Dimensiones de la contabilidad social

Revista Nº 17 Ene.-Mar. 2004

Marco Antonio Machado R. 

(Colombia) 

Director del grupo de investigación “Dinámica contable” 

Profesor investigador de la Universidad de Antioquia 

Contador Público 

Introducción

A tí bella esencia luminosa que creciste en el manantial y te anclaste en el mundo de los recuerdos, hasta volar.

Los estudiantes en los pregrados y los profesionales en sus posgrados se enfrentan regularmente a la formulación “¿existe la contabilidad social?” o “¿existe alguna relación entre la contabilidad y lo social?”. Entonces un dejo de incredulidad se sintetiza en esas preguntas, como si se tratara de un discurso coyuntural, retórica circunstancial o planteamiento pseudo científico. Tal designio tiene arraigo en la caracterización de una sociedad que ha puesto en el centro lo económico-financiero y ha dejado en la periferia, al borde del abandono, los aspectos relacionados con la realidad social.

Lo social y la contabilidad han estado supeditados a mediciones, cuando no a indeterminaciones y desconocimiento. Sin embargo, cuando se reconoce lo social, cuando se le define como objeto de estudio, sus elementos esenciales se encuentran dispersos en la realidad, en aspectos relacionados con lo humano (individual y colectivo), su tradición cultural, el ambiente y otros; la variedad de asuntos que referencian lo social es tan amplia que sus elementos se diseminan en un espectro amplio de actividades, situaciones y proyecciones del ser humano y su contexto.

No es lógico simplificar la realidad social en algunos de sus aspectos, es necesario comprender que la diáspora de lo social tiene múltiples conexiones, más que dependencia con otras dimensiones de la realidad (financiera, administrativa y económica). En los modelos contables no pueden preferirse algunos aspectos (por ejemplo: los humanos) pues al simplificar lo social en ellos se estarían dejando de lado los demás elementos sociales de la realidad que se encuentran dispersos y con interrelaciones significativas.

Este artículo pretende crear un escenario donde exista la posibilidad de inducir el interés de la comunidad disciplinal contable y áreas afines hacia lo social, en sus dimensiones micro y macro, con el fin de contribuir a que el conocimiento (ciencia, tecnología, técnica) y la práctica contable abandonen el paradigma que conlleva concebir de manera reducida lo “contable”, vale decir, como lo financiero, microempresarial, monetario y cuantitativo, simplificándolo en el registro sistemático que permite el cálculo financiero. De igual manera, se pretende contribuir a que lo “social” sea concebido en toda su complejidad y no solo como algunos atributos variables que al calcularse e informarse, permiten cumplir con una exigencia legal o condición de mercado.

El mundo transita de las visiones segmentadas de carácter cartesiano, a visiones integrales con base en los enfoques holistas y complejos de la filosofía y ciencia contemporáneas. En esa medida, la comprensión de la realidad social requiere de nuevos modelos que incluyan sus diversos atributos y sus relaciones; por tanto, la contabilidad social más que un discurso o intencionalidad normativa, se erige como una fecunda rama de la contabilidad desde el contexto del conocimiento científico, que brinda respuestas a los problemas sociales, sus causas, manifestaciones y proyecciones, en un entorno dinámico.

1. La complejidad de lo social

Desde una visión sistémica lo real o la realidad comprende diversos sistemas, los cuales han sido representados con sus interrelaciones en la figura 1.

Figura 1

La realidad y sus sistemas

 

La realidad social de los países del mundo refleja situaciones de pobreza, deterioro bioenergético, inseguridad física y social, concentración de riqueza e ingobernabilidad, a partir de las condiciones de miseria, atraso tecnológico, violencia, inequidad y corrupción que afectan a sus ciudadanos, familias, pueblos o naciones. El nivel de necesidades básicas insatisfechas es creciente, especialmente en las naciones del tercer mundo, en vías de desarrollo o subdesarrolladas, donde no se mitiga el hambre, ni se satisfacen las necesidades de abrigo, educación, salud, empleo, recreación, protección, servicios públicos domiciliarios, ni derechos humanos.

El mundo actual discute en torno a la globalización y la asunción del modelo económico de libre mercado, el cual replantea el papel del Estado frente al desarrollo económico y social; algunos median por la supremacía del mercado como rector de los destinos del universo, minimizando la labor del gobierno. Sin embargo, quienes defienden el modelo mixto de regulación del mercado por parte del Estado, critican la extinción del Estado protector (Welfare State) ya que se le pretende reducir para que se dedique a lo “básico” (protección, seguridad y legalidad) dejando lo “demás” (vivienda, educación, salud, etc.) a las reglas del libre mercado, donde se transarán como cualquier bien, mercancía o servicio.

Prácticamente, la sociedad privilegia, tanto en el campo público como privado, variables cortoplacistas de tipo financiero, bajo consideraciones positivistas de la realidad actual. En la figura 2 se representa esta tendencia que produce y seguirá produciendo serias fisuras en el devenir de las naciones, dado que se fundamenta en el supuesto de que lo social es una consecuencia final de toda política, decisión o acción (política o económica).

Figura 2

Prioridad positiva de los sistemas

 

Esta tendencia es ubicada por De Souza Santos(1), como el pensamiento dominante, denominado “paradigma capital-expansionista”, con los siguientes planteamientos generales:

• El crecimiento económico es la medida del desarrollo social.

• La continuidad del crecimiento basado en la industrialización y el desarrollo tecnológico, de carácter infinito.

• Discontinuidad entre naturaleza y sociedad, connotada por el acondicionamiento del valor de la naturaleza en su vinculación a procesos productivos.

• La propiedad privada (especialmente la de bienes de producción) como base de la producción, garantiza la continuidad de la transformación social.

La existencia de altos niveles de insatisfacción genera un clima de tensiones que se siente en los países, regiones, departamentos, provincias o municipios y organizaciones. Estas tensiones son producidas por la relación e intereses de los diversos agentes en escalas micro (ciudadanos, trabajadores, clientes, etc.) y macro (comunidad, Estado y empresa) que desarrollan y participan de la vida social.

Como un camino para aliviar dichas tensiones se propone una “tercera vía”, donde la comunidad (no el mercado ni el Estado) es el agente que regulará el sistema económico y social, y donde el mercado y el Estado, más que la causa del problema social, se constituyen en elementos esenciales para satisfacer las necesidades sociales en el marco de una “buena sociedad” (Petrella, 1996, p. 17). En la figura 3 se representa este “deber ser”, en donde el sistema social es el “epicentro” de las decisiones políticas y económicas, como una alternativa frente a las fisuras y las tensiones sociales que produce la actual tendencia a la “mercaderización” de las economías.

Figura 3

Prioridad normativa de los sistemas

 

En Colombia, según Colciencias, las falencias relacionadas con la protección, seguridad, legalidad, vivienda, educación, salud, etc., se categorizan como necesidades del subsistema organizativo, las cuales se complementan con las del subsistema político (concentración, imprevisión, etc.), biofísico (complejidad, deterioro e irracionalidad, etc.), económico (inflación, deuda externa e interna, etc.) y educativo (baja calidad y burocratización)(2).

Frente a estas insuficiencias las disciplinas deben estudiar y resolver los problemas planteados, en tanto que las profesiones deben desarrollar las decisiones y aplicaciones indispensables para satisfacer las necesidades sentidas de la sociedad.

Las diversas disciplinas o campos de conocimiento estudian lo social desde sus diversos objetos de estudio. A manera de ejemplo, la sociología estudia lo social desde las relaciones de los grupos sociales, la psicología se dedica al estudio del individuo en el marco de su colectividad, la economía al estudio de la producción, distribución y consumo que desarrollan los grupos e individuos, así como el derecho investiga los principios, preceptos y reglas que formalizan las relaciones del hombre en sociedad.

Desde una mirada sistémica, lo social tiene relación con los sistemas sociales, los cuales están compuestos por agentes sociales y sus interrelaciones. Las interrelaciones pueden ser entre los mismos agentes, y entre estos y los sistemas naturales (ecosistemas) mediante su disfrute y uso de tecnologías. En la figura 4 se denotan estas consideraciones.

Figura 4

El sistema social

 

Los sistemas sociales interrelacionan lo humano, lo cultural y lo ambiental; sus elementos son los individuos, los grupos, sus redes y su historia, como expresión de la naturaleza humana.

Estos sistemas han evolucionado con la humanidad, como una forma de responder a las contradicciones y a la dinámica de las relaciones de poder y control. Se mencionan cinco tipos de sociedad en las cuales se hace énfasis en recursos intensivos, se utiliza preponderantemente un recurso energético, se hace énfasis en un tipo de formación y se orientan los esfuerzos de las naciones hacia determinadas prioridades. La tabla 1, se aproxima a la evolución de los sistemas sociales con las diferencias determinadas por sus aspectos característicos; puede resaltarse que la necesidad nacional va evolucionando en relación con la disposición de los recursos, dada la importancia que estos tienen para el bienestar social, legitimidad de los estados y el éxito empresarial.

