Depreciación fiscal sin ajustes por inflación

Revista Nº 140 Mar.-Abr. 2007

Óscar Zárate Ruiz. 

Baker Tilly Internacional 

La eliminación fiscal de los ajustes por inflación a partir del 1º de enero del 2007 tiene diferentes consecuencias que afectan las bases imponibles de los contribuyentes que estuvieron obligados con dicho sistema.

Uno de los temas de mayor preocupación es el de la depreciación fiscal, que constituye el gasto por uso de los bienes productores de renta, los cuales estuvieron sometidos a los ajustes por inflación, de manera general, desde enero 1º de 1992 hasta diciembre 31 del 2006; sin embargo, algunos sectores habían eliminado totalmente de la contabilidad los ajustes por inflación y tenían registros fiscales separados del cómputo del efecto en los activos no monetarios, el patrimonio y la cuenta de corrección monetaria fiscal; otros sectores los habían eliminado de manera parcial y, finalmente, los comerciantes mantuvieron el sistema hasta diciembre 31 del 2006 y para el 2007, por ahora, contablemente continúan vigentes.

En las entidades financieras

No todos los sectores de la economía acumularon los ajustes fiscales por inflación de la misma manera. Por ejemplo, las entidades financieras acumularon ajustes fiscales por inflación, desde su eliminación contable en el 2001 y hasta el 31 de diciembre del 2006, fecha de su eliminación fiscal. Por tanto, estas entidades tienen las siguientes categorías de ajustes por inflación:

1. Contables, desde el 1º de enero de 1992 hasta el 31 de diciembre del 2000.

2. Fiscales, desde el 1º de enero de 1992 hasta el 31 de diciembre del 2006.

Lo que ocurrirá a partir del 2007 en el sector financiero es que habrá ajustes por inflación acumulados fiscalmente sobre los activos fijos no monetarios; es decir, no registrados en el balance, y continuarán depreciándose fiscalmente hasta su agotamiento total.

Se ilustran a continuación los cambios en la contabilidad de las cuentas no monetarias, con ajustes fiscales solamente (por fuera del balance). Al inicio del 2007, se eliminan fiscalmente los ajustes por inflación y quedan congelados los valores por ajustes hasta allí acumulados. También se presenta en el ejemplo, un reajuste fiscal, partida diferente de los ajustes fiscales por inflación, que pudiera corresponder a cualquiera de las actualizaciones al costo fiscal permitidas por legislaciones anteriores o diferentes a la de ajustes por inflación y que, entre otras características, no da derecho a depreciación fiscal (p. ej. E.T., art. 90-2).

Un efecto es que no se continuaron los ajustes por inflación sobre el valor acumulado a diciembre 31 del 2006, de $ 80 en el ejemplo, pero sí continúa depreciándose fiscalmente dicha partida, que pasa a un acumulado de depreciación de $ 48, es decir, $ 8 de gasto fiscal adicional por depreciación (tasa depreciación del 10%). Los valores contables continúan con su depreciación normal y esta quedaría acumulada en $ 66 al final del 2007, es decir, $ 11 de gasto contable por depreciación ($ 66 - $ 55). En total, habría por depreciación del año, gasto contable y fiscal por $ 19 ($ 8 + $ 11), de donde solo $ 11 pasan por el estado de resultados.

Una de las partidas que se podría continúar actualizando, pero como reajuste fiscal, que no da derecho a depreciación, es el reajuste fiscal, que pasó de $ 500 a $ 520, si el índice de actualización de la UVT fuera del 4% durante el 2007 (E.T., art. 280).

Es posible que los efectos futuros de las partidas no registradas contablemente sean controvertidas por la autoridad tributaria, habida cuenta que fijó su posición con relación a los saldos a diciembre 31 del 2006 de las cuentas de corrección monetaria diferida, que no tendrán efectos fiscales futuros, (Circ. 9, ene. 17/2007) es decir, su amortización no constituiría ingreso fiscal ni gasto deducible. Lo cierto es que dicho tema no se legisló de manera expresa en la Ley 1111 del 2006 y, por interpretación, no se pueden modificar bases de impuestos, en este caso de renta.

En las vigiladas por Supersociedades

Diferencias contables y fiscales a conciliar

En primera instancia, habrá una columna nueva de ajustes por inflación, acumulados a partir del 1º de enero del 2007, que tendría efectos contables pero no fiscales, por lo cual habría que tener su estadística de manera separada, para poder elaborar las correspondientes conciliaciones. Los ajustes contables, acumulados a diciembre 31 del 2006, se pueden presentar en una sola cifra, por cuanto tuvieron también efectos en las bases fiscales hasta dicha fecha.

Durante el 2007, comenzaría una especie de nueva contabilidad de ajustes por inflación, que modificaría la utilidad o pérdida contable, pero no tendría efectos sobre el resultado fiscal. En este panorama es fundamental que el Gobierno Nacional y en especial el Ministerio de Industria, Comercio y turismo elimine la obligatoriedad para las sociedades y demás compañías en general de tal forma que se unifiquen los conceptos fiscal y contable en relación con los ajustes por inflación y se eliminen las partidas conciliatorias.