Desarrollo científico de la contabilidad y calidad de vida

Revista 3 Jul.-Sep. 2000

Marco Antonio Machado Rivera 

Contador Público Universidad Nacional de Colombia, Especialista en Ciencias Fiscales UAN. Profesor-Investigador y Director del Programa de Investigación del Departamento de Ciencias Contables —Facultad de Ciencias Económicas— Universidad de Antioquia. 

Introducción

El mundo contemporáneo asiste a una situación en la que los cambios son permanentes, totales y complejos; bajo su arraigo el hombre lucha por adaptarse a las profundas transformaciones que, aparentemente, están bajo su control.

La ciencia avanza y cada campo disciplinal va tributando continuos adelantos al pensamiento del hombre; el conocimiento traspasa fronteras y realidades, el saber humano tiende a ser universal; quizás ésta es una de las razones por las cuales este conocimiento es cada vez más fundamental (esencia) que instrumental (apariencia).

Desde este espacio se reivindica para la contabilidad su status de ciencia, bajo lo cual debemos conocer los desarrollos internacionales pero no depender de ellos, analizarlos como producción social pero no fetichizarlos como dogma ideológico o salvación latina, aportar conocimientos y no solo adaptar, y satisfacer las necesidades sociales con el instrumental conceptual y aplicado generado por la comunidad científica.

Parece presentarse una incoherencia entre trabajo investigativo y práctica profesional contable, en razón de las tímidas relaciones de la segunda con la práctica transformadora. Es evidente que la contabilidad, en Colombia, tiene escasez de hombres de ciencia que la piensen y la desarrollen a partir de sus cavilaciones y prácticas cotidianas; la reducida participación de los contadores en el desarrollo de la contabilidad, es síntoma de rechazo a la óptica creativa y nacionalista por parte de profesionales que se limitan a la aplicación mecánica y acrítica de un modelo tradicional de conocimiento universal —sin una mínima producción intelectual nacional—, cuya principal característica en nuestro país es su transferencia y “adaptación” en forma mecánica, acrítica e impuesta.

En Colombia y otros países de fuerte tendencia anglosajona, se ha enfatizado en el estudio de la contaduría pública como práctica social, en aspectos tales como formación contable, mercado laboral, aspectos normativos, etc., pero se ha abandonado el estudio de la contabilidad como conjunto dinámico de conocimientos, incluso en las esferas académicas a pesar de la introducción de cátedras como epistemología, teoría e investigación contable. Quizás la crisis conceptual de los profesionales —dada por la presencia de términos polisémicos y términos indefinidos—, la forma despectiva como se hace referencia a la teoría y la peyorativa mención de la epistemología, junto con problemas de identidad y propósito, llevan a ignorar o abandonar una rica veta de investigación.

El presente trabajo llama a la reflexión sobre los avances científicos de la contabilidad; el propósito no es agotar el tema, ni informar sobre el desarrollo del pensamiento contable, solo se pretende contribuir en la orientación para el aporte teórico a lo universal desde este espacio geográfico, temporal y estructural: Colombia en los inicios de un nuevo milenio con multiplicidad de problemas.

La realidad contemporánea, con sus manifestaciones problemáticas, exige a los practicantes, profesores y estudiantes, traspasar las fronteras imaginarias —culturales, políticas, económicas, etc.—, pero en forma multilateral, recíproca y benéfica. La producción intelectual debe darse en función de los desarrollos teóricos universales, así como la práctica social debe estar en función del entorno social y económico, particularmente aquel que connotan las realidades y necesidades propias.

Este escrito se construye sobre la ponencia “Desarrollo científico de la contabilidad” que se presentó en el II Simposio colombiano de investigación contable y docencia, desarrollado por el C-CINCO y la Universidad del Quindío, en octubre de 1992. A sus organizadores de la Universidad del Quindío quiero dedicar este nuevo trabajo, con la esperanza de que aquel terremoto que sacudió al eje cafetero en 1999, sea tan solo una prueba para medir el tesón y el espíritu de lucha diaria que nos enseñaron cuando compartimos por la investigación contable y por un país a la medida de nuestros sueños.

El objetivo de este escrito es, en primera instancia, mostrar que la contabilidad ha avanzado con las necesidades del entorno y los cambios en el conocimiento del hombre; y, en segunda, convidar a profesionales y estudiantes a beber del conocimiento contable so pena de continuar en o encaminarse hacia las celdas del pragmatismo y la dependencia, síndromes que atentan contra nuestra calidad de vida.

1. Precisiones conceptuales

Una de las posibilidades que más seduce a una persona que desee ser investigador es la de definir alternativas y tendencias en este campo desde su óptica de estudio; esta tarea es más atractiva que la simple adscripción al pensamiento de moda, al programa de investigación vigente o al paradigma reinante.

Hace algunos años, en un intento por definir alternativas de investigación, se presentó la oportunidad de plantear una serie de posibilidades para abordar, a partir de una abstracción de “saber” y “hacer”, diversos problemas de investigación desde la óptica contable(1); dos grandes disciplinas resultaban de esta abstracción:

El de la contabilidad como producto de hacer cognoscitivo del hombre frente a su realidad económica y social, y

El de la contaduría como producto del hacer pragmático del hombre frente a sus necesidades de valoración, información y control en el campo económico y social.

Cada uno de estos campos se desagrega en áreas temáticas para facilitar su estudio; estas áreas son concebidas como grandes posibilidades de enfocarse o posibilidades generales de ubicar problemas objeto de investigación. Para el nivel fundamental del saber contable (contabilidad), y en el marco de los objetivos del presente trabajo, se plantean las siguientes áreas:

A. Aproximación epistemológica

B. Fundamentación metodológica

C. Contabilidad y realidad socioeconómica.

La descripción del área temática A se plantea en el mencionado documento como la necesidad de

... ubicar a la contabilidad en el contexto del conocimiento científico con el fin de que responda a los retos que la sociedad y la actividad económica en su dinámica le plantean; esto implica concebirla como área del conocimiento y darle coherencia al saber (teorías, técnicas, métodos, etc.) que en ella se maneja y produce para apoyar su conocimiento acumulado y la práctica social (contaduría).

Respecto a la descripción del área temática B se plantea que, en aras de estudiar la evolución de las concepciones, teorías y expresiones de la contabilidad, se debe

... analizar y evaluar la forma como se ha abordado y se pretende abordar el estudio o conocimiento de la contabilidad; investigar el cómo se hace y debe hacer el estudio de su objeto; cómo se construyen teorías, conceptos y categorías contables, y cómo se llega a la formulación de concepciones en este campo.

El área temática C se describe en los siguientes términos:

Se trata de analizar las posibilidades que la contabilidad pueda brindar a las diversas unidades sociales y económicas —entidades contables—, como alternativas para satisfacer las necesidades de tipo informativo, analítico, predictivo, etc. Esta área temática brinda la posibilidad de formular —con base en el análisis de problemas— una serie de modelos, sistemas, manuales, etc., concebidos como aplicaciones del conocimiento contable en el marco de la solución de problemas de las unidades usuarias de sus expresiones técnicas.

Estas áreas temáticas, descritas como “grandes posibilidades” de enfocar el estudio de la contabilidad, sirven de marco referencial para recapitular en algunos avances científicos de la contabilidad, a partir de ciertos elementos que determinan su cientificidad(2) (especialmente, los elementos básicos, los procesos que se van a desarrollar y las funciones por cumplir).

Es necesario tener en cuenta que la ruptura en áreas se dispone con fines expositivos y de rigor metodológico, ya que en la práctica investigativa se hace énfasis en algunas de éstas y sus interrelaciones, pero sin hacer una reducción exclusiva a sus elementos conceptuales.