Tabla 1
Evolución de los sistemas sociales
Tipo de sociedadRecurso intensivoEnergíaÉnfasis formativoNecesidad nacional
AgrícolaNaturalezaNaturalDogmas oficiosExplotación de recursos
Pre-industrialNaturaleza tecnologíaNatural fósilProfesiones servilesTecnificación de recursos
IndustrialTecnologíaFósil técnicaProfesiones liberalesMaximización de producción
Post-industrial de informaciónConocimientoCibernéticaDisciplinasDesarrollo ciencia-tecnología
Del conocimientoInteligenciaComunicación hidrógenoCiencia espírituControl recursos satisfacción de necesidades básicas insatisfechas

 

Lo social también se relaciona con el concepto de sociedad, lo cual invoca un conjunto de individuos y agentes sociales. El término sociedad es polisémico y puede derivar en reducidas interpretaciones de lo social. Por sociedad humana suele entenderse la reunión de personas, familias, pueblos o naciones; la referencia a una clase social o cultura, un contrato que implica derechos y obligaciones, o la constitución de un organismo, una empresa, grupos o asociaciones(3).

Desde una perspectiva sistémica, es menester comprender que la sociedad humana es un sistema de relaciones entre individuos que favorece el desarrollo integral de cada uno de estos, como persona y colectivo. En esa medida, es válido analizar la semejanza entre los significantes sistema social y sociedad.

Un sistema social es un conjunto de agentes y elementos que componen y dinamizan la realidad social; entre estos agentes encontramos a los seres humanos de manera individual y en grupos, colectivos, comunidades y sociedades diversas. Podría decirse entonces, que la sociedad es un elemento del sistema social.

2. La contabilidad: observatorio de la realidad

La contabilidad asume un papel de compromiso no solo frente a la realidad de las naciones del mundo, de sus grupos e individuos, sino frente a la humanidad. Su misión de reflejar la realidad financiera, económica y social es un servicio del cual se surten los individuos representantes de diversas profesiones (administradores, economistas, ingenieros, contadores, etc.) así como agentes sociales.

Para algunos, la contabilidad ha sido reducida al mundo de las aplicaciones técnicas y procedimentales en la dimensión financiera; sin embargo, esta reducción no es propia del avance científico del conocimiento contable, sino más bien del uso empírico del término por parte de practicantes y usuarios, además del desconocimiento de los avances disciplinales en el contexto nacional y universal por parte del lego.

La contabilidad desde una concepción científica, permite la identificación, medición, análisis y evaluación de la realidad (situaciones y tendencias) representada en las variables de tipo financiero, administrativo, económico y social que impactan, y a su vez son impactadas, por las relaciones entre diversos agentes que dinamizan los sistemas económicos y sociales. En esa medida, quienes desarrollan actividades contables cumplen la función estratégica de observar la realidad posibilitando la medición de variables, la rendición de cuentas, la satisfacción de necesidades informativas y la agregación de valor a la dinámica organizacional.

La contabilidad como conocimiento o sistema disciplinal, abarca una serie de ramas que se ocupan de desarrollar el conocimiento desde diversas dimensiones; estas ramas son campos que pueden ser objeto del conocimiento (observación, medición, análisis, evaluación, control, etc.) contable. Con base en los planteamientos de Mattessich, Calafell y Cañibano(4), puede señalarse la existencia de la contabilidad con unos supuestos básicos y unas ramificaciones que se desprenden de su expresión monetaria (unidades monetarias: pesos, dólares, euros, etc.) o no monetario (unidades físicas: metros, kilos, horas, etc.) y de su carácter micro (en el ámbito de las unidades económicas y sociales) o macro (relacionado con sistemas económicos y sociales).

En términos genéricos, la contabilidad social ha sido ubicada en los niveles macro (desde la óptica económica) y micro (desde la óptica contable) en torno al sistema económico y social, en las organizaciones o entidades en que se desenvuelven estos sistemas, respectivamente, ocupándose de los aspectos sociales, sus características y relaciones.

Para la disciplina económica, la contabilidad social es asumida desde una perspectiva exclusivamente macro, siendo asimilada con la contabilidad nacional o de los agregados económicos. Para la disciplina contable la dimensión macro también es tenida en cuenta así en la práctica tradicional se ignoren sus avances; bajo este enfoque, además de la contabilidad nacional, se incluyen la contabilidad de los flujos de fondos, de la balanza de pagos y la contabilidad de entradas (inputs) y salidas (outputs).

El enfoque macro de la contabilidad representa una visión de las implicaciones sociales de los sistemas económicos o de la realidad económica, base para el éxito de las naciones del mundo, especialmente desde la rama de la contabilidad nacional cuando a partir de los grandes agregados se analiza y evalúa el crecimiento económico, el bienestar económico nacional o la calidad de vida.

Dado que la contabilidad nacional hace referencia a los grandes agregados económicos (producción o ingreso, consumo, inversión, etc.) este enfoque macro de la contabilidad social debe ser complementado por la agregación de las variables de tipo social desarrolladas desde la visión micro (responsabilidad social, capital intelectual, costos ambientales, etc.). La figura 5 representa la dimensión conocida como macrocontabilidad, donde se ubica la contabilidad social como contabilidad nacional y contabilidad de agregados sociales a escala general, de nación, por agente, por sector o por variable social.

Figura 5

Ramas de la macrocontabilidad

 

 

 

La ciencia económica ha asumido el ornato de las variables económicas agregadas contenidas en la contabilidad nacional, en tanto que la contabilidad social desde el enfoque de los agregados sociales, ha estado ajena en la práctica generalizada a los aportes de la ciencia contable, en razón al reduccionismo financiero.

Como alternativa se requiere reflexionar en torno al papel de practicantes e investigadores contables, así como de organismos como la Contaduría General de la Nación, las facultades de contaduría y los centros de investigación, en torno al diseño, implementación y desarrollo de sistemas contables (de medición, análisis, evaluación y control) como los que permite la rama de la “contabilidad pública”, relacionados con la agregación de variables de tipo social. Al respecto, es necesario debatir tres aspectos:

— Caracterización de lo público, en donde lo estatal es tan solo uno de los elementos constitutivos.

— Reducción de lo público a variables de tipo financiero-patrimonial, desconociendo las variables de otro tipo (económico, administrativo y social).

— Eliminación de estados de naturaleza socio-económica del sistema nacional de contabilidad pública para privilegiar “...los aspectos relacionados con la deuda pública y variables de tipo financiero y presupuestal”, los cuales interesan preferentemente a la banca internacional(5).

Una inquietud adicional, es la relacionada con la agregación de las variables de tipo social de agentes diferentes al Estado, tales como empresas, comunidades y familias. Si bien las agregaciones económicas se tienen en cuenta desde una metodología estadística para los cálculos de la contabilidad nacional, ¿quién agregaría las variables de tipo social, tales como la responsabilidad social, el capital intelectual, los costos ambientales, etc.? Obviamente, la respuesta permite evidenciar la necesidad de impulsar la investigación contable hacia estos aspectos y el abandono de la limitación de la contabilidad a los temas exclusivamente microempresariales.

Desde un nivel micro, la disciplina contable explaya sus ramas hacia la empresa, el Estado, la comunidad y la familia; agregando estos agentes, se tendría una visión macro. La contabilidad se disemina en todas sus ramas para ofrecer alternativas de solución a problemas diversos representados en variables de tipo financiero (contabilidad financiera, patrimonial y ajustada), económico-administrativo (contabilidad de gestión, de costos, de dirección, directiva y administrativa) y social (contabilidad social —enfoque micro—), así como de aspectos orientados al diseño y seguimiento de planes y presupuestos (contabilidad de planificación y presupuesto). En la figura 6 se presenta la microcontabilidad y, dentro de esta, la ubicación de la contabilidad social —nivel micro.

Figura 6

Ramas de la mircrocontabilidad

 

 

 

La contabilidad social ha sido definida desde un enfoque contista, como la agregación de datos que dan cuenta y razón de la responsabilidad social de las empresas y, desde un enfoque comunicacional, como la información de base social o información social. Desde ambas perspectivas, pero superando el reduccionismo empresarial, la contabilidad social permite reflejar diversos aspectos sociales sobre los que puede impactar la actividad de un agente (micro) o sistema agregado (macro) en un entorno caracterizado por las nuevas responsabilidades sociales que generan nuevas demandas informativas(6).

