eficacia y calidad de eventos de socialización sobre los procesos de investigación; calidad y objetividad de los métodos de valoración; calidad de los informes cualitativos y cuantitativos de la gestión del conocimiento; impacto social de los conocimientos científicos generados en la investigación; impacto académico de los conocimientos científicos generados en la investigación; impacto científico de los conocimientos científicos generados en la investigación; cantidad y calidad de artículos científicos publicados; cantidad y calidad de ponencias publicadas; cantidad y calidad de libros productos de investigación generados; unidades de conocimiento generadas por el colectivo intelectual dedicado a la investigación; cantidad y calidad de patentes generadas en los procesos investigativos; cantidad y calidad de la participación en eventos de socialización: congresos, conversatorios, simposios, entre otros eventos.

Para establecer el costo de las actividades inductoras de valor en los procesos de gestión del conocimiento se debe recurrir a sumarizar los gastos de todas aquellas partidas de la contabilidad tradicional que impliquen desarrollar las variables clasificadas como variables de flujo. Entre ellas podemos tener las siguientes:

Pago de salarios a los investigadores; pago de salarios al personal de apoyo dedicado a los procesos de investigación; prestaciones sociales de los anteriores ítems; inversión en capacitación del personal involucrado en dichos procesos; gastos de papelería ejecutados en ellos; gastos de viaje y viáticos del personal implicado en estos procesos.

Inversión en compra de libros para los procesos de investigación; pagos efectuados para la edición de libros producto de investigaciones; gastos de la realización de eventos desarrollados para socializar la investigación; pagos efectuados para registrar patentes; pagos efectuados para compra de software dedicado a procesos investigativos; pagos efectuados para compra de bases de datos requeridos en estos procesos; pagos de inscripción de los investigadores a eventos de socialización del conocimiento; pagos efectuados para la formación de semilleros.

Pagos efectuados para estudios especiales sobre demanda y oferta de investigación; inversión en hardware y software requerido para los procesos investigativos; pagos efectuados para desarrollar redes de investigación. Estos gastos se pueden llevar a los centros de costos asignados por cada centro de investigación y ser clasificados en directos e indirectos o bajo los sistemas de costeo ABC, según las actividades diseñadas en estos procesos.

1.3.1.4. La valoración de la producción resultante de los procesos de gestión del conocimiento 

En esta fase del método contamétrico, debemos establecer que los resultados de los procesos de gestión del conocimiento tienen como insumos los definidos en la sección anterior, expresados como actividades y procesos (costeados como inversiones, gasto o pagos que sustentan dichas actividades y procesos). Como explicamos anteriormente, estos procesos se convierten en capacidades, que se pueden considerar como productos intermedios, donde se capitaliza el recurso y la gestión del conocimiento. A partir de ellos se generan resultados finales, como bienes y servicios finales, que se pueden o no transar en el mercado.

El quantum de valor generado por cada variable de resultado y de cada variable de proceso cuantificable la asociaremos a una unidad que denominaremos Intellectus, cuyo tratamiento se desarrollará en el apartado siguiente, no obstante, aquí se procede a especificar su definición y el rol que juega en nuestra propuesta de medición y valoración de la gestión del conocimiento para las IES de nuestro medio.

Podemos entender por Intellectus la unidad de medida de los procesos y resultados involucrados en la gestión del conocimiento, la cual capta y concreta el monto de la riqueza generada en ellos, entendiendo la riqueza como la capacidad de satisfacer necesidades humanas e incrementar el bienestar.

Como ya lo explicamos, los procesos se convierten tanto en inductores como en acumuladores de valor provenientes de la gestión del conocimiento, por lo que se deben agregar a los resultados que de por sí tienen un valor agregado por el conocimiento, pero que sirven para crear más riqueza en una espiral virtuosa de creación de valor. Es decir, el cálculo del valor de la gestión del conocimiento debe contemplar el costo de los insumos involucrados, más el resultado de la acumulación de valor generado por el conocimiento expresado tanto en los procesos como en los resultados involucrados, que finalmente exigen el diseño de una unidad especial que capte ese valor, que hemos denominado Intellectus.

