Deterioro de los activos en las industrias del sector carbonífero

Revista Nº 70 Abr. Jun. 2017

Raysa Chirino García* 

Rubén Marrufo García**

(Venezuela) 

Licenciados en contaduría pública

Doctores en ciencias gerenciales

*Certificada en normas de información financiera

**Posdoctor en gerencia de las organizaciones

Resumen

La presente investigación tiene como objetivo analizar el deterioro de los activos y el valor de uso de la propiedad, planta y equipos (PPE) en el sector carbonífero del estado Zulia-Venezuela. Esta industria enfrenta el dilema de las consecuencias que resultan por adopción y aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) y en particular de la NIC 36. Vázquez y Díaz (2013), Mantilla (2006) y Romero (2012) aportaron teorías para este estudio, con el fin de suministrar información financiera relevante libre del encubrimiento de pérdidas financieras respecto de los elementos de PPE que se deben evaluar para diagnosticar indicios de deterioro, bien sea por factores internos y externos así como los ajustes contables respectivos.

Palabras clave:

Deterioro; Obsolescencia; Sector carbonífero; Unidad Generadora de Efectivo; Valor de uso; Valor razonable.

Contenido

Introducción

1. Aspectos metodológicos

2. Aproximaciones teóricas

2.1. En referencia a la definición de deterioro

2.2. Rol del auditor ante los indicios de deterioro

3. Aplicación

Conclusiones

Bibliografía

Introducción

Los estados financieros del sector carbonífero en Venezuela, son elaborados bajo los lineamientos establecidos en las Normas Internacionales de Información Financieras (NIIF), siendo de particular interés la Norma Internacional de Contabilidad referida al deterioro de activos (NIC 36), la cual establece entre otros aspectos relevantes, que las propiedades, plantas y equipos (PPE) no pueden ser registradas por montos que superen sus valores de recuperación; ello es, el mayor valor entre el valor recuperable y el valor de uso.

Las actividades de las industrias del carbón, dado que es un recurso estratégico y así está contemplado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) (1999), son reguladas por mandato expreso del legislador patrio, coexistiendo leyes que establecen los destinos y precios de la producción, aparejando recelo en cuanto a las cifras ilustradas en los saldos de libros correspondiente a los rubros de PPE. Con la aplicación de las NIIF, surgió la necesidad de aplicar la NIC 36, cuyo objetivo es establecer los procedimientos que una entidad aplicará a este tipo de activos, así como los inventarios, para satisfacer que sus activos están contabilizados por un monto que no sea superior a su importe recuperable.

Es de hacer notar, que la complejidad para la implementación de esta norma producto del cúmulo de tareas que se requiere para esto, reviste la importancia de estudiar el deterioro de los activos además del valor de uso puesto que la gerencia se enfrenta al dilema de ajustar, desincorporar o dar de baja a un activo así como revelar dichas situaciones en los estados financieros del ente.

Resulta perentorio que, el valor de los activos en relación con el valor neto muestre en los libros contables una seguridad razonable que evite el mantener pérdidas ocultas en las cifras. En este sentido, para dar confianza tanto a los accionistas como a todos los interesados en la información financiera de la entidad, esta deberá incorporar pruebas que coadyuven a lograr la valoración de esos activos, realizando estudios mediante técnicas que le permitan establecer la razonabilidad de las cifras mostradas en los estados financieros.

Dentro de este contexto, para dar cumplimiento a las estipulaciones contempladas en las normas contables, aunado al ordenamiento jurídico venezolano, para que la información financiera proporcione confiabilidad, la gerencia deberá tener cautela ante los indicios de deterioro u obsolescencia de sus activos ya sea para ajustarlos, además de hacer las revelaciones en los estados financieros de los criterios seguidos, o para la baja de valor en los mismos. De ahí que, el monitoreo periódico de indicios de deterioro ejecutados en diferentes unidades de negocio e inversiones, se transforma en una herramienta de control, así como de gestión en llamado a principios de transparencia gerencial.

