Efecto de la depreciación en las empresas peruanas supervisadas por Conasev (hoy SMV)(1)

Revista Nº 52 Oct.-Dic. 2012

Oscar Alfredo Díaz Becerra* 

Luis Durán Rojo** 

(Perú) 

*Profesor asociado a tiempo completo 

Departamento Académico de Ciencias Administrativas 

**Profesor auxiliar a tiempo parcial Departamento de Derecho 

Pontificia Universidad Católica del Perú 

Introducción

Las organizaciones requieren de una variedad de recursos para poder realizar de manera eficiente sus actividades, independientemente si estas son consideradas lucrativas o no, y para acceder a ellos recurren a diversas fuentes de financiamiento. Dentro de esta variedad de recursos encontramos que en muchas organizaciones la inversión en bienes calificados como propiedades, planta y equipo suele representar una alta concentración y un factor importante en la determinación de los resultados esperados, por lo cual es relevante realizar un análisis de los aspectos relacionados con este tipo de recursos, principalmente para el caso de la depreciación.

En esta investigación, mediante un diseño exploratorio, se realizará una revisión general del marco teórico, así como de los antecedentes normativos y fiscales relacionados con propiedades, planta y equipo y su depreciación, que permitan posteriormente analizar su efecto en los resultados de las empresas. Como parte de la metodología empleada en esta investigación se ha seleccionado una muestra de estados financieros de empresas que presentan información financiera a la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores (Conasev)(2), en los que se realizará el análisis mencionado considerando aspectos tales como prácticas y políticas contables, estimación de la vida útil y resultados obtenidos. Finalmente, se incluye la presentación de los resultados, conclusiones y recomendaciones respectivas.

Las NIIF(3) están vigentes en el Perú desde el año 1986 por acuerdos de la profesión contable y desde 1998 de acuerdo a las normas legales que así lo disponen. Estos aspectos serán descritos en el capítulo 2 de este trabajo.

En la investigación El estado actual de la aplicación de las NIIF en la preparación de estados financieros de las empresas peruanas una de las conclusiones a las que se llegó es que un 84% del total de empresas encuestadas no realiza la estimación de la vida útil de los elementos de propiedades, planta y equipo, de acuerdo a lo establecido en la normatividad contable, recurriendo en su defecto a la aplicación de las tasas máximas de depreciación incluidas en las normas tributarias, mientras que solo cinco empresas (que representan el 10% del total) indicaron que recurren a un técnico capacitado para que realice la estimación de la vida útil de cada elemento de este tipo de activos, según lo que se establece en las NIIF (Díaz 2010: 5-28).

Considerando el alto nivel de crecimiento alcanzado por la economía peruana en los últimos años, las empresas que realizan sus operaciones en los distintos sectores económicos han aumentado el nivel de inversiones en activos considerados como propiedad, planta y equipo, con el fin de atender el constante crecimiento de la demanda. Ante esta situación, y teniendo en cuenta lo mencionado en el párrafo anterior, es relevante realizar un análisis que permita identificar el efecto que tiene la depreciación en los resultados de las empresas peruanas, reflejado en sus estados financieros cerrados al 31 de diciembre del 2009.

1. Marco teórico

Los recursos financieros que concentran las organizaciones para desarrollar sus actividades comerciales, productivas o de servicios, suelen estar representados en gran parte por recursos denominados propiedades, planta y equipo, los mismos que facilitan la producción y venta de bienes y servicios (Horngren 2000: 278). Este tipo de activos tiene aspectos particulares sobre su reconocimiento, medición y presentación en los estados financieros, es por ello que a continuación se presentan conceptos básicos y esenciales, incluido lo establecido en las normas internacionales de información financiera oficializadas en Perú(4), de tal forma que contribuya en el análisis del efecto de la depreciación en los resultados de las empresas.

1.1. Propiedades, planta y equipo

Este rubro es abordado en la doctrina contable bajo enfoques similares, mostrando cambios en su tratamiento y medición en la normatividad contemporánea. A continuación presentamos algunas definiciones poniendo énfasis en lo establecido en las NIIF, así como en los indicadores financieros necesarios para analizar el efecto de la depreciación en los resultados de las empresas.

a) Definición. Son bienes propiedad de la empresa que serán utilizados para la producción, comercialización o distribución de los productos o servicios, para ser arrendados o para fines administrativos. Tienen como características que son bienes tangibles no circulantes, que serán utilizados por periodos largos (mayores a un año) y que no están destinados a la venta (Nikolai y Bazley 2001: 364). Son bienes que están sujetos a depreciación, a excepción de los terrenos.

De acuerdo a lo establecido en la NIC 16 “Propiedades, planta y equipo”(5), el costo de este tipo de activos está representado por el “importe de efectivo o medios líquidos equivalentes al efectivo pagados, o el valor razonable de la contraprestación entregada, para comprar un activo en el momento de su adquisición o construcción”.

b) Depreciación. Consiste en la distribución sistemática del costo de un elemento de propiedades, planta y equipo cargada a los resultados de un periodo o al costo de otro tipo de activo durante su vida útil. Revisando este concepto desde el punto de vista financiero, la depreciación implica una recuperación en forma de efectivo de los recursos financieros, los cuales se van a obtener cuando se realice la venta de los productos (Mallo y Pulido 2008: 220).

El método elegido debe reflejar el patrón con el cual se espera que se consuman los beneficios económicos futuros de un activo (Doupnik y Perera 2007: 121).

Para entender la forma de aplicar la depreciación recurrimos al método de línea recta, en el que la depreciación es distribuida en importes iguales durante todos los años de uso del activo. Como ejemplo tenemos un activo cuyo costo de adquisición es de S/. 50,000 y se estima que la empresa lo utilice durante 5 años, entonces la depreciación se distribuiría de la siguiente forma:

 

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c) Vida útil. Es el periodo, o cantidad de producción, durante el cual se estima emplear un bien antes de su eliminación, tomando en cuenta el grado de utilización, obsolescencia, desgaste y otros aspectos similares (Nikolai y Bazley 2001: 406).