Para la American Accounting Association, AAA, la contabilidad social es “...la ciencia o técnica de la medición e interpretación de actividades y fenómenos de naturaleza económica y social esencialmente”(7). Sin embargo, una definición más actualizada y contextualizada, debe considerar el carácter disciplinal más que instrumental de la contabilidad.

La contabilidad social se destaca dentro de las ramas de la contabilidad, como una alternativa o tendencia que hace referencia a diversos agentes (empresa, Estado, comunidad y familia) y su agregación desde la comprensión de diversas variables de tipo social que los afectan o posibilitan.

El carácter social de la contabilidad se lo concede el objeto de conocimiento representado en las variables de tipo social que son impactadas por las relaciones que en los sistemas económicos y sociales, establecen diversas entidades contables agregadas como agentes económicos y sociales. De ahí que pueden observarse cuatro niveles de medición, análisis y agregación de las variables de tipo social:

Nivel micro: Se refiere a los entes contables (se calculan y analizan las variables de una entidad).

Nivel meso: Hace alusión a los agentes económicos y sociales que definen el entorno inmediato de los entes contables.

Nivel macro: Referencia los sistemas económicos y sociales.

Nivel meta: Está relacionado con la política económica y social.

La contabilidad social tiene por alcance las variables de tipo social agregadas para sistemas económicos y sociales (nivel macro), para diversos agentes (Estado, comunidad, empresa y familia), agregados (nivel meso), así como para entes contables que desarrollan sus actividades en marco de los sistemas económicos y sociales, como es el caso de las empresas, entidades públicas, sociedades de familia, etc. (nivel micro). Estos agregados deben permitir el diseño, análisis, implementación y evaluación de las políticas (nivel meta) que determinan la dinámica de los sistemas económicos y sociales.

3. Estructura de la contabilidad social

La realidad presenta un sistema de relaciones de los seres humanos en sociedad con los demás hombres y con la naturaleza. De dichas relaciones depende que exista armonía entre los seres humanos y equilibrio ambiental, so pena de generar fricciones sociales y deterioro en las condiciones de vida.

El valor que circula a partir de las relaciones sociales, fruto de la interacción de los seres humanos en sus colectividades, así como el que se genera de las relaciones naturales que se presentan en la interacción del ser humano con el medio (hábitat) que le propicia las condiciones para vivir, son los objetos particulares de la contabilidad social. En esa medida, se estudia el sistema económico (macro) en el que desarrollan sus actividades los diversos agentes sociales, al igual que el enlace de los procesos económicos del país con la naturaleza; igualmente, se estudia la gestión de los agentes económicos o empresas e instituciones (micro) en sus relaciones con agentes diversos, económico-sociales, y con la naturaleza.

La contabilidad social es una rama de la contabilidad, desde su enfoque como disciplina, es decir como campo de conocimiento. En otras palabras, es mediante los avances de la contabilidad social como la contabilidad capta, interpreta, conoce y controla la realidad social en relación con lo financiero, económico y administrativo.

Teóricamente se enuncian dos vertientes de la contabilidad social: microcontabilidad y macrocontabilidad social.

En la perspectiva macro se derivan dos tendencias: la relacionada con los agregados sociales de la contabilidad nacional y los grandes agregados sociales derivados de la contabilidad empresarial y estatal, especialmente. La contabilidad social surge en el siglo XVII con la necesidad de conocer el crecimiento económico de las naciones y, posteriormente, para presentar información sobre la situación económica de los países a los organismos crediticios internacionales; los estados capitalistas requieren información sobre sus principales variables para asumir una gestión macroeconómica (producción, empleo, inversión, etc.). En este nivel, la contabilidad social hace referencia a la contabilidad nacional, la contabilidad de flujos de fondos, la de balanza de pagos, la comercial y los agregados de carácter social de la contabilidad empresarial; estas ramas se desarrollan con referentes económicos, contables y estadísticos.

En la óptica micro, la contabilidad social surge en la década de los setenta, como una respuesta a las tensiones que surgen de las relaciones entre el hombre, la comunidad y el ambiente. Estas tensiones generan inicialmente la necesidad de conocer los recursos humanos con que cuenta una organización, de igual forma saber la contribución de dicha entidad a un mundo “limpio” y, la de informar sobre los aspectos sociales de carácter interno y externo; igualmente, la necesidad de precisar el nivel de respuesta de la organización a la sociedad, dado que el concepto de responsabilidad social toma auge como mediador en las relaciones entre empresa y comunidad. Posteriormente, las tensiones crean la posibilidad de conocer los procesos de generación y distribución de valor en las organizaciones y el reconocimiento del patrimonio histórico y cultural de las naciones y sus organizaciones.

La contabilidad social nació a partir de la necesidad de comprender los aspectos sociales que afectan a las naciones y organizaciones internamente y ha ampliado sus horizontes hacia los aspectos sociales del entorno que son afectados o pueden ser afectados por la organización.

Tres teorías o, de manera indiferente, paradigmas, se enuncian como modelos mentales que se prodigan en torno a la contabilidad social:(8)

Funcionalista o de mercado: Recoge el enfoque contable comunicacional, los enfoques económicos neoclásicos y teoría de la gestión, enfatizando en los inversores o dueños de la empresa (como usuarios de la información de carácter social) y en el mercado (como mecanismo de asignación de recursos).

Interpretativo o social: Reconoce la pluralidad de agentes (empleados, clientes, público en general, etc.) usuarios de la información contable.

Radical: Se considera desde un enfoque crítico la existencia de modelos alternativos de sociedad, diferentes a los que dan la primacía al mercado, y se promueve un papel diferente de la contabilidad.

Tradicionalmente la contabilidad social ha presentado como ramas o vertientes, a la contabilidad de los recursos humanos, la contabilidad ambiental y la contabilidad del balance social(9). Sin embargo, a raíz de los cambios en las tensiones entre el Estado, mercado y comunidad, han surgido la contabilidad de la responsabilidad social, la de la gestión social y, más recientemente, la del patrimonio cultural o contabilidad cultural.

Según Pedreira Pérez, la contabilidad social ha sido considerada como “la más moderna rama de la disciplina contable”(10) y es “aquella rama de la ciencia contable que analiza, registra y describe las operaciones de contenido socioeconómico”(11).

La contabilidad social es definida desde un enfoque operativo por Ramanathan como “el proceso de seleccionar a nivel de empresa las variables, las medidas, y los procedimientos de medida del desempeño social; el desarrollo sistemático de información útil para evaluar el desempeño social de la empresa; y la comunicación de tal información a los grupos sociales interesados, tanto de dentro como de fuera de la empresa”(12).

Para la Asociación Americana de Contadores (American Accounting Asociation, AAA) la contabilidad social es “medir, registrar y comunicar información en relación con los esfuerzos sociales y el impacto de la entidad en la sociedad”(13). Para Jack Araujo “es un subsistema de la contabilidad referido a hechos sociales tanto del recurso humano en la empresa como de los que se suceden fuera de ella, en la comunidad en la cual está inserta”(14).

En relación con los aspectos a los cuales hace referencia la contabilidad social, Tua Pereda, referencia dos áreas:(15)

La información acerca de las realizaciones sociales de la empresa, y la aplicación de los sistemas de doble clasificación a la medición de dichas actividades sociales.

Para Francoise Rey la contabilidad social se relaciona con la identificación y medición de “... los efectos económicos y sociales de la empresa sobre la sociedad pero también los efectos de la sociedad sobre la empresa ...”(16) a fin de presentarlos de una forma sintética.

Desde un enfoque comunicacional, Roberto Du Tilly define la contabilidad social como “la información sobre la responsabilidad social sobre todos los recursos usados por una entidad, recursos tanto humanos como naturales, derivada de las exigencias sociales en relación al tema central de la calidad de vida”(17).

Puede observarse que el ámbito de la contabilidad social para algunos autores como Rey, Ramanathan, AAA, Du Tilly, etc., se ciñe a los aspectos micro; sin embargo, la disciplina contable abarca, igualmente, los aspectos macro pues en este nivel es donde precisamente se observa la verdadera esencia de lo social.

Para Mathews y Perera(18) los componentes de la contabilidad social y sus temas relacionados son la contabilidad de la responsabilidad social (informes para empleados, contabilidad de recursos humanos, democracia industrial y contabilidad medioambiental), contabilidad del impacto total (planificación estratégica y análisis de costo beneficio), contabilidad socioeconómica (análisis costo beneficio, presupuesto base cero, presupuesto por programas, indicadores de eficiencia y eficacia y auditoría de eficiencia), la de los indicadores sociales (cuentas nacionales y estadísticas nacionales) y la societal (teoría de sistemas y tendencias megacontables).

