Derechos de seguridad social de los colombianos deben acordarse en un pacto social coherente

Revista Nº 202 Jul. - Ago. 2017

El sistema de protección social puede ser muy amplio; puede contemplar el cuidado de las personas, la asistencia social.

Entrevista Realizada A Carmen Eugenia Dávila

Viceministra de Protección Social de Colombia 

por: Javier N. Rojas

Periodista 

El país requiere que se concrete un pacto social coherente, conforme al cual todos los ciudadanos tengan acceso a los mismos beneficios en materia de seguridad social, asegura Carmen Eugenia Dávila, viceministra de Protección Social, del Ministerio de Salud y Protección Social, en entrevista con la REVISTA ACTUALIDAD LABORAL y quien manifestó que se adelanta una campaña encaminada a crear conciencia por cuanto los recursos de la seguridad social se deben administrar racionalmente y, además, comentó sobre los desafíos de esa cartera.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Existe diferencia entre los conceptos de protección social y seguridad social?

Carmen Eugenia Dávila: El sistema de seguridad social integral abarca tres sistemas de protección: salud, riesgos laborales y pensiones. Este fue el sistema que estructuró la Ley 100 de 1993. En cuanto al sistema de protección social es un concepto un poco más amplio que involucra los aspectos anteriores y constituye un conjunto de políticas destinadas a disminuir la vulnerabilidad y a mejorar la calidad de vida de los colombianos. Aquellos tres ejes son los que ha trabajado el país hasta ahora. El sistema de protección social puede ser muy amplio; puede contemplar el cuidado de las personas, la asistencia social, unos temas con respecto a los cuales el país todavía no ha llegado a su pleno desarrollo. Estamos apenas en la antesala de los mismos, dado que los principales ejes, los tres mencionados en seguridad social integral, hasta ahora se están consolidando. Todavía hay retos en pensiones, en salud y en riesgos laborales. Entonces, pensar, en este momento de la historia, en desarrollar otros beneficios con respecto a los cuales el Estado deba destinar mayores recursos resulta una posibilidad que no es real. Sin embargo, el sistema de protección social se creó con una vocación de largo plazo, en una sociedad que requiere incluir ciertos temas. En general, los logros se deben ir dando paulatinamente, por parte de la sociedad, en la medida en que esta pueda generar mayores recursos para financiar los sistemas de protección social.

A. L.: ¿La filosofía de protección social abarca más que la seguridad social para los trabajadores en las empresas?

C. E. D.: Puede ir mucho más allá. Pero, cuando se tramitó la Ley 789 del 2002, que creó el Sistema de Protección Social, no había otras instituciones, que hoy existen, como el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social. El reto para los futuros años es la coordinación interinstitucional, en desarrollo de los temas que requieren unas inversiones importantes. Por ejemplo, el tópico de la economía del cuidado asociada a la enfermedad. Ese aspecto lo hemos tenido que desarrollar llevados por las decisiones judiciales. En muchos casos, este no es un amparo que cubra al colectivo de la población, pero de acuerdo con las órdenes judiciales, por vía de tutela, en algunas circunstancias, se ha reconocido. Esto nos lleva a ir pensando en unas políticas públicas al respecto. No hay una fuente financiera destinada para esto, pero hemos tenido que financiarlo con los recursos de la salud, en algunas situaciones asociadas a los enfermos con limitaciones importantes para hacer sus tareas diarias que les permitan una vida digna. Entonces, el sistema de salud ha tenido que concurrir, en ciertos casos, pero ya son nuevos desarrollos y ejes de acción.

A. L.: ¿Cuáles otros compromisos ha debido asumir el Ministerio de Salud en materia de protección social?

C. E. D.: Hay otras leyes que nos llevan a pensar en poblaciones específicas. Por ejemplo, las poblaciones indígenas y el Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural (Sispi). Esto debemos trabajarlo como lo reglamentó la ley y tiene un desarrollo específico. Existen otros beneficios que brinda la ley, por ejemplo, la protección a las mujeres víctimas de abuso de cualquier índole dentro de su hogar. Se trata de una ley que define que el Ministerio de Salud y Protección Social debe generar una política y unos recursos para esto. Se tiene desarrollada la política, hay unos recursos, pero limitados, no con el alcance que uno quisiera. Otro asunto vinculado al sistema general de seguridad social en salud es el de prestaciones económicas, tradicionalmente asociadas a la salud, pero que también forman parte de la protección social. Estas prestaciones comprenden las licencias de maternidad y las incapacidades por enfermedad general que se financian con los recursos fiscales y parafiscales; estas son protecciones adicionales a las personas. Ahora, en el contexto de la terminación del conflicto, también tenemos que brindar unas atenciones especiales para las víctimas de aquel que incluyen atención sicosocial y adaptación al trabajo. También tenemos que trabajar en este tema.