Cabe resaltar que, para la legislación tributaria venezolana, el deterioro de los activos no es admitido como costo o gasto deducible para efectos de la determinación y declaración del impuesto sobre la renta; sin embargo, dado el principio de transparencia organizacional, se requiere mostrar la verdadera situación financiera de las empresas; por lo que resulta pertinente la realización del presente estudio.

En otro orden de ideas, el deterioro viene dado por factores internos o externos, siendo los primeros: el paso del tiempo, la falta de mantenimiento a las maquinarias, restauración de infraestructuras, prácticas inadecuadas al momento de manipular los equipos, entre otros. Ahora bien, dentro de los externos está el factor ambiental al que se exponen los activos, tal como la corrosión por salinidad en la tierra, exposición al sol, aire, lluvias, entre otros, los cuales aparejan la disminución de la vida útil de la propiedad, planta y equipo, así como la del inventario de repuestos y componentes.

En esta instancia, es ineludible abordar en esta investigación el estudio de la referida norma en el sector carbonífero del Estado Zulia-Venezuela, particularmente en las unidades de negocios compuestas por Mina Paso Diablo ubicada en el municipio Mara, así como también Mina Norte, ubicada en el municipio Guajira, dado que en los últimos años los niveles de producción han experimentado bajas significativas. Se presume que las mismas pueden ser debido al factor de deterioro u obsolescencia de las principales flotas de camiones CAT-789 (10), CAT-773 (02), perforadoras C75K Driltech, palas eléctricas P&H, así como pala hidráulica O&K pues estas ya han alcanzado más de 65.000 horas de operación además de dieciocho años de antigüedad.

Aunado a lo anterior, esta situación también afecta el área de la planta de trituración, pues los equipos tienen más de veinte años de antigüedad y el fabricante del mismo, una empresa cuya sede se encuentra en el Reino Unido, ha indicado que los modelos que poseen las empresas de sector carbonífero, son vetustos y se han descontinuado, todo lo cual se encuentra revelado en los informes técnicos de la industria del carbón del Estado Zulia-Venezuela (2012).

En esta investigación se tomó como objetivo general, analizar las Normas Internacionales de Información Financieras (NIIF), en particular la NIC 36, referida al deterioro de los activos, en el marco del cumplimiento de la misma para considerar el impacto contable y financiero del deterioro, así como la obsolescencia, a la luz de una visión ampliada del tema en comento. De manera que, el estudio de deterioro de los activos en minería, permite suministrar información financiera de manera relevante y confiable para evitar el encubrimiento de pérdidas en los estados financieros.

En el mismo orden de ideas, posibilita el conocimiento de la capacidad que tiene la organización en la generación de efectivo; en virtud de lo cual, resulta perentorio que las maquinarias mineras sean evaluadas por especialistas del sector con el fin de obtener los diagnósticos respectivos para valorar si existen indicios de deterioro ocasionados por los factores internos y externos ya comentados, además de la obsolescencia de los equipos causado por su uso intensivo.

1. Aspectos metodológicos

La presente investigación se encuentra definida por el contenido que se aborda, por lo que el tipo de la misma es documental. En este sentido, Arias (2012) la define como el proceso basado en la búsqueda, recuperación, análisis, crítica e interpretación de datos secundarios, ello es, los obtenidos y registrados por otros investigadores en fuentes documentales: impresas, audiovisuales o electrónicas. Asimismo, es un estudio descriptivo pues según Tamayo y Tamayo (2007), comprende la descripción, registro, análisis e interpretación de la naturaleza actual, la composición de los procesos o fenómenos, trabaja sobre las realidades de hechos y su característica fundamental es presentar una interpretación correcta.

En razón de ello, el tipo de investigación se estructura por la complementariedad en una investigación documental bibliográfica y descriptiva utilizando la hermenéutica, donde se analizó desde una perspectiva determinista al asumir un cuadro de categorías que la orienta.