Como consecuencia, desde la visión de la disciplina contable, la contabilidad social, en la óptica micro, estudia los aspectos relacionados con los recursos humanos, el capital intelectual, los recursos naturales y del ambiente, la cultura organizacional, las actividades de la organización frente a los diversos agentes que componen la coalición de intereses y la capacidad de las empresas como sujetos de responsabilidad.

En la figura 7 se presentan las diversas orientaciones o ramas de la contabilidad social en la escala micro, dentro de las cuales se ubica a la cultural como una nueva tendencia y a la contabilidad del balance social como un componente informativo conexo con las demás ramas.

Figura 7

Ramas de la contabilidad social

 

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Debe precisarse que la contabilidad de los recursos humanos ha evolucionado hacia los aspectos de la cultura organizacional y del capital intelectual, que los recursos naturales y del ambiente y las relaciones de la empresa con estos se condensan en la contabilidad ambiental, que la capacidad que una organización tiene de responderle a la sociedad y la respuesta que efectivamente le da, se resume en la contabilidad de la responsabilidad social, y que las medidas y análisis de agregación de valor, excedentes de productividad y generación de excedentes sociales, así como lo relacionado con indicadores sociales, se asume en la contabilidad de la gestión social. La contabilidad cultural, por su parte, asume el legado o patrimonio cultural como objeto de estudio, información y control contable.

Un concepto neural en la construcción de lo social es el de responsabilidad, el cual representa la capacidad que tiene un individuo u organización para responder por actos, omisiones o errores. En la opinión del lego la responsabilidad frente a lo social es exclusivamente del Estado, pero es claro que este compromiso lo comparte con las empresas privadas; a partir de este precepto las empresas son concebidas como sujeto de responsabilidad social, tal como sucede en el contrato social de Colombia (cfr.: artículo 333 de la nueva Constitución Nacional).

Adolf Enthoven, sin hacer referencia a ramas de la contabilidad, enuncia algunos aspectos en relación con la macrocontabilidad y microcontabilidad (enfatizando en la primera) al aludir como megatendencia, el “vínculo entre la empresa, el gobierno y la macro contabilidad (nacional), y sus funciones en el proceso de análisis, política y planeación económica”(19); desde este enfoque la contabilidad representa los aspectos sociales en la contabilidad social (nacional) para la planeación económica, información sobre relaciones capital-producción, mediciones de rentabilidad económica nacional, contabilidad de formación de capital y la contabilidad gubernamental. Igualmente, en una segunda megatendencia, hace referencia a información del valor agregado, contabilidad para los datos de variación de precio, mediciones socioeconómicas en contabilidad y contabilidad de recursos humanos. En una tercera tendencia hace alusión a aspectos de gestión social, tales como los relacionados con la eficiencia y la productividad(20).

Si se asume que la contabilidad es un campo de conocimiento y que lo social es todo lo relacionado con los sistemas sociales, puede concluirse que la contabilidad social es la rama de la disciplina contable que se ocupa de estudiar y conocer (observar, captar, medir, valorar, representar y controlar) las relaciones de las unidades económicas de tipo micro (como entes contables) y macro (como sistema económico). Las relaciones económicas implican la circulación de valor a partir de abstraer hechos relacionados con la generación, distribución y acumulación del mismo en una sociedad, en tanto que las relaciones sociales implican intercambio y acuerdos entre seres humanos y entre estos con la naturaleza.

La contabilidad entonces debe ser concebida como una disciplina al servicio de la humanidad, como un conocimiento socialmente útil que tiene unos productos o herramientas (desarrollos teóricos, avances tecnológicos, técnicas, instrumentos y procedimientos) aplicables a la problemática contemporánea. La contabilidad social, unida (más no subsumida) disciplinariamente a los desarrollos de la sociología, psicología, economía social, ecología y la ingeniería ambiental, entre otras, podrá interpretar, conocer y mitigar las condiciones de miseria, atraso tecnológico, violencia, inequidad y corrupción que afectan a los ciudadanos, familias, pueblos o naciones del mundo entero.

De la forma como la contabilidad conciba la realidad social de los países y afronte la problemática adyacente, depende el nivel de contribución de los profesionales que la utilicen como herramienta de trabajo. La contabilidad social debe seguir avanzando y generando rupturas con el tradicional pensamiento contable y administrativo; para ello requiere del concurso de individuos de diversas profesiones que le brinden su apoyo intelectual.

4. Ramas de la contabilidad social

4.1. Ramas de la contabilidad social de tipo macro

4.1.1. Contabilidad nacional

Los países requieren conocer la forma como va creciendo su sistema económico para realizar los ajustes necesarios de acuerdo a los planes y facilitar la comparación con otras naciones. La contabilidad nacional surge como una respuesta a esta necesidad permitiendo el conocimiento de variables de tipo macroeconómico, tales como la producción, ingreso nacional, ahorro, inversión, etc.; de ahí que la contabilidad nacional sea un instrumento esencial para el análisis económico, la programación y definición de políticas económicas y sociales.

La contabilidad nacional se define como un “sistema de información económica de carácter totalizador, en cuanto trabaja las magnitudes más significativas de la actividad productiva de un país en un marco de equilibrios globales y particulares”(21). La metodología de las cuentas nacionales consiste en agregar las cuentas consolidadas de la nación y de los sectores institucionales, así como la matriz insumo-producto.

La contabilidad nacional se define como una técnica que se utiliza para determinar de manera estimada el ingreso o riqueza nacional. En el sistema de cuentas nacionales (tercera revisión) de Naciones Unidas (año 1970: serie F # 2 R 3) la contabilidad nacional se define como “una técnica de síntesis estadística cuyo objeto es suministrar una representación cuantificada de la economía de un país. Descripción global, que tiende a representar el conjunto de los fenómenos económicos en un cuadro contable coherente. Es la coherencia del marco contable y la coherencia de las cifras presentadas lo que hace la contabilidad un instrumento útil para el análisis macroeconómico”(22).

Mediante el manejo de cuentas de patrimonio (recursos disponibles y obligaciones) y de flujos (variaciones en el volumen de activos existentes) se pretende alcanzar los siguientes objetivos con la contabilidad nacional:

• Construir una imagen simplificada pero global de la economía de un país.

• Determinar la tasa de crecimiento de una economía.

• Medir el comportamiento de los principales agregados económicos.

• Brindar elementos para la planeación y ser un elemento de la política económica.

• Comparar la evolución de la economía de diferentes países.

Para algunos “La contabilidad nacional puede describirse como la preparación de estadísticas sistemáticas sobre la actividad económica de una nación”(23); sin embargo, esta no solo es un instrumento ni técnica, sino un lenguaje que permite representar la economía de un país, su crecimiento y evolución, el comportamiento de los agregados económicos (producción o PIB, inversión, consumo final y ahorro) y la política económica, entre otros aspectos.

Los países que desarrollan una gestión macroeconómica con base en la definición de políticas públicas, no pueden prescindir de la contabilidad nacional o contabilidad económica de base estadística. Una exigencia del Fondo Monetario Internacional a los países en vías de desarrollo, es que la metodología del nuevo sistema de cuentas nacionales, además de tener en cuenta los parámetros internacionales, tenga una base contable.

4.1.2. Contabilidad de flujo de fondos

Tanto en la categoría micro como macro se requiere de información sobre los flujos de caja, los cuales permiten adquirir niveles adecuados de liquidez en las organizaciones. Enthoven(24) en la megatendencia contable dos, denominada “Identificación, medición y presentación de la información pertinente en la megacontabilidad”, incluye el ítem cinco que se refiere a “datos proyectados y flujos de caja”, en el cual ubica los aspectos relacionados con la proyección y predicción del “... ingreso nacional, el insumo/producto y el flujo de fondos”; en el aspecto micro, los relaciona incluidos en el informe financiero.

La contabilidad de los flujos de fondos se refiere a las entradas (ingresos) y salidas (egresos) de efectivo, fondos presupuestales y financieros. Las operaciones contables que representan los flujos o movimientos considerados desde esta rama del conocimiento contable, se generan en los diferentes fondos del gobierno central. Desde el punto de vista operativo, los ingresos del exterior se consideran como un débito, en tanto que los egresos se consideran como crédito. La contabilidad de flujos de fondos se constituye en un instrumento que permite registrar y depurar los saldos en forma posterior para obtener un mejor control interno de las operaciones contables que afectan los fondos del gobierno central.

4.1.3. Contabilidad de la balanza de pagos

Las naciones del mundo requieren información sobre el manejo de su cuenta corriente, cuenta de capital y financiera, para lo cual se valen del registro sistemático de todas las transacciones (ingresos y pagos) que ha desarrollado con el resto del mundo; en consecuencia, cada transacción internacional se registra mediante cifras positivas (crédito) y negativas (débitos) luego de lo cual se determinan los saldos.