Según la definición incluida en la NIC 16, la vida útil es “el periodo durante el cual se espera utilizar el activo depreciable por parte de la entidad o el número de unidades de producción o similares que se espera obtener del mismo por parte de la entidad”.

Si una empresa decide emplear como método de depreciación el de unidades producidas podemos graficar el ejemplo en el que al adquirir una maquinaria valorizada en S/. 50,000, se conoce que esta puede producir 5,000 unidades al año, por lo tanto, la forma de calcular la vida útil de este activo se obtiene dividiendo el costo entre las unidades producidas por año, tal como se muestra a continuación:

 

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d) Importe depreciable. Consiste en el importe del costo de adquisición de un activo que se asigna como depreciación en el periodo de vida útil estimado de dicho activo, descontando el valor residual que tendrá el activo al finalizar su vida útil.

En la NIC 16 se incluye una definición general al respecto, indicando que “es el costo de un activo, o el importe que lo haya sustituido, menos su valor residual”. Por lo general, en el caso de las empresas peruanas, el importe depreciable equivale a su costo de adquisición.

Como ejemplo podemos presentar el caso de un elemento de propiedad, planta y equipo, con un costo de adquisición de S/. 50,000 y para el cual se estima un valor residual de S/. 2,000. En este ejemplo procedemos a restar el valor residual del costo de adquisición, con lo cual obtenemos el importe depreciable del activo, tal como se muestra a continuación:

 

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e) Valor residual. El valor residual o también conocido como valor de recuperación, es el importe que se espera recibir al momento de la venta o desapropiación de un activo al final de su vida útil (Horngren 2000: 280).

En la NIC 16 encontramos una ampliación de esta definición, indicando que “es el importe estimado que la entidad podría obtener actualmente por desapropiaciones del elemento, después de deducir los costos estimados por tal desapropiación”.

A continuación se muestra un ejemplo de la aplicación del valor residual para un equipo con un costo de adquisición de S/. 50,000 y una vida útil estimada de 6 años, al que se le ha asignado un valor residual de S/. 2,000 al momento de su desapropiación.

La depreciación es calculada sobre el valor obtenido de restar al costo de adquisición el valor residual:

 

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Fuente: elaboración propia.

 

f) Métodos de depreciación. Existen diversos métodos de depreciación, pero entre los que más se utilizan está el de línea recta, que permite asignar la misma porción de depreciación a cada periodo de la vida útil del activo. Hay otros métodos de depreciación que incluso podrían clasificarse como acelerados, como el de saldos decrecientes, el de unidades de producción y suma de los dígitos de los años.

Dentro de la doctrina contable encontramos que solo se exige que se aplique un método de depreciación que permita una asignación del costo racional y sistemática durante la vida útil del activo (Meigs, Bettner y Whittington 1998: 533).

Para explicar el método de línea recta retomaremos el ejemplo presentado en la definición de depreciación de este capítulo, considerando el costo de adquisición de S/. 50,000 que se describe a continuación:

 

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En este caso la empresa recurre a un técnico o especialista que determina cuál es el tiempo que se espera que el activo pueda ser utilizado por la empresa, tomando en cuenta los aspectos mencionados en la definición de la vida útil. Para el caso del ejemplo la vida útil fue estimada en 5 años por lo cual la tasa de depreciación se determina de la siguiente forma:

 

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De esta forma tenemos que al aplicar la tasa de 20% sobre el costo de adquisición del activo, el importe de depreciación anual es de S/. 10,000.

g) Valor razonable. Según lo establecido en la NIC 16 el valor razonable consiste en el “importe por el cual podría ser intercambiado un activo, o cancelado un pasivo, entre partes interesadas y debidamente informadas, en una transacción realizada en condiciones de independencia mutua”.

h) Reconocimiento y medición. De acuerdo a la normatividad publicada por el IASB(6)vigente en Perú, encontramos que en la NIC 16 se establece que los elementos de este tipo de bienes deben ser reconocidos como activos cuando se cumplan las siguientes condiciones: “cuando sea probable que la entidad obtenga los beneficios económicos futuros derivados del mismo y segundo, el costo del activo para la entidad pueda ser valorado con fiabilidad”.

La medición en el momento del reconocimiento de cualquier elemento de propiedades, planta y equipo, siempre y cuando cumpla con las condiciones para que sea reconocido como activo, deberá ser valorizado a su costo. Para estos efectos se entiende que el costo está conformado por el precio de adquisición y por todos los desembolsos incurridos y que estén relacionados con la adquisición del activo, hasta ponerlo en su ubicación y condiciones requeridas para su funcionamiento.

i) Información a revelar. La NIC 16 establece una serie de aspectos que deben ser revelados en los estados financieros, tales como bases de medición, métodos de depreciación, vida útil o porcentajes de depreciación utilizados, importe en libros bruto y depreciación acumulada, existencia de restricciones de titularidad, cambios en las estimaciones (valores residuales, vida útil y métodos de depreciación), aspectos referentes a elementos revaluados y otros aspectos de igual relevancia.

1.2. Indicadores financieros

Las razones financieras o también denominados ratios constituyen un elemento básico para el análisis de los estados financieros de las empresas, teniendo como objetivo presentar la relación que se puede encontrar entre las cuentas de dichos estados, así como también para evaluar la situación financiera de una determinada organización o para comparar la situación financiera entre diversas empresas con características similares (Gitman 2003: 44).

Es muy importante tener en consideración que existen muchos criterios y enfoques de cómo realizar el cálculo o determinación de un determinado ratio y que estos varían de un autor a otro, pero el resultado obtenido debe tener una interpretación uniforme, independientemente de los elementos que se aplicaron en el cálculo respectivo. Así mismo, se debe tener en cuenta que al realizar el análisis de la situación financiera y económica de una empresa, no se requiere calcular todos los ratios existentes.

Hay que tener en cuenta que la presentación de los estados financieros se basa, por lo general, en estándares internacionales emitidos por los organismos normativos contables y quizás no incluye aspectos de interés para el encargado de la toma de decisiones desde el punto de vista financiero (Bodie y Merton 1999: 76). Estos organismos normativos se presentan en el ámbito internacional y nacional. En el primer caso tenemos, principalmente, a la Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (International Accounting Standards Board - IASB), que es el organismo que emite las NIIF; mientras que en el segundo, tenemos al Consejo Normativo de Contabilidad, que es el órgano facultado para normar en aspectos contables para el sector público y privado en el Perú.