2. Aproximaciones teóricas

2.1. En referencia a la definición de deterioro 

Para realizar un análisis, además de establecer el impacto contable y financiero del deterioro y obsolescencia bajo el marco normativo establecido en las Normas Internacionales de Información Financieras (NIIF), específicamente en la NIC 36, inevitablemente es necesario comprender algunos conceptos que se relacionan en la mencionada normativa.

En cuanto al deterioro de la propiedad, planta y equipo (PPE), es conveniente desglosar este término con el fin de lograr una mayor comprensión del mismo; por lo que se infiere como deterioro a la condición existente cuando los beneficios económicos futuros; ello es, el valor de recuperación, de los “activos de larga duración” en uso o en disposición son menores a su “valor neto en libros”.

Desde otra perspectiva, Vázquez y Díaz (2013) advierten que con el paso del tiempo los objetos cambian su valor en el mercado, en la mayoría de los casos debido al deterioro, su valía disminuye, pero existen algunas excepciones como las antigüedades, obras de arte o artículos que estaban en desuso que de repente se convierten en cosas de uso continuo o una nueva moda.

De lo anterior, y dada las características de la industria bajo análisis (minería y en particular la carbonífera) es posible inferir que el riesgo de deterioro de un activo es mayor dada la sensibilidad que posee el valor recuperable de los activos como consecuencia de los problemas en la producción, aunado a los temas medioambientales y geológicos a los que son sometidos, así como los cambios en los commodities respectivos.

En este sentido, se advierte un nivel de juicio importante para poder establecer un modelo de evaluación eventual de deterioro. De ahí que, para los investigadores, la NIC 36 establece los procedimientos que una entidad deberá aplicar para cerciorarse de que sus activos han sido contabilizados por un importe que no sea superior al valor recuperable.

Por otra parte, Romero (2012) comenta que la pérdida por deterioro es el monto en que los beneficios económicos futuros esperados de unos bienes son menores que su valor neto en libros; por lo que, esta puede deberse a obsolescencia, daños a las maquinarias o al valor de mercado de los activos. En definitiva, a criterio de los investigadores, es necesario que en cada ejercicio económico se efectúe una nueva evaluación del valor neto de realización para determinar cuándo han dejado de existir las circunstancias que dieron origen a una pérdida por deterioro de los activos.

Ahora bien, la gerencia deberá tener prudencia ante cualquier señal que haga suponer la existencia de posibles deterioros de los activos. En efecto, Mantilla (2006) explica lo que plantea la NIC 36, como condición suspensiva; ello es, que sí y solo sí, la cantidad recuperable de un activo es menor que su cantidad cargada (valor en libros), habrá que reducir este valor hasta el mencionado importe recuperable.

En otras palabras, los investigadores consideran que esa reducción es una pérdida por deterioro, la cual tiene que afectar inmediatamente el resultado del ejercicio, a menos que el activo se cargue a su cantidad revaluada según otro estándar (podría tratarse de la NIC 16, Propiedades, planta y equipo o la NIC 38, Activos intangibles).

En el mismo orden de ideas, Moreno (2011) propone que las condiciones posteriores a la adquisición de un bien cambian su valor por eventos externos a la entidad o derivado de las operaciones de manera tal que el valor neto en libros sea mayor a los beneficios económicos futuros fundamentalmente esperados; por lo que forzosamente se deberá ajustar el valor neto en libros, lo cual se adecua al concepto de valor de realización. En esta instancia, los investigadores opinan que para evitar que la entidad tenga pérdidas ocultas, la información financiera debe presentar valores relevantes y confiables.