En esa medida se expondrán aproximaciones a lo epistemológico, metodológico y socioeconómico como camino para abordar la tarea de conocer el desarrollo del campo del conocimiento contable: acorde con unas necesidades mercantiles en el pasado, sometido a prueba y con múltiples exigencias en el presente, con grandes expectativas para el futuro, y reducido a su expresión técnica regularmente.

2. La contabilidad como ciencia: cuestión de formación epistemológica

Ubicar a la contabilidad en el contexto del conocimiento científico no es un simple ejercicio de buscar información para dar un veredicto personal-individualizado, muchas veces fundamentado en opiniones; buscar una aproximación epistemológica seria y constructiva obliga, a quien asuma esta tarea, a utilizar una metodología coherente, lo que equivale a realizar, en términos de W. Stegmüller(3) una separación metódica que consta de una primera racionalización, por medio de la cual se detectan las primeras manifestaciones de conocimiento científico, y una segunda, en donde intentamos aclarar la naturaleza de ese conocimiento.

En cuanto a ambas racionalizaciones es necesario tener en cuenta la disputa positivo-normativa que hace que los esfuerzos por buscar evaluaciones que reconozcan a la contabilidad como una ciencia adopten una doble naturaleza:

a) Una aproximación a la ciencia matemática, como modelo de universalidad y, por tanto, de ciencia.

b) Una profundización en la ciencia social y, concretamente, en la economía, buscando en ella modelos o hipótesis de partida que justifiquen su existencia(4).

Para la primera racionalización se referencian los intentos por darle una conceptualización científica a la contabilidad a cargo de las escuelas italianas con Cerboni, Besta, Zappa y Massi. Según José María Requena(5), el período científico de la contabilidad se situaría en los comienzos del siglo XX, a raíz del florecimiento de la doctrina italiana.

Dado que en los anteriores intentos se utilizó un instrumental semántico y escasamente formal para justificar la naturaleza científica de la contabilidad, Jorge Tua Pereda(6) sitúa el comienzo del período científico en Francesco Villa (1846), de la escuela lombarda, cuando separa “La teneduría de libros de la verdadera ciencia contable”. Otros autores como V. Montesinos plantean como “período propiamente científico de la contabilidad” cuando la “escuela lombarda” alcanza con F. Villa “su más alto nivel de desarrollo”(7); F. Melis ubica a F. Villa como “el promotor de la contabilidad científica” y es a partir de su obra cuando la contabilidad “se ha convertido en verdadera ciencia”(8).

Sin embargo, dado que los planteamientos de Villa no eran formalizaciones matemáticas sino más bien semánticas, se asume por parte de autores como V. Montesinos(9), que los intentos por darle a la contabilidad un carácter de disciplina formal, aproximándola a la teoría matemática, corresponden a una tendencia de finales del siglo XIX y comienzos del XX, siendo su pionero Eugene de Fages de Latour (1924).

Posteriormente se consolida esta etapa científica —enfoque integral, según Montesinos— a finales de la década de los cincuenta, cuando Richard Mattessich nos introduce a la formulación matricial de los sistemas contables con su artículo “Hacia una fundamentación general y axiomática de la ciencia contable”.

Pero a la contabilidad no solo se le otorga su desarrollo científico adscrito a las matemáticas y a la economía, también se le vincula a la estadística, al derecho y a la administración; en esa medida se debe abordar una segunda racionalización, que nos lleve a determinar la naturaleza del conocimiento contable.

Para esta segunda racionalización es necesario tener en cuenta el trabajo en que el profesor Jorge Burbano(10) nos describe una serie de expresiones de la teoría contable, desde el siglo XVI hasta los comienzos del siglo XX, a saber:

Teoría personalista, caracterizada por la abstracción de cuenta en términos de una persona ficticia que recibe y entrega; sus seguidores son G. Faure, H. Deschamps, L. Lefebre, A. Sacristán, R. Cavanna, A. Lasheras, A. Goxens y D. Manzoni.

Teoría jurídica, caracterizada por la abstracción de organización como sujeto de derecho; sus autores son A. Beaumont, R. Lefort, Ch. Penglaou, P. Garnier, Charpentier y Hamelin, y L. Sauvegrain.

Teoría económica, caracterizada por la abstracción de contabilidad como método de observación económica; sus autores: J. Fourastie, Coffy R.P., G. Giuseppe, F. Besta y R. de la Porte.

Teoría de la contabilidad pura, cuya característica es el estudio del fenómeno contable abstrayendo el mecanismo de la partida doble como su expresión técnica; sus autores: J. Sigaut, E. De Fages de la Tour y J. Froidevaux.

Teoría administrativa, en la cual se abstrae la importancia de la contabilidad para la empresa; sus autores: U. de Vaes y J. Fourastie.

Dos enfoques de la naturaleza de la contabilidad se encuentran inicialmente al ubicarla en el mundo de los negocios: Los juicios de valor (carentes de fundamentación científica generalmente) de los usuarios del conocimiento contable en sus expresiones técnicas, y la realidad en la cual se explican dichas expresiones (técnicas) para resolver problemas(11). En ese sentido

... respecto a naturaleza matemática se plantea la utilización del cálculo mercantil o aritmética comercial en la función de registro, la naturaleza estadística también apunta a la utilización del instrumental de la estadística en la función mencionada; la vinculación a lo jurídico se fundamenta en el carácter legalista de los registros contables, la vinculación a lo económico como campo en el que se desarrolla la actividad empresarial; lo formalizado como un cuerpo general que incube los sistemas contables, y la concepción de disciplina independiente con su propio marco epistemológico en el cual se tienen en cuenta relaciones interdisciplinarias(12).

En segunda instancia, para definir la naturaleza de la contabilidad se pueden ubicar dos enfoques:

Definición del campo con base en los aspectos que abarcan los estudios resultantes de un “hacer cognoscitivo” (pensar).

Definición del campo con base en el tipo de medición e información resultante de un “hacer pragmático” (actuar).

Este segundo enfoque tiene sus limitaciones por el hecho de reducir el desarrollo de una disciplina al uso del instrumental de la medición y la información(13). Bajo este enfoque la contabilidad se reduce al mundo de los usuarios y la naturaleza de la contabilidad está determinada por las aplicaciones concretas a problemas o requerimientos específicos, donde otras disciplinas han demarcado su ámbito.

El desarrollo de teorías parciales en contabilidad ha sido marcado por este tipo de adscripciones a diversas disciplinas, y en la actualidad la contabilidad construye su cientificidad a partir de herramientas metodológicas e instrumentos conceptuales de otras disciplinas.

La epistemología nos provee de herramientas diacrónicas para construir y evaluar la teoría —v. gr.: paradigmas kuhnianos, programas de investigación lakatosianos, redes teóricas de Stegmüller y Sneed, campos de investigación de Mario Bunge y falsacionismo de Popper—; las matemáticas nos brindan la teoría de conjuntos, la teoría de grafos, la representación matricial, vectorial y sagital; la cibernética nos auxilia con la dinámica de sistemas —comportamiento de sistemas de regulación y control de sistemas circulatorios—; la lógica nos ofrece la inducción, deducción, análisis circulatorio, etc.; la economía nos brinda los lineamientos de la teoría neoclásica y enfoques a nivel macro; la sociología y la psicología nos apoyan en la investigación del comportamiento; a su vez, la comunicación, la lingüística y la antropología nos dan el elemento para el desarrollo de la nueva investigación empírica (a partir de 1973), en tanto que la teoría de la complejidad permite vislumbrar nuevas concepciones.

Surge una interrogación acerca de la naturaleza de la contabilidad, pero podría decirse que su alianza con otras disciplinas le ha permitido su avance científico, más que su dependencia y anquilosamiento disciplinal. Los desarrollos teóricos de la contabilidad que trascienden la simple imposición de unos principios generales —que son precisamente generales por ser impuestos— así lo corroboran.

