Educación superior y contaduría pública

Revista N° 2 Abr.-Jun. 2000

Jack Alberto Araújo Ensuncho 

Contador Público Universidad del Atlántico.  

Estudios de doctorado en gestión de empresas Universidad Sorbona de Paris.  

Presidente Nacional C-CINCO. 

Pensamiento chino

“Una educación para el cambio, para resolver problemas en situaciones difíciles y no muy claras, para decidir sin pretender tener todos los elementos de información a la mano, es la que se debe dar a los hombres modernos que van a vivir, quiéranlo o no, en un mundo poblado de dudas, de incertidumbres, de alternativas, de rápidos cambios en valores que parecían inmutables y eternos”. 

Héctor Abad Gómez

“Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social y que la educación será un órgano maestro. 

Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma, que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética —y tal vez una estética—, que satisfaga nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. 

Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. 

Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. 

Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños”. 

Gabriel García Márquez

Introducción

Hoy vivimos una nueva realidad que hace apremiante la formación de un nuevo tipo de profesional más competitivo, con espíritu de investigación, más imaginativo, inventivo y creador de nuevos paradigmas, que ofrezca las opciones que toda esta marejada de cambios está exigiendo.

La ciencia y la tecnología se han ido convirtiendo en las fuerzas de producción y de cambio más importantes en los últimos años y lo seguirán siendo con más razón en este siglo, razón por la cual la educación debe comprometerse en una formación basada en ciencia y tecnología de punta para ofrecer a los nuevos profesionales las herramientas necesarias para penetrar con éxito a un mercado altamente competido y cada vez más complejo y una sociedad cada vez más decadente, donde los valores tradicionales han empezado a ceder espacios a los corruptos que la sumergen en una crisis aguda y profunda.

El presente artículo se propone hacer una reflexión acerca de la nueva realidad que vivimos y la manera como debemos abordarla desde una perspectiva académica y profesional, para lograr constructivamente imprimirle una nueva dinámica que nos permita sortear de manera exitosa los retos de un mundo que por su dinámica se nos escapa cada día.

Este trabajo no pretende ser una panacea en la solución de los problemas que hoy se nos plantean, sobre todo en el escenario de la academia a la cual le asignamos una gran responsabilidad en la respuesta que debe darse en este sentido y en el momento histórico por el cual atravesamos. Pero somos conscientes que el mismo aporta elementos que bien deben ser tenidos en cuenta para una reflexión más profunda que conduzca a la toma de decisiones en el diseño o rediseño curricular, que aspire a lograr una formación integral en los nuevos profesionales y en particular de los contadores públicos que tendrán que enfrentar de manera ineludible los avatares del nuevo siglo y nuevo milenio.

Primera Parte

Educación superior

La nueva realidad hacia donde va el mundo

Una mirada a nuestra nueva realidad nos pone en evidencia cambios asombrosos en un tiempo realmente corto. Como es de suponer, esta dinámica de cambio se seguirá dando pero en siglos cada vez menores, lo que nos impide predecir lo que ocurrirá, inclusive, en el corto plazo, es decir, en menos de veinte años.

Veamos entonces, lo que ocurrió en estos cuatro lustros anteriores y podremos tener una idea de lo que ocurrirá en los cuatro próximos.

Dos factores nos servirán para tener esta visión:

Que lo ocurrido necesariamente debe tener repercusiones.

Que ello a su vez genera nuevas situaciones.

Examinaré algunas variables que son en alguna medida responsables de los cambios operados en el mundo en los últimos veinte años.

En cuanto al conocimiento y la información. Hoy se producen diariamente toneladas de información que están ahogando al mundo entero, por no saber qué hacer con ella. Afortunadamente también se producen diariamente toneladas de nuevas teorías en todos los campos del saber que buscan racionalizar el uso de dicha información en los procesos de transformación científicos y tecnológicos, en los que se han soportado los cambios más importantes en el desarrollo económico y social operados recientemente. El conocimiento se ha ido convirtiendo así en el factor decisivo para el crecimiento de los países desarrollados.