La balanza de pagos puede ser concebida como el registro de todas las transacciones de un país con el resto del mundo; así, cualquier transacción que se traduzca en un pago al exterior es anotada en la balanza de pagos como un débito y cualquiera que se traduzca en un ingreso procedente del exterior se anota como un débito.

La balanza de pagos funciona como el flujo de caja de cualquier empresa, en el que se registra por un lado lo que la empresa compra y vende (flujos corrientes u operativos) y, por otro lado, la manera en que se financia (flujos financieros). En esta balanza, se registran dos tipos de transacciones con el exterior:

• Las que suponen la exportación o importación de bienes y servicios: Cuenta corriente.

• Las que suponen la compra o venta de activos (medios de mantener riqueza): Cuenta capitales.

La balanza de pagos se constituye en un instrumento de control de las transacciones exteriores, el cual es desarrollado por los bancos centrales de los países.

4.1.4. Contabilidad de inputs y outputs

La contabilidad de entradas y salidas tradicionalmente ha sido reducida al instrumento estadístico-contable en el que se representa la totalidad de las operaciones de producción y distribución que tienen lugar en un sistema económico en un período determinado.

Sin embargo, esta rama de la contabilidad permite representar el circuito económico fundamental mediante un esquema simplificado de datos, relacionando cada rama de la actividad con las compras y ventas de bienes y servicios que se producen o importan. Enthoven la relaciona con el ítem “Contabilidad para análisis, política y planeación económica” dentro de la megatendencia uno denominada “Integración contable”. La contabilidad de inputs y outputs, a la luz de este autor, permitiría representar “... la fuente de todos los insumos corrientes y el manejo que se hizo de la producción”(25).

Desde esta rama se destacan los conceptos de valor agregado (desde el punto de vista económico) como la diferencia entre las variables de producción e insumos intermedios consumidos; así como el excedente bruto de operación, como la diferencia entre el valor agregado y la remuneración a los factores productivos.

4.1.5. Contabilidad de agregados sociales

Los diversos agentes que dinamizan los sistemas económicos y sociales arrojan medidas de sus variables de tipo social, tales como inversión ambiental, valor de los bienes culturales, inversión en capital humano, nivel de responsabilidad social, etc.; las cuales al ser agregadas o consolidadas permiten obtener información de un grupo de empresas, entidades públicas, asociaciones comunitarias, empresas familiares, etc., de un sector (primario, secundario o de servicios), una nación, un grupo de países o del mundo.

La contabilidad de los agregados sociales brinda los conocimientos y modelos que permiten obtener la información correspondiente a grupos de entes contables con el fin de comparar, analizar, proyectar cifras, evaluar y desarrollar control económico y social.

La realidad social de los entes contables se simplifica en un modelo compuesto por variables de tipo social que representan su éxito o efectividad en un entorno económico y social. Al agregar las variables se construye una visión macro de un agente consolidado, sector productivo, región, nación, continente o mundo, lo cual permite realizar comparaciones, evaluar contextos, establecer relaciones causales, etc.; esto posibilita, a su vez, el diseño y evaluación de la política económica y social, al igual que de los planes estratégicos, como derroteros para formalizar un buen gobierno, orientar las decisiones y ejercer la acción política.

4.2. Ramas de la contabilidad social de tipo micro

4.2.1. Contabilidad de los recursos humanos

Los seres humanos ofrecen su fuerza de trabajo y su intelecto a las organizaciones para que estas lo empleen en el logro de sus objetivos a cambio de una remuneración. Cuando la organización incorpora el trabajo (mecánico y mental) del ser humano en sus procesos transformadores este se convierte en un factor productivo que tiene su costo y que debe generar resultados en la empresa, regularmente en términos de rentabilidad desde una perspectiva tradicional.

Para la American Accounting Asociation, AAA, la contabilidad de los recursos humanos “es el proceso de identificar, medir la información acerca de los recursos humanos para facilitar la labor de la dirección dentro de una organización”(26). La contabilidad de los recursos humanos se ocupa del valor del capital humano en una organización; a partir de la medición, análisis y valoración debe construir la información que permita tomar las decisiones para la mejor utilización del personal en la organización, en lo relacionado con sus conocimientos, habilidades y valores.

Con la contabilidad de los recursos humanos regularmente las compañías han dado cuenta e informado acerca de las acciones que la empresa adelanta en relación con sus empleados y trabajadores (por ejemplo: la inversión en capacitación y recreación); esta óptica descriptiva es limitada y debe ser complementada por una evaluación de la gestión de los recursos humanos en relación con las políticas establecidas y los resultados alcanzados.

La contabilidad de los recursos humanos ha evolucionado hacia los aspectos de la cultura organizacional y del capital intelectual. Evaluar los resultados en materia de ambiente laboral es una necesidad ya que no tiene el mismo valor una compañía que tenga un mal ambiente de trabajo que una que tenga un ambiente de atención, respeto, equidad y cordialidad. Evaluar los resultados en materia de capital intelectual es esencial, pues no debe olvidarse que los seres humanos, más que una inversión en educación, son expectativas, conocimientos, capacidades o aptitudes potenciales de generar valor frente a los retos que debe afrontar una compañía.

Actualmente se debate el término “recurso” para el caso de lo humano y se prefieren los términos “capital” o “talento” dadas las consideraciones éticas que intervienen al considerar al ser humano en situación similar a la de un material o materia prima que se consume en un proceso transformador.

4.2.2. Contabilidad del capital intelectual

En la actualidad se ha determinado el tránsito de una sociedad industrial basada en el capital financiero, a una sociedad del conocimiento, fundamentada en la inteligencia; surge la necesidad de conocer los resultados del gasto en investigación y desarrollo (I+D), no solo su monto, así como el componente intelectual (diseño, innovación, exclusividad, etc.) que se ha incorporado a los productos o servicios y por los cuales pagará el cliente.

Dado que la inteligencia (más que el ser humano como recurso) es valiosa, ha surgido la contabilidad del capital intelectual que la reconoce como las capacidades potenciales de los trabajadores y empleados, como un vínculo para mantener y mejorar la capacidad de resolver problemas en las organizaciones y agregar valor a los diversos procesos y productos que en ella se desarrollan y elaboran, respectivamente. La contabilidad del capital intelectual es una herramienta esencial para la gestión del conocimiento, la cual tendrá incidencia en la preferencia de los clientes, en el ambiente de trabajo y en la sostenibilidad del negocio.

“El capital humano ... produce innovación y crecimiento ... La función de los líderes ... es contener y retener el conocimiento para que se convierta en propiedad de la empresa”(27). Sobre el capital intelectual se plantea que es la base para atraer y mantener clientes, por tanto, es importante su medición y valoración en aras de una mejor gestión.

Un elemento determinante del capital intelectual es el vínculo del personal con la empresa, lo cual junto al aprendizaje individual y la capacidad de saber e innovar, como bienes de la empresa, son aspectos que deben ser medidos, analizados, evaluados y controlados, desde la óptica de esta rama de la contabilidad social.

4.2.3. Contabilidad ambiental

Para el desarrollo de la actividad económica, las organizaciones cuentan con dos grandes elementos: recursos naturales (tierra, agua, aire, etc.) y el ambiente. Estos elementos son incorporados a sus procesos transformadores y, a su vez, son afectados por la eliminación de los desechos (basuras, emisiones, residuos, etc.) de dichos procesos productivos.

El ambiente puede ser considerado como un medio para la vida, ya que permite condiciones que hacen que esta exista; en la medida en que las empresas y países desarrollen sus procesos productivos sin afectar las condiciones de vida en el tiempo, se introduce el concepto de desarrollo sostenible. El desarrollo del medio ambiente no puede ser concebido bajo la noción de orden per se, sino como una serie de contradicciones entre elementos y seres que en este se desenvuelven. En términos de Pierre George, “el medio ambiente es el medio global con cuyo contacto se enfrentan las colectividades humanas y con el cual se encuentran en una situación de relaciones dialécticas de acciones y reacciones recíprocas que ponen en juego todos los elementos del medio”(28).

El principio que “el que contamina paga” y la conciencia de que los recursos son escasos, comienza a reemplazar la inconciencia de que los recursos ecológicos son imperecederos e inacabables. Sobre esta base, la regulación ambiental genera restricciones para el uso de los recursos naturales y del ambiente en las economías de mercado. A partir de estos aspectos, se vigila el cumplimiento de las leyes, se promueven auditorías ambientales, se exigen registros e informaciones, al igual que el uso de licencias y etiquetas ambientales (ecoetiquetas).