Sobre la base de las ideas planteadas, los investigadores fijan posición con el planteamiento de Romero (2012), pues considera que toda organización debe realizar un estudio de los beneficios económicos futuros, con el propósito de determinar si hay indicios de deterioro en la unidad generadora de efectivo a fin de ajustar el valor en libros de la propiedad, planta y equipo, así como también de sus inventarios. En síntesis, para dar una ilustración de la manera de diagnosticar las señales o síntomas de deterioro, así como las reglas para su evaluación, en la figura 1 se muestra un extracto para una mejor visualización.

figura 1 conta 55
 

Es de advertir, que la administración juega un rol importante, pues deberá implementar, así como diseñar políticas, procedimientos, guías y criterios, además de establecer los controles internos necesarios para que se realicen de forma periódica las pruebas de deterioro de los activos; para ello se requerirá de la capacitación técnica del personal, para poder llevar a cabo el análisis correspondiente de los activos sujetos al deterioro. Por otra parte, dependiendo de la naturaleza e importancia del deterioro de los activos, las declaraciones escritas por parte de la administración con respecto a la valuación y revelaciones del deterioro de activos presentadas en los estados financieros, también podrán incluir revelaciones con respecto a:

a) Métodos adecuados de valuación que incluya los supuestos relacionados utilizados por la gerencia, para calcular el deterioro de activos y la consistencia en la aplicación de los mismos.

b) Lo pertinente de las revelaciones vinculadas con el deterioro de los activos.

c) Lo perentorio de informar los efectos que surjan por eventos posteriores o que aparejen algún ajuste a la valuación y/o revelaciones en los estados financieros.

Aunado a lo anterior se agrega que, para el sector carbonífero se requerirá un grupo de expertos y especialistas multidisciplinarios, tales como geólogos para la medición de las reservas, medioambientalistas para determinar el impacto producto de las actividades antrópicas, ingenieros mecánicos para establecer las condiciones de operatividad de las maquinarias, entre otros, todo ello establece mayores retos al momento de asumir el trabajo de campo en un sector de tratamiento especial como lo es la minería.

2.2. Rol del auditor ante los indicios de deterioro 

El auditor, al asumir la responsabilidad del trabajo de campo además de comprender el complejo proceso del sector carbonífero así como los controles establecidos en cada entidad, deberá evaluar los riesgos importantes, y basado en esta evaluación, determinará la naturaleza, oportunidad y alcance de los procedimientos de auditoría que ha de aplicar según las circunstancias a las que se enfrente.

Cabe resaltar, que el riesgo de ocurrencia de errores importantes es directamente proporcional a la complejidad de las operaciones y del negocio en sí, puesto que al incrementarse aquellos, podría ser mayor la dificultad de realizar la distribución contable del deterioro (como se verá más adelante) así como la determinación de la información financiera inherente al cálculo, análisis y subsecuente deterioro de activos.

De ahí que, el auditor deberá centrar su atención en aquellos supuestos que la gerencia ha identificado como relevantes, los cuales pueden incluir, según la naturaleza e importe, variaciones sensibles o incertidumbre; por lo que deberá evaluar si las revelaciones realizadas por la empresa en cuanto al deterioro de activos están en concordancia con las normas internacionales de información financiera.

Teniendo en cuenta lo anterior, la gerencia de la empresa para enfrentar los posibles indicios de deterioro de la mano de los auditores deberá diseñar, así como establecer por escrito una serie de políticas, procedimientos, guías y criterios, para establecer los controles internos necesarios que provean de forma periódica las pruebas o test de deterioro de los activos. De manera que, el auditor al planificar la naturaleza, oportunidad y alcance de los procedimientos de auditoría, deberá estar en consonancia con el conocimiento del control interno relacionado con la determinación del deterioro de activos, así como las revelaciones que se van a efectuar sobre la entidad.

Adicionalmente, el auditor cuando comprende el complejo proceso de la entidad, además de analizar los controles establecidos, también evalúa los riesgos de auditoría a los cuales se enfrentará con el propósito de determinar si los mismos están en niveles aceptables o libres de errores significativos. De manera que, las normas de auditoría definen el error como la diferencia entre la cantidad, clasificación, presentación o revelación de una partida manifestada en un estado financiero, y la cantidad, clasificación, presentación o revelación que es requerida de conformidad con el marco normativo de información financiera aplicable.