Por el conocimiento, el hombre ha podido conquistar el espacio estelar y viajar a otros planetas; manipular el material genético, logrando con ello producir la vida en un vientre materno que antes era estéril, produce la clonación de seres vivos, logrando de esta manera recuperar especies ya desaparecidas; es posible la comunicación satelital, transportando imágenes y sonidos desde los sitios más remotos del universo, lo que hace posible la internet, la robótica, la televisión, la radio, las teleconferencias, la realidad virtual; ha hecho posible los transplantes, las cirugías a distancia; la manipulación del átomo y de los campos subatómicos que han posibilitado la elaboración de armas atómicas con un poder de destrucción total, capaz de hacer desaparecer toda forma de vida en este planeta en un instante. En fin, por el conocimiento se ha creado un mundo que parece más fantasía que realidad.

En lo económico, se ha avanzado hacia la apertura, la internacionalización, el desarrollo sostenible, la globalización.

En el campo empresarial, se crean diariamente miles de nuevos productos que compiten en un mercado global, hablamos y aplicamos nuevas teorías administrativas; nuevos enfoques gerenciales tienen lugar en la empresa, entre ellos, la gerencia sostenible y el desarrollo humano.

En lo social, tenemos una sociedad cada vez más inconforme, más exigente al reclamar mayor participación en los procesos de toma de decisiones que le afectan, más derechos, mejores condiciones de vida y de trabajo, una mejor calidad de vida y una democracia participativa en los asuntos políticos y en el manejo de los recursos públicos.

Examinaré particularmente la variable conocimiento y tecnología por ser esta la de mayor pertinencia para el presente estudio.

Conocimiento y tecnología. El conocimiento es al mismo tiempo fuente de dominación y de libertad.

La dinámica del conocimiento nos muestra claramente que lo que una persona aprendió en la universidad pierde vigencia al cabo de unos pocos años. O como diría Popper: “Ya no se le permite a nadie pensar que su conocimiento está al día, ni siquiera en el campo en el cual hubiera sido líder la semana anterior” (1).

El desarrollo económico del próximo milenio solo puede provenir de un trabajo con base en conocimientos y de los trabajadores en el área del conocimiento. El poder será de quien lo posea, pues el capital fundamental será este y no los recursos naturales, ni la mano de obra barata, ni siquiera el dinero lo será.

“De acuerdo con un análisis realizado por el Banco Mundial, se calcula que el 29% de los países que concentran el 80% de la riqueza mundial deben su bienestar en un 67% al capital intelectual, apoyado en educación, investigaciones científicas y tecnológicas. El aporte de los recursos naturales equivale solamente al 17%”.

“En estos momentos ninguna Nación puede confiar que su economía se encuentra asegurada si únicamente cuenta con recursos naturales. Estos ya no constituyen el capital de la nueva economía. Ahora la riqueza es inmaterial: es el conocimiento... que ya se le señala como el nuevo factor de producción” (resalté)(2).

“Cualquier país que aspire (...) a brindar a sus habitantes un bienestar social y económico adecuados, dentro de una verdadera independencia, debe, antes que todo, buscar la autonomía en el conocimiento” (resalté)(3).

“No es una coincidencia que el 94% del número total de científicos pertenezcan al primer mundo. Aun cuando el tercer mundo representa el 77% de la población mundial, solo contribuye con el 15% del PIM y posee un mero 6% de los científicos del mundo”(4).

“Los países desarrollados, con el 23% de la población humana, lideran los sistemas de mercado, controlan la generación, transferencia y comercialización de la tecnología y fomentan la innovación científica. Solo el 1% de los científicos del mundo son latinoamericanos y de estos solo el 1% son colombianos”(5).