Dichos desarrollos teóricos hacen referencia a la aplicación de herramientas diacrónicas (ver siguiente capítulo), las formalizaciones de R. Mattessich, los desarrollos de la triple entrada y de contabilidad multidimensional de Y. Ijiri, los planteamientos de una teoría económica de la contabilidad de J.M Fernández Pirla, el análisis contable de la realidad económica de L. Cañibano, el desarrollo del concepto de “fenómeno de circulación” en el ámbito contable de M. García García, la teoría de la utilidad contractual de la información contable de Cea García, Posner y Watts, la concepción de “valor razonable” de los bienes de Ludwing Von Mises, la concepción multiparadigmática de la contabilidad de A. Belkaoui, y los intentos de desarrollo de teorías descriptivas en el marco de la nueva investigación empírica entre otros.

En el contexto nacional deben destacarse los aportes en materia disciplinal del profesor Jack Araújo caracterizados por la vinculación de la contabilidad al plano de lo social, de Danilo Ariza en materia de naturaleza e historia de la contabilidad, los de Rafael Franco propugnando por una visión integral de la contabilidad, así como otros esfuerzos por categorizar conceptualizaciones de autores de otras disciplinas y para recontextualizar avances internacionales desde visiones críticas.

Se puede analizar que en un comienzo se intenta concebir o abstraer una teoría general de la contabilidad —a través de las matrices como lenguaje matemático—, que ubique todos los sistemas contables habidos y por haber —v. gr.: formalización de R. Mattessich—, para llegar hasta la época actual en donde se intenta abstraer un instrumento metodológico —conjugando teoría de grafos, cibernética y teoría de sistemas— que capte cualquier tipo de sistema circulatorio, en especial el sistema de la circulación económica —v. gr.: la concepción de análisis circulatorio de Moisés García—.

En esa medida es necesario romper el cerco cognoscitivo —definido por factores culturales y políticos del entorno— que impone las nociones vulgares de contabilidad, teniendo claridad, fundamentación y argumentación en las especificidades del objeto de estudio contable; esto permitirá ampliar los nexos interdisciplinares, para construir herramientas conceptuales propias y auxiliar el estudio del objeto con los desarrollos teóricos de otros campos cognoscitivos —v. gr.: teoría del valor, general de sistemas, de los signos, del caos y de la complejidad—. La concepción de contabilidad lleva a que se le practique y enseñe como tal y, bajo esa congruencia, el designio de asumir niveles pragmáticos de interpretación conlleva atraso y dependencia.

Respecto del mencionado objeto de estudio de la contabilidad, en el marco de la relación sujeto-objeto de conocimiento, es necesario abordar su discusión de manera seria y respetuosa ya que es la base para que de allí se deriven escuelas de pensamiento. Desde este espacio se propone abordar la discusión por las vías histórica, empírica, analítica e histórico-empírica(14) teniendo en cuenta que las ciencias sociales estudian al hombre en sociedad, sus relaciones, sus expresiones y productos. La fractura epistemológica, que deriva en la noción de objeto de estudio por disciplina, permite abordar la realidad desde la óptica de cada campo de conocimiento, sin ir en detrimento de la continuidad de los fenómenos ni de la interdisciplinariedad.

Con base en el trabajo que he venido referenciando(15), así como en el trabajo “El complejo objeto de estudio de la contabilidad: por la vía constructiva”(16) y cimentado en los desarrollos de Mattessich y García García, planteo como hipótesis de trabajo que el objeto de estudio de la contabilidad, desde un enfoque sistémico, es la circulación de recursos, representada en los procesos de producción, distribución y conservación de riquezas —producto de la interacción humana— en el marco de la actividad económica y social del hombre.

Esta hipótesis permite integrar el concepto de renta (producción de riqueza) de Mattessich y la abstracción de producción-conservación en términos del concepto circulación de riqueza a partir de García García.

De esta manera se falsea el concepto estático de Goldberg(17) respecto a la contabilidad, cuando plantea que ésta “... difiere de otras ciencias, en que no es teórica en lo mínimo, sino esencial y fundamentalmente práctica. Se basa en la conveniencia inmediata y en las necesidades y exigencias de la vida cotidiana”.

Lo que quizás este autor no tiene en cuenta, es que las características de “conveniencia inmediata” y “necesidades y exigencias de la vida cotidiana” son determinantes de la función social de una ciencia y de su carácter aplicado; por ello no se puede otorgar un carácter ateórico a la contabilidad, sino más bien, un carácter de crisis en cuanto a algunos de sus planteamientos como ciencia social y aplicada.

Debe considerarse en estas fundamentaciones, que la concepción de objeto de estudio de la contabilidad y de contabilidad misma, deben ser producto del trabajo investigativo y no solo de “pareceres” y opiniones tanto de eruditos como de legos. El concebir a la contabilidad o su objeto de una u otra manera, lleva a que así se le enseñe, norme y aplique; la realidad nacional exige una propedéutica contable —enseñarla como ciencia—, regularla como profesión liberal —donde implica más el pensar que el manipular— y aplicarla mediante el desarrollo de habilidades investigativas —desarrollo científico y tecnológico para la satisfacción de necesidades nacionales—.

3. La contabilidad y el método científico: cuestión de desarrollo metodológico

Analizar y evaluar la forma como se ha abordado y se pretende abordar el estudio o conocimiento de la contabilidad, nos obliga a realizar un análisis de su estructura; retomando a W. Stegmüller(18) éste debe hacerse en su aspecto estático “... con “instantáneas” de ciertos estados momentáneos de los sistemas científicos”, y en su aspecto dinámico que “... se refiere a su cambio y evolución”. El primer aspecto se puede desarrollar por medio del análisis lógico, pero el segundo, escapa totalmente a este tipo de análisis y “para poder hacer de este aspecto un objeto de estudio adecuado hay que sustituir el método lógico por el histórico”(19).

Cuando se referencia la parte metodológica de la disciplina contable abstraemos, como mínimo, cuatro enfoques de la concepción de metodología:

La construcción de un instrumento capaz de observar, medir e informar las características del objeto.

La aplicación de un instrumento para teorizar.

La aplicación de un instrumento para evaluar el desarrollo de una disciplina en un momento determinado (aspecto estático según Stegmüller).

La aplicación de un instrumento para evaluar la evolución histórica de una disciplina en el tiempo (aspecto dinámico según Stegmüller).

En relación con estos enfoques, es necesario mencionar la disputa del carácter de la contabilidad como ciencia positiva o normativa o positivo-normativa, lo cual definirá la utilización del instrumental metodológico de la ciencia natural o de la ciencia social o de ambas, para estudiar o evaluar lo relativo a cada enfoque.

El primer enfoque ha derivado en la implementación de metodologías para describir, analizar, predecir y controlar ciertos hechos de carácter financiero, recurriendo al planteamiento de la partida doble convencional, que en la actualidad muestra su rezago frente a las nuevas exigencias de observación, medición, análisis, información, evaluación y control contable. Por ello es necesario referenciar las nuevas tendencias de representación contable que van de lo lineal a lo estructural y de lo simple a lo complejo: representación convencional a partir de Lucca Paciolo, matricial con Mattessich, vectorial con Leandro Cañibano, multidimensional con Ijiri y las derivaciones de la representación sagital que se han perfeccionado con el análisis circulatorio propuesto por García García; en esta instancia, el último autor reivindica para su construcción desde el análisis circulatorio, la concepción de nueva contabilidad.

Sin embargo, es necesario advertir un problema metodológico actual cuando, según R. Mattessich(20), los jóvenes doctores en su inclinación hacia el campo positivo de la contabilidad, confunden metodología con técnicas estadísticas.