A lo anterior, se agrega que estos pueden ser el resultado de estimaciones contables incorrectas provocadas por una inadecuada interpretación de los hechos que la originan o debido a criterios de la administración referentes a la determinación de estimaciones contables que el auditor considera no razonables porque, a su juicio toma como inapropiadas la selección y aplicación de las políticas contables de la entidad. De ahí que, el riesgo de errores significativos pueda experimentar incrementos, lo cual apareja requisitos contables y de información financiera más complejos para el cálculo y análisis, así como la determinación del deterioro de activos.

En consecuencia, los investigadores infieren que para la construcción de las políticas contables de la entidad (en este caso relacionadas con el deterioro), se deberán considerar algunos aspectos clave, tales como: ¿Cuáles son los objetivos del análisis de determinado activo?; ¿Cuál es el alcance de la prueba?; ¿Qué tipo de información específica se necesita?; ¿Qué documentación ampara los supuestos de la gerencia sobre el deterioro?; ¿Cuáles son los supuestos relevantes de la administración para determinar el deterioro de activos?; ¿Qué técnicas utiliza la gerencia para monitorear los cambios o indicios de deterioro?; ¿Qué resultados espera obtener una vez culminada la prueba de los activos sujetos al deterioro?; entre otros.

Ahora bien, en la industria carbonífera es necesario evaluar las condiciones de las maquinarias que se encuentran operativas, con el fin de identificar si hay síntomas de deterioro. Para lograrlo es imprescindible realizar reuniones con un grupo multidisciplinario en los departamentos de mantenimiento, producción, planificación de mina y finanzas. En este sentido, es fundamental que exista la capacitación adecuada del personal, dado que, a la falta de esta, en ciertos casos, se podría recurrir a apoyos externos para efectuar el análisis correspondiente de los activos sujetos a examen.

Desde otra óptica, los auditores deberán asumir desafíos técnicos al abordar el trabajo de campo en el sector carbonífero frente a la vigencia de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) puesto que deberán ampararse en el trabajo de expertos y especialistas en diversas materias, tal como lo contempla la Norma Internacional de Auditoría 620 (NIA 620 - Utilización del trabajo de un experto del auditor) concatenada con la NIA 570 (empresa en funcionamiento). Téngase presente que la NIA 620 está referida al trabajo de una persona u organización de una materia distinta a la contabilidad, que ayuda al auditor a obtener evidencia suficiente y apropiada sobre situaciones específicas que se presenten durante la auditoría. Por consiguiente, la NIA 620 en ningún caso incluye a personas u organización que ayudan a la entidad a la realización de los estados financieros.

Adicionalmente, al concluir el trabajo de campo, con base en esa evidencia de auditoría, deberá determinar las implicaciones necesarias para que el auditor exprese o emita la opinión sobre la razonabilidad de los estados financieros; ello es, deberá especificar si existe una incertidumbre de importancia relativa relacionada con sucesos o condiciones que puedan proyectar una duda importante sobre la capacidad de la entidad para continuar como negocio en marcha; además de establecer el impacto que tal incertidumbre acarrea.

En otro orden de ideas, dado que el sector minero fue líder en Venezuela en la adopción de las NIIF, se espera que, en un futuro cercano, la auditoría de los reportes de sustentabilidad sea llevado a cabo en forma conjunta e integrada a la auditoría de los estados financieros así como el alcance a compañías mineras de todos los tamaños.

Por otra parte, los investigadores asienten que a ese grupo multidisciplinario, se les deberán asignar algunas tareas, tales como: estado de las maquinarias, producción esperada, precio de mercado del mineral, disponibilidad física de los equipos, costos de mantenimientos, costos de labor, entre otros, con el fin de identificar la primera fase, la cual consiste en determinar los indicios de deterioro, para luego pasar a una segunda fase, la cual diagnosticará el valor recuperable a través del valor de uso, métodos de flujos neto operacionales esperados para detallar el valor de uso.