“La lucha comercial entre los Estados Unidos y el Japón o entre las tecnologías intercambiadas entre los países, desarrollados y los subdesarrollados, indican que el futuro de nuestra civilización se decidirá, no con base en la guerra, como ha sucedido anteriormente, sino con base en la competitividad para la invención. Esta decidirá la capacidad para llevar los productos y los procesos resultantes al mercado, de relacionar la industria con la academia y la sociedad civil y de vincular la educación al desarrollo social (6).

“En esta perspectiva la educación se vuelve crucial, especialmente la impartida por la enseñanza universitaria, cuya excelencia suele tener un efecto determinante en el nivel científico de las sociedades y en el grado de desarrollo económico de los pueblos”.

“Urge preparar la próxima generación de colombianos con una óptima educación y con bases sólidas en ciencia y tecnología”(7).

Aun cuando no dudo de las bondades del conocimiento y doy por sentado que este es la variable más importante para el desarrollo económico del próximo siglo, no sobra preguntarnos acerca de los límites de ese conocimiento, ya que implícitamente se asocia “desarrollo económico” con crecimiento económico desligado de los conceptos de sostenibilidad, calidad de vida y progreso social.

“El conocimiento no es por sí solo una llave mágica y por tanto la noción de desarrollo debe ser integral e involucra un fortalecimiento no solo en procesos económicos, sino también educativos, democráticos, políticos, sociales y culturales, un enfoque estructural y no reduccionista”. (Claudia Patricia Velásquez Molina: ¿Es el conocimiento el norte científico?).

El papel de la universidad

El papel de la universidad en este proceso de transformación de la sociedad en el presente siglo. Si queremos una sociedad más justa, en paz, con mayores oportunidades para sus miembros en materia de educación, empleo, vivienda, servicios públicos, desarrollo humano integral, calidad de vida, desarrollo sostenible y basada en la ciencia y la tecnología, va a ser necesario una respuesta urgente y pertinente.

Estas afirmaciones nos muestran el nivel de exigencias que nos está haciendo la nueva realidad que se avecina y que se soportará en el conocimiento científico y la tecnología. Razón por la cual, los países que aspiren a un desarrollo y bienestar con auténtica independencia, deberán, de aquí en adelante, reforzar su inversión en educación con énfasis en la educación superior.

La universidad de hoy. La universidad de hoy presenta grandes debilidades en el cumplimiento de su misión, pues nos forma solo para hacer y no para ser, ni para pensar críticamente, ni nos ha preparado para el cambio por falta de la dinámica que está exigiendo el mundo exterior.

Para lograr los resultados esperados, va a ser necesario producir cambios dramáticos que superen el status en que se encuentra actualmente la universidad colombiana, caracterizada por: “...la rutina de un sistema educativo que se ha especializado demasiado sin favorecer la cultura interdisciplinaria, la falta de estímulos y la escasa renovación del profesorado; un modelo pedagógico pasivo, paternalista e informativo; un estudiantado poco activo en su proceso de capacitación; la inadecuada utilización de las modernas tecnologías educativas; la poca influencia de la investigación como motor de la academia y la escasa participación de los profesores y estudiantes de la universidad con el trabajo, la productividad y las prácticas profesionales”(8). Además, confesional y violenta.

La universidad del presente siglo. Estas son algunas de las características de la universidad deseada.

Que imparta formación integral, a todos los niveles, tanto profesional como científico.

Moderna.

La investigación científica y tecnológica debe ser su eje.

Crítica.

Reseñemos brevemente el significado de cada una de las anteriores características.

Formación integral. Podemos decir, en síntesis que estamos frente a un hombre formado integralmente cuando concurren en él, los siguientes aspectos: ha aprendido a hacer, ha aprendido a ser y ha aprendido a aprender (conocer).

Todo ello implica ver en el estudiante, no solo el futuro profesional, sino también, comprender que antes que profesional él es una persona que siente, con aspiraciones, sueños, fantasías y muchas necesidades intangibles que requiere satisfacer para dar la mejor respuesta en su relación con los demás y su entorno económico-social, político y cultural.

