Corazón, cabeza y manos de la cultura contable

Revista N° 1 Ene.-Mar. 2000

Jesús Alberto Suárez, Pineda 

Filólogo de la Universidad Nacional. Profesor de teoría contable en la Universidad Central y de historia de la contabilidad en la Facultad de Contaduría del Politécnico Grancolombiano. investigador de FIDESC. (Fundación para la Investigación y Desarrollo de la Ciencia Contable). 

«Le coeur a ses raisons que la raison même ne comprend pas)». 

(El coraçón tiene sus razones que la razón misma no comprende). 

Blaise Pascal

El hombre libre tiene tiempo disponible para conversar con tranquilidad en sus horas de ocio. Pasará de un argumento a otro; como nosotros, estará dispuesto a dejar el argumento antiguo por otro nuevo que arrebate más su imaginación; y no se preocupa de lo larga o breve que pueda ser la discusión con tal que se alcance la verdad. Por otra parte, el profesional o el experto habla siempre a contratiempo, apremiado por el reloj; no hay lugar para explayarse sobre cualquier materia que haya elegido, sino que su rival, o editor, le persigue dispuesto a recitar un programa a cuyas cláusulas debe confinarse. Es un esclavo peleando con un camarada esclavo ante un señor que se sienta a deliberar con algún pleito definido entre manos; y el resultado nunca es indiferente, sino que sus intereses personales están siempre en peligro, y a reces incluso su salaria En consecuencia, adquiere una tensa y amarga perspicacia. 

Según Platón, Teetetes, 172d2ss(1)

Reconocimientos

Con gran aprecio y gratitud dedico este ensayo a Hernán Villalba Lamprea, quien me alentó a consolidar la parte epistemológica; a Marco Antonio Machado, por iniciarme en la investigación contable en la Universidad Central; a Germán Escobar Pavía, por abrirme espacios de investigación contable en el Politécnico Gran Colombiano; y a mis entrañables amigos de FIDESC. cuyo seminario de investigación contable ha sido el verdadero acicate instigador de muchas de mis propuestas.

Corazón, cabeza y manos: órganos vitales de la cultura contable

La cultura contable puede abordarse desde tres ámbitos curriculares: dimensión axiológica, teoría contable y desempeño profesional. En una biopsia imaginaria de la actividad, producto de la experiencia clínica de examinar el pulso de los códigos éticos de su sistema de valores, el peso de nuevas teorías, su injerencia en el cuerpo doctrinal de la disciplina y el tono muscular de "competencias generales" para su eficiente práctica social, los procesos vitales de la cultura contable revelan la presencia de tres órganos anatómicos en la formación del nuevo profesional contable que se perfila en el siglo XXI: corazón, cabeza y manos.

Estos órganos vitales de la cultura se estructuran a la manera de una brújula que guía la incorporación de valores profesionales conocimientos disciplinares y competencias generales(2)en el mundo de la vida cotidiana, a la luz de los principios orientadores de una educación contable que amplíe sus horizontes de significación, de convivencia social, de ideales comunitarios y de cooperación en las acciones, sin desconocer las posibles diferencias de criterio en relación con los tres grandes componentes de dimensión axiológica, teoría contable y desempeño profesional(3) vale decir: corazón, cabeza y manos de la cultura contable, cuya construcción de sentido es una expresión social, pues el significado de un hecho o realidad discursiva contable, y sus posibilidades de creación, no solo dependen de todo un sistema específico de significaciones propias del saber contable, sino de la apropiación por parte del candidato de la disciplina y áreas afines en sus relaciones con situaciones problemáticas del contexto cultural y socioeconómico.

Corazón: dimensión axiológica

El corazón es el cemento de toda estructura curricular que integre conocimientos y habilidades. La cultura del corazón (formación humanística) tiende un puente entre la cultura de la cabeza (formación disciplinal) y la cultura de la mano (formación técnica). El humanista y filósofo español Juan Luis Vives (1492-1540) introduce por primera vez la palabra "cultura" en lengua castellana, concibiéndola más como "cultivo del corazón" (cultura cordis) que "cultivo de la razón" (cultura animi) en una sociedad renacentista que prefirió el desarrollo de la cabeza al del corazón; a la misma conclusión llega José Ortega y Gasset(4), en su ensayo «Corazón y Cabeza», quien, después de escrutar las raíces de Occidente, aduce que en tanto que la cultura de la razón ha avanzado a pasos vertiginosos, la cultura del corazón ha retrocedido. El filósofo alemán Jürgen Habermas(5) explica que ello se debe a la preeminencia de la "razón instrumental" de la tecnología sobre la "razón comunicativa".

El corazón simboliza un marco plausible de valores, conductas y pautas que matizan el ejercicio ético de una profesión y perfila el papel social y ocupacional de las competencias generales, en cuanto brinda un equilibrio entre capacidades genéricas, académicas, humanísticas y profesionales. La inclusión del corazón en la educación contable permite una formación flexible y polivalente e inserta la "cultura contable" en la "cultura técnica" general, entendiendo por "cultura" el conjunto coherente de sentir, de pensar y de actuar las normas de la conducta, las creencias y las técnicas materiales e intelectuales propias de una sociedad. Una educación así cimentada sobre bases humanísticas, científicas y técnicas garantiza mayor movilidad y adaptabilidad profesional en un mundo en que el cambio tecnológico afecta constantemente la estructura del mundo del trabajo y plantea nuevas demandas de calificación en conocimientos y competencias generales. La formación únicamente el aprendizaje de un "saber hacer", sino también de un "saber ser", "saber vivir", "saber convivir", "saber aprender y desaprender", que requieren la acción de un aprendizaje colectivo, competitivo e individual.

Cabeza: teoría contable

La cabeza representa los conocimientos deseables para un contador integral en sus cuatro categorías de conocimientos generales, conocimientos organizacionales y de negocios, conocimientos de tecnología de la información y conocimientos de contabilidad y disciplinas conexas. La teoría contable cumple allí una función organizadora y establece relaciones medios-fines en el marco de una "contabilidad específica", orientada por objetivos. La nueva contabilidad se perfila ya como una disciplina dinámica que ha evolucionado en una maravillosa simbiosis con el sistema económico, adaptándose sin cesar a nuevas necesidades de los sistemas de información, de comunicación y de medición contable de actividades monetarias y no monetarias, tangibles e intangibles, para la creación de ventajas competitivas sostenibles del ente económico, que tengan en cuenta el conocimiento, la experiencia acumulada y el continuo mejoramiento, entre otros problemas fundamentales que deben ser resueltos de manera oportuna y decidida, cuya solución puede agruparse en seis enfoques interdependientes: centro en lo financiero y ambiental, centro en el cliente, centro en la auditoría de procesos y de negocios, centro en lo humano, centro en investigación y desarrollo, centro en la enseñanza. Estos centros de énfasis constituyen el pivote angular de la moderna contabilidad del conocimiento.