3. Aplicación

Pasando a la determinación del deterioro, uno de los valores que se va a establecer para concluir su existencia es el valor de uso de los activos. Cabe resaltar que la NIC 36 define el valor de uso de un activo como el valor presente de los flujos futuros de efectivo estimados que se espera obtener de un activo o unidad generadora de efectivo; por lo que es imprescindible conocer este importe. Para Mantilla (2006) la NIC 36 plantea que hay que considerar una serie de elementos, los cuales se tienen que reflejar en el cálculo del valor de uso de un activo:

a) Un estimado de los flujos de efectivo futuros que la entidad espera obtener del activo.

b) Expectativa sobre las posibles variaciones en las cantidades o en la oportunidad de esos flujos de efectivo futuros.

c) El valor del dinero en el tiempo, representado por la tasa de interés libre de riesgo del mercado actual.

d) El precio por superar la incertidumbre inherente al activo.

e) Otros factores, tales como liquidez que los participantes del mercado reflejarían en la fijación de los precios de los flujos de efectivo futuros que la entidad espera obtener del activo.

Del mismo modo, Mantilla (2006) señala que la estimación del valor de uso de un activo conlleva los pasos siguientes:

1. La estimación de las entradas y salidas de efectivo futuras, las cuales se han de obtener a partir del uso continuo del activo y su última disposición.

2. La aplicación de la tasa de descuento apropiada para esos flujos de efectivo futuros.

Es necesario tener presente, para el paso 1, que las estimaciones de entradas y salidas de efectivo no incluyen los flujos provenientes de las actividades de financiación ni por cobro o pago de impuestos a las ganancias.

De ahí que, la norma aclare que los flujos de efectivo futuros se estimarán, para el activo, teniendo en cuenta su estado actual, de manera que estas estimaciones no incluirán entradas o salidas de efectivo futuras provenientes o que surjan de:

a) Una reestructuración futura en la que la entidad no se ha comprometido todavía; o

b) Mejoras o aumentos del rendimiento de los activos.

En esta instancia, resulta conveniente definir la unidad generadora de efectivo, de acuerdo con la NIC 36, concebida como el grupo identificable más pequeño de activos que genera entradas de efectivo, los cuales son en buena medida independientes de las entradas de efectivo provenientes de otros activos o grupos de activos.

De ahí, que los investigadores infieren que al momento de realizar dichas proyecciones se podrá conocer la capacidad generadora de efectivo de la industria carbonífera, con el fin de identificar si hay indicios o deterioro de las maquinarias mineras, así como también de los equipos de soportes, las infraestructuras y el inventario de repuestos y componentes. Para una mejor ilustración, en el cuadro 1 se muestran las proyecciones económicas y financieras de una unidad generadora de efectivo (UGE) de una de las empresas de la industria.

cuadro 1 conta 55
cuadro 1 conta 55
 

Con base en las proyecciones anteriores, se pasa a determinar la configuración de la UGE, luego la composición de la propiedad, planta y equipo (PPE) con sus saldos contables, tal como se puede visualizar a continuación:

cuadro 2 conta 55
 

De esta manera, una vez obtenida la composición de la UGE, se pasa a la segunda fase; ello es, aplicar el test de deterioro, el cual debe llevarse a cabo cuando la empresa identifique un indicio de pérdida de valor de uso de sus activos y en caso del fondo de comercio, como mínimo debe efectuarse anualmente. Este procedimiento efectuado por expertos independientes aporta mayor confianza a los auditores de las compañías, y a otros agentes externos (agencias de rating, reguladores, inversores, entre otros).

Por consiguiente, se debe realizar una confrontación entre el importe recuperable del activo y su valor neto contable, para determinar si este último es superior al primero, en cuyo caso la empresa deberá deteriorar el valor en libros hasta el importe recuperable y, como máximo, hasta que el valor en libros del activo sea cero.