Tenemos que hacer realidad el sueño de la formación del hombre nuevo. Ese hombre que no solo produzca y maneje tecnología, información y conocimiento científico para ayudar a resolver los problemas vinculados a su quehacer cotidiano, sino que también sea una persona sensible a los problemas no resueltos de los demás, solidario, humanitario, amoroso, tierno, comprensivo, tolerante, que sepa perdonar, respetuoso de la diferencia, que sepa vivir en paz, y que armonice con su entorno, que sea un hombre feliz y libre. (Ver cuadro página siguiente).

 

Implica, por lo tanto, un cambio en los planes y contenidos curriculares, así como en los métodos pedagógicos, orientados estos hacia un proceso enseñanza-aprendizaje más formativo y participativo, responsables en gran medida de la calidad de la educación. Sobre esto trataremos más adelante.

Moderna. Esto significa el uso de tecnologías blandas y duras de punta en los procesos de enseñanza aprendizaje. Las tecnologías blandas o conocimiento científico, al igual que las tecnologías duras, tales como las computadoras conectadas en redes locales e internacionales, redes virtuales, bases de datos, multimedia, radio, televisión, vídeos, teleconferencias, bibliotecas digitales dotadas de todo tipo de medios audiovisuales y centros de información en red, deben permitirnos un proceso enseñanza-aprendizaje más eficiente y eficaz orientado hacia una formación integral del estudiante para que como futuro profesional sea más competitivo y como persona más comprometido socialmente.

Dada la disponibilidad de las nuevas tecnologías educativas, es cada vez más natural ver a la educación superior camino hacia la semipresencialidad, tanto en sus programas presenciales como a distancia, lo que daría más tiempo a los estudiantes y a los docentes, permitiéndoles estar más disponibles para vincularse al trabajo investigativo, para trabajar en algunas prácticas profesionales, lo que los nutriría aún más en su formación académica, haciendo a los unos más participativos y a los otros más formativos.

Me sirvo aquí de la concepción que sobre el particular tiene el investigador Guillermo Briones:

“Tal vez de una manera simplista, para muchas personas la modernización significa conformar la sociedad según el modelo neoliberal. Consecuentemente, tal conformación implicaría aceptar la lógica básica de ese modelo, es decir, aceptar casi como inexorable el funcionamiento del mercado, la libre competencia, el criterio mercantil sobre cualquier otra consideración, la división funcional del trabajo y el uso extensivo de la tecnología. Otras personas, si bien la modernización debe tomar en cuenta algunos principios de la lógica neoliberal, consideran que tal modelo es una concepción reductivista de la sociedad, pues la sociedad está compuesta de personas y de instituciones sociales, de valores y normas, que no quedan comprendidos en el mero mercado, en el mero juego de la oferta y la demanda. Por tanto, la modernización de la universidad, debe responder a una globalidad mayor, dentro de la cual las instituciones económicas tienen su lugar, pero dentro del juego de las relaciones con otras instituciones sociales” (Briones Guillermo: “Qué significa la modernización de la universidad en América Latina” En: memorias del seminario internacional sobre filosofía de la educación superior, transformación de la universidad siglo XXI”. p. 14).

Por eso cuando decimos que la universidad debe vincularse con la realidad social, nos estamos refiriendo más a ese componente humano-social que al económico y que se expresa en nuevas expectativas de vida, más participación ciudadana y política, mejor calidad de vida, innovaciones en las organizaciones sociales y políticas, más democracia participativa, etc.

“La modernización deberá, entonces, combinar la virtualidad con la semipresencialidad y presencialidad, la teoría con la práctica, la información con la formación, la particularidad con la universalidad, el trabajo individual con el interdisciplinario” (9); la tecnología con el conocimiento y lo económico con lo humano-social en un proceso orientado hacia un desarrollo sostenible.

