El abogado laboralista de hoy debe tener conocimientos constitucionales

Revista Nº 174 Nov.-Dic. 2012

Entrevista realizada por Javier N. Rojas 

a Juan Manuel Charria Segura 

Gobernador del Colegio de Abogados del Trabajo 

La enseñanza moderna del derecho laboral en las universidades colombianas demanda la creación de un módulo académico que integre conocimientos de derecho laboral y de derecho constitucional, porque la incorporación de los principios del Código Sustantivo del Trabajo en la Constitución desencadenó el fenómeno de constitucionalización del derecho laboral y de seguridad social, que exige a los juristas de esta rama del derecho competencias para armonizar fundamentos constitucionales y laborales, asegura el gobernador del Colegio de Abogados del Trabajo, Juan Manuel Charria.

En entrevista con la revista ACTUALIDAD LABORAL, Charria habla de la próxima conmemoración de los 65 años de la institución.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Qué importancia le concede al derecho constitucional en la formación de los abogados?

Juan Manuel Charria: El abogado laboralista que no tenga conocimientos constitucionales está un paso atrás, porque el derecho se ha constitucionalizado, especialmente en materia laboral y de seguridad social. Hay ejemplos múltiples: el tema de la protección a la estabilidad reforzada de las mujeres embarazadas, de los limitados, de los incapacitados, de los discapacitados. En materia colectiva, el derecho de asociación sindical y el de negociación colectiva; en el tema de protección cuando el empleador hace pactos colectivos con los trabajadores no sindicalizados, tales pactos no pueden desmejorar las condiciones de los trabajadores de las convenciones colectivas que celebren con los trabajadores sindicalizados, porque si se otorgan beneficios mayores en los pactos, eso tiene la consecuencia de poder desvertebrar el sindicato y violar el derecho a la igualdad en la asociación sindical.

A. L.: ¿Los programas universitarios tienen que intensificar la cátedra de derecho constitucional?

J. M. Ch.: Para enseñar derecho laboral, se debe tener un módulo de derecho laboral y de derecho constitucional. La Constitución de 1991, en el artículo 53, recogió los principios que estaban en el Código Sustantivo del Trabajo; ahí están la irrenunciabilidad, la estabilidad, la favorabilidad y la remuneración mínima, vital y móvil. Todos esos derechos están recogidos en la Constitución. Por lo tanto, el abogado laboralista de hoy debe tener conocimientos constitucionales y de la jurisprudencia, obviamente, de la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, pero, en especial, de la jurisprudencia de la Corte Constitucional. La importancia del derecho constitucional se funda en cómo ha constitucionalizado las diferentes ramas de derecho, pero donde se ha puesto más énfasis es en materia laboral y de seguridad social.

A. L.: ¿Los juristas han aceptado esa marcada influencia?

J. M. Ch.: Eso depende un poco de las generaciones de abogados laboralistas. Si uno piensa, por ejemplo, en la generación de abogados laboralistas de mi padre, Pedro Manuel Charria, él no estaría de acuerdo, como alcanzó a no estar de acuerdo con todo ese activismo judicial y con los pronunciamientos de la Corte Constitucional. Igual que a muchos de los abogados laboralistas de la vieja guardia, les parece un cambio en el concepto de la interpretación de la norma, por parte de la Corte, y no aceptan ese activismo judicial a través de las acciones de tutela y del ejercicio de control constitucional. Pero las nuevas generaciones lo han ido aceptando, porque, además, este fenómeno de la constitucionalización es una realidad, y para nosotros, los abogados de esta generación y los que vienen, es inescindible esa relación entre derecho laboral y derecho constitucional.

A. L.: ¿Qué opina de la creación del Ministerio del Trabajo?

J. M. Ch.: Vuelve a revivir esta cartera, porque en el Ministerio de la Protección Social el tema fuerte era la salud, y las funciones administrativas de los asuntos de trabajo quedaron aisladas, no se les daba importancia. Al volver a recuperar su independencia y su importancia, el Ministerio del Trabajo va a ayudar mucho en su función de vigilar las relaciones obrero-patronales.