El segundo enfoque propuesto lleva a la abstracción de una serie de herramientas metodológicas para producir teorías parciales en contabilidad; según R. Mattessich(21) una ciencia empírica requiere de los siguientes “componentes metodológicos” o herramientas metodológicas sincrónicas:

“i) Observación, experimentación y su diseño.

ii) Descripción cualitativa y cuantitativa.

iii) Generalización (regularmente por medio de inferencias inductivas u otras conjeturas).

iv) Análisis (a través de matemáticas y otras influencias deductivas).

v) Interpretación y construcción de modelos (especificaciones adicionales y relación de términos teóricos a términos observacionales por medio de reglas de correspondencia y/o hipótesis indicativas).

vi) Verificación y evaluación (usualmente a través de alguna evidencia que corrobora o confirma intentos de refutación o demostración de coherencia con teorías vecinas o hipótesis cercanas)”.

En cuanto al debate de contabilidad como ciencia positiva o ciencia normativa se han desarrollado construcciones llamadas “a priori” y otras a partir de la “nueva investigación empírica”; frente a esto, es conveniente exponer parte de la conclusión de un trabajo anterior sobre el tema(22):

En el contexto del conocimiento contable ... la nueva investigación empírica presenta deficiencias como única y exclusiva línea de investigación; por tanto, deben también actuar otras líneas. Esto indica que debe continuarse con la formulación de hipótesis acordes con el entorno contable a fin de continuar la labor de construir la teoría general de la contabilidad.

Según Mattessich(23), en la primera mitad del siglo se presentan actividades clasificacionales y descriptivas “típicas de los estados iniciales de una disciplina académica”; esto tiene relación con la concepción de teoría contable, bajo las siguientes líneas:

En lo normativo la teoría contable “... consistió en la prescripción de un considerable número de sistemas de clasificación e identidades contables y en procedimientos de depreciación y valuación”.

En lo positivo ésta se relacionó “... con la descripción y generalización de los sistemas contables actualmente existentes”.

En esta dinámica se han ampliado los límites de la contabilidad y con los nuevos desarrollos ubicados bajo la denominación “nueva investigación empírica”, la teoría contable se ha convertido en “una especie de meta-contabilidad que observa a los observadores, los registradores (tenedores) y manipuladores de datos contables, también a los usuarios de datos y examina la función socio-cibernética en un contexto mucho más amplio”(24).

Frente a este enfoque es necesario plantear con Moisés García(25) que la lentitud del proceso de gestación de la ciencia contable, se debe a una “congénita debilidad metodológica” y a un “espíritu pragmático que parece oportunismo en la creación científica”; este planteamiento toma connotaciones de verdad local cuando se observa que en los círculos académicos y laborales se confunde “metodología contable” con “procedimientos técnicos contables”(26).

Como propuesta para superar la debilidad teórica de la contabilidad, se plantea la nueva contabilidad como un marco metodológico, teórico y aplicado compuesto por las siguientes características, de acuerdo con Mattessich:(27)

“i) Formulación y utilización de términos bien definidos y conceptos empíricamente significativos.

ii) Adaptación de instrumentos científicos generales y métodos de otras ciencias a la teoría de la contabilidad.

iii) Orientación de la contabilidad hacia objetivos específicos y modelos de información de gestión con objetivos concretos.

iv) Integración de áreas contables específicas en una unidad coherente y ampliada.

v) Procedimientos sistemáticos de comprobación de modelos e hipótesis alternativos para un objetivo idéntico”.

Este instrumental metodológico debe conducir, en el futuro, a plantear nuevas teorías parciales y a intentar aproximaciones a una teoría general de la contabilidad, pues así se podrán superar las deficiencias metodológicas arraigadas en el saber contable.

El tercer enfoque nos hace referencia al aspecto estático de la contabilidad, en un momento histórico determinado (p. ej.: lo contemporáneo), enfoque que puede ser desarrollado con el instrumental de la lógica en lo que se ha caracterizado como herramientas metodológicas sincrónicas (estructurales e intemporales) en el anterior enfoque. Esta alternativa de análisis de la estructura de una ciencia no es muy interesante, ni importante para pensadores como Stegmüller y V. Montesinos(28); este último afirma que el estudio del desarrollo científico de la contabilidad “no puede enfocarse como si se tratara de una realidad estructural o sincrónica, porque en este caso el desarrollo no existiría...”; desde esta perspectiva se nos presenta una visión corriente, parcial y reducida del conocimiento alcanzado por una disciplina.

El cuarto enfoque referencia un aspecto realmente interesante, que se refiere al cambio y evolución (aspecto dinámico) de una disciplina. Este enfoque exige sustituir el método lógico por el histórico, “así se explica que los cuatro representantes más notables de la polémica contra la filosofía de la ciencia corriente, N. R. Hanson, St. Toulmin, T. S. Kuhn y P. Feyerabend, dispongan de extensos conocimientos en historia de la ciencia y traten de apoyar su crítica a las concepciones corrientes con argumentos históricos” (29).

Desde este enfoque se pondera la filosofía de la ciencia como una herramienta conceptual básica para el desarrollo contable; en su aplicación particular al campo de la contabilidad (para las construcciones positivas como para las normativas), se puede evaluar su aspecto dinámico con la aplicación de herramientas de tipo diacrónico, dialéctico, tales como:

Los programas de investigación de I. Lakatos, con los cuales la preocupación gira en torno a “la génesis de las técnicas” y “la lógica de su evolución y desarrollo”. La guía para esta herramienta metodológica es una heurística positiva, su coraza es un “núcleo fuerte” con su “cinturón protector” y su contraguía (lo que no se debe recorrer) es una “heurística negativa”.

Los paradigmas de T. S Kuhn con los cuales se combate la idea de un desarrollo lineal de la ciencia por acumulación paulatina de conocimientos a través de una guía que nos presenta un proceso de ciencia-crisis-revolución-nueva ciencia (o imposición de un nuevo paradigma o una nueva teoría).

Las dos herramientas mencionadas anteriormente han sido aplicadas al estudio de la evolución de la contabilidad, con los siguientes resultados:

El autor Leandro Cañibano en su libro “Teoría actual de la contabilidad” plantea como programas de investigación para la contabilidad, el legal, el económico y el formalizado; por su parte, V. Montesinos en su ensayo “Formación histórica, corrientes doctrinales y programas de investigación de la contabilidad” plantea diferentes programas que se han sucedido o coexistido en nuestra disciplina como el contista, el jurídico-personalista, el económico, el matemático y el comunicacional.

Según la AAA (American Accounting Asociation)(30) en contabilidad existen los paradigmas de la aproximación clásica, la aproximación de la utilidad para la toma de decisiones y la aproximación de la economía de la información. Según Ahmed Belkaoui(31) existen el antropológico-inductivo, el deductivo de la utilidad líquida y realizada, el de los modelos de decisión y la utilidad para la toma de decisiones, el del comportamiento del mercado agregado, procesos de decisión y utilidad para la toma de decisiones, el de los procesos de decisión individual y la utilidad para la toma de decisiones, y el de la economía de la información. Según J. F. Butterworth y F. Haim(32) existen los paradigmas de valuación I, II y III que corresponden a las teorías del valor actual y de los costos corrientes, el del riesgo compartido y de los mercados financieros, respectivamente, y gerencial I, II y III que corresponden a las teorías del costo histórico de adquisición, de la agencia y de la información asimétrica, respectivamente.

Por último, R. Mattessich(33)hace un nuevo ordenamiento del último planteamiento y propone tres tradiciones investigativas con sus respectivas fases, que son el programa de gerencia —propuesta de periodización, original de agencia y agencia-información—, programa de valuación-inversión —propuesta de valor presente y valor corriente, de riesgo compartido y del mercado de capitales— y programa de información-estrategia.