La investigación científica y tecnológica debe ser su eje. Con ello se quiere decir que tanto a nivel de pregrado como en posgrado debe articularse la práctica investigativa, formando parte de la rutina diaria de estudiantes y profesores bien sobre la base de proyectos de investigación o vinculando esta a la docencia, a través de grupos de investigación disciplinales, interdisciplinales o multidisciplinales orientados hacia la producción de nuevas tecnologías y a la producción de conocimiento científico, como a la vez soportando la formación integral de los profesionales o futuros profesionales.

Crítica. De acuerdo con Popper: “Nuestra ignorancia es infinita, ya que el mundo se está volviendo cada vez más difícil de entender (...). Sobre todo deberíamos entender que nunca podremos estar seguros de haber llegado a la verdad (...) es imposible evitar todos los errores. Hay que revisar la antigua idea de que se pueden evitar los errores y que, por tanto, existe la obligación de evitarlos: la idea en sí encierra un error” (Popper, p. 2, 3 y 7).

Por lo tanto, debemos cambiar nuestra actitud frente a nuestros errores. Debemos ejercer una actitud crítica benévola hacia las ideas de los demás y una actitud de autocrítica franca y honesta hacia nosotros mismos. Solo así estaremos en condiciones de descubrir nuestros errores que en la mayoría de los casos son los causantes de nuestros estancamientos y retrocesos y que no nos permiten avanzar y cambiar hacia los nuevos paradigmas.

Para ello es necesario un cambio en el perfil del docente y del estudiante; pasando de un estudiante pasivo a uno más participativo y crítico y en general producir cambios en todo el sistema educativo. Veamos algunos.

Estrategias de cambio en el sistema enseñanza-aprendizaje, SEA. El proceso de enseñar no es solo dar mecánicamente contenidos de un programa o resultados de una construcción científico-cultural, sino también ubicarse en la perspectiva de una formación integral de los individuos, desde el punto de vista de:

El espíritu científico del estudiante inscribiéndolo en los procesos de construcción de sus objetivos de formación profesional; es también darle y crearle valores: éticos, estéticos, intelectuales, sociales, humanos, etc., para la solución de problemas reales ubicados en el mercado laboral o en toda la sociedad.

Dicho aspecto constituye un criterio de calidad que posibilita: hacer de la actividad profesional un proyecto de vida; de la intervención de las realidades una expresión del conocimiento; y del ejercicio profesional un espacio propio para seguir creando y recreando la ciencia y el saber (Gabriela Cadavid).

La formación como persona en sus proyectos de realización humana.

Una formación profesional ética y de calidad en el contexto de la realidad exacta o natural, social, humana o cultural que la requiera.

Hay que tener en cuenta las diferencias individuales.

No hay que enseñar una cierta disciplina, sino que hay que enseñar el amor por esa disciplina (el contenido pierde vigencia).

El docente no es contratado para mostrar que sabe, sino para ayudar al alumno a construir conocimiento.

Enseñar una ciencia es inscribir al estudiante en los procesos de construcción de sus objetivos de conocimiento.

Más que enseñar contenidos hay que enseñar métodos de aprendizaje.

El proceso de aprendizaje:

Para unos, aprender es repetir contenidos, para otros es construir hábitos de razonamiento que habilitan a los estudiantes a resolver problemas.

Siempre estimulamos al que más aprende. ¿Por qué no al que menos aprende?

La competencia no es con los demás, sino con uno mismo.

No aprendemos si no relajamos nuestro cerebro, si no nos abrimos.

El conocimiento científico no se decreta, se construye.

Hacer prácticas investigativas que vayan formando el espíritu investigativo del estudiante.

Crecer con el debate y con la diferencia.

Para lograr todo ello es necesario producir cambios en el currículo académico, así:

1. En los planes de estudios y en los contenidos de las asignaturas.

2. En la metodología de exposición y aprendizaje.

3. En la metodología de la investigación.

4. En el perfil del docente.

5. En el perfil del estudiante.

6. En otros campos de la academia.

7. En la infraestructura logística de apoyo institucional.

Estudiemos el alcance de los cambios en cada uno de estos aspectos.