A continuación se muestran algunos indicadores de utilidad para la investigación.

a) Razón de cobertura de activo fijo. Esta razón se obtiene dividiendo las deudas de largo plazo sumadas al patrimonio, entre el total del activo fijo neto de depreciación. El resultado indica cantidad de veces en que estos activos se encuentran financiados con capitales permanentes o de largo plazo.

b) Rentabilidad sobre las ventas. Esta razón se obtiene dividiendo la utilidad neta del periodo entre las ventas netas y se considera que es una medida exacta, pues considera el efecto de los gastos operativos, los costos de financiamiento y el efecto de las tasas impositivas. El resultado obtenido nos muestra el porcentaje de cada unidad monetaria de ventas que queda, después de haber deducido todos los costos y gastos (Gitman 2003: 58).

c) Grado de intensidad en capital. Este indicador nos muestra el grado de inversión en bienes de capital. Para calcular el indicador se debe dividir este rubro, neto de depreciación, entre el total de activos con que cuenta el negocio. La expresión de algunos elementos por separado como un porcentaje de los totales sirve de ayuda a los analistas para determinar las tendencias con respecto a la importancia relativa de estos elementos (Van Horne y Wachowicz 2002: 151).

d) Ratio de activo no corriente sobre el total de activo. Este indicador permite identificar el nivel de inversión en recursos de largo plazo, lo cual es un referente de la política de inversiones que mantiene la empresa para realizar sus operaciones.

e) Rotación de activo fijo. Se obtiene dividiendo las ventas netas entre el monto invertido en propiedad, planta y equipo, neto de depreciación y pretende medir la eficiencia con la cual la organización ha utilizado estos activos para la generación de los ingresos mediante la venta (Besley y Brigham 2001: 115).

2. Antecedentes fiscales y legales

El tratamiento que se debe aplicar al activo fijo está establecido en las NIIF adoptadas por cada país, pero también es conocido que cada país establece normas legales aplicables en materia impositiva, especialmente en el Impuesto a la Renta, (a las que denominaremos como “normas fiscales”) que suelen tener disposiciones distintas a las establecidas en las NIIF, principalmente en lo referente al tratamiento de la depreciación.

Asimismo nos encontramos con que existen organismos gubernamentales que establecen requerimientos y criterios sobre la preparación y presentación de estados financieros para las empresas bajo su supervisión o regulación. En el caso peruano, la Conasev y la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), tienen normas específicas para la presentación de información financiera periódica para dichas empresas.

En este capítulo analizaremos algunos aspectos fundamentales contenidos en la legislación peruana relacionada con propiedad, planta y equipo, en particular los contenidos en la Ley del Impuesto a la Renta peruana y en la jurisprudencia relacionada(7). Solo se analizarán las normas establecidas por Conasev y no se incluirá lo referente a la SBS por estar fuera del alcance de este artículo.

2.1. Propiedades, planta y equipo en la Ley del Impuesto a la Renta peruana

Respecto a las normas fiscales relacionadas debemos indicar que la mayoría de ellas están vinculadas al impuesto a la renta empresarial y están contenidas en la Ley del Impuesto a la Renta, cuyo texto único ordenado fue aprobado por Decreto Supremo 179-2004-EF y modificado varias veces, así como en el Decreto Supremo 122-94-EF, reglamento de la mencionada ley. Las reglas fundamentales están referidas a la depreciación y se encuentran recogidas en los artículos 38 al 44 de la Ley del Impuesto a la Renta (LIR), en el artículo 22 de su reglamento y en la segunda disposición final y transitoria del Decreto Supremo 194-99-EF. A su vez, deben ser complementadas con las disposiciones referidas al destino del monto materia de depreciación, bien sea al costo o al gasto del ejercicio gravable, que están establecidas en los artículos 20 y 37, incisos f) y w) de la LIR, así como en el artículo 11 y 22 de su reglamento.

En el artículo 38 de la LIR, siguiendo la definición acuñada por los tributaristas latinoamericanos, se indica que para efectos de la determinación del impuesto a la renta o cualquier otro efecto en normas de índole tributario, el desgaste o agotamiento que sufran los elementos de propiedad, planta y equipo (a los que la ley denomina como “bienes del activo fijo”) que los contribuyentes utilicen en negocios, industria, profesión u otras actividades productoras de rentas gravadas de tercera categoría (rentas empresariales)(8), se compensará vía la deducción por las depreciaciones admitidas en dicha ley.

Conforme a los artículos 20 y 37 de la LIR la deducción será considerada como una erogación que afectará el costo computable de los bienes producidos si es que la incidencia del elemento de propiedad, planta y equipo tiene que ver con el proceso productivo de dichos bienes, o —de lo contrario— afectará el gasto deducible del ejercicio que corresponde al negocio en su conjunto(9). Si el elemento de propiedad, planta y equipo solo se afecta parcialmente a la producción de rentas gravadas, las depreciaciones se efectuarán en la proporción que a ello corresponda.

Según el referido artículo 38 de la LIR, la depreciación se debe computar anualmente y a partir de la fecha en que los bienes sean utilizados en la generación de rentas gravadas. En ningún caso puede hacerse incidir en un ejercicio gravable depreciaciones correspondientes a ejercicios anteriores. A su vez, en el artículo 41 de dicha norma se indica que las depreciaciones se calcularán sobre el valor de adquisición o producción de los bienes (de ser el caso ajustado por inflación conforme a las disposiciones legales en vigencia), incluidas las mejoras incorporadas con carácter permanente(10) (11).

Ahora bien, para efectos tributarios, según se desprende de las normas ya citadas, existen tres sistemas generales de depreciación:

1. Los edificios y construcciones serán depreciados con una tasa de 5% anual mediante el método de línea recta (LIR, art. 39 y art. 22 inc. a) de su reglamento)(12).