Otras herramientas menos utilizadas, pero no menos importantes, en la evaluación del desarrollo científico de la contabilidad, son la estructuralista de las redes teóricas de W. Stegmüller y J. D. Sneed, la no racionalista del falsacionismo de K. Popper, la del realismo crítico de los campos de investigación de M. Bunge y las tradiciones investigativas de L. Laudan.

Todas estas herramientas metodológicas dan muestra de la dinámica de la contabilidad en cuanto a su estructura y desarrollo. Frente a esto V. Montesinos(34)en forma concluyente expresa que:

La formación histórica de nuestra disciplina nos muestra que sus planteamientos cambian de forma más o menos radical a lo largo del tiempo y que estas mutaciones afectan de forma amortiguada y con cierto retraso a las prácticas desarrolladas en el terreno profesional con lo que efectivamente, los investigadores de la contabilidad y en su medida los profesionales, se tienen que enfrentar de tiempo en tiempo con cambios en la disciplina ...

4. La contabilidad y las necesidades nacionales: tendencias y posibilidades

Analizar las posibilidades de satisfacer necesidades (de carácter informativo, analítico, predictivo, controlador, etc.) de la entidad contable (unidades sociales y económicas), desde la óptica de la contabilidad, conlleva aproximar el conocimiento contable a la sociedad; este intento representa un proceso de satisfacción de necesidades sociales, por medio del cual se podrá cumplir con una de las funciones de la ciencia contable.

Una inquietud se presenta en primera instancia, al comparar los avances científicos desde lo epistemológico y metodológico, con los avances del ítem presente; la resultante es la ruptura aparente entre investigación pura e investigación aplicada, entre la teoría y sus aplicaciones, frente a lo cual se plantearía que:

No hay una línea fija de demarcación entre la investigación pura y la aplicada: las aplicaciones prácticas a menudo requieren de investigación pura adicional para cerrar brechas en los conocimientos que se tienen, mientras que muchas ideas buenas para las investigaciones provienen de la investigación práctica de las ciencias aplicadas(35).

En esa medida, conceptos, teorías y modelos contribuirían a definir aspectos relativos a índices, procedimientos y aplicaciones, en una reciprocidad permanente entre ciencia y tecnología.

Salvando este obstáculo, se pueden reseñar tres tendencias en cuanto al enfoque que aproxima la contabilidad a la realidad económica y social:

Una primera tendencia orientada a la asesoría de grupos cívicos y comunitarios, sin hacer énfasis en utilización del instrumental de la contabilidad.

Una segunda tendencia orientada a la satisfacción de necesidades sociales con el instrumental aplicado de la contabilidad convencional o tradicional.

Una tercera tendencia orientada a la satisfacción de necesidades sociales con el instrumental conceptual y aplicado que provee la contabilidad social.

Respecto a la primera tendencia, el énfasis se hace en el ejercicio profesional y no en la disciplina neural que lo fundamenta; en esa medida se mencionan los conceptos de asistencia o servicio social y proyección social del contador público, especialmente en las apreciaciones de la escuela anglosajona (Estados Unidos, Canadá y Reino Unido), dado su carácter pragmático y utilitarista.

La segunda tendencia hace énfasis en la aplicación de la partida doble convencional, en la extensión del concepto de contabilidad privada vigente, y en el cálculo de los beneficios de entidades contables privadas y públicas —incluido el Estado—; en esa medida, se mencionan los conceptos de socio-contaduría, contabilidad nacional convencional y la reducción que, de contabilidad socioeconómica, se hace en el balance social tradicional.

En esta tendencia las variables de tipo financiero y el conteo —no la medición— predominan generalmente; el concepto de empresa se asimila a propietario, y la información contable, además de ser de tipo económico-financiera, va dirigida casi exclusivamente a los dueños del capital (inversores).

En cuanto a los desarrollos teóricos relacionados en esta tendencia, se ubican las aproximaciones clásicas de carácter inductivo —contabilidad convencional— y deductivo —ganancia líquida y realizada— desde el punto de vista contable, y la teoría de la agencia —donde se parte que la vida de la empresa es una serie de contratos entre titulares y agentes— desde el punto de vista económico. Otras teorías a mencionar en el marco del concepto de empresa como propietario son la del capital líquido, la del propietario de Canning, la del interés residual y la de la cadena de mando(36).

En la tercera tendencia se hace énfasis en los siguientes puntos:

i) La evolución del concepto de entidad contable como sujeto diferente a propietario.

ii) La “coalición de intereses” en la empresa (entidad contable), que implica la convergencia de diversas motivaciones que deben ser respaldadas en forma equitativa.

iii) La empresa como sujeto inmerso en un entorno social y económico, que la hacen ”...no solo administradora del capital de sus propietarios sino, también de los factores de producción que le confía la comunidad” (37).

iv) La aparición de nuevos usuarios de la información contable y de nuevas necesidades de información.

v) El cambio vertiginoso de una sociedad industrial a una sociedad de información, en donde el papel de la información es preponderante para la toma de decisiones.

vi) La necesidad de abstraer, medir e informar variables no solo de tipo financiero sino, además, de tipo económico, ecológico y social, dando así un nuevo margen de importancia a la información social frente a la tradicional información económica-financiera.

Tradicionalmente la contabilidad nacional junto a otros sistemas macrocontables ha sido asimilada a contabilidad social, dada la utilidad social de la información que de ésta se deriva; en la actualidad se hacen planteamientos a través de los cuales se amplía la concepción de contabilidad económica “superando la dicotomía contabilidad privada-contabilidad nacional” (38).

Pero el concepto de contabilidad social también ha sido relacionado con el concepto de recurso humano y en esa medida se le define como “subsistema de la contabilidad referido a hechos sociales tanto del recurso humano en la empresa como de los que se suceden por fuera de ella, en la comunidad en la cual ésta se halla inserta” (39).

Sin embargo, en la década de los ochenta se empezaron a configurar bajo el concepto de contabilidad social, además de las ramas mencionadas —nacional y de recursos humanos—, la contabilidad de la responsabilidad social, la de la inflación —efectos macroeconómicos del fenómeno—, la socioeconómica y la de la productividad, desarrollando intentos para determinar, para cada una de ellas, una estructura conceptual y aplicada a la observación de fenómenos —de tipo cuantitativo y cualitativo— que se presentan en la entidad contable.

La contabilidad social puede concebirse como “un subsistema del sistema de información contable, que a través del registro sistemático de los egresos sociales, brinda información con fines de medición, planeación y evaluación de la gestión social de la firma”(40). Al lograr información respecto a instrumentos de concertación y participación, así como de la actuación social de la firma frente a su entorno, se presenta una nueva concepción que supera las limitaciones de la contabilidad tradicional, permitiendo representar la entidad contable, sus fenómenos y sus cambios.

La contabilidad social es una propuesta considerada como la más moderna(41)y no solo debe limitarse a describir la actividad social de la entidad contable, sino llegar a medir —a través de variables e indicadores— los factores que intervienen en la gestión social de una firma. En esta dinámica no es extraño que la mayoría —si no todas— de las orientaciones o tendencias que se vislumbran para la contabilidad del próximo milenio(42), tengan relación directa con las ramas componentes de la contabilidad social mencionadas.

Estas orientaciones o megatendencias para la contabilidad, según Adolf Enthoven(43)son:

i) Integración contable, como un vínculo entre empresa, gobierno y la macro contabilidad, en función de los procesos de “análisis, política y planeación económica”. De esta megatendencia se destacan las submegatendencias de las “mediciones de rentabilidad económica nacional (social)” y “direcciones de la contabilidad gubernamental” que, junto a las otras, nos aproximan a la concepción amplia de contabilidad nacional.

ii) Identificación, medición y presentación de información pertinente, donde se incluyen “datos de valor agregado, datos de variación de nivel de precios, datos de recursos humanos, y proyecciones de información para servir a las funciones socioeconómicas”.

iii) Apreciaciones de eficiencia y productividad, donde se hace énfasis en la concepción y medición de la productividad en el marco del paradigma de la utilidad para la toma de decisiones y en el de economía de la información.