2. Aplicación contamétrica a un caso de gestión del conocimiento en un centro de investigación de una IES colombiana

2.1. El método contamétrico en la gestión del conocimiento

Aspectos generales

En esta sección se describe la forma de aplicar el método contamétrico a la gestión del conocimiento en un centro de investigación de una institución de educación superior (IES) colombiana, la cual, en lo sucesivo en este documento, denominaremos indistintamente como IES objeto, organización objeto, o institución objeto.

No obstante el modelo teórico general explicado en las secciones anteriores, es necesario explicar aquí el marco y contexto específicos en que tiene lugar la aplicación del método.

Para ello, daremos una breve fundamentación, esta vez en el entorno específico operativo contable; en el marco de la Contametría, se explica el concepto de intangibles para efectos contables; se describe el sistema de gestión del conocimiento al interior de la IES; se operacionalizan los factores, las variables y los elementos que componen los datos que se procesan para la cuantificación, valoración y representación de la gestión del conocimiento en la IES objeto (Centro de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Económicas, Contables y Administrativas de la Universidad Libre), se procesan los datos y se explica el capital intelectual. Finalmente, se presenta el modelo de informe que se utilizaría en la IES objeto de estudio.

Fundamentación contamétrica de los fenómenos patrimoniales reconocidos en la contabilidad como intangibles. La fundamentación contamétrica de los fenómenos patrimoniales se circunscribe en el marco conceptual de la contabilidad; y esta, para efectos del presente artículo, se define así: “contabilidad es una disciplina del campo de las ciencias sociales aplicadas, cuyo objeto de estudio son los fenómenos patrimoniales”.

El patrimonio de los agentes sociales representa la riqueza de los mismos y se puede manifestar en las dimensiones cualitativa y cuantitativa. La medición, valoración y representación son los principales fenómenos patrimoniales y estos conforman el objeto de estudio de la Contametría (Avellaneda, 2012). Los “agentes sociales” (Franco, citado por Avellaneda, 2012) son quienes pueden interactuar de alguna manera en los fenómenos patrimoniales.

Para los efectos de este trabajo, se acepta la definición de patrimonio dada por el diccionario: “El conjunto de bienes, derechos y obligaciones materiales e inmateriales presentes y futuras pertenecientes a una persona física o jurídica susceptible de valoración económica (Cultural, 1999, p. 192). Así mismo, a los bienes inmateriales también se les reconoce como bienes intangibles y hacen referencia al “conjunto de propiedades o derechos pertenecientes al patrimonio de una empresa que no tienen una presencia física o corpórea. En tal sentido se utiliza como sinónimo de inmaterial” (Cultural, p. 132).

Los activos intangibles en la contabilidad. Se puede postular que intangible es algo que no puede percibirse a través de los sentidos físicos pero se puede identificar por medio de la inteligencia. Al pertenecer al patrimonio de una persona física o jurídica, el intangible debe representarse en la estructura económica y financiera de la organización para lo cual la contabilidad lo clasifica en el grupo de los activos intangibles.

Para que ese algo pueda clasificarse y registrarse en la contabilidad como activo intangible debe cumplir, al menos, las siguientes características: a) producir beneficios; b) no ser susceptible de materializarse físicamente; c) se emplea en las principales actividades de la organización (creación y distribución de los bienes y servicios, o en su administración); d) ser formado al interior de la organización, en este caso, debe ser formado al interior del Centro de Investigaciones de la IES objeto; e) ser adquirido incurriendo en una erogación de fondos; f) ser contratado con terceros, como en el caso de uso de marcas o patentes; g) su capacidad generadora no se consume en el corto plazo; y, h) puede ser susceptible de venta o transferencia de dominio.

Tratadistas destacados, desde hace más de cinco décadas, han definido y clasificado los intangibles, entre ellos el Ph.D. Paton (1983, 857) quien, para efectos contables, presentó una clasificación teniendo en cuenta el origen y ciertas características generales que debe poseer dicho intangible:

Valores que resultan de las cualidades personales y de la habilidad técnica de los propietarios o gerentes. Valores que resultan de actitudes favorables de clientes, empleados, banqueros y otros. Valores que resultan de concesiones monopolistas del gobierno. Valores que resultan de situaciones monopolistas privadas y de circunstancias favorables.