Conforme a esto, la depreciación contable que se realice de este tipo de elemento de propiedades, planta y equipo, deberá ser conciliada para efectos tributarios vía declaración jurada anual del impuesto a la renta correspondiente, de modo que si aquélla es mayor al cinco por ciento anual se producirá una adición a la renta neta y si fuera menor, una deducción. En caso que no hubiera ya depreciación contable por realizar pero sí tributaria esta se reconocerá directamente en la declaración jurada como una deducción adicional.

2. En las explotaciones forestales y plantación de productos agrícolas de carácter permanente que den lugar a la depreciación del valor del inmueble o a la reducción de su rendimiento económico, se admitirá una depreciación del costo de adquisición, calculada en proporción al agotamiento sufrido, pudiendo ocurrir que, a solicitud del interesado, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) autorice la aplicación de otros sistemas de depreciación referidos al valor del bien agotable, en tanto sean técnicamente justificables (LIR, art. 42).

3. En los demás elementos de propiedades, planta y equipo, se tomará la depreciación contabilizada dentro del ejercicio gravable en los libros y registros contables respectivos, siempre que no exceda el porcentaje máximo establecido en el inciso b) del artículo 22 del reglamento de la LIR, (LIR, art. 40).

En este caso, de existir un registro contable de una depreciación mayor al porcentaje máximo permitido por la normatividad del impuesto a la renta, deberá realizarse la conciliación tributaria correspondiente por la vía de una adición en la declaración jurada del impuesto a la renta correspondiente. Ello supondrá que habrá cuanto menos un ejercicio en el que contablemente se haya completado la depreciación del elemento de propiedades, planta y equipo, pero que aún no se produzca el agotamiento de la depreciación para efectos tributarios, caso en el que deberá realizarse la deducción vía declaración jurada, debiendo además producido en los ejercicios precedentes, el registro contable del efecto de la diferencia temporal en el impuesto a la renta y tener la documentación sustentatoria respectiva(13).

En la legislación peruana se han establecido regímenes especiales de depreciación, en atención a promover determinados sectores económicos, en virtud de los que se permite una denominada “depreciación acelerada” que permite a los contribuyentes beneficiarios emplear porcentajes mayores a los señalados en el párrafo anterior, originando así una aceleración en la recuperación del capital invertido, sea a través de cargo por depreciaciones mayores para los primeros años de utilización de los bienes o acortando su vida útil o aumentando el porcentaje de depreciación.

El ejemplo emblemático de lo señalado es el caso de los bienes adquiridos bajo la modalidad de arrendamiento financiero, respecto de los que se debe considerar lo establecido en la Ley 27394 y en el Decreto Legislativo 299.

Según dichas normas, los bienes que sean incorporados o adquiridos bajo arrendamiento financiero deberán ser considerados como activo fijo del arrendatario y, por lo tanto, deberán ser registrados en su contabilidad de acuerdo a lo establecido en las NIIF, a excepción de la depreciación, que deberá efectuar de acuerdo a lo establecido en la ley del impuesto a la renta y normas reglamentarias. En ese caso, de manera excepcional, se puede aplicar como tasa máxima de depreciación anual la que resulte de la aplicación del método lineal en base a la cantidad de años que establece el contrato respectivo, siempre y cuando considere las características contempladas en el artículo 18 del Decreto Legislativo 299, modificado por el artículo 6º de la Ley 27394.

Otros ejemplos de lo señalado se han establecido en las siguientes normas: (i) el Decreto Legislativo 883, publicado el 9 de noviembre de 1996, que precisa que las nuevas inversiones efectuadas por los titulares de proyectos de inversión turística en infraestructura que constituyan servicios públicos se depreciarán a razón del 10% anual, siempre que tales inversiones hubieran sido aprobadas por el organismo del sector competente en coordinación con el Mitinci; (ii) la Ley 27360, publicada el 31 de octubre del 2000, que establece un régimen de depreciación acumulada para los beneficiarios de la Ley de Promoción del Sector Agrario; (iii) el Decreto Legislativo 1058, publicado el 28 de junio del 2008, que ha establecido un régimen de depreciación acelerada para la actividad de generación de energía eléctrica a base de recursos hídricos y otros renovables; (iv) el Decreto Legislativo 1086, publicado el 28 de junio del 2008, que dispone un régimen de depreciación acelerada para la micro y pequeña empresa.

De otro lado, respecto a los casos señalados, conforme al artículo 43 de la LIR y al artículo 22 inciso i) de su reglamento, los bienes depreciables, excepto inmuebles, que queden obsoletos o fuera de uso, podrán, a opción del contribuyente: seguir depreciándose anualmente hasta la total extinción de su valor o darse de baja por el valor aún no depreciado a la fecha en que el contribuyente lo retire de su activo fijo.

Cabe anotar que dicha regla, a juicio de la administración tributaria peruana (según consta en el Informe 224-2007-SUNAT/2B0000, del 27 de diciembre del 2007), no se aplica al valor en libros pendiente de depreciación correspondiente a inmuebles que integran el activo fijo cuando son demolidos para la construcción de nuevas edificaciones que también serán activo fijo. El desuso o la obsolescencia deberán estar debidamente acreditados y sustentados por informe técnico dictaminado por profesional competente y colegiado.

Finalmente, cabe referir que conforme al artículo 23 del reglamento de la LIR, la inversión en bienes de uso cuyo costo por unidad no sobrepase de un cuarto (1/4) de la unidad impositiva tributaria(14), a opción del contribuyente, podrá considerarse como gasto del ejercicio en que se efectúe. Lo señalado en el párrafo anterior no será de aplicación cuando los referidos bienes de uso formen parte de un conjunto o equipo necesario para su funcionamiento.

2.2. Jurisprudencia relacionada

En general, la jurisprudencia tributaria ha ido completando los alcances interpretativos de las normas mencionadas en el punto anterior. A tal efecto, en muchos casos ha utilizado como criterio esclarecedor lo indicado por las NIIF.

Así, respecto a lo que se entiende por “activo fijo”, en la Resolución del Tribunal Fiscal (RTF) 3461-3-2009, del 15 de abril del 2009, se ha indicado que se trata de aquellos que tuvieran la condición de durables y sean usados por la empresa en el desarrollo de sus actividades, de tal forma que en el caso que se quiera determinar si uno en particular califica como tal es imprescindible evaluar el uso al que se encuentra destinado y el tiempo por el que se espera usarlo. Similar criterio podemos encontrar en la RTF 11792-2-2008, del 6 de octubre del 2008.