Además de los desarrollos teóricos y prácticos inmersos en la concepción de contabilidad social (p. ej.: concepción y medición de responsabilidad social, modelos de contabilidad ambiental, etc.), puede destacarse el auge del enfoque de la utilidad para la toma de decisiones y, en particular, de la nueva investigación empírica, así como las diversas teorías desde la óptica de la empresa diferente al propietario: teoría de la entidad propiamente dicha, del interés del propio sujeto contable, del fondo, y del sujeto contable como entidad (en ésta converge el concepto de responsabilidad social) (44).

La contabilidad como ciencia social aplicada, debe entonces generar los satisfactores que le permitan al Estado, comunidades y empresas, resolver algunos de los problemas que se le presentan a la nación colombiana relacionados con sus subsistemas político, económico, biofísico, organizativo y educativo(45); frente a éstos, muchos contadores públicos al desconocer la potencialidad de la contabilidad, han sido testigos pasivos de la historia nacional.

5. Avance científico de la contabilidad y calidad de vida

Cuando se dice que un reloj atrasa no se quiere significar que sus agujas marchan en sentido contrario al habitual, sino que a medida que el tiempo pasa, la diferencia entre la hora señalada y la hora verdadera es cada vez mayor. La brecha se va ensanchando indefectiblemente.  

Manuel Sadosky

La revolución científica y tecnológica, así como la transformación continua de nuestra sociedad, son motivantes de múltiples desestabilizaciones de nuestra cultura y del comportamiento de los individuos adscritos a ésta, en términos de costumbre, valores y realizaciones.

Varios autores hacen planteamientos sobre el horizonte futuro de la humanidad en lo social, económico y político; Alvin Towfler —“El shock del futuro” y “La tercera ola”—, John Naisbitt —“Megatendencias”— y Jacques Attali —“Milenio”—; sin embargo, toman el presente y el pasado de los países desarrollados como punto de partida para sus reflexiones.

El futuro de los países del tercer mundo, y en particular de los países latinoamericanos, queda reducido, para dichos autores, al logro de aproximaciones al modelo global, definido por y para los países desarrollados sobre la base exclusiva de su historia y su entorno. La línea de horizonte prospectiva para América Latina es, en el marco de estos planteamientos, la dependencia, el subdesarrollo y la resignación a los dos anteriores.

La imposición del modelo de libre mercado en toda la extensión de sus implicaciones como proceso acelerado, representa una afirmación concreta de esta línea de horizonte. En ese contexto la inteligencia como recurso esencial en los países desarrollados quedaría asimilada a la aplicación de esa inteligencia en los países no desarrollados o subdesarrollados, dándole a la palabra creatividad un simple sentido de adaptabilidad o transferencia; bajo esta tendencia

“los países latinoamericanos asisten a rápidos cambios en los escenarios económicos tradicionales y no se encuentran en condiciones más que de aceptar y —en el mejor de los casos—adecuar sus reacciones institucionales, comerciales y geopolíticas al nuevo orden económico internacional emergente”(46).

Una reflexión surge a raíz de los avances científicos y tecnológicos en diversas disciplinas. Para el caso de la contabilidad, como disciplina neural de la profesión contable (contaduría pública), la preocupación no es menos intensa ya que asistimos a una revolución internacional del pensamiento contable tras una etapa de estancamiento. La alternativa entonces, es recontextualizar —utilizando un término de A. Mockus— los avances científicos y tecnológicos producidos en otras latitudes, lo cual implicaría no solo transferir y apropiarse mentalmente de estos avances, o tener en cuenta el entorno y adaptar, sino hacer crecer el conocimiento universal con los aportes propios. En estos términos “el balance entre “pensar globalmente y actuar localmente” es difícil y potencialmente riesgoso si se pierde el justo equilibrio, mas la promesa de mejores horizontes y más valiosos soles hace la búsqueda atractiva” (47).

La pérdida del equilibrio entre repetir (transferir), crear (innovar) o una simbiosis de ambos (adaptar), puede ser la condena subdesarrollista en el marco de unas continuas relaciones de dependencia por parte de los países latinoamericanos; la cadena perpetua sería el rechazo a formar en la ciencia, la aceptación a medias para capacitar en la tecnología, la necesidad de instruir operarios de la técnica y la imperiosa “tendencia futurista” a recibir y transmitir datos.

Las posibilidades de los países latinoamericanos en esta situación no auguran mayor cosa, y eso nos obliga a recapitular los múltiples diagnósticos y las múltiples propuestas que surgen en eventos y discusiones sobre el tema.

Para el caso contable en Colombia y en el marco conceptual de este trabajo es necesario referenciar el capítulo de Rafael Franco Ruiz(48) sobre “La investigación contable en Colombia”, que contiene un diagnóstico serio y una orientación válida para comprender el avance de esta actividad en nuestro país.

Respecto al área temática que hace referencia a lo epistemológico en este trabajo, el profesor R. Franco ubica la “escuela científica” en su “vertiente epistemológica”(49)y dice que los esfuerzos adelantados “se dirigen a la identificación de obstáculos o vigilancia epistemológica”. Las posibilidades en esta área son muchas, pues se pueden abordar aspectos relativos a escuelas de pensamiento contable, fundamentos interdisciplinarios, continuar con la definición de objeto de estudio y con la discusión sobre aspectos de la lógica del pensamiento contable, establecer desarrollos teóricos y aplicados interdisciplinarios y proseguir, no solo con la discusión, sino con la concientización de los contadores con respecto al carácter científico de la contabilidad.

El área temática relacionada con lo metodológico, que R. Franco ha categorizado como “escuela científica” en su “vertiente metodológica” y cuyos resultados se centran en la utilización de herramientas sincrónicas como la inducción y en el ámbito diacrónico el método histórico, tiene una característica fundamental: es una vertiente que ha tenido “corta vida” y un pionero, Jack Araújo. Las posibilidades en esta área son mayores, pues se trata no solo de reinformar las herramientas sincrónicas y diacrónicas aplicadas en otras latitudes, ni los resultados alcanzados, también se trata de implementar estos instrumentos para interpretar nuestra realidad y nuestros desarrollos teóricos, y para comprender la evolución del pensamiento contable.

El área temática que aproxima la contabilidad a lo socioeconómico, puede relacionarse con lo que Franco categoriza como “la escuela empírica” en sus vertientes “de la transferencia”, “de la adaptación” y “de la verificación”, y menciona que se caracterizan respectivamente, por el transplante mecánico de dispositivos teóricos, de normatividad jurídica y práctica de países desarrollados —especialmente de Estados Unidos—; por la permutación de revisoría fiscal por auditoría externa y la implantación de modelos de contabilidad de la inflación; y por la búsqueda de evidencia de los procesos contables utilizados por las empresas.

Las potencialidades en este campo son inmensas teniendo en cuenta la necesidad de estudiar el entorno económico y social de las empresas, de evaluar la posibilidad de implementar los desarrollos conceptuales y técnicos de la contabilidad de la responsabilidad social, de la productividad, de los recursos humanos, etc., en el marco de la contabilidad social, y de procurar la información contable de diversos tipos que requieren los diversos usuarios para tomar decisiones.

Es necesario que quienes recorremos los caminos de la contabilidad nos preguntemos cuál es nuestro nivel de conocimiento con respecto a lo contable y sus implicaciones frente a lo que es la calidad de vida como factor de desarrollo nacional.

De otra parte, se deben reconocer las potencialidades que tiene la contabilidad frente al desarrollo de los países latinoamericanos y ello requiere el reconocimiento y desarrollo de una nueva escuela de pensamiento contable, más acorde con las realidades de una nueva sociedad en un nuevo milenio.