Cabe comentar que la primera edición del Manual del Contador de W. A. Paton fue publicada en México, en 1947, por la Editorial Uteha. Como se ve en la obra, ya en esa época, el autor relaciona una clasificación de intangibles en la que incluye los valores que resultan de las cualidades personales y de la habilidad técnica de los propietarios o gerentes.

El conocimiento es una cualidad personal y es indispensable en las habilidades técnicas. Los valores que resultan de actitudes favorables de clientes, empleados, banqueros y otros, son susceptibles de ser capitalizados y representados en el patrimonio de los agentes sociales. Implícitamente en esa clasificación están contemplados elementos que actualmente se explicitan como propiedad intelectual, conocimiento científico, tecnológico, técnico, así como los derechos de autor. Todos estos son elementos que pertenecen al conocimiento o están relacionados de alguna manera con este. En la IES objeto, el conocimiento es inherente a los investigadores que trabajan para la organización.

En el mismo sentido, Hansen (1973, p. 371) presenta la definición de activos no materiales (intangibles), elaborada por la Escuela de Altos Estudios de Comercio de Copenhague: “Los activos no materiales se definen como valor de ciertos derechos capaces de crear valores”. Para este autor, los activos no materiales que pueden formar parte del balance son: los activos no materiales adquiridos mediante gastos indirectos y los activos no monetarios surgidos sin gastos directos para la empresa. El conocimiento de los investigadores que trabajan para la IES objeto es remunerado y, por ende, tanto el proceso como los resultados le pertenecen a quien remunera, por los derechos de propiedad.

Los dos autores antes citados coinciden en que los intangibles crean valor para la organización y que unos intangibles son formados al interior de esta y otros son adquiridos. La dinámica de los investigadores, en desarrollo de sus contratos, aporta a la institución objeto los resultados de su trabajo, pero, simultáneamente, como resultado de esa dinámica e independiente de ella, se va formando una imagen corporativa que le da valor intrínseco a la organización, cuyo intangible es susceptible de representarse en la contabilidad, una vez pueda ser valorado.

Para concluir esta sección de fundamentación, se hace referencia a la norma internacional de contabilidad, NIC 38, IASCF (2004, p. 1133). Este organismo define a los activos intangibles de la siguiente manera: “Un activo intangible es un activo identificable, de carácter no monetario y sin apariencia física”. Esta definición, contenida en la versión 2004, se mantiene igual en la versión de enero de 2010.

Un aspecto fundamental del marco conceptual contable es el valor. Actualmente se debate la legitimidad representativa del valor razonable, sin embargo, con este se fundamenta normativamente la valoración en la estructura del balance, por lo que es pertinente citar aquí dicho concepto:

“Valor razonable de un activo es el importe por el cual podría ser intercambiado un activo entre partes interesadas y debidamente informadas, en una transacción realizada en condiciones de independencia mutua”.

Igualmente, por ser pertinente al tema, se referencia el concepto del IASB (International Accounting Standards Board), NIC 38 versión 2004 (Ob. cit.), sobre valor residual de un activo intangible:

“Valor residual de un activo intangible es el importe estimado que la entidad podría obtener de un activo por su venta o disposición por otra vía, después de haber deducido los costos estimados para su venta o disposición por otra vía, si el activo tuviera ya la edad y condición esperadas al término de su vida útil”.

Si se comparan las definiciones dadas por los autores y por el IASCF, son coincidentes, especialmente en las características de ser no materiales, de ser representados con un valor y de ser activos generadores de valor para la organización. Además, es la expresión específica del modelo explicado en las secciones anteriores de este documento. Esta conclusión es importante para efectos del trabajo que aquí se explica, porque tanto el intangible, denominado conocimiento, como su resultado económico, denominado capital intelectual, requieren de la gestión de la organización para obtener los beneficios que deben rendir en su calidad de activos intangibles.