A. L.: ¿Qué actividades destaca de la nueva cartera?

J. M. Ch.: Ha presentado proyectos de ley y ha atendido el tema pensional y del trabajador cesante. Creo que el ministro Rafael Pardo y el viceministro David Luna manifiestan la iniciativa de presentar proyectos de ley de índole laboral. También tienen la intención de expedir prontamente, y ojalá así sea, el famoso estatuto del trabajo, que está en el artículo 53 de la Constitución y que todavía no se ha promulgado, después de 21 años de expedida la Carta Política.

A. L.: ¿Qué balance puede hacer sobre el modelo de oralidad en la justicia laboral?

J. M. Ch.: Ha evolucionado bien, en el sentido de que los procesos se tramitan mucho más rápido. La Ley 1149 del 2007 (reforma el Código Procesal del Trabajo y de la seguridad social para hacer efectiva la oralidad en sus procesos) dice que son dos audiencias. Lo que siempre me he preguntado es hasta qué punto estamos cambiando celeridad por calidad en los fallos. La oralidad es una realidad. Eso está bien; el principio, además, estaba consagrado hace muchos años en el código procesal laboral, pero no se había llevado a la práctica. Es una evolución importante, porque ayuda a la descongestión judicial. Sin embargo, hay que revisar hasta qué punto hace mella en la calidad de los fallos, porque como tiene que tramitarse tan rápidamente. Habría que hacer un estudio sobre cómo han sido las sentencias, pues al ser tan acelerados los trámites, se podrían tener deficiencias en la calidad.

A. L.: ¿Por qué es importante la existencia del Colegio de Abogados del Trabajo y la Seguridad Social?

J. M. Ch.: En primer lugar, es una institución de las más antiguas del país: el año entrante cumplirá 65 años. No toda asociación llega a esa meta. Lo más fácil es crear asociaciones, lo difícil es mantenerlas. Ha sido un mérito llegar a esta altura. En segundo lugar, el colegio es muy importante para el país, desde el punto de vista académico, porque la esencia es participar en todos los escenarios de reflexión sobre temas laborales y de seguridad social. Busca interactuar. Estamos buscando establecer contacto con el Congreso de la República y con las altas cortes para tratar de que nos oigan en esos tópicos. Si se ha llegado a esta edad institucional, es porque el colegio ha tenido una gran participación y representa una entidad importante para el país.

A. L.: ¿Cómo se va a conmemorar ese aniversario?

J. M. Ch.: Celebraremos el congreso anual en Cartagena, en abril del 2013. Y hemos propuesto, en esta gobernación, realizar un video con los anteriores gobernadores; se está trabajando en esa iniciativa para que los colegiados tengan un recordatorio, un video con la historia del colegio, con la situación actual y con la visión de hacia dónde va.

A. L.: ¿Cuántos miembros tiene el Colegio de Abogados del Trabajo?

J. M. Ch.: Con la depuración que se hizo, a nivel económico, quedamos 260 miembros. Me parece un número representativo. Cuando se hizo esta depuración, tuvimos, desafortunadamente, que desafiliar a algunas personas que no cumplieron con sus obligaciones económicas para con el colegio y debimos aplicar los estatutos. Ahora tenemos un colegio más real. No se trata tanto de tener mucha gente, sino de que esta sea la comprometida con la institución. No sacamos nada con tener más de 300 personas y que el compromiso fuera cero. Es preferible tener un número menor, pero que los colegiados sepamos con cuántos contamos, cuántos tenemos ese compromiso con la institución.

