Dotación y elementos de seguridad: Aspectos diferenciadores

Revista N° 162 Nov.-Dic. 2010

José Darío Acevedo Gámez 

Herrera Laboralistas Ltda. 

Algunos aún confunden la dotación de que habla el artículo 230 del Código Sustantivo del Trabajo, con los elementos de seguridad que, en consideración a los riesgos inherentes a ciertas labores, los empleadores deben proporcionar a sus trabajadores en cumplimiento de las obligaciones sobre seguridad industrial.

En efecto, todo empleador que tenga a su servicio al menos un trabajador que devengue hasta 2 salarios mínimos legales mensuales vigentes, se encuentra obligado a suministrarle cada cuatro meses, gratuitamente, un par de zapatos y un vestido acorde con la labor desempeñada. No obstante, dicha dotación no es suficiente para la protección de ciertos trabajadores, quienes en virtud de su labor necesitan utilizar elementos de seguridad para manos, piernas, ojos, oídos, cara y/o vías respiratorias.

Dotación

En la medida en que un trabajador devengue menos, o hasta dos salarios mínimos legales mensuales vigentes y en las fechas de entrega de dotaciones (30 de abril, 31 de agosto y 20 de diciembre) haya cumplido más de tres meses al servicio del empleador, este está obligado a entregarle un calzado y un vestido para el desarrollo de su labor.

Toda vez que la dotación que se entrega al trabajador pretende satisfacer la necesidad de una indumentaria adecuada para el desarrollo de sus funciones, esta debe adaptarse a la naturaleza y características de la específica actividad, así como a las condiciones físicas del empleado.

En este orden de ideas, si bien es cierto, la dotación consiste en un calzado y un vestido, estos por ejemplo no pueden ser los mismos para una persona que desarrolla funciones netamente administrativas, que para aquellas que se desempeñan como operarios, pues en efecto en uno y otro caso la indumentaria tiene características diferentes.

De la misma forma, y en atención a la mentada finalidad de esta prestación social, vale la pena resaltar que aun cuando la ley así no lo prescribe, el empleador en atención a un determinado estado físico o de salud de sus trabajadores debe proporcionar una dotación que se ajuste a tales condiciones; lo anterior sucede verbi gratia, en el caso de las mujeres embarazadas, quienes por efecto del estado de gestación deben contar con una dotación que se ajuste a sus cambios físicos.

Vale la pena resaltar que en atención a que el objetivo de esta dotación es que el trabajador la utilice en las labores contratadas, cuando así no lo hace, el empleador se encuentra facultado para no entregársela en el período siguiente, en este mismo sentido, carece también de fundamento la reclamación que de la misma haga el trabajador cuando la relación laboral ha fenecido, pues en dicho caso a lo único que está facultado para reclamar es una indemnización por el posible incumplimiento en que haya incurrido su empleador frente a la obligación legal de entregarle una dotación correspondiente, estando el trabajador obligado a demostrar el perjuicio que se le ha causado, en todo caso al no estar legalmente tarifada dicha indemnización, será el juez quien en cada caso la determine.

Por último, si bien es cierto, esta prestación social se otorga en especie y no en dinero, nada obsta para que el empleador le entregue a sus trabajadores bonos, siempre que estos sean usados para la reclamación de los elementos integrantes de su respectiva dotación.

Elementos de seguridad

A diferencia de la dotación, los elementos de seguridad no se otorgan en razón a un determinado nivel salarial o con respecto a circunstancias de antigüedad, sino a circunstancias objetivas. Es decir, sin importar el salario, el cargo o la antigüedad del trabajador, el empleador tendrá que entregar dichos elementos de seguridad cuando un trabajador en desarrollo de sus labores se encuentre en riesgo de sufrir menoscabo en su salud o integridad física, o cuando las condiciones del trabajo así lo ameriten para evitar perjuicio a terceros.

Si bien es cierto, en algunos casos, la propia ley establece ciertas condiciones de seguridad para garantizar la protección de los trabajadores, en la práctica es el propio empleador en colaboración de la administración de riesgos profesionales, quienes determinan cuáles son los elementos de seguridad adecuados para las labores que lo requieran.

Así las cosas, el numeral 6º de la circular unificada de la dirección general de riesgos profesionales del Ministerio de la Protección Social, es clara en establecer la obligación que tiene todo empleador de suministrar elementos de protección personal que técnicamente sean acordes con los peligros generados en el trabajo y que cumplan las especificaciones normativas para cada uno de ellos, así como el deber de las administradoras de riesgos profesionales de prestar la asesoría técnica en la selección de los elementos de protección, sin costo alguno.

La omisión a esta obligación, trae consigo la posibilidad del trabajador de exigir de su empleador el pago de una indemnización plena de perjuicios en virtud de lo establecido en el artículo 216 del Código Sustantivo de Trabajo.

Por último, si bien es cierto, entre la dotación y los elementos de seguridad, existen las mencionadas diferencias, tanto en uno, como en otro caso, el empleador puede solicitar la devolución de lo suministrado cuando el vínculo laboral fenece. Es importante resaltar que no es posible retener o deducir salario o prestación social alguna, para garantizar la devolución de los elementos o dotación suministrada.

Conclusión

La obligación de entregar dotación se genera siempre que el trabajador devengue hasta 2 salarios mínimos legales mensuales vigentes y si a la fecha de su entrega ha prestado sus servicios personales al menos 3 meses; mientras que el empleador estará obligado a la entrega de los elementos de seguridad sin importar el salario y cargo que desempeñe el empleado, sino cuando la actividad que este desempeñe así lo amerite, atendiendo únicamente al nivel de exposición al riesgo profesional.