Una respuesta a estos cambios es la contabilidad ecológica, contabilidad ambiental o contabilidad para el desarrollo sustentable o sostenible. La contabilidad ambiental brinda información sobre la incidencia de los procesos de producción y consumo en la protección de los recursos naturales y del medio ambiente, los cuales hacen referencia esencialmente, a la tierra, el agua y la atmósfera.

El enfoque macro de la contabilidad ambiental se presenta cuando se relaciona el sistema de cuentas nacionales ambientales, SNCA, como cuentas “apéndice” (léase: satélite) del sistema de cuentas nacionales. Desde el punto de vista micro, permite medir, analizar, evaluar y controlar la utilización de los recursos naturales y el manejo del ambiente.

La contabilidad ambiental se ocupa del medio ambiente y de los recursos naturales, al igual que de la relación del hombre, las colectividades y las organizaciones con estos. Para la fundación “forum ambiental” la contabilidad ambiental se define como “la generación, análisis y utilización de información financiera y no financiera destinada a integrar las políticas económica y ambiental de la empresa y construir una empresa sostenible”.

Un concepto vinculado con la contabilidad ambiental es el de ecoeficiencia, el cual representa una medida de éxito empresarial en lo relacionado con el ambiente. La ecoeficiencia es un indicador de la optimización (maximización) del valor de la empresa coadyuvando la minimización del uso de los recursos y la disminución de impactos ambientales negativos (degradación, deterioro, extinción, etc.).

En la actualidad el mundo de la contabilidad se encuentra con el debate de las economías diferentes a las fósiles, es decir, energías alternativas que han dado origen a nuevas concepciones tales como la economía solar(29) y la economía del hidrógeno(30), pasando por la energía eólica y la hidráulica. Las empresas actuales queman combustibles fósiles para el funcionamiento de sus máquinas; las del futuro, utilizarán elementos combustibles del exterior (hidrógeno y oxidante) para generar energía química que luego convertirán en electricidad, que será almacenada para consumirla posteriormente(31).

La valoración ambiental permite analizar la forma como se están asignando unos recursos escasos (ambiente y recursos naturales) y determinar su importancia en el bienestar de la sociedad o en la calidad de vida de un grupo social. La valoración económica ambiental permite determinar las repercusiones (externalidades) de la actividad de las organizaciones o personas en el bienestar de otros; las metodologías de valoración permiten medir y analizar las modificaciones que se producen en el bienestar de la sociedad, así como determinar el valor de los bienes públicos (parques, alumbrado público, emisiones de televisión, etc.) y los recursos comunes (ríos, bosques, espacio público, etc.)(32).

4.2.4. Contabilidad de la responsabilidad social

Las empresas públicas y privadas son sujetos de responsabilidad social; las públicas por su naturaleza y las privadas por los compromisos con su entorno social y natural. La empresa constituye un punto de encuentro, un espacio de confluencia de diversos intereses en materia de información, gestión y control. Para el caso colombiano basta con la lectura del artículo 333 de la Constitución Nacional, para validar el compromiso social de los entes privados.

La responsabilidad social de la empresa puede ser definida, desde un punto de vista potencial, como la capacidad que tiene una empresa de responderle a la sociedad, y como la respuesta que efectivamente le ha dado a esta desde un punto de vista real. La responsabilidad social de la empresa “implica la existencia de un código de ética que defina los principios de justificación de su acción frente a la sociedad y las implicaciones de ser o no ser socialmente responsables”(33).

La contabilidad de la responsabilidad social permite medir, analizar, evaluar y controlar la forma como la organización ha afectado con sus resultados (corto plazo), efectos (mediano plazo) o impactos (largo plazo) a la sociedad; de esta manera, se analiza y evalúa la respuesta que una organización le da a la sociedad en materia de condiciones y calidad de vida.

El concepto de responsabilidad social está relacionado con productividad, calidad de los productos, cumplimiento contractual, calidad de vida, valores (respeto, honradez, verdad, etc.)(34). La responsabilidad social se expresa de manera dual en aspectos internos y externos; en el caso interno hace referencia a los aspectos relacionados con “la generación de valor agregado, trabajadores, producto, envases y residuos, accionistas, consumidores, entorno y labores de investigación”(35), en tanto que en el externo se refiere a “el bienestar social del empleado, escuelas, parques, etc”(36).

4.2.5. Contabilidad de la gestión social

El capitalismo no es igual en todo el mundo; así lo demuestra la existencia de un enfoque (individualista en Estados Unidos y países anglosajones), social (Francia y otros países europeos) y comunitarista (Japón)(37). A pesar de ello, las organizaciones en el capitalismo se orientan hacia aspectos sociales, dadas las fuertes y crecientes tensiones que representan sus procesos de acumulación a espaldas de la realidad económica y social, más que por un altruismo empresarial, y la necesidad de generar confianza en sus clientes y, en algunos casos, responder a las exigencias de estados interventores.

La contabilidad de la gestión social permite medir y evaluar la gestión social de la firma, los costos y beneficios de las actividades sociales realizadas, así como los resultados en materia de generación y distribución de excedentes entre los diversos agentes o grupos sociales; de ahí que se construyan medidas y análisis de agregación de valor, excedentes de productividad y generación de excedentes sociales, así como lo relacionado con indicadores sociales. La contabilidad de la gestión social permite medir, analizar, evaluar y controlar la generación de valor, la productividad de los factores, la generación de excedentes sociales, etc.; en síntesis, permite un acercamiento a la generación de riqueza y su distribución a los diversos agentes que participan de la coalición de intereses o empresa (socios, trabajadores, Estado, etc.).

Dentro de la contabilidad de gestión social se mencionan la contabilidad de la productividad y la de excedentes. La primera emerge como “un sistema de información contable integrativo, que ... genera información útil a los diversos fines de la organización, tanto internos como externos”(38) y su metodología relaciona los productos obtenidos y los factores de producción involucrados, aislando el efecto precios; por su parte, la contabilidad de excedentes permite determinar los resultados generados en la productividad o en la adecuada combinación de los factores productivos y en la relación con otros agentes, así como su distribución. De esta manera, el concepto de productividad está muy relacionado con el de equidad.

Como metodologías dentro de esta rama de la contabilidad social se utilizan el valor agregado, la rentabilidad pública, el excedente de productividad global de los factores y los indicadores de desempeño social.

El valor agregado se obtiene de la diferencia entre los ingresos por ventas del producto o servicio y los insumos consumidos para obtenerlos, y es distribuido entre los diferentes factores productivos para dar por resultado un excedente de operación.

La rentabilidad pública es un indicador que relaciona la utilidad pública con los activos operativos revaluados; su metodología diseñada por the Boston Public Enterprises Group permite analizar la generación de la utilidad pública por la vía del valor agregado y su distribución entre diversos agentes externos (Estado, clientes, comunidad, etc.) y la misma empresa (depreciaciones, reservas, amortizaciones, etc.) por la vía de la utilidad privada.

El excedente de productividad global de los factores es una metodología de Centre d’Etudes sur les Revenues et les Coûts que permite medir la productividad global de los factores productivos y estudiar los problemas relacionados con la distribución del excedente de productividad entre diversos agentes. La metodología se desarrolla a partir del desglose en precios y cantidades de las cuentas financieras de resultado y el excedente se determina por la vía de las cantidades en tanto que su distribución se desarrolla vía precios.

Los indicadores de gestión social o de desempeño social permiten medir variables tales como la equidad, cobertura, inversión social, etc. a partir de su operacionalización y representación en una serie de indicadores. Estos indicadores definidos a partir de las necesidades de la organización se constituyen en señales para realizar el seguimiento y determinar si la misma ha cumplido las metas y logrado los resultados en materia social.

4.2.6. Contabilidad cultural

Las organizaciones se encuentran insertas en un entorno con características culturales muy definidas; así mismo, las empresas construyen internamente un entorno cultural que demarca el ambiente de trabajo, el cual hace parte de la vivencia cotidiana. Las características culturales contemporáneas presentan una pérdida de los valores culturales, transculturización, así como desarraigo cultural por parte de los miembros de diversos grupos.

Los imaginarios colectivos son impuestos por el mercado a través de campañas que definen la “moda” como elemento que se impone frente a la utilidad, la comodidad e, incluso, la estética, en un entorno donde el consumismo y los prototipos de seres humanos son la referencia obligada para la convivencia social.

Lo cultural se presenta no solo en las industrias culturales que organizan espectáculos, rescate de la historia e intercambio de bienes culturales, también las demás organizaciones pueden incidir negativamente en la cultura de sus trabajadores y familias agenciando procesos de robotización y desigualdad, y en la cultura de la ciudadanía en general, desarrollando procesos publicitarios nocivos; como alternativa en marco del bien común, las empresas podrían generar efectos positivos mediante la promoción de las relaciones humanas y el renacimiento de valores como la justicia y la solidaridad.