La IES objeto gestiona el conocimiento en su centro de investigación, pero no lo viene valorando para representarlo en el balance, sino que la remuneración de los factores correspondientes se contabiliza como gastos operativos en cada periodo y, adicionalmente no se hace valorización de aquel intangible formado al interior del proceso pero por el cual no remunera financieramente.

Para efectos contables, la gestión del conocimiento no es otra cosa que la administración del recurso intangible denominado conocimiento con el fin de hacer que genere beneficios. El poseedor del conocimiento es el ser humano y él aporta al desarrollo del objeto social de la organización, el dueño del proceso y de los productos es la IES objeto, por cuanto es la que hace la remuneración.

El capital intelectual es la denominación del capital originado en el intangible llamado conocimiento, según el estudio de Ortiz y Borrás (2012). Para representarlo contablemente, en cualquier proceso productivo y desde el punto de vista contamétrico, se puede realizar básicamente en tres formas, aunque pueden existir otras:

a) Registrando los valores que se causen por adquisición del intangible (método estándar de contabilización), o

b) Determinando su valor por medio de métodos cuantitativos, especialmente cuando son formados al interior de la IES, basados en unidades de medida monetarias (por el método contable de las valorizaciones), o

c) Definiendo un factor que sirva de medida universal de tal forma que aplicado a una base se obtenga el valor cuantitativo en términos de moneda funcional (método contamétrico apoyado en las matemáticas, según se demostró en secciones anteriores).

La medición y representación contable del capital intelectual ya están definidas y determinadas. De hecho, en muchas organizaciones se informa este rubro en los estados financieros. El problema es: ¿Cómo medir la gestión del conocimiento de tal manera que permita llegar a la cuantificación y representación del capital intelectual en un centro de investigación de una IES?

Para dar respuesta a esta pregunta de investigación, partiremos de los siguientes axiomas:

Axioma 1

La contametría (medición, valoración y representación) de la gestión del conocimiento solo es posible a partir de la definición de la dimensión cualitativa del mismo.

Axioma 2

La dimensión cualitativa del conocimiento puede transformarse en dimensión cuántica, por medio de la asignación de factores.

Para explicar la aplicación del método contamétrico en la medición, valoración y representación de la gestión del conocimiento y el capital intelectual, de la IES objeto, se formulan la siguiente hipótesis.

2.2. Hipótesis general

Siendo los fenómenos patrimoniales el objeto de estudio de la contabilidad, ellos tienen su origen en las dinámicas de la riqueza, en el contexto de la economía. El conocimiento es inherente a los factores de producción: trabajo y tecnología (la misma tecnología es, a su vez, producto del conocimiento); bajo ciertas circunstancias, como es el caso del know-how (Valhondo, 2003, p. 66), se relaciona también con patentes, contratos y propiedad intelectual, entre otras. Puede, además, explicitarse como un factor de producción, de propiedad compleja.

Consideraciones (análisis):

• Teniendo en cuenta que los factores de producción son: la tierra, el trabajo, el capital y la tecnología (Dobb 1976, pp. 91-128), el conocimiento es componente principal de los factores tecnología y trabajo, debido a que los saberes son resultado del conocimiento, que es el insumo por excelencia en la gestión investigativa de la IES.

• Con el conocimiento se realiza la producción de bienes (tangibles e intangibles) y se prestan servicios (cualificados y no cualificados), se gestionan unos y otros, desde su primera fase (de diseño y planeación) hasta la fase de mercado y de consumo.

• Como componente de los factores trabajo y tecnología, el conocimiento lo ostentan las familias, específicamente los individuos que la conforman.

• Las organizaciones demandan el factor trabajo, el cual se acepta en dos presentaciones: trabajo manual o técnico que no requiere conocimientos complejos y b) conocimiento intelectual, que requiere ser cultivado, el cual puede llegar a requerir de cultura formada en nivel post gradual y hasta post doctoral.

• El conocimiento como factor de producción tiene varios propietarios, que pueden o no tener vínculos contractuales: a) el propietario natural es el individuo que lo posee, b) el propietario moral es la sociedad a la que pertenece el individuo, porque en su seno este adquirió el conocimiento y es la sociedad la que se lo reconoce, acepta y avala; y, c) la organización que demanda los servicios del trabajador, por los cuales generalmente paga una contraprestación.