En el currículo. Cuando hablamos de currículo, nos estamos refiriendo tanto a los planes de estudios y sus contenidos como a la metodología y medios utilizados para impartirlos. De hecho estos últimos están definidos por los primeros.

1. En los planes de estudios y en los contenidos de las asignaturas

Estos tienen hoy en día como características el ser:

Inflexibles

Informativos

Presenciales

Estructurados con muchas materias no esenciales

Muy intensivos en sus horarios

Propuestos para semestres definidos

Creemos que a esto hay que darle un vuelco, de tal manera que tengan las siguientes características:

Flexibles

Productores de conocimiento

Pocas materias pero esenciales

Semipresenciales

Menos intensivos en contenidos y horarios

Semestres indefinidos

Veamos brevemente lo que quiere decir flexibles:

Flexible, significa que el plan de estudio y sus contenidos, la duración de la carrera y su énfasis deben depender de la naturaleza del estudiante, ya que hay algunos que trabajan y otros no, algunos disponen de más tiempo que otros y algunos son más talentosos que otros. Ello hace que unos puedan terminar su carrera antes que otros y lo hagan en ciertos énfasis y no en otros.

En consecuencia, todo ello debe reflejarse en un currículo capaz de recoger esas características. Para ello, proponemos tres ciclos en el proceso de formación, así:

Un primer ciclo formativo que le entregue al estudiante las herramientas cognoscitivas y técnicas que luego habrá de utilizar en su proceso de búsqueda, análisis e interpretación de información para la creación de problemas base para la discusión en el aula de clase, además para la producción de informes por escrito.

Ello implica ver en el caso de los estudiantes de contaduría, materias como las investigativas, teóricas, informáticas, metodologicas, humanísticas, sociales, etc.

Un segundo ciclo de formación profesional, en el cual el estudiante se centre en los haceres de su saber específico para adquirir las habilidades, destrezas, criterios, regulaciones, técnicas y tecnologías necesarias para el desempeño con calidad y ética en los campos más generales de su profesión.

En este ciclo, en el caso de los contadores, se verían materias como contabilidad, auditoría, revisoría fiscal, costos, sistemas, económicas, administrativas, etc.

En este ciclo los profesores detectarían a los estudiantes talentosos, quienes lo son, no en todas las áreas sino en ciertos saberes, como en finanzas, tributaria, investigación, costos, auditoría, etc.

Ello sería la base para orientar a estos estudiantes hacia las áreas de su mayor fortaleza, lo que daría lugar a ciertos énfasis.

Un tercer ciclo ofrecería estos énfasis permitiendo a los futuros egresados salir fortalecidos en las áreas de sus preferencias no solo para su beneficio, sino que el mercado también contaría con un profesional más capacitado en las áreas en las que él más los necesitara.

El desempeño profesional esperado sería sin lugar a dudas muy superior en cada uno de ellos.

En el caso de los contadores, el mercado dispondría de profesionales más capaces en finanzas, tributación, costos, etc.

2. En la metodología de exposición y aprendizaje

Esta metodología ha estado basada en la técnica. Sin embargo, cada día más se exige que esta se fundamente en el conocimiento.

De igual modo, la metodología se ha caracterizado por ser un proceso que solo transmite información y de manera presencial, hoy, y así se proyecta hacia el futuro, esta debe estar basada en la investigación y la semipresencialidad.

Investigativa quiere decir que el estudiante debe trabajar fuera del aula, en un proceso de búsqueda de información académica en las bibliotecas en la internet y de tipo estadístico y contable en las empresas; que estudie el material de clase con anticipación; que analice e interprete toda esa información y produzca sus informes por escrito. Todo este trabajo debe hacerse de manera semipresencial aprovechando el tiempo en el aula para desarrollar discusiones que el profesor coordinará y de esta manera incentivar la imaginación y creatividad en el estudiante.