Manos: desempeño profesional

Las manos, por último, hacen alusión a las "competencias generales", intelectuales, laborales, interpersonales, comunicativas, interpretativas, éticas y estéticas, propias de la profesión contable. Con manos laboriosas, pletóricas de entusiasmo, tesón v constancia se forja la experiencia que el futuro "contador integral" necesita para ser calificado en el desempeño competitivo de la profesión, integrando en el ejercicio de su saber disciplinal de sistemas contables un acopio de conocimientos matemáticos y estadísticos, así como sobre teoría de la organización, economía de la empresa, economía de la información, teoría de la agencia, tecnología de la información, sistemas de información, entre otras disciplinas conexas. Solo en este sentido, es posible pensar en competencias contables.

Propedéutica contable

A decir verdad, la exploración del campo de relaciones fines-medios (que hasta el momento dependen de procedimientos de prueba y error) está científicamente virgen, como ocurre con la somatización en lo contable de la triada ordenada <corazón, cabeza, manos> que, en teoría curricular, es esencial, toda vez que así se daría una secuencia lógica en tres fases a un currículo cuyas características básicas sean la polivalencia, la polifuncionalidad y la flexibilidad.

a) Fase propedéutica o de iniciación técnica y profesional, en que el candidato experimente un sentimiento de "finalidad" en la realización de su vocación, de modo que esté en capacidad de excluir la incertidumbre de una ilimitada riqueza de alternativas que le ofrece la disciplina contable y de seleccionar ese elemento significativo que le aportaría un modo de experiencia profesional, dentro de marcos de proyectos de vida integrales, de convivencia y de participación ciudadana;

b) Fase de formación flexible y polivalente que, además de potenciar una formación general abstracta y abarcativa, desarrolle capacidades de pensamiento sistémico vinculadas a una formación disciplinal que le permita entre otros procesos, analizar, pensar estratégicamente, planificar, cooperar y responder de manera creativa a situaciones nuevas, en aras de garantizar así la formación de competencias para el desempeño exitoso en el mundo del trabajo, en una dimensión ética de justicia social, bien común y responsabilidad social, sin estar ajeno al sector productivo de bienes y servicios e incluso investigativo con que está interactuando la profesión contable, y

c) Fase de afianzamiento de competencias para adecuarse a los actuales desafíos de las transformaciones científico-tecnológicas, aproximarse al conocimiento de la realidad y dirigir el rumbo adecuado del proceso de adaptación a los requerimientos cambiantes de diferentes puestos de trabajo o de creación de empresas cada vez más flexibles, de modo que desempleados y subempleados puedan encontrar vías alternativas de integración laboral en condiciones dignas.

La anomia educativa

En países como el nuestro crece el consenso de una paradoja central del sistema educativo: la "anemia educativa"(6), esto es, la pérdida de "finalidad" en torno a la cual estructurar y desarrollar el sistema educativo, debido a la concepción pesimista de la educación, dado que los sistemas educativos no están respondiendo a las demandas de la sociedad, y esto en lo que se refiere a la dicotomía crucial de la "anomia educativa" que enfrenta una formación general o académica, desvinculada del mundo del trabajo (como es el caso de las ingenierías) versas una capacitación laboral propensa a caer en el mecanismo y el adiestramiento instrumentalista (como ocurre en contaduría). Esto ha propiciado el divorcio entre la cultura escolar y laboral. El actual "econocentrismo" que existe en nuestra sociedad exige una intervención del sistema educativo, en el debate económico. El surgimiento de teorías de capital humano vinculan la economía y la educación, ya no determinada por la cantidad de años de escolaridad, sino convertida en un factor productivo(7) de transformación. Estas teorías(8) han enunciado unas competencias laborales y educativas para el sector productivo de bienes y servicios que fomenten la participación ciudadana en la vida política y de sus demandas sectoriales. La demostración del buen desempeño en las siguientes competencias (y no solo el acceso a la escuela) es vista ahora como un elemento decisivo para participar activamente en los nuevos procesos productivos.

Ahora bien: la "anomia educativa" no se deriva de la oposición entre la educación de carácter general o académico y la técnicoprofesional, sino de la manera como se organiza —social, pedagógica y curricularmente— la educación técnica, separándose las áreas técnico-científicas de las humanísticas y sociales, aduciendo con esta falsa dicotomía que en la formación técnica se requiere dar mayor énfasis a la cabeza y las manos que al corazón, concepción que limitó la comunicación entre los humanistas y los técnicos y científicos, generando así dos culturas: la humanista tecnófoba y la tecnocéntrica. La primera, de rechazo al progreso técnico y de refugio en humanismos idealistas y utópicos; la segunda, de optimismo en determinismos técnicos y económicos. En ambos casos se producen científicos y técnicos sin formación humanista, desconocedores de sí mismos y del contexto sociocultural, de un lado, y humanistas sin conocimiento de las bases científicas y tecnológicas del mundo contemporáneo y recelosos de los efectos y potencialidades del progreso técnico en los ámbitos social, económico y cultural, del otro.

Esto alejó al candidato de profesiones técnicas, como la contaduría, de los fundamentos teóricos de la disciplina, reduciéndolo a un saber práctico e instrumental que lo excluyó de una formación flexible y polivalente o "cultura técnica" general. Las relaciones entre el sistema educativo y el sistema productivo son independientes, lo que excluye la diferenciación de educación general y la calificación profesional; ambos sistemas obedecen al principio de consistencia mutua, es decir: i) el modo de formación puede anunciar el sistema productivo o este puede determinar el modo de producción, según diversas conaiclones sociales, económicas o culturales, y ii) cada uno tiene cierto grado de autonomía, en cuanto responden a objetivos sociales diferentes.

Competencias contables

(Habilidades y destrezas educativas, laborales y características actitudinales para el buen desempeño profesional en el sector productivo de bienes y servicios)

A. Genéricas

1. Logros personales:

desarrollo de capacidades para la iniciativa y para el emprendimiento personal, responsabilidad individual, autodisciplina en el trabajo, conciencia acerca de los criterios de calidad y desempeño, autoestima, sociabilidad, autocontrol e integridad, gran capacidad y actitud positiva hacia el aprendizaje y autoaprendizaje continuo, predisposición permanente para adaptarse a los cambios constantes.

2. Fuerte identidad profesional: basada en una alta calificación y en intereses comunes de avance en el conocimiento contable, de formación continua y de fortalecimiento de asociaciones de especialistas interdisciplinarios.