También es necesario que los contables aporten soluciones simples y concretas a la problemática compleja y abstracta que demarca la posmodernidad. Un primer paso es reconocer que no es suficiente con propugnar el desarrollo económico de nuestros países sin tener en cuenta la calidad de vida.

El concepto de calidad de vida es importante y en esa medida debe trascender el simple enfoque instrumental y cuantitativo al cual lo condenan los intentos diagnosticadores.

Contabilidad y calidad de vida están interrelacionados en la medida en que la contabilidad tiene que ver con aspectos de observación, medición, análisis, evaluación, información y control de variables complejas. De otra parte, la contaduría pública, como profesión, debe utilizar los avances de la contabilidad para mejorar su información, certificación y fiscalización en aras de una circulación más efectiva de los recursos escasos.

La calidad de vida tiene que ver con los siguientes aspectos(50):

La relación entorno —medio ambiente— y cultura —márgenes reales de adaptación— como posibilidad de bienestar de los seres.

La interacción social entre riqueza y calidad de vida, la primera como causa y la segunda como efecto en derredor de “tecnologías limpias”.

Los servicios para el bienestar del hombre a partir del mantenimiento del ambiente.

La interacción como necesidad de los seres humanos, vale decir la creación de redes de interacción.

El control social para luchar por un “espacio defendible” que permita eliminar la corrupción, inseguridad, la violencia y la agresividad de las ciudades.

La recreación, el ocio, la lúdica y la estética como expresiones de la realización individual y colectiva de los seres humanos en convivencia con la naturaleza.

El contador público puede contribuir a esta prospectiva de calidad de vida tendiendo adecuados servicios y productos que mejoren su ejercicio profesional; una mejor información, certificaciones válidas y controles modernos están en el inventario de sus posibilidades.

Los contables deben tener en cuenta lo macro no solo lo micro, lo cualitativo no solo lo cuantitativo, lo complejo y no solo lo simple, lo integral y no solo lo segmentado, lo social y no solo lo financiero-empresarial, lo científico y no solo lo jurídico.

En palabras del profesor Enthoven, es necesario tener en cuenta “todo el cuadro económico”, tener una visión completa de los fenómenos o procesos abordados desde la compleja realidad con todas sus dimensiones —financiera, operativa, económica, cultural, ecológica, social, política, etc.—. “Los contables tendrán que compenetrarse más de lo que la contabilidad significa para la economía, así como de las formas en que puede utilizarse, y deben encontrarse en aptitud para ayudar en los análisis y la programación de índole económica” (51).

El papel de la contabilidad se potencia desde la esfera macro y cualitativa; el contador tiene un papel clave en el desarrollo de los países latinoamericanos. Según el referido profesor Enthoven, “el papel que la contabilidad desempeña podría muy bien ampliarse en el futuro hasta abarcar toda la esfera económica, y la información contable correcta incluso pudiera crear una especie de cambio radical en nuestra manera de pensar y en nuestras políticas en materia de economía”(52).

Medidas de desarrollo como la del producto interno bruto (PIB) han sido desplazadas por otras que pretenden representar el bienestar de las naciones, considerando que no todos los bienes y servicios que se producen en un país generan bienestar directo (p. ej.: las armas o los pesticidas) o han sido producidos con materias o tecnologías limpias (p. ej.: muebles de madera y productos con sustancias cancerígenas). El bienestar económico neto (BEN)(53) surge entonces como una medida más coherente con la idea de desarrollo por ser “un indicador ajustado de la producción nacional total que comprende solamente los elementos del consumo y de la inversión que contribuyen directamente al bienestar económico”; al tradicional PIB se le descuentan los componentes que no contribuyen al bienestar individual y se agregan elementos claves del consumo que se omiten (p. ej.: la economía subterránea).

El papel de los contables frente a la calidad de vida es determinante y debe ser el derrotero a seguir en Colombia. En un país con cerca de ocho millones de hogares y gran cantidad de problemas, es necesario formar a los nuevos contadores —y concientizar a los existentes— para atender las actuales demandas; persistir en el enfoque tradicional de formar registradores de datos, confeccionadores de estados financieros o calculadores de indicadores es incrementar la deuda social de la contabilidad como ciencia y de la contaduría pública como profesión solucionadora de problemas. Si los contables no avanzamos en estos aspectos solo podremos hablar de calidad de vida como un referente teórico, casi onírico.

En general, las posibilidades de desarrollo científico de la contabilidad son amplias, pero al no bastar con este elemento, se hace necesario enfatizar en quienes tienen que desarrollarlas —agentes de cambio— y en el medio para hacerlo efectivamente. La profesión debe elaborar un plan de desarrollo —gremial, disciplinal y asistencial— para estos tiempos de crisis.

Aprovechar de manera racional estas posibilidades exige poner atención en el llamado de la investigación contable y, además, un compromiso con ésta, por parte de los profesionales de la contaduría pública; el no atender a dicho llamado, implica estancamiento disciplinal de la contabilidad, reduccionismo técnico profesional de la contaduría pública y obsolescencia profesional de los contadores públicos. La renuncia al compromiso con la profesión implica beneficio individual en el corto plazo —vivir de la profesión, pero no para ella—, pero crisis de proyección y de status, así como incompetencia en el mediano y largo plazo.

La universidad y los gremios de contadores públicos, como medio para desarrollar posibilidades de avances en la ciencia contable, deben evaluar su papel y validar su función en relación con las exigencias actuales. La universidad debe consolidar su identidad en aras de generar comunidades investigativas, tradición escrita y ambiente investigativo; los gremios, al generar una identidad, deben ser espacios de formación y debate, con miras a la protección y proyección de su profesión, y a la consolidación de un gremio con presencia y participación nacional. Cultura universitaria —con base en la investigación— y cultura gremial —con base en la participación— deben constituir la esencia de una meta a nivel universidad y gremio, respectivamente.

Por otro lado, es necesario concientizar a la empresa de los cambios insospechados que se avecinan. Una adecuada formación universitaria y gremial para esos cambios, nos hará portadores de un saber contemporáneo que redunde en mejores productos y servicios para la empresa colombiana y que convierta en un espacio científico las celdas del tecnicismo a que son condenados nuestros profesionales.

El camino de la investigación ya se ha empezado a recorrer por estudiantes y profesionales de la contaduría pública y en esa instancia debemos formar una identidad que dignifique nuestra profesión y disciplina. Frente a las múltiples posibilidades que nos ofrece el camino no nos debemos sorprender por incredulidad, sino, más bien, por nuestra capacidad potencial de dignificar el conocimiento contable.

Dignificar la contabilidad como ciencia social o como posibilidad de conocer lo social, es el compromiso de estudiantes y profesionales; esto no debe reducirse, sin embargo, a cambiar, compartir y difundir una definición, sino que debe ser una labor de abstraer el componente humano, la presencia del hombre, en cada concepción y en todas las expresiones del conocimiento contable.

Contabilidad instrumental o contabilidad científica, contabilidad con indagación o contabilidad con investigación, son dualismos que demarcan la construcción y escogencia de alternativas. En ello radica la gran oportunidad de aprovechar los múltiples avances científicos de la contabilidad y es la máxima garantía para seguir hablando de éstos en el futuro. Nunca antes los contadores habíamos tenido tanta posibilidad de aportarle a Latinoamérica como generadores de calidad de vida.

A medida que arrancamos más cosas a la naturaleza gracias a la organización del trabajo, los grandes descubrimientos y las invenciones, más caemos en la inseguridad de la existencia. No parece que seamos nosotros quienes dominamos las cosas sino ellas las que nos dominan. Ahora bien, esta apariencia subsiste porque ciertos hombres, por intermedio de las cosas, dominan a otros hombres. 