En ese marco, se ha señalado que una plataforma de lixiviación(15) tiene la condición de activo fijo puesto que su vida útil, determinada en función a su capacidad y a la cantidad y frecuencia de las descargas de minerales depositadas en ella, excede un año, con lo cual correspondía que la depreciación de este bien se hubiera contabilizado, de no haberse hecho, no es aceptable su deducción (RTF 10498-3-2008, de sep. 2/2008).

Sin embargo, según la RTF 10498-3-2008, al Tribunal Fiscal, para determinar los alcances de lo que se entiende por “activo fijo”, corresponde recurrir al Plan Contable General Revisado, a los diccionarios en materia contable y a la NIC 16. En esta perspectiva, se ha indicado que:

— Las redes de pesca constituyen un activo fijo diferente a las embarcaciones, por lo que se registran separadamente de estas, lo mismo que ocurre con el reconocimiento de la correspondiente depreciación (RTF 3461-3-2009, de abr. 15/2009).

— Tratándose de pollos y gallinas cuyo objeto no es la venta sino su utilización en el proceso de producción, sin agotarse con la generación de la renta, corresponde que sean anotados como activos de la empresa (RTF 5766-1-2004, de feb. 13/2004).

— Los envases de vidrio y de plástico retornable pueden tener el tratamiento contable correspondiente a los activos fijos, pudiendo, por ende, ser objeto de depreciación (RTF 561-4-96, de feb. 29/96).

Respecto a lo que debe entenderse por depreciación, el Tribunal Fiscal indica que es una forma de recuperación de capital invertido, debiendo ser reconocida en razón del desgaste u obsolescencia de los bienes del activo de una empresa, no viéndose enervada la posibilidad de su deducción por el hecho que dichos bienes no hayan sido utilizados en un determinado tiempo. En sentido contrario, admitir que si tales bienes no fueran utilizados en un ejercicio no podrían ser depreciados en su integridad, lo cual ocurre normalmente por razones propias de la actividad o en circunstancias vinculadas a su desarrollo o mantenimiento, impide que los contribuyentes recuperen la inversión realizada (RTF 633-1-2006 de feb. 3/2006).

También se ha indicado que una afectación parcial de rentas se produce cuando los activos fijos son destinados a la realización de actividades distintas a aquellas que producen la renta gravada, diferente a la inactividad temporal del bien ya sea por la naturaleza o ciclos de la actividad productiva o comercial de la empresa, por los periodos de mantenimiento o reparación o por intervalos de veda o de alguna restricción en el desarrollo de las operaciones (RTF 1932-5-2004 de dic. 31/2004). En ese marco, se ha señalado que la inactividad de un bien del activo fijo en función del mercado es una decisión vinculada a la explotación y mantenimiento de la fuente de producción; de lo que procede computar el cien por ciento (100%) de la depreciación que corresponde a ese ejercicio (RTF 1090-2-2008 de ene. 28/2008 y RTF 2198-5-2005 de abr. 8/2005).

En cuanto al valor de la depreciación, el Tribunal Fiscal ha indicado que cuando el artículo 41 de la LIR alude a “valor de adquisición” se refiere al término “adquisición” en forma amplia, comprendiendo no solo la adquisición de bienes a título oneroso, como en el caso de la compraventa, sino también a título gratuito, como la donación, indicando además que el valor de adquisición en el caso de los bienes adquiridos a título gratuito estará dado por su valor de ingreso al patrimonio conforme a las reglas de contabilización correspondientes (RTF 5349-3-2005).

En cuanto a dónde corresponde aplicar el cargo por depreciación, en la RTF 1090-2-2008 se ha indicado que se debe verificar si la depreciación de los bienes del activo fijo debe afectar el costo de los bienes producidos o el gasto del ejercicio.

Finalmente, en cuanto a los supuestos de depreciación acelerada, debe tenerse en cuenta que no es necesario aplicar el requisito establecido en las normas del impuesto a la renta respecto a la contabilización del monto de depreciación que será materia de deducción. Efectivamente, en la RTF 986-4-2006, el Tribunal Fiscal ha aplicado el criterio indicado en el caso de la depreciación acelerada establecida en el Decreto Legislativo 299 para los bienes materia de arrendamiento financiero, y ha dejado entrever que resultaría extensible a otros regímenes especiales de depreciación, salvo disposición expresa en contrario.

2.3. Sobre la evolución del proceso de adopción de las NIIF en el Perú

La adopción de las NIIF se inicio en Perú en 1986, mediante acuerdos adoptados en congresos nacionales de contadores públicos, los cuales fueron oficializados por el Consejo Normativo de Contabilidad en 1994. Adicionalmente a estos acuerdos, en 1998 entró en vigencia la Ley General de Sociedades(16), la cual establece la obligación de aplicar las NIIF en la preparación y presentación de los estados financieros para todas las empresas que se encuentran constituidas bajo el amparo de esta ley. En el siguiente cuadro se muestra la información relacionada a estos acuerdos.

 

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Fuente: elaboración propia.

 

La tendencia mundial de lograr un proceso de armonización contable que permita aplicar estándares internacionales para mejorar la comparabilidad y calidad de la información financiera, motivó a que en 1994 el Consejo Normativo de Contabilidad decida oficializar en nuestro país el grupo de normas adoptadas por los congresos nacionales de contadores públicos respectivos(17).

Es recién a partir del año 1998, con la entrada en vigencia de la Ley General de Sociedades, y según lo indicado en su artículo 223, que las NIIF adquieren reconocimiento legal, al indicarse que los estados financieros deben elaborarse de acuerdo a disposiciones legales sobre la materia y con principios de contabilidad generalmente aceptados (PCGA) en el país, situación que es aclarada con la Resolución 013-98-EF/93.01 del 23 de julio de 1998, emitida por el Consejo Normativo de Contabilidad, y en la que se indica que los PCGA a que hace referencia la Ley General de Sociedades comprenden, sustancialmente, a las normas internacionales de contabilidad (NIC), oficializadas mediante resoluciones del Consejo Normativo de Contabilidad.