3. Trabajo en equipo: capacidad de solución de problemas, de cooperación y de trabajo creativo en equipos.

4. Cultura del ahorro: fomentar el manejo adecuado del dinero y recursos productivos para la creación de la ventaja competitiva.

5. Cumplimiento de agendas: distribución del tiempo productivo y aprovechamiento del tiempo libre en el ejercicio de asesorías y consultarías contables.

B. Académicas

1. Formación flexible y polivalente: bases generales científicas y humanísticas para la consolidación de una "cultura técnica"; capacidad de conceptualización y abstracción; nuevos conocimientos en matemáticas, lenguajes simbólicos y geometría; nuevas capacidades intelectuales de formalización y abstracción; capacidad de resolver problemas no estructurados en ambientes no familiares, formular soluciones alternativas con base en la comprensión de hechos o sucesos no ubicados y algunas veces incompletos; evaluar resultados; posibilidad de responder de modo creativo a situaciones nuevas, usar la imaginación, tomar decisiones.

2. Gestión de la información: capacidad para localizar, obtener, procesar, analizar y comunicar la información; manejo integral del tándem: I-SI-TI (información, sistemas de información, tecnología de información) en que se concibe la información como recurso estratégico y fuente para la creación de ventajas competitivas entre las organizaciones y entes económicos; conocimiento de sistemas, informática y telemática; organizar y mantener bases de datos.

3. Interacción con la tecnología: selección de equipos e instrumentos, aplicación de tecnología a las tareas específicas, mantenimiento y resolución de problemas técnicos, comprensión de los efectos de la ciencia y tecnología en el mundo de los negocios, en las relaciones entre países y en dinámica de los estados.

C. Humanísticas

1. Lenguaje: expresarse correctamente en la lengua materna y manejo de un idioma extranjero; comprensión y producción de textos de diferente tipología (informativos, literarios, científicos y argumentativos).

2. Comunicación: visibilidad en la recepción e interpretación de los mensajes de los medios de comunicación modernos; descifrar los códigos de la modernidad; capacidad de observación e interpretación del entorno y reacción ante situaciones imprevistas, con la capacidad de autonomía en la toma de decisiones.

3. Pensamiento complejo: pensamiento interactivo y divergen te, apto para la solución de problemas nuevos y complejos, en lugar de uno lineal y convergente, adecuado para trabajos altamente estructurados y rutinarios.

4. Educación: amplia formación intelectual, cultural y política; pensamiento y visión creativos.

D. Profesionales

1. Dimensión axiológica: sensibilidad a las responsabilidades sociales e integridad y conducta ética; formación sólida en valores como: integración social, igualdad, solidaridad, justicia social, bien común, que no solo le permitan al profesional desenvolverse en la vida familiar, cultural, comunitaria y política, sino también darle un sentido más profundo y crítico a su actividad laboral y a los fines con que son utilizados los avances científicotecnológicos.

2. Relaciones interpersonales: autoestima, motivación, persistencia y responsabilidad; ser pluricultural; empatía, respeto a los demás y manejo de conflictos, presiones y tensiones; honestidad y lealtad; espíritu de colaboración, equilibrio, flexibilidad y dinamismo; creatividad e innovación; autoadministración, liderazgo en manejo de recursos humanos y habilidad de dirigir equipos de alto rendimiento; saber enseñar, enfoque de servicio al cliente, capacidad de negociar, argumentar y articular proyectos.

3. Pertinencia en la organización: habilidades y destrezas políticas, administrativas, organizacionales y humanísticas, para crear estructuras organizativas ágiles y para identificar y comprender los problemas y características del contexto global, nacional y local; comprensión de sistemas sociales, tecnológicos y organizacionales, comprensión de la totalidad del negocio de bienes v servicios

4. Capacitación: recalificación de contenidos y procesos contables y actualización profesión de cara a los nuevos requerimientos del progreso técnico.

5. Adaptabilidad profesional: nuevas situaciones ocupacional y demandas productivas.

Diseño curricular

La base medular de la estructura curricular <corazón, cabeza, manos> hace acopio de tres unidades de existencia humana que ha conformado el universo del ascenso del hombre en un preces complejo de incorporación de la autoexperiencia lúdica del homo ludens, la capacidad de creación continua del homo sapiens y Ia actividad pura del homo faber como resultado de interacciones del yo y su cerebro con la naturaleza y de la configuración homolística del hombre, concebido como un ser que quiere, conoce y actúa, en procesos volitivos cognitivos y pragmáticos.

El hombre no es un mero receptor, antes bien, es por asen. cía un verdadero constructor Cada hombre es resumen del mundo viviente. Educar, en consecuencia, es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido para que pueda trascender a su tiempo, porque no hay nada más práctico que un cerebro capaz de transformar, vale decir, de construir nuevos significados y saberes. Esto es formar un hombre que no solo sea instruido, sino transformador. En este punto el corazón reclama su función. Un ignorante puede ser un asesino, pero un instruido puede ser un genocida. He aquí una falta de compromiso social.

Las consideraciones hechas acerca de la formación integral del nuevo profesional contable son elementos a tener en cuenta para la articulación de un modelo curricular contable que contribuya a la formación de candidatos competitivos que puedan asumir los retos del siglo XXI. La triada ordenada <corazón, cabeza, manos> plantea la competitividad en términos de valores, conocimientos y habilidades que, concebidas en conjunto, representan las "competencias" necesarias para desenvolverse con éxito en las tres esferas medulares del saber contable, a saber, dimensión axiológica, teoría contable y profesión. De acuerdo con esta concepción global e integral del saber contable, proponemos considerar seis grandes aspectos para organizar un currículo en un todo armonioso:

 

 

 

En el modelo descrito se han enfrentado las columnas cuyos componentes guardan una estrecha relación de consistencia mutua, es decir, no en cuanto son conceptos que se oponen, sino que se complementan, mostrando facetas de realidades binarias indivisibles: formación «enseñanza-aprendizaje, contenidos básicos «investigación, contexto «práctica. Es posible formar un cubo con estos seis aspectos, si se enfrentan pares mínimos. Conviene concebir el cubo como un dado cargado en un lado, de modo que no importa la forma como se lance, siempre caerá en el sentido deseado por el modelo curricular, teniendo en cuenta las decisiones sobre los contenidos, su distribución y peso en el currículo, la relación entre teoría y práctica y los destinos ocupacionales esperados.

La base comporta el énfasis con que se quiere realzar el modelo. Por ejemplo, si se quiere construir un modelo de tipo "pragmático", como el que se muestra en la figura, con énfasis en el aprendizaje a partir de múltiples y variadas experiencias, la base descansará sobre la cara denominada "práctica": enseñanza centrada en problemas y su resolución, preparación para la vida social y cívica, énfasis en la auto-realización, orientación hacia el desarrollo de competencias y habilidades medibles y útiles.