No seremos liberados de los poderes naturales más que cuando seamos liberados de la violencia de los hombres. Si queremos aprovechar, como hombres, nuestro conocimiento de la naturaleza, será necesario que agreguemos a nuestros conocimientos de la naturaleza, el conocimiento de la sociedad humana. 

Bertold Brecht

Conclusión

La contabilidad como disciplina ha ido evolucionando en función de las necesidades de un entorno económico y social, dinámico en esencia. Ese entorno además de dinámico en sí, ha ido ensanchándose en función de los desarrollos teóricos de la contabilidad y en función de las nuevas exigencias de las organizaciones que se insertan en él.

La contabilidad originalmente fue la respuesta a la necesidad de expresar un mensaje de tipo descriptivo y probatorio en un entorno comunitario, posteriormente éste se caracterizó por la propiedad individual y luego se matizó con elementos de tipo mercantil, transformador, financiero y expansionista; es en esta dinámica en que se ha dado nacimiento a explicaciones de su evolución, a desarrollos teóricos y a avances tecnológicos con determinados tipos de mensaje, que fueron satisfaciendo necesidades de información interna de los propietarios individuales o asociados.

La disciplina contable, entonces, se redujo a la organización micro y perdió de referencia el entorno social y económico, siendo su única relación conceptual la información para el Estado con fines fiscales. La práctica contable se redujo a su instrumentación y representación, ya no solo dejando de lado la visión macro, sino, además, descuidando su teoría y aplicación para un entorno y unas organizaciones cambiantes; vale decir, se quedó en un modelo de entorno de tipo mercantil y de propiedad individual, en donde solo se informa a quienes invierten y, por exigencia, a las entidades crediticias y al Estado.

La contabilidad parece estancarse en su práctica cotidiana, pero ha ido evolucionando desde la perspectiva teórica con la práctica investigativa, eso nos representa una crisis entre práctica y teoría, aparentemente irreconciliable.

Pero la contabilidad como cuerpo y campo dinámico de conocimiento, debe nutrirse del acontecer económico y social, y fundamentar a diversas profesiones, en particular, a la contaduría pública.

El acercarse a la práctica por parte del teórico es un requisito inherente a lo teórico, en caso contrario sería la negación de este nivel de abstracción; regularmente esta exigencia se plantea en términos de limitación a lo cotidiano y en esa medida el teórico se quedaría en reducciones empíricas, anquilosando así el conocimiento. El acercamiento del científico social a la realidad es para transformarla, no solo para observarla y medirla.

Los practicantes, por su parte, no se deben anquilosar en lo empírico, ni reducir su ejercicio a la aplicación del instrumental tecnológico de una disciplina. Ese instrumental ha sido creado para una época histórica y para un determinado modelo de entorno y de organización.

En términos de lo anterior, las posibilidades de avances científicos de la contabilidad desde nuestro país, como aporte al conocimiento universal, son amplias ya que se dignificaría el conocimiento contable y se superaría la dependencia cognoscitiva que nos condena a aplicar instrumental, mientras otros piensan y crean nueva tecnología.

En época de cambios nadie está exento de esfuerzos, muchas deben ser las realizaciones y todas ellas conllevan más cambios; la teoría contable, el desarrollo del conocimiento contable, es responsabilidad de profesores, practicantes, directivos, estudiantes y egresados de contaduría pública; ningún otro profesional ha sido revestido con un compromiso histórico y social como el contador público: la responsabilidad social exige cumplirle a la profesión y a la disciplina, para lo cual se debe fomentar una vocación con nuestra historia y nuestra sociedad en procura de mejores niveles de conciencia y calidad de vida.

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(3) Stegmüller, Wolfang. Estructura y dinámica de teorías. Barcelona: Editorial Ariel S.A., 1983. p. 24.

(4) Rojo R., Alfonso. Algunas reflexiones sobre la teoría actual de la contabilidad. En: Revista Técnica Contable Nº 491, Madrid, 1989, p. 467.

(5) Citado por Tua P., Jorge. Evolución del concepto de contabilidad a través de sus definiciones. En: Revista Contaduría Universidad de Antioquia Nº 13, Dpto. de Contaduría Facultad de Ciencias Económicas, U. de Antioquia, Medellín 1990-91. p. 65.

(6) Tua P., Jorge. Op. cit., p. 49.

(7) Montesinos J., Vicente. Formación histórica, corrientes doctrinales y programas de investigación en contabilidad. En: Revista Técnica Contable, tomo XXX, Madrid: Librería Contable, 1978. pp. 173-175.

(8) Vlaemminck, Joseph. Historia y doctrinas de la contabilidad. Madrid: Ed. EJESW, 1961. pp. 271-274.

(9) Tua P., Jorge. Op. cit., p. 23.

(10) Burbano, Jorge E. Contabilidad: análisis histórico de su objeto y método. En: Pliegos administrativos y financieros Nº 12, Facultad de Ciencias de la Administración, Universidad del Valle, Cali, 1989. pp. 10-17.

(11) Machado R., Marco A. Aproximación fundamental a la concepción de contabilidad como ciencia. En: Libro de ponencias del X Congreso Nacional de Contadores Públicos. Colegio Colombiano de Contadores Públicos, Cúcuta, 1991. p. 207.

(12) Ibíd.

(13) Ibíd.

(14) Ibíd., pp. 208-210.

(15) Ibíd., p. 210.

(16) Machado R., Marco A. El complejo objeto de estudio de la contabilidad: por la vía constructiva. En: Revista Contaduría Universidad de Antioquia Nº 35, Universidad de Antioquia, Medellín (sep. 1999); pp. 32-33.

(17) Goldberg, Louis. Estado actual de la teoría contable. En: La contabilidad contemporánea y su medio ambiente. Buckley, John. México: Ecasa, 1980. p. 200.

(18) Stegmüller, Wolfang. Op. cit., p. 20.

(19) Ibíd., pp. 243 y 244.

(20) Lara P., Juan A. La nueva contabilidad. En: Revista contaduría Universidad de Antioquia Nº 15, Departamento de contaduría, Facultad de Ciencias Económicas, U. de Antioquia, Medellín, 1989. p. 98.

(21) Mattessich, Richard. Una aproximación científica a la contabilidad (traducción). En: Modern accounting research, Vancouver British Columbia, 1984.

(22) Machado R., Marco A. El conocimiento contable y la nueva investigación empírica. Ponencia presentada al II Encuentro Colombiano de Investigación de la Ciencia Contable, FIDESC, Santafé de Bogotá, mayo 1992.

(23) Mattessich, Richard. Op. cit.

(24) Ídem.

(25) García G., Moisés. Últimas tendencias de las metodologías de la contabilidad. En: Revista Técnica Contable, Madrid, 1981. p. 1.

(26) Goldberg, Louis. Op. cit., p. 196.

(27) Mattessich, Richard. Citado por Lara D., Juan A. Op. cit., p. 101.

(28) Montesinos J. Vicente. Formación histórica, corrientes doctrinales y programas de investigación de la contabilidad. En: Revista Técnica Contable, Madrid, 1980.

(29) Stegmüller, Wolfang. Op. cit., p. 20.

(30) Ídem.

(31) Statement on accounting theory and theory acceptance —SOTATA— 1977.

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(34) Montesinos J., Vicente. Op. cit.

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(40) Quesada M., Gerardo F. Contabilidad de productividad. Cúcuta: Corporación Cultura Contable, 1989. p. 41.

(41) Pedreira P., R. Citado por Tua P., Jorge. Principios y normas de contabilidad. Madrid: Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, 1984, p. 872.

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(43) Ídem.

(44) Tua P., Jorge. Principios y normas de contabilidad. Capítulo 18 (El postulado de entidad y los principios contables).

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(49) Ibíd., pp. 20-23.

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(52) Ibíd.

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