2.4. Los estados financieros de las empresas bajo la supervisión de Conasev

Conasev es una institución pública que tiene entre sus principales funciones promover el mercado de valores, velar por el adecuado manejo de las empresas y normar la contabilidad de las mismas(18).

Conasev se encarga de “dictar las normas para elaborar y presentar los estados financieros individuales y consolidados y cualquier otra información complementaria, cuidando que reflejen razonablemente la situación financiera, los resultados de las operaciones y los flujos de efectivo de las empresas y entidades comprendidas dentro del ámbito de supervisión, de acuerdo con las normas contables vigentes en el país, así como controlar su cumplimiento”.

La Ley de Mercado de Valores, en su artículo 30, establece que Conasev debe dictar las normas contables requeridas para “la elaboración de los estados financieros y notas correspondientes de los emisores y demás personas naturales y jurídicas que se encuentran bajo su control y supervisión, así como la forma de presentación de tales estados […] la información financiera auditada será dictaminada por sociedades de auditoría que guarden independencia respecto de las personas jurídicas o patrimonio auditado”(19).

Las empresas que se encuentran obligadas a presentar información financiera a Conasev deben hacerlo utilizando las normas publicadas por esta institución, teniendo en cuenta que el año 2008 entró en vigencia el manual actualizado para la preparación de información financiera(20), el cual se encuentra concordado con las NIIF y reemplaza al manual que se venía aplicando desde el año 2000. El manual actualizado es de uso obligatorio para todas las entidades que se encuentran bajo el ámbito de supervisión de Conasev y su finalidad es que contribuya con la correcta aplicación de las NIIF en la presentación de los estados financieros, permitiendo mejorar la cantidad y calidad de revelación de información en base a estándares internacionales.

La Resolución Conasev 102-2010-EF/94.01.1 del 14 de octubre del 2010 ha establecido que las entidades que se encuentran bajo la supervisión de esta institución deberán preparar y presentar sus estados financieros con observancia plena de las NIIF emitidas por el IASB y que tengan vigencia internacional.

3. Aspectos metodológicos de la investigación

Para poder realizar un análisis sobre el efecto de la depreciación en los resultados de las empresas peruanas bajo la supervisión de Conasev, se ha recolectado información relacionada, contenida en los estados financieros de dichas empresas, correspondiente a sus estados financieros cerrados al 31 de diciembre del 2009 y que se encuentran disponibles en el portal web de Conasev. Es importante resaltar que, de acuerdo a lo que se ha descrito en el punto 2 de este trabajo, las NIIF deben aplicarse legalmente desde el año 1998, por lo que se entiende que la información a que se hace referencia en este punto debe haber sido elaborada considerando lo establecido en dichas normas.

La información recolectada ha sido seleccionada en función de los aspectos más relevantes de los estados financieros que tienen incidencia en el reconocimiento y presentación del rubro propiedades, planta y equipo, así como en la respectiva depreciación. Para tal efecto se incluyen empresas de los distintos sectores económicos que se encuentran bajo la supervisión de Conasev.

El objetivo principal de la investigación, que ha dado lugar a esta publicación, es lograr un acercamiento inicial sobre el efecto de la depreciación en los resultados de las empresas peruanas bajo la supervisión de esta institución gubernamental.

Los objetivos específicos comprenden: identificar la forma en que este grupo de empresas determinan la vida útil de los elementos de propiedades, planta y equipo; conocer el nivel de inversión de estas empresas en este tipo de activos; identificar si hay un nivel adecuado de revelación de prácticas y políticas contables y, finalmente, establecer si hay alguna incidencia de las normas tributarias al momento de determinar la depreciación de los elementos de propiedades, planta y equipo.

La investigación es de tipo exploratoria y pretende profundizar en un problema que permita obtener mayor conocimiento sobre el tema (Malhotra 2004: 76) y a su vez establecer prioridades y objetivos para realizar una investigación más amplia. Para ello se trabajó con una muestra conformada por las empresas peruanas del sector privado que se encuentran bajo la supervisión de Conasev. Asimismo, la población corresponde a empresas de distintos sectores económicos, que se encuentran constituidas en el territorio peruano y que ascienden a un total de cien(21). La delimitación en el tiempo implica realizar el análisis sobre los estados financieros de estas empresas cerrados al 31 de diciembre del 2009.

Para efectos de obtener la información requerida para la investigación se elaboró un formato y guía de discusión para identificar, de manera clara, la información requerida, de tal forma que se permita el registro, ingreso y análisis de datos (Malhotra 2004: 302).

De acuerdo al diseño exploratorio y descriptivo de la investigación se optó por el método de muestreo no probabilístico por cuotas, procurando que la muestra seleccionada tenga la misma composición que la población.

Este método de recolección de la información implicó identificar previamente los datos requeridos para realizar un análisis de los efectos de la depreciación en los resultados de cualquier empresa.

Al definir los aspectos metodológicos de la investigación se consideró recolectar información de por los menos cien empresas que se encuentran bajo la supervisión de Conasev, de tal forma que la muestra esté conformada por empresas de distintos sectores económicos.

Para una mejor comprensión del tipo de información recolectada para cada una de las 100 empresas que componen la muestra de la investigación, se incluye en este documento, a manera de anexo, un ejemplo del formato elaborado y diligenciado que describe la información requerida a 10 de las 100 empresas que hacen parte de los sectores de prestación de servicios y agroindustrial.

4. Conclusiones

Luego de realizado el análisis de la información se presentan las conclusiones más importantes derivadas de esta investigación, las cuales pretenden contribuir con la evaluación del efecto que tiene la depreciación en los resultados de las empresas peruanas bajo la supervisión de Conasev.