Un modelo que esté cimentado en la cara "procesos de formación" es de tipo "académico"; su función principal es de preparación para el ejercicio profesional; enfatiza el desarrollo de facultades intelectuales, aprender a pensar y aprender a aprender; es más importante la estructura del pensamiento que el contenido.

En tanto que otro que esté cimentado en el contexto es de tipo "politécnico": enfatiza el valor educativo de la experiencia de trabajo; intenta cerrar la brecha entre la formación general y la vocacional, entre la teoría y la práctica; preconiza la deseabilidad de alternativas entre períodos de formación y de trabajo.

La educación es considerada como "general" si ofrece al candidato un amplio rango de contenidos, procesos y ambientes de aprendizaje, y si se orienta al pleno desarrollo de sus facultades intelectuales, artísticas, etc.

 

Modernidad y posmodernidad: de, método a la metáfora

En los últimos tiempos e constante en el ámbito con la búsqueda y establecimiento de «objetivos a cumplir». Del mismo modo que otras ciencias aplicadas como la ingeniería, la medicina, la meteorología o la arquitectura, el epicentro de la contabilidad está determinado por objetivos específicos que presuponen la necesidad de encontrar los medios adecuados para satisfacerlos. Tales objetivos dan sentido a las normas y sistemas contables, impensables si no tuvieran fines prácticos: la contabilidad no se puede practicar sin aceptar ciertas normas y juicios de valor. Es precisamente la determinación de estos objetivos la premisa fundamental de la nueva contabilidad como disciplina normativa y ello determina que la disciplina contable no sea una "ciencia pura" sino una "ciencia aplicada", esto es, orientada por objetivos.

Richard Mattessich, padre de la nueva contabilidad, se enmarca en el proyecto de lo posmoderno: la concepción positiva de la modernidad cede a la concepción instrumental de la postnodernidad. El reto más grande del investigador contable es formular, categorizar y comprobar "hipótesis instrumentales". dándoles una estructura global formalizada. Se plantea, pues, el debate de concebir la teoría contable como una integración de sistemas normativos versus sistemas positivos que utilizan elementos empíricos, cuyos presupuestos son irreconciliables con la presencia de juicios de valor en cualquiera de sus premisas o teorías pertinentes. La nueva contabilidad se concibe como una ciencia aplicada que se vale de leyes tomadas de las ciencias puras para el logro de objetivos prácticos.

Esto ha planteado nuevos desafíos para la formación y el desempeño profesional de los contables, de cara a las tendencias multiparadigmáticas que están configurando la teoría actual de la contabilidad, en que la modernidad y la posmoderaidad se debaten como dos grandes conflictos de visiones(9) finiseculares que oscilan entre la seguridad de método de las ciencias puras y la incertidumbre de la metáfora del diseño de modelos «hechos a la medida», según objetivos específicos que requieren de marcos conceptuales teleológicos, construidos con "hipótesis instrumentales" que relacionan de una manera directa los medios adecuados con los fines perseguidos.

En el concierto interdisciplinario de las ciencias, el paso del método a la metáfora(10) implica la transición de "teorías positivas" a "teorías normativas". Ello ha tenido grandes repercusiones en el ámbito de una teoría contable normativa que busca legitimar la connivencia de hipótesis "instrumentales" y "positivas" de la contabilidad, una disciplina que incorpora en sus propias teorías juicios de valor y relaciones fines-medios, como es el caso de las otras ciencias aplicadas y ciencias sociales, y no la relación causa efecto de las ciencias puras.

En este orden de ideas, la función del investigador contable queda determinada por qué objetivos se han de conseguir y cuáles son los medios necesarios para su consecución; en otras palabras, su razonamiento se basa en establecer las relaciones fines medios en vez de la relación causa-efecto de las ciencias puras. Hoy conviven en el ámbito contable las "teorías positivas" y las "teorías normativas", cuyos modelos se diseñan a la manera de un «juego de abalorios»(11).

Mattessich (1995) emplea la metáfora «modelo cebolla» de una realidad que contiene varias capas: la realidad física, biológica, mental y social. Cada una ellas engloba la anterior y comporta características emergentes o específicas. Por ejemplo, los sistemas contables propios de la realidad física dan cuenta de las materias primas, maquinarias, edificios y cuestiones similares, en tanto que los de la realidad social, por el tipo de deuda.

Con esta metáfora se intenta clarificar las distintas realidades que acontecen ante un mismo hecho, como es el caso de las distintas capas que envuelven la cebolla. La disciplina contable, al igual que el resto de las ciencias aplicadas, es un abanico instrumental que brinda a los usuarios modelos hechos a la medida según objetivos. A decir verdad, se espera que sea la profesión contable la que suministre estos instrumentos, como acontece, por ejemplo, con la medicina, la arquitectura, etc., es por ello que el marco teórico debe ofrecer la selección de las distintas hipótesis instrumentales dependientes del fin perseguido. La información contable se suministra a los usuarios en función de sus necesidades y preferencias.

Para que se cumpla tal finalidad, se debe efectuar bajo el prisma de la contabilidad como ciencia aplicada. La teoría contable establece así de una manera racional la relación de los fines deseados con los medios idóneos, haciendo hincapié que integra objetivos pragmáticos, objetivos éticos, entre otros, no solo sobre la base de la relación fines-medios, sino también teniendo en cuenta la relación científica formal de causa-efecto.

Cabe precisar que la nueva contabilidad no es considerada solo como una teoría normativa basada en proposiciones formales, dado que su metodología normativa no excluye las proposiciones empíricas-positivas de las ciencias puras. Dicho en otras palabras, la teoría contable normativa es un juego de abalorios de argumentaciones "a priori" y contrastaciones empíricas que favorecen el desarrollo y control de la propia teoría. La metáfora, por su enorme poder de construcción de mundos posibles (que no solo hacen parte de la espontaneidad y creatividad de la retórica, sino incluso de la ciencia y la política), es una de las creaciones que mejor ilustra la posibilidad de configuración de nuevos discursos científicos. La mayoría de los problemas contables, según este nuevo enfoque, se resuelven más por "analogía" que por "razonamiento analítico". Se podría reconocer una conexión eficaz entre el razonamiento "deductivo" y el "analógico", si se tiene en cuenta que, lo que en determinados momentos funciona como «caso ejemplar» (paradigmático) de un conjunto de fenómenos contables, la forma decantada por el análisis teórico permite, como caso ejemplar, ordenar y conectar los fenómenos. Lo que para unos es "analogía" en relación con un caso particular tomado como paradigma, para otros es deducción de lo particular a partir de una forma general; pero tanto los unos como los otros están en la capacidad de describir las mismas clases de fenómenos y de resolver los mismos problemas.