Pero este cambio de metodología requiere un mayor espacio de tiempo, el cual solo podríamos obtener restándoselo al plan de estudios y a sus contenidos programáticos. Todos sabemos que hay exceso de materias y falta de sustancialidad en los contenidos. No arriesgamos mayor cosa afirmando que de las materias hoy impartidas, que están en algunos casos en cincuenta y otros en sesenta y cinco, bien pueden quedar las esenciales, las cuales no superarían la cifra de treinta o treinta y cinco. De estas a su vez podríamos eliminar los contenidos no esenciales reduciendo así su intensidad horaria. Finalmente, las materias y sus contenidos así definidos se impartirían de manera semipresencial, todo lo cual contribuiría a aportar el tiempo que requeriría la nueva metodología de exposición descrita arriba.

3. En la metodología de la investigación

De igual manera, la poca actividad investigativa ha estado basada en la técnica. Esta, por el contrario, debe basarse en el conocimiento; realizarse a través de centros de investigación y/o de grupos de investigación en donde debe estar presente, al menos, un estudiante por proyecto. Las investigaciones deben estar orientadas por programas de investigación que definan claramente las líneas prioritarias; deben estas apoyar los trabajos de grado de los estudiantes y la docencia. Es necesario que exista un programa de formación de investigadores quienes deben realizar estudios de posgrados a todos los niveles: diplomados, especializaciones, magíster y doctorados.

4. En el perfil del docente

Lo anterior, plantea cambios en el perfil del docente. Antes solo se requería que este fuera un profesional. Ahora además se requiere: una experiencia mínima como docente; una experiencia como investigador; y, tener estudios de posgrado (preferiblemente doctorado); debe hablar al menos un idioma extranjero; y, tener una buena formación como docente; estar capacitado en el uso de multimedios y su vinculación debe ser de tiempo completo o al menos de medio tiempo.

5. En el perfil del estudiante

Del mismo modo que el docente, el estudiante de hoy requiere de un nuevo perfil que lo saque de su papel pasivo que ha jugado hasta ahora limitándose a escuchar, tomar nota y repetir de memoria la lección recibida.

Hoy y mañana, se requiere de un estudiante participativo, imitando al profesor en la preparación de su clase. Por lo tanto, debe ser investigador, talentoso, crítico, reflexivo, imaginativo, creativo, discursivo, líder; debe saber redactar bien, manejar bien los multimedios y conocer al menos un idioma extranjero al momento de graduarse.

6. En otros campos de la academia

Se han operado también muchos cambios en otras áreas de la academia, tales como en las formas de evaluación; en los procesos autoevaluativos y de acreditación y en el uso de tecnologías virtuales extensivas.

7. En la infraestructura logística de apoyo institucional

La universidad deberá a su vez mejorar ostensiblemente su apoyo institucional a las actividades de docencia, investigación y extensión.

Ello debe reflejarse en el aumento de los presupuestos para investigación, promoviendo una formación continuada a todos los niveles: diplomados, seminarios, participación en eventos nacionales e internacionales, estudios de posgrado, etc., disponiendo de multimedios, tales como salas de internet, salas de vídeo y audio, centros de producción y medios, centros de fotocopiados y publicaciones, aulas inteligentes, etc.

Hasta aquí mi visión acerca de lo que será el mundo en los primeros veinte años del siglo XXI y el papel que la universidad debe jugar en ese proceso de cambio.

Segunda Parte

Contaduría pública, una visión de futuro

Miremos ahora una visión de lo que será el papel que habrá de jugar la contaduría pública en este nuevo contexto global y nacional, puesto que no se nos escapa la idea de que nuestra profesión debe recoger muchos de los aspectos que hemos mencionado hasta aquí. Ella no puede ser ajena a toda esta ola de transformaciones que hay y habrá de seguir sufriendo el mundo y que la ha impactado, produciéndole también cambios importantes, de los cuales me ocuparé inmediatamente para luego ofrecerles una visión de futuro de nuestra profesión que abarque los próximos veinte años.