A manera de ilustración el próximo cuadro, muestra lo narrado anteriormente

cuadro 3 conta 55
 

Sobre la base de las ideas planteadas anteriormente, al analizar la determinación del deterioro se evidencia en el cuadro 3 que el valor de uso de la unidad generadora de efectivo es $ 101.439,71 (calculado como la suma de los flujos netos operacionales descontados), pero el saldo contable es de $ 116.430,00, lo cual demuestra un deterioro de $ 14.990,29 de las maquinarias y vehículos que componen la UGE con un 13% de materialidad; por lo que se deberá ajustar el valor contable de la propiedad planta y equipo, tal como se muestra en el siguiente cuadro.

cuadro 4 conta 55
cuadro 4 conta 55
 

En resumen, los investigadores advierten que una vez concretado el deterioro y ajustada la propiedad, planta y equipos (PPE), esto permitirá conocer la verdadera situación financiera, así como operativa de la unidad generadora de efectivo (UGE), con el propósito de tomar algunas decisiones en cuanto a la sustitución de maquinarias a fin de mejorar los niveles de producción mediante la utilización de nuevas tecnologías; por ende, la disminución de los costos mediante la economía de escala. Además, sobre la base del criterio que la minería no es una actividad técnica si no económica, que requiere nuevas inversiones en tecnología de punta que originen valor al producto en un mercado tan competitivo.

Valga la aclaración que, en este sencillo ejemplo, se ha omitido el uso del valor razonable menos los costos de disposición (valor de venta neto), pues debido a la particularidad de la industria y especificidad de los activos que en ella se emplean, la dificultad para su determinación podría resultar impracticable. Lo anterior, teniendo presente además, que muy posiblemente los activos de esta industria tengan un desgaste tan pronunciado que de poder determinarse su valor razonable, el valor en uso resulte mayor, siendo de todas maneras este último el seleccionado para realizar el test de deterioro que se ha presentado.

Dentro de otro contexto, existen otras de las señales que aparejan el deterioro de los activos, tal es el caso de la obsolescencia de la propiedad, planta y equipo (PPE). Moreno (2011) señala que cuando se decida dar de baja a un activo obsoleto se debe cancelar en los libros y registros de contabilidad la inversión, así como la depreciación acumulada, pues el activo se debe transferir a una cuenta especial, la cual se pueda denominar “Activo fijo fuera de uso”.

En esta instancia, la valuación del activo obsoleto se hará al valor neto de realización; por lo que se reconocerá, dependiendo de las circunstancias, una pérdida o utilidad en los resultados del período. Por otra parte, el manual de la OCDE (2009) conceptualiza la obsolescencia de la manera siguiente: “Es la pérdida de valor en el capital existente porque no es tecnológicamente adecuado a las condiciones económicas o porque alternativas técnicas superiores están disponibles”.

Asimismo, Ortega (2009), comenta que la obsolescencia es el atraso tecnológico que van sufriendo los equipos por evolución constante de las tecnologías que se pueden adquirir en el mercado. De manera que, este atraso tecnológico implica necesariamente una peor fabricación ya sea de calidad o de diseño o en cantidad, aumento de los costos de la misma o una disminución en los ingresos por ventas.

Por otra parte, Hamilton y Pezo (2005), opinan que son los atrasos tecnológicos por efectos de la obsolescencia, los que impulsan la introducción de mejoras o innovaciones de los procesos productivos. Al respecto, se puede asentir que los avances tecnológicos y la apertura de los mercados ocasionan un deterioro acelerado de los activos por causas no previstas. Por otra parte, el uso de tecnologías atrasadas genera costos elevados o eficiencia inferior, a lo que se agregan elementos importantes, tal como el nivel de precios ya que este incide al momento de realizar cualquier mantenimiento o reposición de partes que pudieran alargar la vida útil del activo.

En virtud de lo planteado por los autores anteriores, los investigadores fijan posición con lo explicado por Hamilton y Pezo (2005), pues recalcan que el uso de tecnologías provectas genera altos costos además de eficiencia limitada en los procesos productivos. En este marco, la industria carbonífera según un informe presentado en el 2012 por la empresa Carbones del Zulia, muestra el estado de los equipos mineros, los cuales tienen más de 65.000 horas de operación.