Cabe precisar también que la creatividad de la metáfora no puede ser entendida como la simple representación del mundo establecida por la analogía o semejanza con lo real, sino que, de forma diferente, ha de entenderse como una imagen que se recrea en su propio mundo, en su propio orden de significación del cual es imagen o ecuación verbal. En otras palabras, la metáfora del nuevo orden del discurso contable estaría regido por sus propias leyes de significación, pues el discurso contable no puede ser tenido como "a priori", aunque comporte algo así como un saber pro-reflexivo, es decir, no necesariamente de orden deductivo o racional, dado que es producto de experiencias y vivencias de una comunidad especifica, más que de esfuerzos puramente racionales.

 

La triada <corazón, cabeza, manos> en la modernidad y la posmodernidad

A partir de la década de los setenta, el espíritu de historia decidió tener prisa: vivimos en un tiempo más rápido y, además, en un espacio más corto, los avances son vertiginosos e impredecibles; el hombre pierde la " seguridad colectiva" en aras de buscar la diferenciación; las sociedades se precipitan al vacío en espirales incontenibles de incertidumbre; se desmembra la familia nuclear y el individuo se revela contra todas las reglas convencionales; la invasión cultural mata la biodiversidad; sin distancia, se hizo inminente la internacionalización de la economía, la globalización de las mercados y la mundialización cultural y geopolítica; la guerra fría entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética ya se acabó: el ganador fue Alemania con la demolición del muro de Berlín; la "gran aldea global" del crítico canadiense de la "cultura de la imagen" Herbert Marshall McLuhan (1911-1980), se ha dividido en tres bloques que comparten Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, una vez concertado el implícito acuerdo de la "Pax Triadica"; factores de producción como el capital y la tecnología, los bienes y las ideas, las modas y las comunicaciones fluyen libremente a través de las fronteras pero todavía la movilidad de los seres humanos requiere de visa y crece la injusticia social en una aldea en que unos son más iguales que otros. Y aquí llegamos a la gran paradoja de nuestro tiempo: la aldea global está llena de retenes en que el Viejo Estado Nacional negocia los términos de inserción de cada país en la región global. En el ámbito de los acuerdos hay unos deseosos de pertenecer a ella y otros temerosos de hacerlo; hay los "analistas de símbolos", educados, informados, cosmopolitas, metalizados; hay los banqueros, los exportadores con capacidad de competir; pero también hay los no calificados, los agricultores tradicionales, los industriales incapaces de competir... En el pivote económico de controversia debaten por la hegemonía dos ideologías: la ideología proteccionista del Estado Benefactor que se opone a la apertura y la ideología neoliberal de la globalización. Estos dos protagonistas buscan a porfía el reencauche o el desmonte del Estado benefactor, adoptando en la palestra política diferentes nombres: "aislacionismo" para el bando de los nacionalismos, las social democracias, los fundamentalismos, entre otras denominaciones y el de los "integracionistas" del neoliberalismo que está adquiriendo dimensiones planetarias.

¿Hacia dónde ir en esta sociedad global del conocimiento? Tal es el reto de la posmodernidad, proyecto ideológico que no se ubica después ni se opone a la modernidad que la incluye, sino se encuentra en su misma fase de nacimiento. Una metáfora satírica, en aras del lenguaje figurado, bien puede describirla: imaginemos un beduino árabe vestido con sus trajes típicos que representan su cultura ancestral, pero debajo de su ropaje del desierto se esconden los blue jeans, camisetas Nike y los imprescindibles «walkman».Junto al hombre de sangre beduina está el camello, pero junto al hombre posmoderno del desierto se encuentra una caseta que dice: "Drink Coke" [Tome Cocacola].

En la transición que va del método a la metáfora, se precisa que la brújula conformada por la triada anatómica <corazón, cabeza, manos> guíe el rumbo sin prisa, pero sin pausa, para no caer en la "anemia educativa" que plantea la dicotomía de enfrentar una formación de un contador práctico sin visión versas un contador teórico anquilosado. Leonardo Da Vinci, amigo entrañable de Paciolo, padre de la contabilidad tradicional en los inicios mismos de la modernidad, nos puede lograr sacar del atolladero, cuando con sensatez nos dice que «los que se enamoran de la práctica sin la ciencia, son como el navegante que entra en el navío sin timón ni brújula y que nunca sabe con seguridad a dónde va. La práctica debe ser edificada sobre la buena teoría». He aquí una conjunción singular de praxis y teoría, dos facetas que los contables deben manejar en dosis adecuadas de afectividad y atracción cognoscitiva.

La contabilidad clásica nace con la modernidad, momento histórico que se puso de acuerdo con el calendario, pues, en aras de la metáfora, cubre el espacio de tiempo que une la feliz suerte de dos utopías: la utopía de Colón, que dio al traste con el descubrimiento de América el 12 de octubre de 1492 y la utopía de Julio Veme, quien predijo desde la ciencia ficción la llegada del hombre a la luna el 20 de julio de 1969. Pero he aquí que la contabilidad clásica, hija de la modernidad, muere con el horror de la esvástica que marcó la hecatombe de Auschwitz en que la exterminación de toda una estirpe judía hizo pensar en la construcción de los códigos de una racionalidad más justa y más polifónica que la estentórea voz monofónica de un Hitler, el impenetrable Señor de los Lobos, cuya enigmática personalidad admite los más contradictorios epítetos, susceptibles de ser develados solo por la sicología profunda: carismático, psicópata neurótico, esquizofrénico paranoide, médium, poseso o el falso Mesías del genocidio hebreo y eugenesia germana. Así nace el proyecto de lo moderno, en su afán vital de fraguar una racionalidad dialogada a la luz de concertación de acuerdos, en contraste con modernización de la razón instrumental que desencadenó la gran revolución tecnológica de fin de siglo.

En la trastienda de todo este panorama con que se cierra el siglo, el corazón reclama autonomía propia para fomentar la formación en valores de la moderna ciudadanía, sobre la base de unos nuevos códigos éticos que concilien el arte (corazón), la ciencia (cabeza) y la técnica (manos). Tal es la urdimbre de la cultura del corazón: un puente que cerraría la brecha abierta entre la ciencia y las humanidades. La utopía no ha muerto, es necesario repensarla con nuevos ideales de justicia social y bien común.

Corazón, cabeza y manos son extensiones, pues, que nos sitúan en un marco conceptual plausible para la comprensión de categorías mínimamente válidas para el mejoramiento de la calidad de la educación contable en el país. Pero para conseguir esa meta se requieren conocimientos, valores y habilidades profesionales. Los fines de la educación contable y la experiencia en contabilidad han de integrar estos tres componentes, si se quiere formar profesionales contables competentes que aporten durante toda su vida a la profesión y a la sociedad en que trabajan, desarrollando y manteniendo una actitud continua de aprender a aprender (cabeza), aprender a convivir (corazón) y aprender a actuar (manos). Todo ello en aras de "aprender a ser", base fundamental de la triada <corazón, cabeza, manos>.