• La aplicación del conocimiento genera procesos productivos tangibles o intangibles o mixtos y contablemente representa un capital: el capital intelectual.

• Los resultados de los procesos productivos del conocimiento (el trabajo) son los que compra la organización objeto.

• El conocimiento puede ser medido y valorado en función de sus resultados (ingresos, rentas, beneficios, etc.), o bien, en función de la inversión para obtenerlo (costos), o también determinando su medida y valor por otros métodos, siempre y cuando sean científicos o técnicos y sean aceptados tanto por la comunidad académica, como por los usuarios de los métodos. El producto o remuneración (renta o beneficio) de investigación de la IES objeto queda implícito en el costo de la matrícula que pagan los estudiantes, así como en los otros ingresos que pueda “facturar”, tales como servicios de asesoría tecnológica, consultorías, cursos de educación continuada, diplomados, otros, y venta de los bienes obtenidos de la investigación (libros, revistas, periódicos); también en la valorización del crecimiento corporativo y la del fortalecimiento de imagen, derivados del prestigio investigativo.

Siendo el capital intelectual un resultado del conocimiento, en —Hurtado et al—, es asociado con capital humano (2009, p. 218), puede ser medido, valorado y representado en el patrimonio de los agentes sociales, como en efecto ya lo hace la contabilidad (Duarte, et al., 2007). Sin embargo, entre la inversión en conocimiento y el resultado como capital intelectual, hay un segmento que genera costos y beneficios y es precisamente el proceso de la gestión del conocimiento requerido para la obtención del capital intelectual.

El sistema de gestión del conocimiento se puede explicar y representar de la siguiente manera:

 Entrada. Gestión de inversión en la formación de conocimiento (GIFC), cuyos costos están a cargo del individuo que desarrolla el conocimiento, a cargo de su familia o terceras personas, o a cargo de la organización que lo patrocina (como es el caso de las IES que cualifican a sus docentes e investigadores).

 Proceso. El proceso de gestión del conocimiento (PGC) o etapa de consumo dirigido a la generación de bienes, servicios o nuevo conocimiento.

 Salida. Resultados del proceso de gestión del conocimiento (RPGC), el cual debe haber cumplido los objetivos propuestos al iniciar el proceso.

• Finalmente, información y rendimiento de cuentas (IA) a los agentes sociales.

Todo el sistema se puede sintetizar en la siguiente gráfica:

 

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No obstante lo anterior, muchos autores, entre ellos Di Domenico y D´Bona (2004), y López (2012), afirman que el principal problema para reconocer un activo intangible como generador de beneficios futuros es que pueda identificarse, sea independiente, que por sí mismo pueda tener valor, que tenga capacidad de generar futuros ingresos, entre otras características.

En las siguientes líneas encontramos un resumen del modelo, explicado en secciones anteriores, para medir valorar y representar la gestión del conocimiento, el capital intelectual y su producción, según el método contamétrico. Para medir, valorar y representar dicha gestión, el capital intelectual y su producción, se busca una unidad de medida del conocimiento; se determina una unidad de valor que sea representativa de la realidad del valor del conocimiento y del capital intelectual; se diseña una fórmula que permita cuantificar y valorar la mencionada gestión en términos de costo de procesos y costo de producción terminada.

La captación se hace por el método de contabilización bajo principios y normas como el de contabilidad de causación, el de medición a valor histórico, o el de asignación de costos y gastos (Legis, Régimen Contable Colombiano); luego se presentan y difunden los informes resultantes del proceso productivo.

Caso

La IES objeto es el Centro de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables de la Universidad Libre (Colombia).

Unidad de medida y valor

Se propone como unidad de medida de la producción intelectual al Intellectus (I), (Paulo II, 1978), con equivalencia de I = quilate del diamante, valorado en dólares americanos (USD) como se explica más adelante.

La unidad Intellectus se forma con los componentes, factores y en la proporción indicados bajo los siguientes criterios:

En este modelo los componentes siempre serán tres y se podrán clasificar como: a) componente vital, b) componente social y c) componente científico; dado que todo investigador requiere unos costos de vida, un estatus y pertenencia social, y una educación o formación académica.