Cambios operados en la Contaduría Pública (en los últimos 30 años)

Estos cambios de una situación a otra, que como se puede apreciar han sido en muchos casos radicales, requieren que tanto las instituciones como las personas responsables de orientar estos procesos de cambio, como lo son las universidades y los gremios, así como los profesores universitarios, investigadores y líderes gremiales tanto estudiantiles como profesionales, asuman responsablemente un compromiso en tal sentido para que de manera mancomunada den la respuesta adecuada y oportuna a la ola de cambios que se avecina en el marco de la profesión de los contadores públicos.

 

Perfil académico y profesional del nuevo contador

De acuerdo con todo lo dicho, el nuevo contador público para el próximo siglo, debe ser un profesional, al menos con las siguientes cualidades:

1. Capacidad profesional

2. Formación integral

3. Capacidad de liderazgo

4. Responsabilidad social

5. Espíritu investigativo.

Capacidad profesional. Tener capacidad profesional quiere decir estar actualizado en todos los temas que le competen, es decir que conozca la problemática alrededor de su saber específico y de los haceres que están al orden del día, capacitado para usar toda la ciencia y la tecnología de punta disponibles y hacer su trabajo con eficiencia y eficacia.

Formación integral. En este punto resalto que el contador público en particular no debe limitarse a ser un buen profesional, sino que también debe ser una persona de bien, justo, ético y moralmente responsable, solidario comprometido con su felicidad y la de los suyos; además, imaginativo y creativo que le permita ser libre y autónomo. Debe dar cada vez más de sí y hacer las cosas mejor de como las está haciendo, ello exige un espíritu de sacrificio y una voluntad en favor de otros y no solo para sí.

Capacidad de liderazgo. Es decir, debe ser capaz de aceptar y/o producir los cambios, tener creatividad, ser sensible socialmente, tener visión de futuro. Orientador de procesos de cambios en la empresa y en su gremio, de bienestar en la comunidad donde reside, y en su país. Capacidad para convencer, es decir con un discurso persuasivo y de gran credibilidad.

Responsabilidad social. El ejercicio de su responsabilidad social debe llevarlo, mediante la acción social y ambiental, a contribuir a la solución de los problemas de su comunidad local y nacional que le permitió crecer y desarrollarse.

Espíritu investigativo. Que sea capaz de asimilar nuevos conocimientos y nuevas tecnologías contables; que fomente y auspicie la investigación y el progreso científico y tecnológico de la contabilidad y la contaduría pública; que se relacione interdisciplinariamente; que desarrolle nuevas metodologías y enfoques epistemológicos contables; que pueda plantear correctamente los problemas y abordar sus soluciones mediante un proceso investigativo científico.

(1) Hurtado, Oswaldo. El Océano de la información. En: El Colombiano, domingo 31 de agosto de 1997.

(2) El conocimiento, principal capital del próximo siglo. En: Revista Coomeva, julio de 1998.

(3) El poder del conocimiento. En: Revista Innovación y Ciencia. Volumen III, Nº 1, 1994.

(4) National Academy of sciences, Royal Society of London (1993) . Joint Statemen: Population Growth, Resource consumption and a Sustainable World., citado En: Documento de los Sabios: Colombia al filo de la oportunidad. Ed. Ranco Ltda. p. 29.

(5) Documento de los Sabios: Colombia al filo de la oportunidad. Ed. Ranco Ltda.

(6) Ibíd., p. 35.

(7) Ibíd., p. 35.

(8) Restrepo Cuartas, Jaime. En: Memorias del Seminario Internacional sobre Filosofía de la Educación Superior, transformación de la Universidad Siglo XXI.

(9) Ibíd.