Asimismo, es importante mencionar que estas conclusiones, teniendo en cuenta el carácter exploratorio y descriptivo de la investigación, pretenden mostrar un acercamiento inicial sobre los aspectos presentados en los objetivos de este trabajo, permitiendo sentar la base para una investigación de mayor alcance.

a) Del análisis de la información se observa que este grupo de empresas muestra una alta concentración en inversiones a largo plazo, de tal forma que 72 empresas superan el 40% del total del activo y 47 empresas el 60%. Este resultado refleja la importancia de los recursos de largo plazo para este tipo de empresas.

b) En relación a lo mencionado en la conclusión anterior, y en base a una identificación de la inversión directa en propiedades, planta y equipo, se ha determinado que el nivel de concentración de la inversión en este rubro se ubica mayoritariamente en un rango de 20% a 60% del total del activo (representado por 59 empresas), lo cual muestra un nivel relevante de la inversión y por ende del efecto que tendrá la depreciación en los resultados o en su asignación a otro tipo de activos.

c) Como resultado del análisis de la cobertura de activo fijo se puede observar que las empresas bajo la supervisión de Conasev, para efectos de financiar la inversión en propiedades, planta y equipo, recurren a la deuda de largo plazo y a capitales propios, tal como se observa en el indicador mencionado, donde 91 empresas muestran una cobertura superior a la unidad (ubicándose mayoritariamente en un rango entre 1 y 2). También es importante mencionar que 29 empresas tienen un ratio superior a 3.

d) El nivel de inversión en propiedades, planta y equipo realizado en 2009 por parte de estas empresas no superó el 20% del total invertido en este mismo rubro (representado por 92 empresas), lo cual no representa un nivel elevado de inversión, situación que podría tener su explicación en la coyuntura económica internacional, representada por la crisis del año 2008 con el colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y que ha tenido un impacto en la economía a nivel mundial. Esta crisis tuvo como consecuencia, entre otras, una afectación en los niveles de liquidez y, por ende, en la capacidad de inversión y crecimiento en las empresas a nivel mundial.

e) La determinación de una tasa promedio nos lleva a identificar que el 66% de estas empresas tienen una tasa de depreciación del periodo que se ubica en un rango que no supera el 5% del total de los elementos de propiedades, planta y equipo, lo cual puede deberse al efecto de la tasa misma o al hecho de contar con un alto porcentaje de elementos totalmente depreciados y que aún se encuentran en uso. Debido a una falta de revelación adecuada sobre este rubro, en las notas a los estados financieros, no se puede identificar cuál es la causa exacta que origina este resultado, pero, teniendo en cuenta los antecedentes de la investigación, mencionados en la introducción de este trabajo, podemos suponer que se debe principalmente a un problema por la falta de estimación adecuada de la vida útil de los elementos de propiedades, planta y equipo, utilizando en su remplazo las tasas máximas establecidas en la Ley del Impuesto a la Renta.

f) Luego de realizar un análisis de la relación que existe entre la depreciación del periodo y los ingresos por ventas, encontramos que en el 64% de las empresas la depreciación del periodo absorbe los ingresos por ventas en un porcentaje promedio menor a 5%, lo que no llega a representar un valor relevante para la determinación de los resultados obtenidos.

g) El porcentaje de elementos de propiedad, planta y equipo totalmente depreciados y que se encuentran en uso lleva a identificar que 22% de las empresas mantienen elementos bajo esta condición en un nivel que no supera el 20% del total de los mismos, mientras que 35 empresas mantienen estos mismos elementos en un rango entre 20% y 60%. Esta situación podría ser originada por el uso de una tasa de depreciación producto de una estimación de la vida útil de estos activos en forma inadecuada. Si bien en las notas a los estados financieros las empresas revelan que la depreciación es determinada en base a la estimación de la vida útil de los elementos de propiedades, planta y equipo, no hay seguridad que en efecto esta haya sido determinada en base a estos criterios, tal como se describe en la siguiente conclusión.

En este punto también es importante mencionar que 41% de las empresas analizadas no revelan información respecto a si mantienen elementos de propiedades, planta y equipo totalmente depreciados, lo que limita el análisis para cualquier usuario de la información.

h) Del análisis de la tasas de depreciación reveladas, se observa que 58% de las empresas muestran tasas de depreciación que coinciden con las tasas máximas incluidas en la Ley del Impuesto a la Renta, lo cual podría confirmar lo mencionado en los antecedentes de la investigación y podría estar originando distorsiones en la presentación de la información financiera, así como en los resultados obtenidos por estas empresas.

i) La inclusión de prácticas y políticas contables, así como la información que se debe revelar en los estados financieros, se presenta de manera apropiada en la mayoría de casos, pero no es suficiente para poder realizar un análisis más amplio respecto a los objetivos planteados en la investigación y representan una limitación para los usuarios que pretenden utilizar la información para efectos de llevar a cabo un análisis financiero de estas empresas.

j) Al realizar una comparación general entre los criterios establecidos en las normas fiscales y en las normas contables, encontramos que la jurisprudencia tributaria ha ido completando los alcances interpretativos de las normas fiscales, utilizando en muchos casos como criterio esclarecedor lo establecido en las normas contables, haciendo cada vez más referencia a lo indicado por las NIIF.

k) Las normas fiscales han quedado ancladas a conceptos incluidos en la doctrina contable que ya no están vigentes, considerando como base de medición el costo histórico, mientras que la normatividad contable, en particular las NIIF, ha evolucionado migrando a una base de medición de valor razonable, concepto descrito en el marco teórico de esta investigación y sobre el cual el IASB sigue trabajando para realizar modificaciones o emisiones de nuevas normas.

l) Finalmente, tomando en consideración las conclusiones precedentes, en particular aquellas que convergen con los antecedentes de la investigación, en el sentido de que un gran número de empresas no realiza una estimación de la vida útil de los elementos de propiedades, planta y equipo para determinar la depreciación, y que en su remplazo recurre a aplicar las tasas máximas establecidas en la Ley del Impuesto a la Renta, podemos observar que los resultados de las empresas peruanas que se encuentran bajo la supervisión de Conasev se encontrarían distorsionados, al no estar reconociéndose la depreciación de acuerdo a lo establecido en los estándares internacionales (NIIF), por lo que se estaría sobrevaluando o subvaluando el valor de estos activos y, en consecuencia, distorsionando los resultados obtenidos por estas empresas, en perjuicio de las decisiones que puedan tomar los propietarios de las mismas.