Los componentes descritos implican unos factores de costo que corresponden a la naturaleza de cada componente, según fueron relacionados en el trabajo de Avellaneda (2005, pp. 122 y 123) y corresponden a los conceptos de alimento, vestido, vivienda, salud, recreación, ahorro, otros, teoría en la que define una jerarquía de necesidades humanas y argumenta que a medida que los individuos satisfacen las necesidades básicas, desarrollan necesidades y deseos más elevados, según lo explica A. Maslow (1943).

La proporción del indicador se determinó estimando que los tres componentes participan en partes proporcionalmente iguales, salvo por el científico que, debido a la necesidad de cualificación que implica, tiene un peso ligeramente mayor, sin importar cuántos y cuáles sean, siempre y cuando sean necesarios para desarrollar el conocimiento.

A la unidad de Intellectus se le asigna el valor unitario del diamante, por ser esta una de las piedras más preciosas, más escasas, de valor más constante y que, al igual que el Intellectus, en tanto más alta sea su calidad mayor será el valor. La unidad del diamante es el quilate (1 quilate = 0,2 gramos). La unidad de valor para el precio es el dólar americano, conforme a una tabla de referencia que existe y en la cual se identifica la pureza por color y códigos alfanuméricos (Rapaport, s.f.); para este modelo se toman como valores de referencia el valor de un diamante de 1 quilate, de la clase color G, pureza VVS2 por valor de USD$ 19.000, y de un diamante de 1,36 quilates Color E, pureza VS2, por valor de USD$ 29.240.

 

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Explicaciones finales. Método de cuantificación y valoración de la gestión del conocimiento aplicado a la IES objeto.

Desde el punto de vista de la gestión, todo proceso productivo implica la inversión en materias primas, en mano de obra y en costos indirectos de producción, con miras a lograr la producción de bienes (Horngren, 2007, p. 1). Para el caso de los servicios, el proceso implica incurrir en un costo por recurso humano, inversión por insumos y unos gastos de operación, con miras a la obtención del servicio o los resultados previstos; en el caso estudiado, ese resultado es la producción intelectual. A partir de estos criterios se realizó el costeo y valoración del proceso de gestión del conocimiento en el centro de investigación de la IES objeto.

Para explicar la gestión del conocimiento y la medición de sus productos, así como la valoración de unos y otros, se clasificó dicha gestión como actividad correspondiente a la prestación de servicios de naturaleza especializada y se enfocó a la relación contractual de investigadores con las instituciones de educación superior (IES).

En la relación investigador - IES, el proceso de gestión del conocimiento inicia con el proceso integral de contratación del investigador, teniendo la investigación como objeto del contrato y a los resultados de la investigación como producto.

Para esta disertación se clasificaron estos resultados así: tangibles (bienes, libros, artículos, ponencias, entre otros); intangibles (licencias, patentes, derechos de autor, contratos para explotación de marcas, entre otros).

En la clasificación de otros intangibles se incluyen beneficios abstractos como el impacto de la investigación en la imagen corporativa: prestigio, publicidad, reconocimiento académico y social, entre otros aspectos que finalmente impactan los ingresos y beneficios de la institución, de la comunidad y de la sociedad.

La cuantificación se hizo tomando como base la unidad de Intellectus (UI), como factor se tomó el costo de nómina de investigadores más los gastos operacionales en proporción presupuestal de la IES objeto, en su renglón de investigación, mientras que las conversiones a moneda funcional se hicieron a la TRM en Colombia del mes de noviembre de 2012.

La medición contamétrica y valoración de la gestión de conocimiento se realizó de la siguiente manera: a) determinando el costo de la gestión del conocimiento y b) valorando la producción para cuantificar los beneficios resultantes.

Determinación del costo de gestión del conocimiento

El costo de gestión del conocimiento (CGC) en el centro de investigaciones de la IES objeto es igual a multiplicar la cantidad de Intellectus (I) por el valor unitario del Intellectus (Ci), expresado en dólares americanos, teniendo en cuenta hasta dos cifras decimales.