La triada <corazón, cabeza, manos> en la emergente sociedad del conocimiento

El impacto de la tecnología de punta nos ha dejado una manera diferente de sentir, de pensar y de actuar en el mundo de la vida. Cada vez más las naciones ceden a la transición de una "sociedad de producción" a una "sociedad del conocimiento", producto combinado de tres fuerzas sorprendentes y al propio tiempo implacables: información, computador y comunicaciones. La revolución informática es el motor crucial de la nueva era, en lo que concierne a los tres focos fundamentales que iluminaron el legado del siglo XX: la teoría de la relatividad del movimiento junto con la teoría cuántica de las partículas elementales, la clonación biológica y la teoría general de la información. La ubicuidad y rápido desarrollo de la tecnología, y en particular el de la tecnología de la información, ha cobrado

gran vigencia no solo en todos los aspectos cotidianos de la sociedad electrónica sino en la cosmovisión misma de la sociedad del conocimiento, tanto por su función como herramienta de transmisión, procesamiento y generación de conocimiento y valor agregado como por su conservación e incremento en sistemas de redes que manipulan entidades informacionales cuantificables en bits(12) La estratificación de estas sociedades hacia el siglo XXI puede apreciarse en la figura Estratificación de sociedades

Hacia el siglo XXI

Los cambios de poder en la historia económica de la civilización se han presentado a la manera de grandes revoluciones. Por más de 30 años Alvin Toffler(13) ha explicado estos procesos a la manera de un "entrechocar de olas", metáfora fundamental que le ha servido para bosquejar la dirección del cambio económico a lo largo de toda la historia de la humanidad, dividiendo la civilización en tres partes, «una fase agrícola de primera ola, una fase industrial de segunda ola y una fase de tercera ola, que ahora está empezando»(14).

La primera ola se presentó cuando alguien, probablemente una mujer, sembró la primera semilla y lanzó la revolución agrícola, que transformó sociedades primitivas de nómadas y cazadores, en agricultores sedentarios y atravesó el antiguo continente desde el Mediterráneo al Atlántico, a una velocidad de un kilómetro por año, durante nueve milenios hasta bien entrado el siglo XIX. En la actualidad, esta ola está casi completa: en todos los países existe un importante sector agrícola.

La segunda ola, la revolución industrial, cuyo enfoque era rastrear el costo de transformar materias primas en productos finales en un contexto económico de recursos escasos, comenzó hace unos 300 años, en Europa Occidental, y avanzó rápidamente sobre gran parte del planeta, consolidando la vida urbana en la que millones de personas van en la mañana a una fábrica y vuelven al final del día, o trabajan en una oficina que funciona como una fábrica.

La tercera ola configuró la sociedad de conocimiento, o sociedad poscapitalista, en términos de Drucker(15), en que surge una nueva forma de civilización, cuyo motor de riqueza es la creación y utilización de conocimiento; los inventarios no se agotan como sucede en las economías de segunda ola, por su aplicación a los recursos digitales para la elaboración de productos altamente informatizados; históricamente está relacionada con la transferencia de poder económico del Atlántico al Pacífico y ligada con una nueva forma de crear riqueza y dinero: el conocimiento aplicado a la producción sobre la base de una economía de fuerza cerebral, en que el reto de los modelos contables es diseñar modelos contables para medir el "capital intelectual" en las organizaciones basadas en la creación de valor agregado, en términos de indicadores de diversa índole como capital humano, capital estructural u organizacional y capital relacional o del cliente, en consonancia con el pronunciamiento de la Norma Internacional de Contabilidad NIC 38(16) para la medición de activos intangibles de la Federación Internacional de Contabilidad IFAC.

Aun cuando la teoría contable ha desarrollado un modelo de contabilidad del conocimiento, los contadores todavía no han alcanzado esta teoría, porque están atrapados en un conjunto de definiciones, categorías y esquemas de medición, diseñados para el sistema industrial. Métodos pensados para el producto físico, pero no muy buenos para evaluar el elemento más importante del futuro: la información v el conocimiento, entendido como cultura, valores, técnica y tecnología computarizada, factor central de toda economfa avanzada. No obstante ya hay modelos contables que están salvando este obstáculo como la llamada "contabilidad del conocimiento"(17).

Las teorías de "capital humano"(18) en el contexto de la emergente "sociedad del conocimiento" han cambiado el rumbo de la investigación contable. La moderna teoría de la contabilidad se debate ahora en el dilema de diseñar modelos que presenten soluciones alternativas a los problemas inherentes al comportamiento caótico de las "economías de yoyo", tal como puede apreciarse en la figura, cuyo efecto de incertidumbre precisa el diseño de sistemas contables sensibles al contexto de una economía global impredecible, con el objetivo de constituirse en indicadores fundamentales de transformación de los entes económicos en los niveles micro y macro. Ello conlleva también, en el ámbito educativo, a la consolidación de competencias generales y contables que le permitan a los candidatos una interacción óptima con el sector productivo de bienes y servicios además de un decidido fomento para participación de la comunidad contable en la vida política y de sus demandas sectoriales.

El dinero de la tercera ola es electrónico, digital y altamente "informatizado". En la actualidad la información tiene valor, y por eso la propiedad intelectual es un tema de gran actualidad. Esta nueva dinámica, requiere cambios fundamentales en la contabilidad y también en nuestro pensamiento ecológico(19). Poco a poco la introducción del conocimiento y de la información al sistema de producción, hará disminuir ostensiblemente los costos.

No importa qué tan pobre sea un país, ni cuántos recursos tenga; la investigación y la educación tendrán que construirse con gran prioridad. Nuestro sistema educativo aún es de la segunda ola. Los centros educativos funcionan como fábricas: los educandos llegan, los miden como materia prima. los procesan y los evalúan cuando salen; en fin, los tratan como productos. Este nicho, pues, que brinda la oportunidad para innovar, permitiéndole a la gente creativa experimentar con la nueva educación. El proceso requiere más libertad e imaginación que dinero.

¿Hacia una economía global impredictible?

Frente a los cambios que se están operando con el surgimiento de la nueva sociedad de conocimiento, se precisa crear un programa de educación y experiencia contables que vaya más allá del método tradicional de educación en contabilidad, que enfatiza la "transferencia de conocimientos", con un aprendizaje definido y medido en términos de conocimientos de principios, reglas, conceptos, hechos y procedimientos en intervalo de tiempo. El énfasis se debe colocar en una serie de valores profesionales, conocimientos, habilidades que sean lo suficientemente amplios y flexibles para permitir adaptarse a los cambios y propender por aprender y aplicar lo nuevo.