Aunado a lo anterior, existe otro factor que apareja la obsolescencia, como lo es la vetustez en los equipos que produce inconvenientes al momento de obtener los repuestos, dada la antigüedad de los activos. En este sentido, hay que considerar el entorno y la situación del país; ello es, en el caso del sector minería en Venezuela se presenta la dificultad para la adquisición de repuestos y partes debido a la existencia de un sistema de control cambiario que limita la libertad de compra en moneda extranjera.

El inconveniente está en que este obstáculo conmina la operatividad y funcionamiento de los equipos, los cuales en su mayoría son de marcas cuyos accesorios no están disponibles en el mercado interno y para poder mantenerlos o repararlos se tiene que acudir a su importación con el agravante que apareja la obtención de divisas para evitar la inoperatividad de los activos cuyas consecuencias económicas inciden en los estados financieros.

No contar con equipos de tecnología de punta aumenta los costos de mantenimiento, adicionando costos de oportunidad al no tener los equipos operativos para la generación de renta, además de representar una amenaza para la supervivencia o continuidad de la empresa en el mercado, toda vez que se pueden dar señales de problemas para su continuidad en el futuro.

Conclusiones

En resumen, actualmente el sector de minería se enfrenta al dilema en cuanto a la contabilización y presentación del valor de sus activos, particularmente lo inherente a la propiedad, planta y equipo (PPE), producto de la adopción de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) pues la norma referente al deterioro de los activos, NIC 36, se concatena con las Normas Internacionales de Auditoría, de manera particular con la NIA 620, así como con la NIA 570.

Adicionalmente, el auditor deberá basar su opinión tomando en consideración la evidencia recopilada durante su trabajo de campo, la cual de acuerdo con las NIA deberá ser suficiente y apropiada, además de otros elementos de importancia relativa que también tendrá que considerar puesto que centrará su atención en el diagnóstico o trabajo de expertos, quienes deberán señalar la situación del activo; ello es, si este ha sufrido deterioro, pues todo ello formará parte del dictamen sobre los estados financieros que deberá emitir el auditor, con el fin de indicar que los estados financieros están libres de yerros significativos. En consecuencia, la aplicación de esta genera una congerie de situaciones cuyas implicaciones contables y financieras pueden aparejar impactos relevantes en las cifras mostradas en los estados financieros.

Dado que la gerencia se enfrentará a la disyuntiva de si se produce el deterioro debido a factores internos o externos tendrá irremediablemente que decidir si le da de baja al activo con las consecuencias derivadas de esa acción o si por el contrario le concede continuidad al mismo, ya que a la par de ello tendrá que considerar también los altos costos en que incurrirá por mantenimiento en un mercado con limitaciones cambiarias, por lo tanto, para poder efectuar los mismos de manera preventiva o hacer las reparaciones mayores, tendrá que encarar grandes obstáculos que la conducirán a castigar los resultados del ejercicio económico.

Sobre la base de las ideas planteadas, la gerencia de las empresas del sector carbonífero tienen la responsabilidad de capacitar técnicamente al personal, para que puedan efectuar el análisis correspondiente de los activos sujetos al deterioro, además de monitorear periódicamente mediante la realización oportuna de las pruebas o test necesarios para determinar su ocurrencia, que de presentarse deberá reflejarse en la contabilidad de la entidad, mediante la realización de los ajustes contables pertinentes y diferenciarlos del resto de los rubros de los estados financieros.

De manera que, para el logro de tal fin, deberá ampararse en el trabajo de los auditores, quienes fundamentarán su labor en las Normas Internacionales de Auditoría, así como el trabajo de los equipos multidisciplinarios que le ofrecerán confiabilidad y además le permitirán validar la razonabilidad de las cifras mostradas, los supuestos para la determinación del deterioro de activos y la información que deberá revelar toda vez que se efectúen bajas de activos o ajustes, tomando en cuenta las políticas y los procedimientos seguidos por el ente.

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