A. L.: ¿Cuál es el balance de la semana de la cultura de la seguridad social?

C. E. D.: La Ley 1502 del 2011 invita al país a una reflexión colectiva sobre valores y principios de la seguridad social y señala que se celebrará la semana de la seguridad social, la última semana del mes de abril de cada año, pero no limita a que se trabaje una política pública en el sentido de promover, permanentemente, estos temas de cultura de la seguridad social. Entonces, lo que hemos hecho en el Ministerio de Salud y Protección Social es poner, en la agenda pública, este asunto de la cultura de la seguridad social, en virtud de la Ley 1502. Lo enfatizamos en la semana de la cultura de la seguridad social, pero trabajamos todo el año en él, desde hace tres años. Tenemos un acuerdo de cooperación con la Organización Iberoamericana de la Seguridad Social (OISS) y también hemos venido trabajando con el apoyo de Corpovisionarios para desarrollar un discurso, porque, finalmente, este tema de la cultura de la seguridad social consiste en tratar de promover una reflexión.

A. L.: ¿Tienen la intención de crear hábitos?

C. E. D.: Buscamos poner a pensar en la gente para que se llegue a un cambio de comportamientos. Se trata de pensar en la ética, en el manejo de los recursos públicos. Se tienen varios ejes de trabajo en este tema de la cultura de la seguridad social: ética y manejo transparente de los recursos públicos, humanización en la atención y solidaridad. Pero hemos enfatizado en uno de vital importancia: en el primer piso del Ministerio de Salud y Protección Social, en Bogotá, hay una figura de una vaca grande.

A. L.: ¿Qué significado tiene ese símbolo?

C. E. D.: Pretendemos generar conciencia de que el sistema general de seguridad social en salud se financia con recursos fiscales y parafiscales haciendo una ‘vaca’ (contribución) colectiva, donde todos ponen, toman solo lo que necesitan de él y cuidan esa ‘vaca’. Es una reflexión simple, pero con mucho fundamento teórico y práctico. La hemos llamado la ‘vaca sagrada’, porque los recursos son sagrados y mancomunados. Es un símbolo que hemos trabajado con el profesor Antanas Mockus y busca promover la reflexión de los actores del sistema de seguridad social, porque todos tenemos que ver con el cuidado de los recursos.

A. L.: ¿Cuál es la reflexión que se espera de los actores del sistema de seguridad social?

C. E. D.: Si hablamos de las empresas promotoras de salud (EPS), que recaudan unos recursos en nombre del Fondo de Solidaridad y Garantía (Fosyga), reciben unos recursos públicos para administrar un aseguramiento en salud y los deben manejar pulcramente, con base en una reglamentación. Estas tienen un compromiso con esa ‘vaca’ de la seguridad social. Desde el punto de vista de los prestadores de servicios de salud (IPS), es decir, clínicas, hospitales y el médico en un consultorio también tienen una responsabilidad frente a esa ‘vaca’ y consiste en actuar con total transparencia frente al paciente. Se reconoce la autonomía médica, pero debe haber autorregulación y respeto. Se hace un llamado a los médicos y a las clínicas para cuidar los recursos de la salud, porque todo sale de esa misma ‘vaca’ que todos aportamos. Por lo tanto, unos insumos que se pierdan y una consulta médica que no se realiza, por alguna razón, van a generar presión económica sobre esa ‘vaca’ de todos. Desde el punto de vista de los usuarios también hay que generar una cultura de la seguridad social. Los ciudadanos tienen doble responsabilidad; aportar los impuestos y la contribución de salud y, además, respetar unos acuerdos que permiten cuidar esa ‘vaca’ y no generar fugas; ni pérdidas, ni desperdicios de los recursos médicos. Por ejemplo, si alguien pide una cita médica y no la cancela a tiempo, eso significa que un médico quedó a la espera en un consultorio y aquel usuario le quitó la oportunidad a otra persona. Si alguien no contribuye a la seguridad social en salud, teniendo capacidad de pago para hacerlo, se están afectando esa persona y otros individuos, cuya atención médica se financia con la solidaridad de aquella. Es decir, todo lo que cualquier actor haga tiene incidencia en esa ‘vaca’ para bien o para mal. Nosotros queremos que sea para bien y esa es la reflexión que estamos promoviendo.