La contabilidad cultural presenta una faceta macro en la concepción, medición y valoración del patrimonio histórico y cultural de una nación y de sus regiones, en tanto que la representación micro se presenta en la concepción, medición y valoración del ambiente de trabajo y la conservación de los valores culturales, en marco del proyecto de empresa, región y nación. La contabilidad cultural da cuenta de la gestión cultural, vale decir de la forma como las organizaciones desarrollan sus procesos y actividades frente a la cultura, y como afectan (positiva o negativamente) la cultura del grupo humano que desarrolla sus actividades en la empresa, sus grupos familiares, barrio, sector, municipio, región y nación.

Para el desarrollo de la contabilidad cultural se debe contar con una serie de indicadores de gestión y resultados (cuantitativos y cualitativos) en materia de valores culturales, los cuales pueden ser enfocados en escalas macro y micro. En la macro se realizará un inventario del patrimonio histórico y cultural (monumentos nacionales, obras de arte, patrimonio fílmico, etc.) de la nación y sus territorios; en tanto que en la escala micro, se mostrará el aporte de la organización a la cultura corporativa, con dos tipos de indicadores:

— Cuantitativos-monetarios, en aspectos tales como la inversión en espectáculos y eventos dirigidos a los empleados para fomentar las expresiones culturales; también, la inversión en concursos o investigaciones que promuevan el reconocimiento de los valores culturales y la historia de la compañía, región o nación, y

— Cualitativos, que describan la solidaridad que permite la armonía en el trabajo de los equipos y un clima laboral agradable.

4.2.7. Contabilidad del balance social

La contabilidad del balance social es el conjunto de conocimientos que permite elaborar un mensaje que contiene los indicadores, cuadros, gráficos, descripciones y explicaciones que representan la gestión y los resultados de la empresa en lo relativo a variables de tipo social. Estas variables permiten conocer la relación de la compañía con agentes internos (empleados y trabajadores) y externos (clientes y comunidades). Existen una serie de motivaciones para el balance social, las cuales según Dante Cracogna(39), son:

• La iniciativa innovadora de los propios empresarios con sentido social

• La presión de los sindicatos

• La acción del gobierno (...)

• La necesidad de replicar a la opinión pública sus severas críticas contra la empresa capitalista

• La afirmación de la libre empresa en el marco de una sociedad pluralista

Para Jack Araújo, el balance social “es un informe que contiene, según una nomenclatura y unas modalidades precisas, una cierta cantidad de información racionalmente dispuesta, en términos de variables e indicadores, así como cuadros y gráficos de tendencias que muestran el resultado de una gestión social en la empresa relativo al recurso humano dentro de la empresa en un período determinado”(40).

Una tendencia es la del balance social integral, el cual presentaría “... una cobertura mayor relativa a la actividad social de la empresa en su área de influencia al exterior de la misma. Ello resulta de la concepción de responsabilidad social ...”(41)

Para el Banco de Bilbao el balance social es “la evaluación periódica y sistemática de todas las actividades de la empresa ... con ... cuatro categorías de personas e instituciones sobre las cuales se proyecta directamente la actividad del banco: el personal, los accionistas, los clientes o consumidores, las instituciones de la sociedad en general, así como las entidades concurrentes en la misma área de actividad”(42).

Según Alfonso Vélez y Mauricio Cardona, existen cuatro enfoques determinantes de la teoría y la práctica del balance social, a saber:

• Determinación de los indicadores sociales de un medio determinado y, a partir de ello, la definición de las acciones de mejoramiento;

• Identificación del impacto empresarial sobre los componentes sociales y sobre el entorno de la organización;

• Medición de la bondad social de las instituciones desde la perspectiva de los observadores (internos y externos) sobre variables explícitas;

• Establecimiento de las relaciones simbólicas entre indicadores de eficiencia y de desempeño, con la misma rigurosidad que se establece el balance financiero de la empresa(43).

Una tendencia interesante del balance social es la construcción de información social integrada por medio de la metodología de los “tableros de control” o “cuadros de mando” con énfasis en variables de tipo socio-económico (calidad de vida, equidad, eficacia social, etc.). Bajo esta tendencia se integraría lo relacionado con las variables de tipo social que le interese medir, analizar, evaluar y controlar a la organización; los indicadores permitirían identificar en el plano observacional los montos y la descripción de actividades, como elementos de la gestión, así como los resultados.

5. La contabilidad social: conocimiento dinámico frente a una realidad compleja

En la época actual, la contabilidad nacional de base estadística empieza a dar paso a un sistema de cuentas nacionales de base contable; también aspectos sociales empiezan a ser incluidos en la formulación de estados contables, los cuales tradicionalmente ofrecieron un carácter presupuestal y financiero. Por su parte, la contabilidad de los recursos humanos no solo permite conocer el valor del personal con que cuenta la organización, sino la gestión del talento humano y sus resultados, así como el potencial del factor humano para agregar valor a la organización generando un promisorio camino hacia la contabilidad del capital intelectual.

De otro lado, la contabilidad ambiental no solo permite conocer la contribución de la organización a un mundo “limpio”, sino el valor de los recursos naturales y la calidad del ambiente en que se desarrollan sus actividades.

La contabilidad del balance social no solo pretende informar sobre los aspectos sociales de carácter interno y externo sino convertirse, mediante agregaciones, en un instrumento para la comunicación, la toma de decisiones, el control y la definición de políticas sociales en la empresa, regiones y estados.

Podría incluirse en esta baraja de posibilidades, la contabilidad de la inflación como otra rama más de la contabilidad social, especialmente por los devastadores efectos de este fenómeno sobre las economías y las sociedades en que se presenta con más de un dígito; sin embargo, se le puede considerar como un elemento de la contabilidad nacional, desde la óptica macro, en lo relacionado con sus efectos sobre la economía y el bienestar de la sociedad, así como parte de la contabilidad de la gestión social (nivel micro) en lo relativo al manejo que a las presiones o, en general, efectos de este fenómeno económico, le den los gestores con sus decisiones.

La contabilidad social, al igual que la contabilidad en general, en un mundo cambiante, responde a factores de cambio y exigencias del entorno (histórico, cultural, empresarial, etc.) que le generan nuevas orientaciones y tendencias. Con base en las tendencias de la información y el control (Machado, 2003, p. 71) y los planteamientos generales relacionados con la relación entre contabilidad y realidad social, se definen diez tendencias de la contabilidad social que permiten dimensionar la importancia de esta rama de la contabilidad. Estas tendencias, con una breve descripción, se presentan a continuación:

Contabilidad social integrada: Los sistemas contables de variables sociales que brinda esta tendencia, se articularán con los sistemas contables que dan cuenta de variables financieras, administrativas y económicas.

Contabilidad social en tiempo real: La información que provean los sistemas contables de carácter social integrados a otros sistemas, corresponderá a eventos presentes o del momento real en que sucedan en la organización o agente estudiado u objeto de información, toma de decisiones o control.

Contabilidad con base en análisis y evaluación: Los sistemas contables harán énfasis en la descripción, explicación, predicción y evaluación de variables de tipo social, y no solo en su cálculo o medición.

Contabilidad social de efectos e impactos: El alcance de la información, análisis, evaluación y control superará la óptica cortoplacista (un año) de los resultados y alcanzará niveles superiores en el tiempo, vale decir efectos (de dos a cinco años) e impactos (más de cinco años).

Contabilidad multidimensional: La contabilidad arrojará informaciones, análisis, evaluaciones y controles sobre los diversos aspectos que integran lo social (humano, intelectual, responsabilidad social, ambiental, etc.) y no solo sobre algunos de sus aspectos.

Contabilidad de gestión y resultados sociales: Los sistemas contables permitirán dar cuenta de la gestión social y los resultados de dicha gestión en materia de eficiencia y eficacia social, equidad, responsabilidad, etc.; ello supera el tradicional enfoque hacia operaciones, costos y gastos sociales.

Contabilidad basada en la noción de valor social: Determinar el valor social, no solo el costo, es una alternativa de los sistemas contables, en aspectos tales como el reconocimiento de las comunidades, sellos de calidad ambiental, confianza, etc.

Contabilidad de intangibles: Los sistemas contables deben hacer referencia a los aspectos que no se materializan en activos físicos o inventarios (materias primas y productos terminados) pero que representan actividades, estrategias, inversiones y otros aspectos abstractos muy importantes para la organización, dado que le agregan valor.