La triada <corazón, cabeza, manos>, en cuanto un todo orgánico, es una brújula propicia para otear el horizonte en medio de este mar de cambios vertiginosos. Constituye una triada ordenada por la gradación secuencial en los procesos de formación contable.

 

El proceso de construcción de contadores integrales competentes lo concebimos en las tres fases propuestas: en la fase propedéutica, propia de la cultura del corazón, es primordial la formación humanística, en valores y en investigación, pilares de la educación en general y, por tanto, no debe realizarse con visión asignaturista, a la manera de un costurero de filigrana cuyos hilos llevan el consabido remoquete de humanidades, ética, metodología de la investigación y denominaciones por ese estilo, con la falsa pretensión de cumplirse el cometido, una vez vistos los contenidos, ajenos a la realidad de la "cultura técnica" del candidato; antes bien, se trata de un proceso integral en que están comprometidos con la formación del contador todos los estamentos educativos que estructuran un currículo, cuyas características sean la polivalencia, la polifuncionalidad y la flexibilidad y que sensibilice la investigación y propicie el respeto por una profesión ética; en la fase de formación flexible y polivalentes, que va del corazón a la cabeza, se abordan los desafíos de la realización vocacional, desde la esfera congnoscitiva, una vez abanado el campo de atracción afectiva hacia el conocimiento y de haber dado potencialidad a la vocacionalidad; y, por último, en la fase de afianzamiento de competencias, que va de la cabeza a las manos, dado que allí se integra el saber disciplinal con el saber hacer de las competencias generales, educativas y contables. Quedan así plasmados posibles derroteros para construir la visión y de nuestra universidad, un organismo realmente vivo, y no un cementerio colosal para resucitar difuntos en una ciudad de asfalto en la medida que crecen sus edificios.

Bibliografía

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(1) Adaptación del fragmento citado de Platón por Paul Feyeraband.

(2) Entendemos por competencia un "saber hacer", en la perspectiva de la sicología cultural que reconoce la importancia crucial de articular tanto las gramáticas específicas de las disciplinas como su contexto cotidiano: se trata, pues, de un conocimiento implícito en un campo del actuar humano, de «una acción situada que se define en relación con determinados instrumentos mediadores». [Maria Cristina Torrado (1995: 11)]. Las competencias generales aquí serán entendidas en términos del dominio del lenguaje que incluye y articula tal contexto. En este orden de ideas, las competencias generales" comportan aquellas acciones que expresan el desempeño del hombre en su interacción con contextos socioculturales, históricos y disciplinares específicos Consideramos esenciales i) la competencia comunicativa (capacidad de mutua interpretación de significados, funciones y roles, mediante la apropiación de un conjunto de procesos y conocimientos de diverso tipo para producir o comprender discursos adecuados a la situación y el contexto de comunicación y al grado de formalización requerida), ii) la competencia interpretativo o hermenéutica (capacidad de comprender diversos contextos de significación, ya sean estos sociales, cientricos, artísticos, etc.), iii) la competencia argumentativa o ética (capacidad de argumentar dar razón y explicación de las afirmaciones y propuestas, valorando la pertinencia y la coherencia de acciones que legitiman un contexto en campos culturalmente significativos) y iv) la competencia prepositiva o estética (actuación critica y creativa mediante la capacidad de plantear alternativas ante la problemática presente en un orden discursivo determinado) [Cfr. Carlos Augusto Hernández et. al. (1998: 17-55)]. Concebir la educación en términos de solo "competencias laborales" es un craso error, pues no se trata de educar para el empleo, sino para el trabajo. Consideramos que es más importante compartir el trabajo de una comunidad que se transforma, que cumplir con un "perfil" que definiría las habilidades y conocimientos necesarios para desempeñarse en un campo de acción prr de ble. Se trata, pues, de garantizar que el candidato esté en capacidad de plantear desde la disciplina situaciones o problemas que puedan ser resueltos a partir de su actuación en el contexto cultural y escolar.

(3) La Comisión de Educación de la Federación Internacional de Contadores (IFAC) esta replanteando desde hace más de una década los planes de estudio y formación de contables profesionales, con el ánimo de propender por una estructura internacional de la contaduría pública, con base en un marco teórico para que los planes, programas y desarrollo de recursos integren conocimientos y habilidades en la misión, objetivos y metas de la educación y entrenamiento contables. [Cfr. IFAC (1990, 1998)]. Este organismo ha reemplazado el término contador público por contador profesional para reflejar los cambios que se han dado en el mundo contable. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo UNCTAD (1999) propone un plan de estudios mundial para la formación de contables profesionales sobre la base de tres componentes: conocimiento de la organización y la actividad comercial, tecnología de la información y conocimientos contables relacionados con la contabilidad.

(4) ORTEGA Y GASSET (1927: 149-152)

(5) HABERMAS (1981) vol. 1.

(6) Un análisis riguroso del origen e impacto de la "anomia educativa" en la América Latina, a partir de la década del 70 se encuentra en: Danuel Filnus (1970: 339-360)

(7) La relación educación y el mundo del trabajo ha sido preocupación primordial de las Naciones Unidas, mediante la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), la Orlealc (Oficina Regional de la Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe) y la Cepal (Comisión Economica para América Latina y el Caribe). Cfr. i) para la educación media: CepalOrlealc-UNESCO (1992); ii) para la educación superior: UNESCOOrlealc (1995), UNESCOICFES (1995); y iii) para una fundamentación pedagógica, el informe a la UNESCO sobre la educación en el siglo XXI, presentado porJack DELORS et al. (1996), Edgard Faure et al. (1972). Una evaluación critica de esta tendencia con aportes propios en torno a la relación educación y trabajo referida a variables de equidad, selectividad y calidad en la educación secundaria y superior puede consultarse en: Victor Manuel Gómez Ocampo (1995). En el ámbito contable, cabe destacar la propuesta de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo UNCTAD (1999) que propende por un plan de estudios mundial para la formación de contables profesionales, sobre la base de tres componentes: conocimiento de la organización y la actividad comercial, tecnología de la información y conocimientos contables y áreas afines, sobre la base de los aportes de la División de Educación de la IFAC.