A. L.: ¿Cómo surgió la idea en torno al símbolo de la ‘vaca sagrada’?

C. E. D.: El año pasado tuvimos la asesoría de Antanas Mockus y el símbolo lo crearon entre el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, y Antanas Mockus. El profesor ha aludido mucho a los recursos públicos sagrados y el ministro Gaviria habla reiteradamente de la solidaridad y de la mancomunidad de recursos, donde todos aportamos. En los discursos y en sus escritos, el ministro plantea el pacto social coherente, según el cual, dado que todos ponemos recursos en esa ‘vaca’, entonces todos debemos llegar a un acuerdo con respecto a cuáles son los derechos que vamos a tener todos, porque unas personas no pueden tener derecho a más beneficios y otras a menos. Necesitamos llegar a un acuerdo donde todos tengamos derecho a lo mismo, pero sobre la base de que todos aportamos y de que esa ‘vaca’ depende de nosotros, por lo tanto, lo que recibamos de esta también depende de nosotros y tenemos que ponernos de acuerdo, porque, a veces, en la posición de pacientes y de familiares de ellos, queremos atención en un sistema de salud como el de los países más desarrollados, pero no queremos aportar a la seguridad social, ni pagar los impuestos, en consecuencia, no hay con qué financiar esa ‘vaca’. Tiene que haber coherencia en eso. Si queremos más, debemos aportar más, con oportunidad y cuidar esos recursos para que rindan. Todos debemos tener un compromiso en ese sentido.

A. L.: ¿Qué otros asuntos tienen importancia en la agenda del Ministerio de Salud?

C. E. D.: Se ha planteado el tema de transparencia, en la relación de la industria farmacéutica con los médicos, de acuerdo con la Ley 1438 del 2011 y que ha desarrollado la política farmacéutica. Por ejemplo, se contempla la regulación de precios de medicamentos. ¿Por qué no podemos regular los medicamentos para que la gente tenga acceso a ellos y la ‘vaca’ alcance?

A. L.: ¿Qué desafíos inmediatos afronta el ministerio?

C. E. D.: El reto que tenemos con la ley estatutaria de salud es definir, colectivamente, lo que no se va a financiar con los recursos de la ‘vaca’ y para eso se generó un procedimiento participativo; solo con el objeto de definirlo nos demoramos un año en consultas con las sociedades científicas, los usuarios, las asociaciones de pacientes para determinar cómo íbamos a hacer ese abordaje de establecer las llamadas exclusiones. Teníamos dos años para configurar ese procedimiento. Ya lo hicimos y estamos estudiando las nominaciones de las exclusiones que han hecho el mismo Ministerio de Salud y otros actores del sistema de seguridad social.

A. L.: ¿Hasta ahora solo tienen propuestas con nominaciones?

C. E. D.: Sí. El paso que sigue es aplicar el procedimiento. Vamos a tener dos nominaciones en cada año, porque es un proceso continuo. Todos los días avanza la tecnología y sobre todo en el campo médico y de la salud. Cuando hablo de tecnología me refiero a medicamentos, insumos, procedimientos, dispositivos.

A. L.: ¿Qué otro aspecto es prioritario en la agenda del ministerio?

C. E. D.: El tema financiero es necesario considerarlo, desde el punto de vista de la sostenibilidad, porque sin esta y sin financiación del sistema de seguridad social en salud, no podemos garantizar este derecho universal. A veces, se pretende establecer una dicotomía entre sostenibilidad y derecho, pero aquí, en realidad, hay una unión y no se pueden separar los dos conceptos.