A. L.: ¿Cómo ha progresado la institución en los últimos años?

J. M. Ch.: Ha tenido una evolución; el colegio ha crecido en número de miembros y es más conocido. Tendremos la posibilidad, en el sitio web, de que las tertulias se puedan hacer virtualmente con los colegiados de fuera de Bogotá; estamos en ese ejercicio, y también en el de grabarlas y enviarlas a los colegiados, por si alguna circunstancia les impide acompañarnos en estas. La dimensión internacional es un punto importante. El colegio ya es miembro de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, donde es reconocido. Hace un tiempo tuve la oportunidad de estar en el Congreso Mundial de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, celebrado en Santiago de Chile, y se evidencia el reconocimiento del colegio como integrante de aquella sociedad internacional. Estamos buscando que el colegio se afilie a diferentes entidades internacionales de derecho del trabajo y de la seguridad social, como el Instituto Latinoamericano del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social y la Asociación Iberoamericana de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, porque eso permite un intercambio de conocimientos con dichas entidades. Estamos en un mundo globalizado y esas relaciones internacionales con otras asociaciones son fundamentales para el futuro del colegio.

A. L.: ¿Qué proyectos en marcha quiere destacar?

J. M. Ch.: Tenemos un libro, un compendio de derecho individual y colectivo que está terminando el anterior gobernador del colegio Charles Chapman. En la administración a mi cargo estamos empezando el segundo tomo de Derecho Procesal Laboral, que es un libro escrito por los colegiados, que nos va a editar Legis, un gran aliado para el colegio. Se continuará con las tertulias y los eventos académicos. Estamos tratando de organizar un taller de oralidad con la Universidad Externado de Colombia. Se busca fortalecer el acercamiento con las facultades de derecho del país. Se seguirá proyectando el colegio en los ámbitos nacional e internacional, que es una función fundamental, y acercándose a los colegiados para darles participación. Hemos tratado de ser abiertos a que los colegiados participen en las diferentes actividades de la institución.

A. L.: ¿Qué alcance tiene el concurso de ensayo que organiza el colegio?

J. M. Ch.: Es un certamen que se premia hace varios años en los congresos anuales. Quiero agradecer a Diana María Gómez, una persona comprometida con el colegio y quien siempre ha estado al frente del concurso de ensayo, el cual promueve el estudio académico de los temas laborales y de seguridad social entre los estudiantes de pregrado y de posgrado. Se tiene la oportunidad de publicar los trabajos ganadores en la Revista de Derecho Social del Colegio de Abogados del Trabajo. Además, a los participantes les abre la posibilidad de acercarse a esta institución; el concurso es una vía para tener nuevos afiliados jóvenes. Los abogados de hoy tienen que escribir y, sobre todo, es fundamental para quienes se dediquen a la academia.

A. L.: ¿Cómo ve el panorama actual del derecho laboral a nivel latinoamericano y su viabilidad hacia el futuro?

J. M. Ch.: El panorama del derecho laboral, a nivel latinoamericano y hacia el futuro, se me presenta promisorio, teniendo en cuenta que las relaciones entre capital y trabajo exigirán, cada día más, la regulación en materia laboral, para proteger los derechos de los trabajadores y la búsqueda de la equidad.

La situación anterior no significa la carencia de normas que flexibilicen las relaciones laborales, permitiéndole al empleador contratar más mano de obra, sin aumentar los costos respectivos. Notemos que la existencia de normas laborales inflexibles, sumada a la crisis económica, como es el caso de España, genera más desempleo e inestabilidad económica y política.

Ahora bien, a nivel latinoamericano, se observa la proliferación y cambios en las normas laborales. Así ha acontecido con los casos de México, que está en proceso de expedir una normatividad nueva, o Colombia, donde existe una importante tendencia a actualizarla.

Por lo tanto: la viabilidad del derecho laboral sigue vigente, y contrario a lo que algunos piensan, este no se va acabar sino que se fortalecerá y desarrollará, teniendo en cuenta que el derecho al trabajo es un derecho fundamental, y que a su lado ha surgido, ni más ni menos, la organización y el desarrollo de la seguridad social contemporánea.