Análisis de variables cualitativas: Los sistemas contables deberán arrojar información descriptiva sobre variables no cuantitativas que representan cualidades de la gestión, de los procesos o de la organización concebida integralmente; estas variables, al ser expresadas en términos cualitativos, permiten hacer referencia a atributos que son esenciales para la organización, tales como cultura organizacional, ambiente de trabajo, sentido de pertenencia, etc.

Contabilidad social fundamentada en bases de datos: La confección y presentación de estados contables sintéticos, que satisfacen las necesidades de algunos usuarios tradicionales (inversionistas, administradores y Estado) y, supuestamente, las de los demás (clientes, trabajadores y comunidad) serán desplazadas por la organización y el manejo de bases de datos que serán acondicionadas a programas para el procesamiento de grandes volúmenes de registros; de esta manera, se obtendrá información a la medida y se dará satisfacción a las necesidades de los diversos usuarios.

En la tabla 2 se relacionan estas variables en coherencia con las tendencias de la información y el control.

Tabla 2
Tendencias de la contabilidad social
Información Contabilidad social Control
Información integrada
Contabilidad social integrada
Control integrado de la gestión
Información en tiempo real
Contabilidad social en tiempo real
Seguimiento permanente con base en un sistema de señales
Información en prespectiva analítica
Contabilidad social con base en análisis y evaluación
Control oportuno con base en análisis y evaluación
Información de efectos e impactos
Contabilidad social de efectos e impactos
Control en el tiempo de efectos e impactos
Información multidimensional
Contabilidad multidimensional
Control multidimensional
Información de gestión y resultados
Información de gestión y resultados sociales
Autocontrol con participación externa (convenios y compromisos)
De la noción de costo a la noción de valor
Contabilidad basada en el costo social a la noción de valor social
Control de procesos de valoración
Medición y vsloración de intangibles
Contabilidad intangibles
Control de intangibles
Estados contables cualitativos
Análisis de variables cualitativas
Control de aspectos cualitativos
Bases de datos para lograr estados contables a la medida
Contabilidad social dinámica fundamentada en base de datos
Control con base en información múltiple

Conclusiones

A manera de conclusión, la diáspora social refleja altos niveles de complejidad que deben ser atendidos por teorías, modelos interpretativos y representativos, así como por marcos conceptuales e instrumentales, apropiados. De esta sentencia no escapa la contabilidad, como disciplina o campo de conocimiento que permite realizar aproximaciones sucesivas a la realidad, mediciones de los atributos variables representativos, agregaciones, análisis e informes representativos de esta con fines de control.

La contabilidad ha construido, desde una óptica disciplinal, una serie de respuestas a las necesidades económicas y sociales. Desde un enfoque tecnológico e instrumental ha aplicado estas respuestas a través de herramientas de medición, análisis, evaluación y control, a las necesidades concretas de los sistemas económicos, unidades económicas y agentes sociales. La contabilidad como campo de conocimiento, ha nacido, se ha desarrollado y pretende superar sus contradicciones en torno a las necesidades sociales; su razón de ser se centra en la satisfacción de las necesidades de las comunidades, del Estado, mercado y empresas.

Frente a la complejidad de la realidad social, la contabilidad ha generado y desarrollado conocimientos (teóricos, metodológicos, técnicos y procedimentales) que se expresan en las diversas ramas que se aplican a realidades concretas y manifestaciones de los sistemas sociales. Las diversas ramas de la contabilidad social no se deben simplificar en el aspecto micro (de unidades consideradas individualmente) pues este reduccionismo no permitiría conocer, analizar, evaluar y controlar los sistemas sociales (unidades agregadas o consolidadas considerando su entorno y dinámica histórico-cultural); por tanto, es necesario reconocer en la óptica macro de la contabilidad social un interesante campo disciplinal, el cual tiene un objeto material propio derivado de concebir el sistema social como un todo dinámico y complejo.

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(1) De Souza S., Boaventura. De la mano de Alicia. Santafé de Bogotá: Siglo del hombre editores, ediciones Uniandes, 1998, pp. 441.

(2) Profundizar en: Machado, Marco. La investigación contable y las necesidades nacionales En: Tendencias actuales de la profesión contable en Colombia, Volumen III, Asociación de contadores-Universidad de Antioquia, Medellín: 1994

(3) Verificar: Diccionario enciclopédico. Madrid: Espasa-Calpe, 2001, p. 1581

(4) Cañibano, Leandro. Teoría actual de la contabilidad. Madrid: Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas –ICAC, 1997, pp. 41-42.

(5) Machado R., Marco A.. Nuevo control fiscal: ¿sin visión en Colombia? En: Revista contaduría Universidad de Antioquia No. 39. Medellín: Facultad de ciencias económicas, septiembre de 2001, p. 67

(6) Verificar en: http:/ciberconta.unizar.es/LECCION/medio21/100:HTML

(7) Idem

(8) Verificar en: http:/ciberconta.unizar.es/LECCION/medio21/200:HTML

(9) Araujo E., Jack. La contabilidad social. Medellín: Implicar, 1995, p. 145.

(10) Citado por: Tua Pereda, Jorge. Principios y normas de contabilidad. Madrid: Instituto de planificación contable-Ministerio de economía y hacienda, 1983, p. 872

(11) Citado por: Araujo E., Jack. op. cit., p. 35

(12) Vélez R., Alfonso y Cardona E., Mauricio. El balance social: desarrollos y perspectivas recientes. Medellín: Universidad Eafit, Julio-Septiembre de 1983, p. 39

(13) Citado por: Araujo E., Jack. op. cit., p. 35

(14) Araujo E., Jack. op. cit. p. 35

(15) Tua Pereda, Jorge. op. cit. p. 872

(16) Citado por Araujo E., Jack. op.cit. p. 35

(17) Du Tilly, Roberto H. Contabilidad social. Documento trascrito, sl, sf.

(18) Citados en: http:/ciberconta.unizar.es/LECCIÓN/medio21/100:HTML

(19) Enthoven, Adolf. Megatendencias contables En: Revista contaduría Universidad de Antioquia No. 9. Medellín: septiembre de 1976, p. 59

(20) Ibid, pp. 68-84

(21) Gutiérrez G., José Arturo. Curso de contabilidad nacional. Santa Fe de Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1997, p. 1

(22) Departamento Administrativo Nacional de Estadística -DANE-, Bases de contabilidad nacional. Bogotá: julio de 1985, p. 3

(23) Prados A., Jesús. La contabilidad social. Madrid: Guaidiana, s.f., p. 22

(24) Enthoven, Adolf. op. cit., pp. 77-78

(25) Ibid, p. 62.

(26) Araujo E., Jack. op. cit., p. 44.

(27) Stewart, Thomas A. La nueva riqueza de las organizaciones: El capital intelectual. Barcelona: Granica, 1997, p. 167.

(28) George, Pierre. El medio ambiente. Barcelona: Oikos-tau, 1972, p. 47.

(29) Ampliar en: Scheer, Hermann. Economía solar global. Barcelona: Galaxia de Guttemberg-círculo de lectores, 2000).

(30) Ampliar en: Rifkin, Jeremy. La economía del hidrógeno. Buenos Aires: Paidós, 2002.

(31) Profundizar en: Rifkin, Jeremy. op. cit., pp. 234-235.

(32) Profundizar en: Azqueta O., Diego. Valoración económica de la calidad ambiental. Madrid: Mc Graw Hill, 1995.

(33) Vélez R., Alfonso y Cardona E., Mauricio. op. cit, p. 38.

(34) Muñoz C., Clara I. citada por: Rueda D., Gabriel. Desarrollo alternativo y contabilidad: una aproximación En: Revista Legis del contador No. 6. Legis S.A. Bogotá: Enero-Marzo de 2002, p. 106.

(35) Rueda D., Gabriel. Desarrollo alternativo y contabilidad: una aproximación En: Revista Legis del contador No. 6. Legis S.A. Bogotá: Enero-Marzo de 2002, pp. 105-106.

(36) Ibídem.

(37) Ver: Todd, Emmanuel. La ilusión económica. Santafé de Bogotá: Taurus, 1999, pp. 77-78.

(38) Quesada M., Gerardo F. Contabilidad de productividad. Cúcuta: Cultura contable, 1989, p. 44.

(39) Cracogna, Dante citado por: Fernandez V., María I. y otros. Balance social. Medellín: Universidad Pontificia Bolivariana-Universidad Eafit, 1991, pp. 39-40.

(40) Araújo E., Jack. op. cit., p. 87.

(41) Ibídem.

(42) Banco de Bilbao citado por: Fernandez V., María I. y otros. Op. cit., p. 67.

(43) Vélez R., Alfonso y Cardona E., Mauricio. op. cit., p. 30.