“El aumento de atentados revive la preocupación de la OIT sobre garantías sindicales en Colombia

Revista Nº 150 Nov.-Dic. 2008

Entrevista realizada por Javier Rojas a Marcelo Castro Fox 

Representante para Colombia de la OIT 

Marcelo Castro Fox, representante para Colombia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el marco del acuerdo tripartito por el derecho de asociación y la democracia, señala que, este año, se ha registrado un aumento de los atentados en contra de los líderes sindicales del país, que ha puesto en alerta a la OIT, a las organizaciones de trabajadores, a los gremios empresariales y al Gobierno.

En entrevista con Actualidad Laboral, este funcionario habla sobre su misión en Colombia y acerca de los problemas laborales en Latinoamérica.

Actualidad Laboral: ¿Cuáles son los temas prioritarios en la agenda mundial de la OIT?

Marcelo Castro Fox: Los podemos dividir en cuatro ejes principales: primero, la promoción de las normas internacionales laborales que adopta la OIT, es decir, una dimensión normativa. La OIT, desde que se creó en 1919, tiene la función de establecer una normativa de estándares mínimos en el mundo laboral y de prestar cooperación técnica en temas de investigación, que sirvan, en definitiva, para la aplicación de estos estándares mínimos. La segunda dimensión es la promoción de más y mejores empleos. Vemos en las últimas décadas que el empleo ha sufrido un desmejoramiento en sus condiciones, en cuanto al respeto de las garantías y de los derechos básicos que la OIT cree que deben existir en el mundo del trabajo.

A. L.: ¿Cuál es el siguiente eje temático?

M. C. F.: La tercera dimensión tiene que ver con la seguridad y la salud en el trabajo. La OIT tiene 190 Estados miembros, que van aumentando cada año, y con diferentes sistemas de seguridad social. En esta dimensión, en los casos en que la responsabilidad recae en el Gobierno, en los trabajadores o en los empleadores, nos preocupa la seguridad social, y también la seguridad y la salud, en términos de higiene, a fin de evitar los accidentes de trabajo, que tienen unas consecuencias nefastas en determinados sectores de la economía, por ejemplo, en la minería.

A. L.: ¿Qué tópicos contempla el último eje?

M. C. F.: La cuarta dimensión es una de las más importantes aquí en Colombia, la de promover el diálogo social, que es la participación de los interlocutores sociales, que, para nosotros, son los gremios y los sindicatos, en la elaboración, aplicación y evaluación de las políticas laborales.

A. L.: ¿Pero acaso ese diálogo no compromete, además, a los gobiernos?

M. C. F.: En este caso, sería el diálogo social entendido de una manera tripartita y, después, por supuesto, tripartitamente la relación de gobiernos con trabajadores y empleadores y también el buen diálogo entre las empresas, que, además, se ve reflejado en la dimensión normativa. Por ejemplo, en unas relaciones laborales sanas entre empresas y sindicatos.

A. L.: ¿Esas cuatro dimensiones prioritarias en la agenda también aplican para Latinoamérica?

M. C. F.: Son los puntos cardinales. Ahora, ¿cómo se desarrollan?: a través de programas nacionales de trabajo decente de la OIT; con cada uno de los Estados miembros se hace un acuerdo de esa naturaleza. Pero se establecen prioridades. Dentro de cada dimensión, hay que ver si en ese país es importante combatir el trabajo informal o tratar de mejorar las condiciones de empleo.

A. L.: ¿Qué es trabajo decente?

M. C. F.: Es el respeto a las normas internacionales del trabajo. Implica que exista la libertad de los trabajadores para defender sus intereses a través de las organizaciones sindicales, que puedan elegir libremente las opciones que les ofrece el mercado laboral: es el derecho a la capacitación, es la posibilidad de participar en la elaboración de las políticas y que se les ofrezca seguridad en el mundo laboral, no solo desde el punto de vista físico, sino de asegurarles un nivel de ingresos digno y permanente. También procura preservar la dignidad del trabajador y de su familia.

A. L.: ¿Cuáles son los aspectos laborales más preocupantes en Latinoamérica?

M. C. F.: En términos generales, los cuatro ejes que acabo de mencionar son, en mayor o menor medida, los que preocupan en América Latina. Sobre todo, el deterioro de la situación de los trabajadores en el mercado laboral. En el programa de trabajo decente, el eje transversal es el tema de género. Estamos viendo que hay poblaciones que siguen siendo las menos favorecidas o las más perjudicadas. Se destaca la situación de la mujer, la de los afroamericanos, la de las comunidades indígenas. Ahí es donde existen más prioridades para mejorar su inserción en el mercado laboral, con un empleo de calidad, porque trabajo se puede conseguir, pero cuando se habla de empleos de calidad, estos deben cumplir todos los requisitos que acabo de mencionar. Los jóvenes también se ven muy limitados en sus posibilidades de ingreso al mundo laboral, de ahí la necesidad de desarrollar políticas educativas y de capacitación, para tratar de entender en qué sectores de la economía existen más posibilidades.

A. L.: ¿Qué aspectos reflejan el deterioro de la situación de los trabajadores?

M. C. F.: Hay deficiencias de los niveles salariales y, sobre todo, una carencia de garantías laborales, es decir, en términos de permanencia, de jornadas laborales, de prestaciones en casos de enfermedad y de accidente, de licencias por vacaciones, el tema de maternidad. Vemos que hay una carencia de contención para todas estas cuestiones.