(8) Su fundamentación se apoya en planteamientos de futurólogos de la economía como Peter Drucker (1993) y Alvin Toffler (1990, 1993, 1995, El shock del futuro, La tercera ola El cambio de poder), Lester Thurow (La guerra del siglo XXI), Manuel Castells (Tecnópolis del mundo, Ciudad internacional, Cuestión urbana, los tres tomos de la obra: «La era de la información>, cuya presentación se encuentran en un video que contiene la conferencia: <GIobalización sociedad y política en la era de la información" que dictara en la Universidad Nacional en 1998), entre otros, quienes desde distintas ópticas hacen un análisis prospectivo de la sociedad del conocimiento cuyo motor de producción es la "fuerza cerebral". Aquí "conocimiento" es poder económico, social y político. El concepto de producción intensiva de capital ha sido sustituido por el concepto producción intensiva en conocimientos científicos y tecnológicos. Una edición especial de la Revista de la Cámara de Comercio de Bogotá (Nº 92, marzo de 1995) reproduce el texto de conferencias dictadas por los profesores Alvin Toffler, LesterThurrow, aiuinn Milis y Edward Lawler, en su visita a Colombia, invitados por la Cámara de Comercio. En el ámbito contable, se plantea la transición del registro contable a la medición contable en: Peter Drucker (Medir, no contar en América Economía, Nº 82, abril 1995, pp. 102-103); Alejandro Indacochea Caeda (El nuevo enfoque: contabilidad estratégica. ¿La revolución o el renacimiento contable? en: Alta Dirección, Nº 174, pp. 44-49). Robert Kaplan, en: América Economía, Nº 16. Más bibliografía y una excelente introducción a estos temas se encuentra en: Samuel Alberto Mantilla (Contabilidad del conocimiento, Ecoe Ediciones, 1999).

(9) Los siglos XIX y XX nos han proporcionado terror hasta el hartazgo. En el marco ideológico para forjar el hombre contemporáneo, bajo una demanda general de relajamiento y apaciguamiento, coexisten dos proyectos filosóficos al cerrar el siglo: i) la modernidad (proyecto de lo moderno) de Jurgen Habermas (1981),enquese plantea la búsqueda de acuerdos en el mundo de la vida para tender un puente por encima del abismo que separa la esfera subjetiva (discurso de la ética), la esfera social (discurso de la política) y la esfera objetiva (discurso del conocimiento), franqueando así un pasaje hacia la unidad sociocultural en el seno de la cual todos los elementos de la vida cotidiana y del pensamiento encuentren su lugar como en un todo orgánico, con ideales de justicia social y bien común, y ii) la posmodernidad (proyecto de lo posmoderno) de JeanFrançois Lyotard (1995) que no se sitúa después o en oposición a lo moderno que la incluye, antes bien: es un intento de comprender la paradoja del futuro (post) desde el pasado (modo en el latín de Petronio). Permanece oculta como un estado naciente (una obra no puede convertirse en moderna si, en principio, no es ya posmoderna),en un proceso constante de invención de nuevas reglas de juego, propias de la individualidad de cada acontecimiento, sin la preocupación de mantener la unidad del todo, dando guerra al todo y a la unidad y activando la diferenciación individual (individuación) para no seguir reglas ya establecidas o ajustarse a un paradigma dominante.

(10) El profesor Richard Coyne (1977) presenta una fundamentación filosófica a propósito de la teoría del diseño y sus interacciones con la tecnología de la información.

(11) La expresión es de Mattessich; la utiliza en el prólogo al excelente libro de las profesoras españolas Amparo Cuadrado y Lina Valmayor (1998:X) Eneloriginal: <GIasperlenspieh>, palabra alemana que designa el “conjunto de cuentecillas de vidrio agujereadas, con las cuales, insertándolas se hacen adornos y labores" (Cfr. Real Academia Española). Compárese la posición de Mattessich respecto de la ciencia contable, con la posición del matemático francés Henri Poincaré (1854-1912) respecto de la ciencia en general: «la ciencia son hechos. De la misma manera que las casas están construidas de piedra, la ciencia está construida de hechos; pero un montón de piedras no es una casa y una colección de hechos no es necesariamente ciencia».

(12) Nicholas Negroponte (1995), director de multimedia del MIT, analiza en este libro el impacto de la revolución digital en los sistemas de transmisión, procesamiento y generación, haciendo hincapié más en las alternativas de selección de la información que en la misma tecnología de punta: en nuestra sociedad electrónica ya no es problema cuánta información puede transmitirse por una fibra óptica, una vez superadas las limitaciones de los sistemas analógicos, sino cómo afecta al usuario de la sociedad del conocimiento en que el arte de buscar, escoger decodificar y utilizar la información es el arte más difícil de nuestro tiempo.

(13) Cf. Cámarade Comercio de Bogotá (1992), quien lo invitó a Colombia a exponer sus teorías.

(14)Toffler (1993:13).

(15)Ct. Drucker (1993).

(16) Hay traducción al español por el profesor Samuel Alberto Mantill (1999a).

(17) Recomenúamos el oportuno trabajo de Mantilla (1999a) por su sencillez y claridad.

(18) Su fundamentaclún se apoya en planteamientos de futurólogos de la economía como Peter Drucker (La sociedad postcapitalista) y Alvin Tofiler (El shock del futuro, La tercera ola, El cambio de poder), Lester Thurow (La guerra del siglo XXI), Manuel Castelis (Tecnópolis del mundo, Ciudad internacional, Cuestión urbana, los tres tomos de la obra: «La era de la información», cuya presentación se encuentra en un video que contiene la conferencia: «Globalización, sociedad y política en la era de la información», que dictara en la Universidad Nacional en 1998), entre otros, quienes desde distintas ópticas hacen un análisis prospectivo de la sociedad del conocimienio cuyo motor de producción es la "fuerza cerebral". Aquí "conocimiento" es poder económico, social y político. El concepto deproducción intensiva de capital ha sido sustituido por el concepto producción intensiva en conocimientos científicos y tecnológicos. Una edición especial de la Revista de la Cámara de Comercio de Bogotá (Nº 92, marzo de 1995) reproduce el texto de conferencias dictadas por los profesores Alvin Toffler, LesterThurrow, Ouinn Milis y Edward Lawler, en su visita a Colombia, invitados por la Cámara de Comercio de Bogotá. En el ámbito contable, se plantea la transición del registro contable a la medición contable en: i''eter Drucker (Medir, no contar, en: América Economía, Nº 82, abril 1995, pp. 102-103); Alejandro Indacochea Caeda (El nuevo enfoque: contabilidad estratégica. ¿La revolución o el renacimiento contable? en Alta Dirección, Nº 174, pp. 44-49). Robert Kaplan, en: América Economía, Nº 16. Más bibliografía y una excelente introducción a estos temas se encuentra en: Samuel Alberto Mantilla (Contabilidad del conocimiento, Ecoe Ediciones, 1999).

(19) El profesor Mantilla (1999b) traduce un aporte importante de Rob Gray et al (1992) sobre temáticas fundamentales del estado actual de la contabilidad ambiental.