Es recomendable tomar acciones que permitan evaluar si las NIIF relacionadas con los elementos de propiedades, planta y equipo, están siendo aplicadas en forma correcta, aun cuando la normatividad legal vigente en Perú establece su aplicación obligatoria, de tal forma que se asegure la transparencia y calidad de la información de las empresas, contribuyendo con el desarrollo de los mercados de valores.

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Resolución Conasev 102-2010-EF/94.01.1 del 14 de octubre del 2010.

Resolución de Gerencia General 010-2008-EF/94.01.2 del 3 de marzo del 2008.

Resolución del Tribunal Fiscal 561-4-96 del 29 de febrero de 1996.

Resolución del Tribunal Fiscal 5766-1-2004 del 13 de febrero del 2004.

Resolución del Tribunal Fiscal 1932-5-2004 del 31 de diciembre del 2004.

Resolución del Tribunal Fiscal 2198-5-2005 del 8 de abril del 2005.

Resolución del Tribunal Fiscal 5349-3-2005 del 26 de marzo del 2005.

Resolución del Tribunal Fiscal 633-1-2006 del 3 de febrero del 2006.

Resolución del Tribunal Fiscal 1090-2-2008 del 28 de enero del 2008.

Resolución del Tribunal Fiscal 10498-3-2008 del 2 de setiembre del 2008.

Resolución del Tribunal Fiscal 11792-2-2008 del 6 de octubre del 2008.

Resolución del Tribunal Fiscal 3461-3-2009 del 15 de abril del 2009.

Informe 224-2007-SUNAT/2B0000 del 27 de diciembre del 2007.

 

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(1) En fecha posterior a la culminación de este trabajo, el 28 de julio del 2011 se publica la Ley 29782, Ley de Fortalecimiento de la Supervisión del Mercado de Valores, con la cual la Conasev adquiere la nueva denominación de Superintendencia del Mercado de Valores (SMV).

(2) Ver nota 1.

(3) Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS por sus siglas en inglés).

(4) En Perú las NIIF son oficializadas por el Consejo Normativo de Contabilidad, que forma parte del Sistema Nacional de Contabilidad, creado el 3 de junio de 1987 mediante la Ley 24680 y modificado por la Ley 28708 del 10 de abril del 2006.

(5) Los conceptos a que se hace referencia son los incluidos en la versión 2004 de las NIIF emitidas por el IASB y que entraron en vigencia el 1º de enero del 2005. La versión 2009 de la NIC 16 ha sido oficializada en Perú para su aplicación obligatoria a partir del 1º de enero del 2011. Los cambios operados en la NIC 16 no afectan los resultados de esta investigación.

(6) Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (International Accounting Standards Board–IASB).

(7) Cuando nos referimos a la jurisprudencia hacemos alusión a los criterios de interpretación de la normatividad del impuesto a la renta peruana que se derivan de las resoluciones emitidas por el Tribunal Fiscal del Perú, tribunal que resuelve en última instancia administrativa las controversias que se derivan para los contribuyentes y la Sunat en la aplicación de las disposiciones tributarias en casos concretos.

(8) Las rentas de tercera categoría son las rentas empresariales y, además, para el caso de personas jurídicas, todas las otras rentas gravadas que obtengan.

(9) En este último caso, el gasto deducible de la depreciación será aceptado si es que se cumple con el principio de causalidad tributaria. Cabe referir que existen reglas limitadoras del gasto de la depreciación correspondientes a determinados vehículos automotores, así como a los elementos de propiedad, planta y equipo obtenidos a través de países o territorios de baja o nula imposición (comúnmente llamados paraísos fiscales).

(10) Esta norma ha establecido, además, que en los casos de bienes importados no se admitirá, salvo prueba en contrario, un costo superior al que resulte de adicionar al precio ex fábrica vigente en el lugar de origen, los gastos a que se refiere el numeral 1º del artículo 20º de la LIR. A su vez, no integrarán el valor depreciable, las comisiones reconocidas a entidades con las que se guarde vinculación y que hubieran actuado como intermediarios en la operación de compra, a menos que se pruebe la efectiva prestación de los servicios y la comisión no exceda de la que usualmente se hubiera reconocido a terceros independientes al adquirente.

(11) A partir del ejercicio 2013 se ha sustituido el concepto de “mejoras de carácter permanente” por el de “costos posteriores incorporados al activo de acuerdo con las normas contables”.

(12) Tómese en cuenta que conforme a la Ley 29342 existe un régimen especial de depreciación de edificios y construcciones cuya construcción se hubiera iniciado a partir del 2009 siempre que al 31 de diciembre se hubiera producido un avance de obra del 80 por ciento o más, o hubieran sido terminados.

(13) Para cierto sector de la doctrina esto tendría base jurídica en la ya citada segunda disposición final y transitoria del Decreto Supremo 194-99-EF.

(14) La unidad impositiva tributaria (UIT) es un valor de referencia que puede ser utilizado en las normas tributarias para determinar las bases imponibles, deducciones, límites de afectación y demás aspectos de los tributos que considere conveniente el legislador. También podrá ser utilizada para aplicar sanciones, determinar obligaciones contables, inscribirse en el registro único de contribuyentes y otras obligaciones formales.

(15) La plataforma de lixiviación es un espacio físico que sirve en la minería para realizar la lixiviación o extracción sólido-líquido, que es un proceso en el que un disolvente líquido pasa a través de un sólido pulverizado para que se produzca la elución de uno o más de los componentes solubles del sólido.

(16) Ley 26887: Ley General de Sociedades del 19 de noviembre de 1997.

(17) Artículo 2º de la Resolución 005-94-EF/93.01 del Consejo Normativo de Contabilidad del 18 de abril de 1994.

(18) Decreto-Ley 26126 Texto único concordado de la Ley Orgánica de la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores del 30 de diciembre de 1992.

(19) Decreto Legislativo 861, Ley de Mercado de Valores del 21 de octubre de 1996.

(20) Resolución Gerencia General 010-2008-EF/94.01.2 del 3 de marzo del 2008.

(21) Los estados financieros auditados presentados a Conasev en el año 2008 totalizaron 239 (fuente: Memoria Institucional 2009 – Conasev).