A. L.: ¿A qué se debe tal circunstancia?

M. C. F.: Generalmente, a la falta, no tanto de legislación, aunque a veces hay legislaciones que tienden a desproteger estos derechos con el paso del tiempo, sino de inspección en el lugar de trabajo. Un país puede tener una legislación laboral muy completa, y de hecho esta va mejorando en muchos países, pero vemos que, en la práctica, me estoy refiriendo a Latinoamérica en su conjunto, hay graves falencias en los servicios de inspección del trabajo. Por lo tanto, la legislación no se aplica y los resultados son lamentables.

A. L.: ¿Obedece a la ausencia de voluntad política de los gobiernos?

M. C. F.: Lo que he visto es un problema de recursos, de capacitación, de ver qué sistema de inspección de trabajo es el más adecuado para la realidad del país, y nosotros en la OIT tenemos especialistas en la materia. En Colombia, existe una voluntad, un reconocimiento de los tres sectores (Gobierno, empleadores y trabajadores) acerca de la importancia de fortalecer y mejorar el sistema de inspección del trabajo.

A. L.: ¿Por qué Colombia está bajo la mirada muy atenta de la OIT?

M. C. F.: La OIT le ha prestado particular interés a facilitar un compromiso que asumió el Gobierno, en conjunto con las centrales sindicales y las organizaciones empresariales, en el llamado acuerdo tripartito por el derecho de asociación y la democracia, que se presentó en la conferencia internacional del trabajo del 2006. Es importante destacar la confianza que depositaron las centrales sindicales colombianas en el Gobierno y en las organizaciones de empleadores, para que se logren los compromisos asumidos. Por parte de los empleadores, se destaca el haber compartido, conjuntamente con el Gobierno y las centrales sindicales, su preocupación por el desarrollo del acuerdo, que tiene como puntos principales promover las normas internacionales del trabajo y, sobre todo, los convenios de la OIT referidos a las garantías sindicales y a la libertad de negociación.

A. L.: ¿Cómo surgió ese acuerdo?

M. C. F.: Fue espontáneamente convenido por los tres sectores colombianos y no obedeció a ningún pedido de los órganos de control de la OIT. Mi presencia en el país como representante de la OIT para Colombia, en el marco del acuerdo, se debe a un mandato por dos años, que vencen a fines de este año, definido, precisamente, con el fin de facilitar la viabilidad de este acuerdo de voluntades y para desarrollar una agenda que permita concretar logros en los objetivos ya mencionados.

A. L.: ¿Qué situación enfrenta Colombia en cuanto a garantías sindicales?

M. C. F.: Eso, precisamente, va a ser objeto de evaluación por la comisión de expertos a fin de año. No es facultad de la oficina de la OIT hacer la evaluación, sino de los propios signatarios del acuerdo. La OIT, en el 2006, quedó muy complacida por esta confianza mutua entre el Gobierno y los interlocutores sociales, para acordar compromisos concretos. Y ahora que han transcurrido más de dos años, porque fue presentado en junio del 2006, la comisión de normas de la última conferencia internacional del trabajo le ha pedido una memoria (informe) al Gobierno, para que revele qué avances concretos hubo en los principales temas que hacen parte del acuerdo. A su vez, los interlocutores sociales han sido informados, por parte del Gobierno, sobre el contenido de la memoria. La han compartido en una reunión que tuvo lugar a fines de agosto del 2008, y tengo entendido que las organizaciones de trabajadores están preparando comentarios. Toda la información va a ser estudiada a fin de año, por una comisión independiente de juristas, aproximadamente 20, que conforman la comisión de expertos de la OIT. Y ahí vamos a conocer cuál es la situación en relación con el cumplimiento del acuerdo.

A. L.: ¿De qué manera se han incumplido las garantías sindicales?

M. C. F.: Los problemas principales, alegados por las organizaciones de los trabajadores, tenían que ver con dificultades para la formación de organizaciones sindicales, el no respeto a fueros de líderes sindicales y, principalmente, lo que ha preocupado a la OIT y a los tres sectores colombianos son los atentados de que fueron objeto los miembros del movimiento sindical.

A. L.: ¿Qué logros se han alcanzado?

M. C. F.: Desde que estoy en el país, se han fortalecido las instancias de investigación de estos atentados, en lo que llamamos la lucha para combatir la impunidad. Hablaría de la buena disposición del Estado y, por supuesto, del Gobierno. Se ha fortalecido el trabajo de la Fiscalía General de la Nación, designando unidades especiales de investigación. Y, por parte de la rama judicial, se destaca la designación de tres jueces especializados para atender exclusivamente estos casos.

A. L.: ¿Qué piensa la OIT sobre la evolución del acuerdo?

M. C. F.: Una comisión de alto nivel de la OIT y las propias centrales sindicales colombianas han reconocido, en noviembre del 2007, los esfuerzos de la Fiscalía General de la Nación para avanzar en la investigación de los atentados. Y, lógicamente, la comisión de alto nivel tomó debida nota de este reconocimiento. Lamentablemente, este año, el número de atentados se ha incrementado, y de ahí que se renueva la preocupación de todos, es decir, de la OIT y de las organizaciones de trabajadores, que son las principales afectadas, y de quienes han suscrito el acuerdo.

A. L.: ¿Qué medidas se han adoptado al respecto?

M. C. F.: Hasta ahora, el incremento existe. La OIT ha reconocido los esfuerzos, pero también, con preocupación, ha tomado nota del incremento de los atentados. Estamos esperando los informes de la memoria del Gobierno, de las organizaciones sindicales y también tendrían derecho a hacerlos las organizaciones de empleadores. Esto va a ser analizado por la comisión de expertos, que se reúne entre finales de noviembre y principios de diciembre.