CGC = I * Ci

Con I = USD 18.411,77

Siendo C = cantidad de I

2.3. Valoración de la producción obtenida en la gestión del conocimiento

Copeland y otros (2004, p. 37) le otorgan a la creación de valor el atributo de medida superior y definitiva para medir el rendimiento y los resultados de un equipo directivo. En este sentido, se busca medir y valorar la gestión del conocimiento en un proceso de producción intelectual.

De esta forma, se establece como criterio que el costo de la gestión del conocimiento es un estándar equivalente al 65% del valor de los resultados de la gestión del conocimiento en el centro de investigaciones de la IES objeto. Por lo tanto, el valor resultante de la gestión del conocimiento se halla de la siguiente manera: valor de la producción del centro de investigaciones de la IES: cantidad de I / 65%, mientras que el costo de la gestión del conocimiento será equivalente al 65% del valor a precio de mercado.

Determinado el método de medición y valoración establecidos los costos del proceso de gestión, solamente resta por determinar la valoración de la producción terminada en el proceso investigativo, a lo cual se dedica la siguiente sección.

 

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El valor del renglón 7, agregado en el proceso de gestión del conocimiento, una vez verificado en procedimiento evaluativo, se puede contabilizar como valorizaciones en el activo y, en el grupo de cuentas de patrimonio, como valorizaciones - capital intelectual.

Conclusiones

• Una manera en que la Contametría permite medir, valorar y representar la gestión del conocimiento y del capital intelectual es estableciendo un método de costeo en el proceso de gestión del conocimiento, a partir de la determinación de una unidad de medida y su posterior valorización en términos de dólares americanos.

Para este estudio se asignó como unidad al Intellectus (I). Se determinó que 1 Intellectus equivale a 1 quilate de diamante (1 I = 1 quilate de diamante). Se eligió el diamante como referente para la equivalencia debido a que es una de las gemas más duras de la naturaleza, uno de los materiales de mayor pureza y de los más valiosos debido a su escasez. Se eligió el dólar americano como referente de unidad de valor, debido a que es una de las monedas generalmente aceptadas internacionalmente como patrón de cambio.

• Una vez determinada la cantidad de Intellectus alcanzada en la producción, por un periodo de tiempo de un año, se determinó el costo de la gestión del conocimiento en el centro de investigaciones de la IES objeto. Sobre la base del costo, se utilizó un indicador estadístico de la gestión de la IES objeto para determinar el margen de valor agregado y, establecer finalmente, el valor de la producción intelectual en términos de valor de mercado.

• El resultado del trabajo intelectual de los investigadores de la IES objeto queda representado en productos susceptibles de ser puestos en la circulación de bienes (tangibles o intangibles), o de servicios, con o sin precio de venta.

En el caso de ser transado a título de venta o su equivalente (dación en pago, intercambio, otros), el producto de esa transacción es susceptible de aumentar el patrimonio de la institución, en cuyo caso formará parte del capital estructural; en tanto que si son entregados a la comunidad sin valor alguno, los resultados serán de aumento del capital intangible, ya sea por las cualidades que alcanzaría la IES en términos de puntaje para acreditaciones institucionales, prestigio académico, valor corporativo (prestigio), entre otros. La determinación del valor registrable en la contabilidad se determina aplicando el método de la unidad de Intellectus, como queda demostrado.

• La contabilización del valor agregado al patrimonio de la IES objeto, como resultado de la gestión del conocimiento, resulta de la valoración de los resultados, en términos de precios de mercado, que deberá hacerse conforme a una política contable, lo cual basta con recurrir a las cuentas correspondientes establecidas en el plan de cuentas de la IES.

• Con el desarrollo del modelo aplicado a la IES objeto se logró el objetivo general pretendido, queda respondida la pregunta de investigación, así como formulado el modelo propuesto y presentada la manera cómo la Contametría explica, desde la óptica científica, la medición, valoración y representación de la gestión del conocimiento en un centro de investigación de una IES. El modelo puede ser adaptado a cualquier IES y a cualquier organización con ánimo de lucro.

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